Hay una pieza que falta

Pelé, Romário, Ronaldo. La tríada de centrodelanteros campeones del Mundo con Brasil. A veces, uno piensa que ser número nueve en Brasil es algo a priori sencillo, que todos pueden hacer. Es que la selección verde-amarelha es un carnaval de jugadores con una capacidad de regate brutal, mucho desborde y balones al área. Toda la vida fue así.

En este Mundial no fue la excepción, si bien la ausencia de Dani Alves ha sido brutal para el equipo de Titê, porque junto con Marcelo son organizadores en banda que van haciendo progresar al equipo y le brindan una anchura de campo brutal, tampoco podemos decir que Willian o Douglas Costa no cumplieron con la función, al menos, de la amplitud.

El problema, o uno de ellos para Brasil en los últimos ocho años es la ausencia de un centro delantero que brinde tranquilidad, que haga goles. Recordemos que, en la pasada Copa del Mundo, quien llegó con la chapa de titular fue Fred, con 31 años se puso en su espalda la responsabilidad de liderar a partir de goles al equipo local. ¿El resultado? Malísimo, un gol. Fue ante Camerún, en la tercera fecha. Jugó todos los partidos, y en tres ocasiones los 90 minutos.

En Rusia 2018, Brasil llegaba con un delantero que daba con las prestaciones necesarias, pero que tampoco había sido la solución siempre para el entrenador, de hecho, la duda era si él o Roberto Firmino para esa función. Justo, otro jugador que tampoco es el “nueve” finalizador que necesita Brasil. Gabriel Jesús completó tres partidos, pero jugó en los cinco que disputó su equipo. Y su saldo fue peor que el de Fred hace cuatro años: cero anotaciones.

El estilo de juego brasilero puede cambiar conforme pasen los años, podemos pasar desde lo que hacía Tele Santana, o Parreira hasta llegar a Dunga o Titê, pero hay cosas que son invariables. El desequilibro por las bandas para finalizar con un pase al área para el delantero centro es una de las bases del estilo futbolístico de ellos. Y tener un finalizador letal, te soluciona la vida.

Brasil en esta Copa del Mundo intentó por todos lados, sobrecargó si, la banda izquierda con las subidas de un Marcelo Vieira que cuando estuvo fue excepcional, las diagonales de un Neymar que fue aislado contra Suiza y Bélgica pero que gravitó en el resto de los partidos. También por banda derecha tuvo su generación de peligro, Willian ante México y Douglas Costa ante Bélgica son unas muestras claras. Tal vez, le faltó profundidad por el medio y llegada desde segunda línea.

Parece increíble que Titê haya jugado todo el proceso eliminatorio con un doble pivote Paulinho – Renato Augusto, y que este último no haya sido titular nunca, y ante Bélgica, desde el banco ha demostrado que tiene mucho criterio para llegar al área rival.

Fueron superados por Bélgica en todas las líneas y en todo momento, incluso, cuando Brasil parecía que lo podía empatar. Pero la falta de un finalizador de los arranques de Neymar, los centros de Marcelo y las incursiones por banda derecha ha sido el pecado capital de Brasil en esta Copa del Mundo.

Verde-amarelha en Cuartos de Final

La selección de Tite se metió en los cuartos de final después de dar cuenta de la dura selección de Osorio que no pudo romper con la maldición de octavos.

México cambió el 1-4-2-3-1 y se plantó con un 1-4-3-3 bastante claro, con un triángulo en el medio con el experimentado Rafa Márquez como vértice final y por delante de él Herrera y Guardado. Brasil, por su parte, salió sin sorpresas con su 1-4-3-3 con la sensible baja de Marcelo y el ingreso de Filipe Luis en el lateral zurdo; en el medio con un triángulo espejo al de los aztecas con Coutinho como vértice más adelantado y por detrás un doble pivote mentiroso con Casemiro y Paulinho.

México salió a la cancha tal como lo hizo contra Alemania, sorprendiendo a algunos, presionando arriba e intentando jugar de igual a igual. El ingreso de Rafa Márquez permitió soltarse un poco más a dos brutales jugadores como Guardado y Herrera; sin embargo los quitó se la zona en la cual mejor habían funcionado en los partidos con Alemania y Corea del Sur: de doble pivote, solos. De esa forma Herrera tomaba el primer pase para la transición ofensiva, en la jornada de ayer eso lo debió hacer un Rafael Márquez de 39 años y por momentos le costó, mucho.  

Brasil presentó una línea de de cuatro jugadores en el fondo que jamás había jugado junta. Durante las eliminatorias los laterales siempre que estuvieron a la orden fueron Dani Alves y Marcelo, mientras en la zaga quien solía aparecer era Marquinhos, generalmente acompañado por el único jugador que repite: Miranda. Durante los primeros partidos sintió muchísimo la falta de Dani Alves y las subidas de Marcelo fueron fundamentales, ya contra Serbia a los ´10 minutos de juego quedó en esta situación pero supo disimularlo. Hoy Fagner y Filipe Luis tuvieron una labor formidable en materia defensiva y su poca cualidad ofensiva fue disimulada por dos extremos que tuvieron su tarde mundialista: Neymar y Willian.

Hasta los primeros ´25, ´30 minutos de juego el partido fue uno y luego otro totalmente distinto. Antes, México dominaba, llegaba con peligro, estaban muy encendidos sus extremos Vela y Lozano pero fue mermando su rendimiento; la vela se fue apagando y el Chuky dejó de asustar. Mientras del otro lado sucedió todo lo contrario Willian y Ney pusieron el pie en el acelerador y no hubo con qué pararlos y a pesar de que jugaban solos en la banda, -por más que Coutinho se recostó del lado de Neymar- Fagner y Filipe Luis jamás subieron con criterio e inteligencia, pero son jugadores con tanto regate y 1vs1 que solos pudieron. Tras esos minutos de intensidad de La Canarinha, México se vio atontado, lo mejor que parecía poder pasarle fue que la primera parte acabara.

Sin embargo, cuando el segundo tiempo comenzó fue como si el referee nunca hubiese pitado y solo hubiese pasado un pestañar, porque la tónica del partido era la misma, el gol de Brasil era inminente y llegó, de quien sino, Neymar Jr. después de hermosa pared con Willian empujó el balón a la red de Ochoa de exuberante partido, con 8 paradas impresionantes.

México intentó pero no pudo, salió Rafa Márquez, salió Álvarez, ingresó Layún y J. Dos Santos. Invirtió el triángulo, quedó Herrera con Dos Santos por detrás de Guardado, colocó a Jiménez de interesante Copa Confederaciones por un inoperante e intrascendente Chicharito Hernández, pero nada cambió.

Brasil sacó el pie del acelerador pero no pasó zozobras, colocó un 1-4-4-1-1 con Neymar en punta Coutinho de media punta y Willian y Gabriel Jesús a los costados, en el doble pivote se encontraba Casemiro con un recién ingresado Fernandinho. Entregó la pelota a México por momentos pero no supieron nunca qué hacer con ella. Alisson se fue con una sola parada, el trabajo defensivo de la línea de cuatro norteña fue muy sólido en todo momento.

Cuando el partido agonizaba y México se tiraba arriba y dejaba espacios atrás, Fernandinho quitó y pasó a Neymar que corrió, y corrió, pateó Ochoa rozó, Firmino empujó, el partido acabó, México se derrumbó y Brasil en cuartos quedó.

 

Construcción sobre la marcha para Brasil

La Brasil de Tite, así como ante Suiza en su debut, ha vuelto a evidenciar problemas en la construcción de juego para que sus mejores talentos rompan las defensas más abroqueladas en lo que va de competencia. Costa Rica, con su sello más que transparente de cerrar pasillos internos y externos, ha sido un hueso bastante duro de roer hasta que un error de seguimiento sobre una marca, mejor llamada una ‘desconcentración’, concluyó en el gol de un descolgado Coutinho partiendo desde el centro del campo.

Los inconvenientes de Brasil, por ahora, mucho tienen que ver con la ausencia de un Dani Alves en el lateral diestro, y desde luego, de un retroceso y cambio de perfil de Coutinho. ¿Por qué incide tanto en el juego la falta de Dani Alves? Habría que preguntarle en su momento a Juande Ramos, Guardiola, Allegri y hasta Unai Emery qué produce tanto el divertido de Alves, para que su ausencia se propague negativamente en la fabricación de juego para sus equipos o hasta al mismo Messi, que desde la salida del brasileño del Barcelona, centralizó su posición a falta de un activo fundamental.

Llamémosle falta de automatismos y magia. Es lo que hacen de Dani un baluarte para que sus equipos presenten una buena y prolija realización del buen pase y el engaño. Porque eso es el lateral de Brasil ausente. A esto, la resta de Coutinho por ese perfil, hace que de manera fortuita, Tite deba edificar, otra vez, una herramienta de conjunto para que su ‘10’, Neymar Jr. no cargue con todo el peso de la presión por hacer destrozos.

El 1-4-3-3 en estático de Brasil, se está haciendo difícil de digerir precisamente por estos matices, ya que las mutaciones, los espacios y lo que abarcan los de Tite con balón, se está atascando prematuramente. La llamada zona de influencia de Marcelo, Coutinho y Neymar, se está viendo, por momentos sobrepoblada a la hora de desplegar el fútbol tan conocido. La entrada de Willian para darle dinámica en la otra frontera de Brasil, se está quedando sin gasolina al no tener un motor con tantos cilindros como Dani Alves. El proceso de reestructuración del equipo de las Eliminatorias que barrió con sus rivales, está todavía ‘verde’ si se quiere, muy aparte, por los problemas físicos de su líder futbolístico.

No siempre con más defensas sobre el campo vas a defender mejor. Y tampoco con más delanteros sobre el campo vas a conseguir más goles. Ante Costa Rica, Douglas Costa y Firmino fueron los elegidos para revertir el 0-0 provisional, y algo de mejoría presentó Brasil ante un equipo agazapado con Keylor Navas atrapando todo. Han tardado los de Tite en darse cuenta de cómo lastimar a su rival, pero al final saborearon el triunfo más sufrido. Y si no es así, que lo digan las lágrimas de Neymar al finalizar el partido.