Anfield imbatible

En el mítico Anfield estaba todo dado para recibir a Liverpool de Jürgen Klopp y a Burnley de Sean Dyche, con la promesa de buen fútbol, los primeros en su afán de no dejar más puntos en el camino y no ceder más diferencia con el City. Por el lado de la visita, la premisa era recuperarse de las últimas dos derrotas sufridas a mano de Newcastle y Palace respectivamente.

Los “Reds” saltaban al campo con el ya reconocido 1-4-3-3, con un solo cambio respecto al encuentro anterior, y fue Lallana por Henderson en el sector izquierdo. En el banco la buena noticia es que volvió a ser citado Lovren después de recuperarse de una lesión.

“The Clarets” en su paseo por Anfield llegaban con los mismos once que habían caído ante el Crystal Palace. Otra fórmula conocida la que nos muestra Sean Dyche, 1-4-4-2 con su defensa estática y sus dos buenos delanteros Barnes y Wood.

Las jugadas iniciales del Burnley en ofensiva en principio se crearon siempre con balón parado. De allí llega su gol al inicio del encuentro, olímpico de Westwood, en lo que entendemos había previa falta sobre Alisson. Lo cierto es que la pegada fué perfecta y poco le importó a la visita que se puso en ventaja a los 6 minutos del inicio.

Tal vez, esa ventaja no fue lo mejor que le pasó al Burnley, cedió campo y balón al Liverpool, con todo el riesgo que eso acarrea. Vamos a destacar a Wijnaldum comenzando con la presión alta que plasmaba a la defensa de los de Dyche, esto fue el principio de la constante del primer tiempo. De él nace el inicio de la jugada por derecha con Salah y una pared que no pudo descifrar la defensa del Burnley, falla de Keaton junto a Tarkowski que aprovecha Firminho por el medio. El brasileño vuelve a marcar tras 9 encuentros con sequía de gol.

Fue tan clara la presión alta que ejerció el conjunto de Klopp que tras una dubitativa salida del fondo nuevamente es interceptada y tras dos rebotes Mané aprovecha la jugada, mandándola al fondo de la red. El dato de color sobre Sadio Mané es que marcó en los últimos 6 encuentros jugados en Anfield, igualando a un tal Michel Owen y su compañero Mohamed Salah.

Lallana, Fabinho y Wijnaldum, entienden a la perfección el rol que cumplen sus marcadores de punta en ataque. Tanto Robertson como Alexander Arnold, con subidas constantes son imprescindibles a la hora de herir al rival, así la constante fue tanto por izquierda como derecha, indistintamente. Al descanso se fueron 2-1.

Poco para contar por el lado de los “Clarets” alguna incursión por izquierda de McNeil ( este talentoso jugador de 19 años que se ganó la titularidad a base de buenas actuaciones, dejando afuera del once inicial al experimentado Gudmundsson, el internacional Islandés) en  solitario que siempre finalizan en centro al área para Barnes y Wood. Lo que sí se destaca es el juego en largo y aéreo.

Burnley promedia 76 jugadas en largo por encuentro, eso explica su falta de juego y asociación entre el mediocampo y su delantera.

En el comienzo de los segundos 45, nos mostró ahora sí un adelantado Burnley, pero eso duró solo 8 minutos, nuevamente Liverpool tomó la iniciativa y se adueñó del juego.

Promediaba el segundo tiempo, y si bien siempre el local era más, otra vez Keaton sorprende con un nuevo error, garrafal error que saliendo desde abajo le regala el balón a Salah, finalizando en gol de Firminho. Inentendible que suceda este tipo de situaciones en este nivel de competencia.

Ante tanta insistencia de los de Dyche por jugar en largo, la pregunta que tendrian que hacerse es, si teniendo a Peter Crouch en el banco, la suerte podría ser mejor con el en campo, sacrificar un medio, y con 3 arriba, una manera de obligar al rival a siempre dejar más defensores atrás.

Lo cierto es que solo jugó 12 minutos cuando claramente, puede generar más en ofensiva, si decididamente el juego característico del equipo sea el balón en largo.

El resto de los minutos en cancha fueron de complemento, los ingresos de Vydra, Crouch y Gudmundsson para la visita, Henderson, Keita y Sturridge para el local.

El amor propio del Burnley hizo esperanzar a sus aficionados con el gol de Gudmundsson, y cuando las dudas iban a comenzar inesperadamente a surgir, Sadio Mané puso el punto final, y los de Klopp festejaron.

Final, 4-2 para los “Reds” que ya piensan en la UCL. Los de Dyche quedan a dos puntos del descenso, alarmante situación, pero tristemente merecida.

35 partidos sin conocer la derrota para Liverpool en Anfield, imbatible.

Las claves de la jornada 24

No ganó Liverpool, tampoco ninguno de los de Manchester, Chelsea goleado, se mantienen Arsenal y Tottenham, sumado a las variantes por las zonas bajas todo eso y mas en las claves de esta fecha.

 

  • Gunners presentes, con sus referentes en los goles, los de Emery lograron una victoria que fué complicada en el resultado, tal vez se esperaba una diferencia mayor, es cierto, pero con los equipos de Londres nunca se sabe. Auba y Lacazette adelantaron a los locales. Menos mal que no adicionaron más minutos sino termina en empate seguro! Tres puntos en casa sin saber que iban a sumar como oro, cuando termine la fecha.

 

  • El frío se trasladó a Manchester, la semana pasada fue Londres, está fecha en Manchester, los de Pep pierden tres puntos vitales en la pelea por el título. Guardiola pierde un récord contra Mourinho en los primeros 100 partidos, un encuentro que valía más que tres puntos. Qué tipo jodido resultaste ser Rafa! Por el lado de los “Diablos”  todo indicaba que se iban con las manos vacías, sorpresivamente contra un Burnley que entró inspirado al “Teatro de los sueños” sacando dos de ventaja. Pero el equipo de Ole hoy tiene otra realidad, y su estandarte P. Pogba y Lindelof, pusieron paridad en el resultado, dejando en claro que si alguien quiere ganarle al “United” tendrá que tener algo mas que suerte para lograrlo.

 

  • Blues and Spurs, los de Sarri salieron del Vitality Stadium, sin poder creer lo que sucedió. Se llevaron cuatro regalos a casa por parte de los “Cherries” que contaron con un descomunal J. King. La presencia de Higuaín inclinó la cancha, pero del lado incorrecto. Los pecho boys (perdón, Poche boys) sin H. Kane rozan la vulgaridad, Son y Llorente ( que hace sufrir más a los aficionados propios que contrarios) dijeron presente para remontar un resultado totalmente adverso. Si, hicieron en 10 minutos, todo los que no habían logrado en 80. Tres más para el local.

 

  • La frutilla del postre, es para el equipo de Klopp, que lejos de espantar fantasmas, los atrae cada vez más. Jugaron miércoles, con todos los resultados puestos, sabiendo que si ganaban estiraban su ventaja a SIETE puntos!!! Pero no, fue demasiada presión para los “Reds” que alcanzan a obtener un punto, un valioso punto, que se vendió caro. H. Maguire logró el empate (apuesto que es su último torneo en Leicester) y casi lo gana la visita, a poco estuvieron de dar el batacazo de la jornada, ah! Cierto que es Leicester. En fin, lo cierto es que nada está dicho aún en la tabla alta de la Premier.

 

  • En lo profundo de la oscuridad, “Cardiff” con su derrota sigue en zona roja y a 4 puntos del Burnley, este que viene de sumar un inesperado punto ante el United. “Fulham” logró un triunfo de esos que marcan un antes y un despues, ante Brighton, a pesar de ir 0-2 abajo en el marcador. “Huddersfield” se sigue hundiendo en el fondo de la tabla, tras caer ante Everton en condición de local. “Southampton y Crystal Palace” jugaron a no perder, y se reparten puntos, para mantenerse a 4 de la zona roja, eso se llama miedo.

Por último, no vamos a pasar por alto, el sentido homenaje que se brindó a Emiliano Sala, en el estadio de Arsenal, que lo sumó a la lista de convocados en la planilla de Cardiff, gestos que valen más que mil palabras, una vez más, esto es Premier League.

Sin brillo

El sábado en el Amex Stadium, Brighton recibía al puntero de la Premier League, el gran Liverpool de Jürgen Klopp.

En principio, las expectativas al ver este encuentro eran grandes, donde dos equipos con realidades totalmente distintas se encontraban en la fecha 22. Por el lado de los locales, venían de un empate dolorosos ante el West Ham de Manuel Pellegrini (ganaban 0-2 y terminaron empatando en dos), quedando a mitad de tabla con 26 puntos. La visita intentaba redimirse tras la dura derrota ante el Manchester City, que le costó el invicto del torneo y a su vez, permitió a los de Pep, reducir a solo 4 unidades la diferencia entre líder y escolta.

Sinceramente la curiosidad por ver la reacción de los “Reds” tras la derrota era grande. Sabemos que los dirigidos por el alemán no iban a cambiar, ni planteo, ni intensidad a la hora de jugar. Pero anímicamente sabíamos que era imposible que no se sientan “tocados”.

Así fue, sin ser estrictamente detallistas en el encuentro, se observó a un Liverpool excesivamente errático, sobre todo con el abuso sistemático de los envíos a larga distancia, principalmente en el primer tiempo. El claro ejemplo fue la búsqueda en largo a Shaqiri (y en alto) en varias ocasiones por parte de Fabinho y Van Dijk, que lograban así, simplemente facilitar el trabajo de la defensa local, por cuestiones obvias de estatura, es imposible pretender que un jugador de 1,69 mts. (Shaqiri) de altura gane en la disputa del balón contra centrales que miden 1,92 (Dunk) y 1,93 (Duffy) irrisorio. Esto le permitió a los locales finalizar el primer tiempo con un empate, que no le divisaba del todo.

En Liverpool la intensidad y la velocidad del equipo está claro que la aplica el tridente Mané-Firminho-Salah y son el sustento principal de este Liverpool, pero que sufre horrores cuando estos tres no se encuentran en el campo, ni en juego, ni en velocidad.

Por el lado del Brighton, hay poco para destacar en ofensiva, terminaron con ningún disparo al arco, y solo tres intentos durante el partido que ni siquiera llegaron a las manos de Alisson, una clara demostración de intensiones. Finalizando con un 29% de posesión del balón. En defensa todo salió bien, a excepción del penal, dudoso por cierto, pero que fue suficiente ayuda para la visita, en su afán de robarse los tres puntos que fue a buscar.

Cuatro en el fondo (Arnold, Fabinho, Van Dijk, Robertson) dos en la contención (Wijnaldum y Henderson)  tres media punta (Shaqiri, Firmino y Mané) mas Salah como punta, fue la disposición táctica de la visita, quedando un esquema 1-4-2-3-1, cambiando del 1-4-3-3 de la fecha anterior. Dónde comenzó jugando Milner por izquierda en el mediocampo, pero esta vez ocupó un lugar en el banco de suplentes.

Así, la imagen de la máquina roja queda desdibujada, por qué las estadísticas dirán que ganó el encuentro, pero la sensación que deja en el aire, es que en la derrota contra el City se perdieron más que tres puntos, se perdió fútbol, ojalá nos equivoquemos, pero hay algo que dejó de brillar.

 

Klopp y Emery, a gusto.

A priori, este era el partido más importante de la fecha, y no defraudó, un encuentro con muchas emociones, varias situaciones para analizar desde lo táctico y, por supuesto, goles.

Arsenal, llegaba al encuentro luego de empatar en condición de visitante ante Crystal Palace por Premier League y posteriormente haber derrotado a Blackpool en dieciseisavos de Carabao Cup.
Liverpool por su parte, afrontaba el duelo luego de vencer en Anfield a Cardiff City por 4-1.

Para los dirigidos por Unai Emery, este fue el tercer encuentro ante rivales del Big Six, los dos partidos anteriores ante estos rivales fueron derrotas ante Manchester City y Chelsea, en la primera y segunda jornada respectivamente. Como vemos, ha pasado mucho tiempo desde aquellos encuentros y ahora mismo, los Gunners son un equipo mucho más sólido y más familiarizado con lo que quiere el entrenador de origen vasco. Arsenal antes del partido acumulaba 22 puntos, esto lo posicionaba en la cuarta posición liguera.

Para Liverpool sería el cuarto enfrentamiento ante equipos integrantes del Big Six, los antecedentes de esta temporada fueron: Victoria frente a Tottenham en la quinta fecha, empate frente a Chelsea en la séptima jornada, y otro empate enfrentando a Manchester City en la octava fecha. Además, el equipo de Klopp iniciaba la fecha como líder, junto a Manchester City, ambos con 26 unidades.

La oncena que escogió Emery para este partido fue: Leno; Bellerin, Mustafi, Holding, Kolasinac; Torreira, Xhaka, Ozil, Mkhitaryan, Aubameyang; Lacazette.
Por parte de Liverpool, la oncena fue: Alisson; Arnold, Gomez, Van Dijk, Robertson; Fabinho, Milner, Wijnaldum; Salah, Firmino y Mané.

La primera mitad fue pareja en cuanto a situaciones de gol, pero se vio un juego más fluido por parte de Arsenal, las situaciones del equipo locatario fueron en consecuencia de lo que producían con balón y la mayoría del equipo de Klopp fueron por jugadas puntuales, ya sean distracciones de la defensa de Arsenal, o pelotas paradas.
Sabemos que Arsenal no se caracteriza por ser un equipo que priorice la posesión de balón, pero hoy sucedió, ya que el estilo de Liverpool vertical y de ritmo alto, te puede llevar a eso.
Esta primera mitad fue bastante entretenida y se vio el partidazo que todos esperábamos en la previa.

Hubo algunos rendimientos altos en esa primera mitad, por el lado de Arsenal destacar a Mustafi que anticipó  en reiteradas ocasiones a Firmino, no dejándolo influir en el juego, se mostró muy firme y además cubrió de forma aceptable la espalda de Bellerin. Destacar además a Torreira, que se mostró como siempre, bien posicionado y a disposición de sus compañeros tanto en la salida de balón, en coberturas o a la hora de presionar, tuvo un rendimiento destacado sobre todo si lo comparamos con Fabinho, que no tuvo su mejor noche y fue uno de los rendimientos bajos del equipo visitante.

Por el lado de Liverpool, los rendimientos destacados de esa primera mitad fueron Milner y Van Dijk, el incansable mediocampista inglés es el típico Box to Box que defiende, conduce el balón, recupera muchas pelotas y además tiene llegada al área rival, llegadas al área que le permitieron rematar y convertir el único gol del equipo visitante. El central holandés se mostró nuevamente superior a todos en el juego aéreo, tanto en el apartado defensivo como en el ofensivo, lo que ya es una constante en su carrera.

En la segunda mitad la diferencia de posesión de balón se acentuó a favor de Arsenal, en parte porque en el minuto 61 Milner pone en ventaja al equipo visitante tras un error de Leno en una salida con los puños, en lo que significó la única llegada clara que había tenido Liverpool en ese segundo tiempo, y en parte porque Klopp realizó una variante posicional, cambiando a un 4-4-2 dejando a Salah y Firmino como delanteros y retrasando a la línea de volantes a Mané, esto lo hizo porque en el primer tiempo el equipo local aprovechó que el egipcio Salah no siente tanto el retroceso para atacar principalmente por esa banda.
El gol de Liverpool obligó a Emery a arriesgar un poco más y buscar soluciones, las decisiones que tomó fueron, sustituir a Mkhitaryan para darle ingreso a Iwobi (minuto 68), darle cancha a Aaron Ramsey en lugar de Aubameyang (minuto 73), y por ultimo quitar a Kolasinac para que ingrese Welbeck (minuto 81). Estos cambios fueron pensando en el arco rival y buscando revulsivos, ya que ni Mkhitaryan ni Aubameyang tuvieron su mejor partido, podríamos decir que su mayor acierto fue la inclusión del nigeriano Iwobi ya que es el que habilita a Lacazette con un pase filtrado para que este último defina de manera excelente luego de eludir a Alisson en el minuto 82.
En los minutos posteriores al gol, el equipo que más se animó continuó siendo Arsenal, las intenciones de los 2 equipos se pueden explicar desde los cambios, Klopp minutos antes del empate por parte del delantero francés había sustituido a Firmino dándole lugar a Shaqiri y en el minuto 90 quita a Salah para que ingrese el central Matip.

Hay que destacar que ninguno de los 2 goleros estuvieron en un rendimiento aceptable y que algunas chances claras llegaron por errores de ellos, es curioso ya que son de los arqueros que mejor rendimiento han tenido hasta ahora en Premier League.

Las conclusiones que pueden sacar los entrenadores son buenas en general, Emery vio que su equipo está a la altura de sus rivales por entrar en Europa y que es posible hacerles frente, pero también debe tener cuidado ya que los errores ante estos equipos se pagan caro, como fue el caso en el gol de Liverpool.
Klopp debería irse, al igual que Emery, con conclusiones de los 2 tipos, positivas porque el equipo ya tiene una idea clara de juego y están familiarizados, pero imagino que le preocuparán los tramos en donde el equipo no pudo construir contraataques de manera constante y eso generó que no tuvieran tantas chances de gol como a él le gustaría.

Lo próximo para Arsenal es recibir a Sporting Club de Portugal por Uefa Europa League y luego hacer lo mismo ante Wolverhampton por Premier League.
Para Liverpool lo más cercano de cara al futuro es visitar a Estrella Roja por Uefa Champions League y recibir a Fulham por Premier League.

Liverpool: ganar administrando recursos

El Liverpool de Klopp fue la sensación de la temporada pasada, le costó tomar vuelo al principio del torneo y eso le ha restado camino en la Premier League, sin embargo, logró la final de la UEFA Champions League en un gran estado futbolístico.

En esta temporada, Kloop busca consolidar su estilo desde el día uno. Y lo está demostrando, ya lleva cuatro victorias pasadas las cuatro jornadas de la Premier League. Le ha ganado con cierta holgura al West Ham (4-0), al Crystal Palace (2-0) y al Brighton (1-0); el pasado fin de semana ha enfrentado al Leicester City y nos detenemos para hacer el análisis del juego.

El Liverpool entiende de sus limitaciones y ha optado para mantener su regularidad el administrar los recursos y los ritmos. El “Liverpool rock and roll” caracterizado por lo vertiginoso ya no se ve durante todos los minutos del juego, buscando amplitud de espacios, sino que sólo ataca cuando los momentos están dados. Tal fue el partido ante el Leicester, logrando un gol tempranero a los 10’ por parte de Mané y al final del primer tiempo con Roberto Firmino sellando el 2-0. Durante esos dos períodos temporales, el Liverpool ha tenido chances de gol concretas, producto de su gran movilidad (sobre todo de Mané, Firmino y Milner), pero recién las concretó en momentos psicológicos muy difíciles para el rival.

Nos centraremos en la movilidad de los jugadores del Liverpool. En el 1-4-3-3 de Klopp nada se mantiene fijo, el rol de Wijnaldum ha sido fundamental para posicionarse por momentos por delante de un Mané que baja a crearle espacios; lo mismo ha sucedido por el otro costado, con Milner atacando y llegando de centrodelantero ocupando inteligentemente el sector de Salah para que éste ataque a Maguire con diferencias notables en la velocidad. Milner y Wijnaldum rotan constantemente, cubriendo los espacios de los laterales o llegando en posiciones de gol.

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Es muy loable el trabajo que hace Firmino saliendo a jugar como un volante más. Podemos notar cómo el Liverpool hace hincapié en liberar la “zona 14” (zona de gestación de las jugadas) para tener jugadores que luego lleguen ahí.  Sin embargo Klopp sabe que ante un equipo compacto, que cierre más las líneas que el Leicester, disponer jugadores en esa zona es un problema, por lo cual ha optado por fichar a Shaqiri con ese propósito: ubicarse para crear juego.

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Pero el Liverpool ha sufrido en ciertos momentos del juego, sobre todo en el segundo tiempo. El regular la adrenalina ofensiva es algo que viene practicando Klopp desde la pretemporada, y en éste partido se vio en el segundo tiempo. El Liverpool la pasó mal en el mediocampo con Madison (#10 de Leicester) ubicándose bien encima de Henderson, no dejándolo pisar. Pero tampoco ha sido un asedio ofensivo del equipo local, el Liverpool lo bloqueó muy bien con Gómez y Van Dijk, éste último en un gran nivel de anticipos y solidez.

El Leicester no ha profundizado por la misma solidez de la última línea del equipo de Klopp, aunque disponía de superioridad numérica en el centro. Esto también ha sido producto a la ausencia del goleador, Vardy, suspendido por su expulsión en el partido anterior ante Wolves.

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El gol de Leicester ha sido producto de la suerte: una mala salida de Alisson Becker. No ha mostrado aceleración en la útlima línea de ataque y se ha quedado sin ideas a medida que pasaron los minutos.

Esperemos ver el cómo el equipo de Klopp sigue con puntaje ideal, administrando recursos y sumando recursos (dándole más minutos a Shaqiri, cambiando la manera de atacar), para lograr sacar todo su arsenal frente a los mejores equipos de ésta dura Premier League.

Choque de estilos

En el día de ayer se dio el debut de la selección que más ansia tenía de ver: Senegal. Ubicado para muchos en el “grupo de la muerte” sin rivales realmente favoritos pero con niveles muy semejantes. El primer escollo fue Polonia, unos de los rivales directos en la lucha de un lugar en octavos de final.

Salió al campo con un 1-4-4-2 bastante claro, y consolidado que no mutó demasiado en el transcurso del partido. El cotejó se trabajó mucho desde la sala de máquinas donde “Los leones de la Teranga” comenzaban su clave del éxito: las transiciones ofensivas. Para las cuales Gueye fue pieza clave, haciendo algo muy parecido a lo que hizo Héctor Herrera con su México; siendo el primer paso en las transiciones efectivas senegalesas, marcando mucho en mitad de cancha, ganando en el juego aéreo y realizando una cantidad brutal de pases efectivos.

Si bien la posesión fue abrumadora para la selección Polaca (61%) no fue así las chances de gol y el domino del juego.

En un mundial donde la tónica parece ser o proponer desde la tenencia de balón o esperar y contragolpear, Senegal planteó un partido inteligente, siendo unos de los pocos que tomó cosas de ambas. El contraataque estuvo siempre presente por la velocidad de sus jugadores de ofensiva pero también en su defensa recia encontraron un triángulo brutal entre N´Diaye, Koulibaly y Sané. Un zaguero de elite como lo es el bueno de Kalidou bien acompañado de Sané, recientemente adquirido por el Shalke 04. Justamente, este triángulo final tuvo la nimia tarea de marcar al goleador de las eliminatorias europeas: Robert Lewandoski. Tarea realizada a la perfección, ya que el espigado polaco no entró en juego. Hubo solo una oportunidad donde quedaron mal parados y Sané debió cortar. Esa infracción generó el tiro libre ejecutado por el delantero de Bayern que se convirtió en el primer y único tiro al arco del ariete.

Además, durante gran parte del encuentro se vio por encima en el marcador, sin embargo, nunca se replegó, cual Egipto o Islandia y pasó zozobras en zona defensiva. Más aún, cuando tenía la pelota, nunca la reglaba, siempre la movía pensando en el arco de enfrente. Fue un descanso  visual ver, a un equipo que no tocaba la pelota por tocar, sin trascendencia, y que tampoco la sorteaba cuando no la tenía. Ayer fuimos testigos de a mi modo de ver, el equipo más equilibrado del torneo, no fue ni blanco ni negro, fue gris.

Senegal ganó y ganó con luces. Dio la cara por todo el continente africano cosechando los primeros puntos, pero sobretodo, dando la cara por su gente, pudieron ganar con una mochila muy pesada –la cual no se la quitarán en lo partidos que siguen-, la de aquella selección de 2002 que como quien no quiere la cosa se metió entre los ocho mejores del mundo en su primer participación mundialista.

Hoy vimos dos propuestas antagónicas. Una Polonia atontada con la tenencia de pelota intrascendente, ya que jamás logró ser punzante y lastimar la sólida defensa africana. Enfrentada un equipo mucho más vertical, pero sin renunciar a una idea de juego por abajo, con el arco entre ceja y ceja, utilizando transiciones rápidas y efectivas aprovechando distracciones rivales. Hoy vimos un verdadero: choque de estilos.

Un Mané distinto

Si bien Sadio comenzó el partido tirado a banda zurda, de un 1-4-4-2 realizó un trabajo bien distinto al que realiza en Liverpool.

No fue ese Mané veloz, generador de desborde y diagonales constantes; en esta oportunidad sirvió las veces de pensador, armador, de generador de juego.

Haciendo la labor propio de su número (10) hoy vimos un Sadio Mané que l cinta de capitán le quedó pintada, un jugador mucho más neurálgico. Vimos el Mané que Senegal necesitaba, pues la velocidad, y el vértigo hoy no eran tan importantes para los africanos. Necesitaban un Mané distinto, y lo encontraron.

Senegal: 16 años después

 

Tras una gran Eliminatoria, y de la mano de uno de los capitanes en Corea/Japón 2002, Senegal tendrá en Rusia su segunda participación mundialista. Aliou Cissé, referente del plantel que llegó a cuartos de final hace 16 años es hoy el entrenador de los Leones de Teranga y guiará a sus pupilos en un grupo parejo junto a Colombia, Japón y Polonia.

A pesar de esta importante ausencia en las citas mundialistas, el fútbol senegalés ha crecido mucho en todo este tiempo e intentará demostrarlo en suelo ruso. Muestra de ello es la conformación de la lista de los 23 convocados. Si recordamos el plantel comandado por Bruno Metsu, no aparecían nombres demasiado relevantes ni conocidos. La mayoría militaba en equipos de segundo orden del fútbol francés como Lens, Lille, Estrasburgo, Auxerre. Quizás las principales figuras eran el mencionado Cissé, que había tenido un paso importante por un PSG que no era lo que es hoy; o el arquero Tony Silva que militaba en el Mónaco.

Fue tras ese Mundial que explotaron las figuras de Henri Camara, Salif Diao, Bouba Diop o El Hadji Diouf para saltar a clubes y ligas de mayor renombre como Liverpool y Fulham de la Premier League.

Por eso, desde noviembre de 2015, cuando comenzó el camino a Rusia 2018, Aliou Cissé ha podido contar con jugadores que hoy militan en las principales ligas del mundo. Sadio Mané (Liverpool, Inglaterra), Kalidou Koulibaly (Napoli, Italia), Keita Baldé (Mónaco, Francia) o Lamine Sané (Hannover 96, Alemania) se asoman como las armas de mayor peso que tendrá el seleccionado senegalés para ir por el pase a octavos en el Grupo H.

El sistema de juego utilizado por Cissé no es siempre el mismo y ha ido variando de acuerdo a los rivales. En los duelos ante Madagascar, Cabo Verde, Sudáfrica y Burkina Faso pasó por el 4-4-2, 4-3-3 y el 4-5-1. Yendo a los nombres propios, en el arco la pelea será entre Abdoulaye Diallo (Rennes, Francia), quien empezó atajando en este ciclo, o el experimentado Khadim N’Diaye (Horoya AC, Guinea) que atajó en los últimos compromisos.

La defensa, salvo algún cambio o imprevisto de último momento, saldrá con dos centrales de gran temporada en Europa como Koulibaly y Sané, acompañados por Lamine Gassama a la derecha y Saliou Ciss por la otra banda.

Para la contención en el mediocampo se ubicará el capitán Cheikhou Kouyaté junto a Idrissa Gueye. Y de ahí para adelante aparece la mayor cantidad de opciones. Seguramente Sadio Mané se ubique como volante por izquierda con libertades para lastimar en ataque y Moussa Konaté (de gran temporada en el Amiens francés con 13 goles) iría por la otra banda. O bien si juega por ese lado Keita Baldé se adelantaría unos metros para acompañar al centrodelantero, puesto por el que pujan Diafra Sakho y Moussa Sow.

Con interesantes alternativas en la banca como Mbaye Niang, Ismaila Sarr, Cheikh N’Doye, Moussa Wagué o Mame Biram Diouf, el seleccionado senegalés tendrá la difícil misión de intentar igualar la actuación en 2002 cuando sucumbieron en cuartos de final. Aquella participación, junto a la de Camerún en Italia 1990 y la de Ghana en Sudáfrica 2010, sigue siendo una de las mejores de los seleccionados africanos en la historia de los Mundiales.

El último ranking FIFA ubica a Polonia en el puesto 10, Colombia en el 16 y Japón en el 60. Por lo tanto, las cosas aparecen complicadas para los senegaleses (en el puesto 28) en su objetivo de meterse en octavos. Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde.

 

Roberto Firmino, el fiel escudero

Sancho Panza, Samsagaz, Steve Wozniak…Todo gran protagonista siempre tuvo a su lado a un fiel escudero.

En Liverpool ha sonado un nombre: Salah. No sólo por sus goles, sino por impacto. Ha sido determinante, desequilibrante y sobretodo, resolutivo.

Su explosión, viene ligada a la forma en la que el Liverpool sostiene su peligro.

La base táctica del Liverpool, parte de 2 bloques, la parte interior, contando centrales y los 3 del mediocampo, y la parte exterior, con los laterales y los 2 extremos. Estos bloques, tienen un nexo de unión, poner cordura a la locura vertiginosa que es el equipo de Merseyside. Ésta cordura la pone, ni más ni menos que Roberto Firmino. Un mediapunta, que Klopp ha convertido en Pívot futbolero. No necesita justificar su sitio ni su estatus con goles. Él hace fluir toda la locura, poniendo pausa, cordura e inteligencia técnica.

Es el eslabón más difícil de analizar y contrarrestar para sus rivales, lo que le ha valido para sacar billete a Kiev. Si le fijas a los centrales, las espaldas tienen muerte con la velocidad de Salah y Mané. Si le cedes terreno, suma superioridad en el centro del campo y ni la hueles. Si echas un combate a golpes, te desnuda y te hace parecer que juegas con 4 menos.

Muchos analistas han coincidido en la figura de Salah como artífice de la obra culmine de Klopp, pero pocos se atreven a enlazarla con el buen hacer de Roberto.

Las estadísticas de Roberto en Champions son reveladores: 14 partidos, 10 goles y 9 asistencias. Prácticamente las mismas asistencias que los goles, para un jugador que es la punta de lanza de un ataque vertical. Teniendo en cuenta, que sus compañeros de ataque: Salah, ha marcado 11 goles, y Mané, 9 goles. Y sus aportaciones de cesión de gol, bajan considerablemente. Éste aspecto estadístico, nos revela la verdadera función de Firmino, Es el asistente de lujo de un equipo con dos extremos a priori puros.

Y lo más importante, no ha resentido su capacidad goleadora. Cualquier equipo aspirante al título, debe tener un delantero que te responda en momentos claves y resuelva eliminatorias. Firmino es la prueba de porqué el Liverpool disputará el título, a pesar de no ser candidato en septiembre.

Poniendo la vista en el sábado 26, mucho de lo trabajado por Zidane, debe ser corregir la posición de Firmino, anclarlo bien y evitar los espacios entre sus centrales y los huecos que faciliten tanto Carvajal, como sobretodo Marcelo. Cuenta con ingredientes positivos, como son la velocidad de Varane o la anticipación agresiva de Sergio Ramos.

El handicap va a ser la especialidad de Roberto, el juego de espaldas y no saber recular para un pase largo de Wijnaldum o Henderson.

Si usted va a disfrutar de la final de Champions, y no es aficionado red ni merengue, le recomiendo se fije en los movimientos sin balón que hace Firmino y comprenderá si el Madrid tiene un problema o ha encontrado una red para anular la cordura del brasileño.

Con la mira en Kiev

Gran parte de la historia de la UEFA Champions League chocara el 12 de febrero de 2018, para ser exactos siete títulos y 77 participaciones en total, entre los equipos de Liverpool y Porto.

La historia entre ambos equipos se reparte en cuatro partidos y dice que el conjunto ingles tiene la ventaja con dos ganados y dos empatados, con siete goles a favor y solo dos encajados

La ultima disputa entre ambos fue también por el grupo A de Champions League en el 2007 con victoria de Liverpool 4 a 1 con goles de Fernando Torres (min 19-78) Steven Gerard (min 88) y Peter Crouch, por el lado de Porto el descuento llego por parte de Lisandro López (min 33). Porto se encuentra en primer lugar en su liga con 55 puntos, 17 partidos ganados y 4 empatados, no conocen la derrota. Mientras que Liverpool esta en tercera posición con 54 puntos, 15 partidos ganados, nueve empates y solo tres disputas perdidas.

En su último partido por la liga inglesa, los reds se sobrepusieron ante Southampton por dos goles a cero de la mano de Roberto Firminio y de una de las estrellas del club como lo es Mohamed Salah, el tercer integrante del tridente inglés es Sadio Mané.

El egipcio Salah es el jugador a prestar atención ya que posee interesantes números tanto en la liga como en la Champions League. En Premier lleva 22 anotaciones en 26 partidos jugados, de los cuales 24 comenzó como titular y en 10 oportunidades terminó los 90 minutos de juego.

En la competencia más deseada de Europa convirtió cinco goles en seis partidos jugados, todos como titular y en dos chances termino el encuentro en cancha.

Los hombres de Jürgen Klopp llenan de esperanza a toda la ciudad con la ilusión de poder volver a jugar otra final continental y poder volver a traer el trofeo a Anfield que desde la final de 2007 le es esquiva la copa

Los dragones azules golearon a Chaves por cuatro goles a cero, en dos ocasiones convirtió Tiquinho Soares, el segundo delantero titular Moussa Marega pone el tercer grito, y la sentencia llego por parte de Sergio Oliveira.

Cabe destacar que Porto no conto en sus filas con su goleador, el camerunés Vincent Aboubakar que convirtió 15 goles en 20 partidos jugados en la liga portugués, en todos fue titular y solo en seis termino los 90 minutos reglamentarios. Tiene un gol por partido en sus cinco encuentros por Champions League, en todos fue titular y en tres termino el tiempo reglamentario.

Sérgio Conceição y sus dirigidos van por devolverle la gloria a Porto como en la edición 2003/04 y 1986/87 donde sus fanáticos tocaron el cielo con las manos.

Los grupos de ambos equipos fueron bastante parejos, incluso casi en la cantidad de puntos que portugueses e ingleses lograron para llegar a octavos de final. Porto clasifico en segundo lugar con 10 puntos en seis partidos jugados, tres ganados, uno empatado y dos encuentros perdidos. Supero al RB Leipzig de Alemania, Mónaco de Francia, y cayeron en segunda posición atrás del conjunto turco de Besiktas. Con 12 puntos y sin conocer la derrota con tres victorias y tres empates, el conjunto ingles lidero el grupo E por encima de Sevilla, Spartak Moscú y Maribor.

Febrero mes de futbol en Europa y en el mundo, comienza el camino hacia el fin de esta tan deseada copa, el destino este año Kiev.

Liverpool y su desequilibrio

El partido del día de ayer fue una clara muestra de lo que ha sido el Liverpool en esta mitad de temporada. Un equipo en defensa y otro equipo totalmente antagónico en ataque.

Desde la llegada del entrenador alemán, el Liverpool forma con un claro 4-3-3; sin embargo, el pragmatismo que presenta lo hace cambiar de sistema durante los partidos en una forma más que interesante.

En el caso del encuentro disputado en el Emirates Staduim, Coutinho fue de la partida, empezó el encuentro ubicado recostado sobre la izquierda de esa línea de tres mediocampistas; sin embargo, poco duró en esa posición, ya que el equipo se tiró al ataque rápidamente y esto hizo mover un poco el esquema de juego, pasando de 4-3-3 a una especie de 3-3-1-3, subiendo el marcador de punta por izquierda Robertson a la línea del medio, retrasando al lateral derecho, en esta oportunidad Joe Gomez y adelantando su posición Coutinho quedando detrás de Firmino como un media punta. Este movimiento tuvo sus réditos, ya que rápidamente lograron el primer tanto del encuentro a los ´26 minutos. El gol generó en los reds otro movimiento táctico, pasar de ese 3-3-1-3 a un 4-4-2, ya que Mané se retrasó hasta casi un volante por derecha, Coutinho bajó unos metros y se ubicó casi en doble pivote dejando en este caso a Emre Can más libertad para ir a marcar contra la línea de cal izquierda. Aun así, no resignó ataque, ya que dejó como dos lanzas a Salah y Firmino arriba y con cualquier movimiento podían recibir la ayuda de Coutinho o Mané.

Sin embargo, lamentablemente para los dirigidos por el ex entrenador del Borussia Dortmund, lo peor de este Liverpool tuvo su momento en este partido: la defensa. Tanto Joe Gomez como Robertson son laterales de segunda línea, por algo suelen ocupar un lugar en el banco de relevos; el primero un marcador central devenido al lateral derecho por la lesión de Clyne, pero que sentó en forma bastante aceptable, el segundo, el ex Hull City un joven lateral que fue traído como una apuesta a futuro pero ya está teniendo minutos por la lesión de Alberto Moreno, tampoco ha sentado mal pero ha mostrado ser uno para atacar y otro para defender, como se diría en el FIFA18 “Alto-Normal” muy buena proyección pero poca defensa. Mientras que en la zaga es donde se encuentran las peores falencias del equipo, Klavan no parece ser siquiera un marcador central de segunda línea, es demasiado lento y tampoco puede compensar la falta de velocidad con gran marca. Lovren, tiene mejores condiciones pero tampoco es un clase A, tiene las mismas falencias rítmicas que su compañero se zaga el día de ayer. Tampoco Matip es un clase A, pero de los tres parece ser el más capacitado para ocupar un lugar en la zaga del cuadro más laureado de la ciudad de Liverpool.

En el medio sí, hay muchos jugadores y muy buenos. Milner, Henderson, Can, Wijnaldum, Lallana o hasta Coutinho y en alguna oportunidad Chamberlain pelean por solo tres lugares en cada partido.

El día de ayer el Liverpool mostró su gran capacidad ofensiva y su triste capacidad en defensa, por eso, logró marcar tres goles pero no pudo evitar recibir la misma cantidad. Veremos si en el próximo mercado de fichajes logrará traer a una buen zaguero para estar ahí si listo para pelear la Premier League o incluso algún lugar alto en la UEFA Champions League.