El penal de Zalayeta

El 16 de noviembre del 2005, un día de esos que uno quiere borrar de la memoria, pero que no se puede, por más que intente. En Sydney, la selección uruguaya llegaba con ventaja para el partido de vuelta de la repesca mundialista contra el local, Australia.

Hasta ese momento, en dos lustros habían pasado diez entrenadores distintos, siendo Víctor Púa el único que repitió dentro de esos diez. Casi un entrenador por año. Y los resultados no pudieron ser buenos.

Una selección con jugadores que, si bien tenían cierto nivel en Europa, su adhesión era nula en la mayoría de los casos cuando les tocaba vestir la celeste. Ni hablar una idea de juego, las carencias tácticas eran brutales. Un rejunte de jugadores que venía a cumplir, a sacarse de encima los partidos, que les daba pereza viajar.

Si bien viví otros procesos de Clasificatorias, la del 2006 es la primera que recuerdo con un poder crítico (si se quiere) sobre lo que veía. Juan Ramón Carrasco, que llegaba con un currículum bastante dudoso -solo una gran campaña con el modesto Fenix en Uruguay- asumía en la selección impuesto por quien entonces, manejaba los hilos de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Francisco Casal.

Nos vendió jugadas preparadas, nos encandiló un debut ganándole 5-0 a Bolivia, un juego ofensivo, de buen toque corto y con la capacidad goleada innata de Javier Chevantón e incluso de Diego Forlán. Ese día, de hecho, pensamos que estábamos ante algo nuevo, que no habíamos visto y que el juego de Uruguay podría cambiar. Gozábamos de una identidad. Algo que no habíamos tenido desde mediados de los 90 a la fecha.

Pero en la segunda fecha, la realidad se encargó de poner todo en su lugar. Eso y las decisiones cuasi despóticas y sin sentido del popular “Jotaerre”. Cinco cambios, y el ingreso de uno de los centrales que había sido su compañero de jugador, y que lo había dirigido en Fenix, pero que era suplente habitual en el equipo del barrio Capurro. Jesús Cono Aguiar, como no recordarlo si fue la cara visible del fiasco ese día en Asunción. Puso a un jugador muy venido a menos de la liga uruguaya a marcar a una dupla brutal: Roque Santa Cruz (que jugaba en Bayern Münich) y José Saturnino Cardozo (que rompía records de goleo en Toluca). El resultado fue obvio: derrota 4-1.

Nos ilusionamos con el empate en Brasil, pero la realidad no anda con pavadas, 0-3 en Montevideo ante Venezuela y se acabó el ciclo de Juan Ramón Carrasco. Esto dio lugar a la llegada de Fossati, nada cambió. Siempre encomendado a sus rezos, nunca mostró un ápice de buen fútbol o de tener idea de lo que estaba haciendo. Debutó con 1-3 de local ante Perú y un 0-5 en Barranquilla ante Colombia.

Pero el jugador uruguayo, pese a jugar mal a veces logra cosas increíbles. Llegamos a quedar quintos. Y la historia del comienzo, el partido en Sydney. Ese penal fallado por Marcelo Zalayeta, tirado como quien se quita algo de encima fue el corolario de un ciclo negro de la selección uruguaya.

Y fue el puntapié de algo increíble. La asunción del “Maestro” Tabárez, la presentación de una carpeta con un proyecto que iba mucho más allá del fútbol, que plantea el desarrollo integral del jugador en el ámbito educativo, social y deportivo.

Se propuso una reunión con muchos jugadores ya históricos en Nueva Jersey, les propuso lo que quería y muchos no aceptaron. Jamás volvieron y lo bien que hicieron. La selección tenía un líder, el resto es historia conocida.

Siempre se puede estar peor, pero en el momento que uno toca fondo debe tener un instante de lucidez. En Uruguay pasó eso y hoy podemos decir que salimos 5tos en un Mundial, 12 años después de que llegara Tabárez, y que fue mérito suyo.

El mediocampo uruguayo

A los uruguayos los cambios nos cuentan demasiado. Igual pasamos toda una vida tomando la misma yerba mate, aunque nos produzca destrozos estomacales, todo con tal de mantener una costumbre. Una sociedad algo envejecida, que lucha entre la modernidad de las nuevas libertades que goza, pero con el anhelo de que todo pasado fue mejor.

Así debe estar Oscar Washington Tabárez. Debatiéndose entre un nuevo estilo y las viejas costumbres de su proceso al frente de la selección uruguaya.

Es que, tras dos partidos, a Uruguay le faltan cosas del “viejo estilo” y sigue afianzando otras del “nuevo”. Y el quid de la cuestión estará en el mediocampo, entre los dos partidos se probaron todos los intérpretes, en distintos momentos y estilos. Todos nos quedamos con la sensación de que el único titular en esa zona es Rodrigo Bentancur. El mediocentro de la Juventus ha clarificado todas las salidas con balón de Uruguay, siendo el jugador que más ha pasado la pelota en el equipo, pero no ha tenido el acompañamiento necesario por su ladero: Matías Vecino.

Los dos mediocampistas que comenzaron en ambos encuentros se han movido en el campo de manera muy similar, casi paralela en la cancha. Y realmente, le ha quitado líneas de pase al equipo. El fútbol asociativo que se busca parte de formar triángulos en el campo, de tener compañeros en líneas diagonales y con dos jugadores que pasan mucho y muy bien el balón casi enfrentados en línea recta, se hace imposible.

Por otro lado, Uruguay lo que ha perdido, en relación a estos dos estilos es la agresividad en mitad de cancha, atacar al balón. ¿La solución? La vimos hoy, se llama: Lucas Torreira. El pequeño jugador de la Sampdoria (en vías de pasar a Arsenal) ha cambiado mucho la imagen del mediocampo uruguayo. Sin ser algo sobresaliente, ni exuberante, Torreira ha comenzado a robar bastantes balones en su zona, fue posicionó por detrás de la línea de Bentancur y liberó al joven de la Juventus.

¿Se puede pensar en un mediocampo con los tres mediocampistas juntos? Es un poco el anhelo de quien escribe. Observar un esquema que presente algo distinto, tal vez con menos juego por afuera, aun así, tenemos grandes laterales capaces de brindarnos apertura, pero si crece la necesidad imperiosa de tener un pivote posicional, y que sea más agresivo a la hora de recuperar y luego si, dos centrocampistas que conecten la zona media del campo con la ofensiva.

El partido ante Rusia será de prueba, con un equipo clasificado y sabiendo que los posibles rivales en Octavos serán igual de complejos saliendo en la posición que sea. La realidad indica que el entrenador uruguayo no está conforme con el rendimiento en la cancha, lo ha mencionado, pero también sus actos lo confirman. Un mediocampo con tres hombres en un 1-4-3-1-2 puede ser una opción viable al fútbol “nuevo” de Uruguay.

Uruguay: Con las ideas muy claras

Uruguay finalizó en la jornada de ayer su preparación -al menos en el ámbito local- para la Copa del Mundo, y lo hizo por todo lo alto en grandes pasajes de su 3-0 ante Uzbekistán. El encuentro tuvo dos momentos o dos capítulos con características bastantes diferentes. Hasta el tanto de apertura (por parte de Giorgian De Arrascaeta) el equipo se mostró algo tibio, más bien frío como la noche en Montevideo.

Tuvo pasajes interesantes con el balón en los pies, sobre todo con las salidas de Rodrigo Bentancur y la movilidad del mencionado autor del gol, tampoco pudo inquietar demasiado al portero uzbeko. Incluso, por momentos el equipo celeste cedió bastante el balón al sparring visitante que poco pudo hacer con él, pese a alguna llegada que puso de pie a los espectadores que colmaron el Estadio Centenario.

Luego del primer gol si, el segundo capítulo. El que mostró las armas de una selección que ilusiona a su gente y que va, con las ideas claras de que el objetivo es llegar lo más lejos posible, conocedores de sus limitaciones, pero también de sus virtudes.

Más allá de este partido, creo que vale la pena hacer un recuento de lo que hemos visto desde la China Cup en marzo hasta hoy. Los tres juegos disputados por Uruguay los ha hecho con esquemas similares, formando con un 1-4-4-2 con distintas particularidades y cambios con respecto a lo hecho en otros pasajes de los más de 5 años que está Oscar Tabárez al mando del equipo.

Para analizar mejor y de manera más ordenada, me planteo tres claves o tres ítems a resaltar y que se deben tener en cuenta a la hora de ver a Uruguay:

El juego de los mediocampistas: No sorprende que esta sea la primera clave, ya Fede Rodríguez lo ha plasmado en otros artículos de Uruguay en esta web, pero además es una constante a la hora de ver a este equipo. La mutación de la selección en relación a lo que se veía en 2014 y se puede ver ahora en 2018 (tomando como parámetros de separación las contiendas mundiales) son elocuentes. Y creo que una muestra son los tipos de goles. Aquellos en donde se jugaba muy directo, prácticamente en largo para que uno de los dos delanteros hiciera las veces de pivot para que el otro corriese y llegara a definir ya no es el sello de la casa.

Ahora se plantea una mitad de cancha de tránsito, y no ve pasar por encima de su cabeza el balón. Esto en realidad es una ventaja, pero a veces puede ser algo complejo a la hora de querer recuperar el balón.

Cuando Uruguay salteaba la mitad de cancha, el doble cinco que estaba en cancha adelantaba bastante sus posiciones para poder presionar muy rápido la salida del rival y ahí sí, pasarle el esférico a los jugadores ofensivos o a los laterales.

En este caso, como el mediocampo ya es parte de una paulatina generación de juego, donde no se saltea ninguna pieza y todos son parte de la creación del mismo, tal vez algunos jugadores que deben presionar pueden quedar algo lejos, haciendo que el equipo, a veces tenga demasiados metros entre líneas. No obstante, el porcentaje de posesión es altísimo comparado a los números que tenía Uruguay hace cuatro años y eso nos brinda una gran cantidad de opciones a la hora de atacar.

Los delanteros y su movilidad: En este juego asociado que presenta “el nuevo Uruguay”, la capacidad de movimiento de los delanteros es uno de los puntos clave para el correcto andamiaje ofensivo (y también defensivo). Suárez y Cavani con este esquema juegan en otro ritmo, en otra frecuencia, distinta a la presentada en pasajes anteriores de la era Tabárez. No es necesario que ninguno de ellos se encargue de tareas plenamente defensivas (recordemos a Cavani haciendo las veces de interior por derecha, hoy está Nández allí) pero si es necesaria la retroalimentación y generación de espacios que deben realizar uno para el otro.

Suárez y Cavani han demostrado su entendimiento casi a la perfección, los ingresos y salidas de ambos jugadores llevan a que por ejemplo se den situaciones en donde uno asiste al otro con muchos metros de separación. Esto, no sólo sirve para ensanchar a la defensa rival, abrirle huecos, sacar a los centrales de su zona de confort, sino que es útil para la generación del mismo juego. Descienden varios metros, juegan de espaldas, y tienen el panorama de muchos jugadores sumándose en ataque. La capacidad de estos dos jugadorazos para pasar bien la pelota y con criterio es una clave en las transiciones defensa-ataque.

Adaptabilidad: A Uruguay no le va a pesar jamás (independiente del resultado) jugar contra grandes equipos, pero el gran problema está (o estaba) en enfrentar a equipos que en teoría son más débiles o que acuñaban un planteamiento defensivo. La capacidad para encontrar espacios, tener movilidad y la tenencia inteligente de la pelota han sido falencias que recién ahora Tabárez y sus dirigidos han podido superar. La aparición de jugadores con registros muy diferentes a los que estaban, brinda variabilidad. Ésta selección es capaz de adaptarse a cualquier contexto que le plante el rival, y eso es algo que antes no sucedía y por ende Uruguay sufría.

Parten el sábado a Rusia, en busca de todo, pero sin esperar nada. La canción del murguista Edú “Pitufo” Lombardo dice: “Nunca favoritos, siempre desde atrás” y no falta a la razón. Poco se dice de Uruguay, no aparece entre los grandes candidatos, pero hay material para darles varios dolores de cabezas a los grandes equipos.

El último gran ensayo de Uruguay

Se terminó de disputar la China Cup, el torneo tan ansiado por las expectativas de ver resultados de un proceso de cambio, que por fin tomaba un protagonismo total. Nuevos nombres, nuevas variantes y un posible nuevo estilo de juego, o por lo menos el perfeccionamiento del que Uruguay utilizó siempre. República Checa en semifinales, y Gales en la final, fueron las víctimas del campeón de este torneo amistoso, que con un gol de Suárez y dos de Cavani en los 2 partidos, se alzó con el título previo al Mundial de Rusia. En este caso, analizaremos las nuevas variantes que tiene Tabárez a disposición, y su aporte al equipo de cara a la gran cita.

Tuvimos a la vista una conformación fija de la zona de volantes, algo que anteriormente repasamos como un problema positivo, el exceso de futbolistas que estaban aptos para tener un lugar en cancha. El sistema sigue siendo básicamente el mismo, conservando la línea de 4 en el medio, aunque por el final, se probó con Torreira más atrasado y Bentancur por detrás de los salteños, ideal para ir a buscar un resultado, con 3 hombres ofensivos y los carrileros con ida y vuelta.

La innovación va por la parte del estilo de juego. Anteriormente, se buscaba ceder la posición y hacer daño de contragolpe, pero los nuevos jugadores ofrecen más que eso. Este mediocampo es capaz de pelearle la posesión a cualquier equipo, y generando jugadas propias en base a combinaciones y elaboraciones largas y en busca de espacios cortos.

Empezando desde abajo, y con la falta a última hora de Cáceres, por izquierda fue titular ambos partidos Laxalt. Tiene la velocidad necesaria para recomponerse y estar bien ubicado constantemente, e incluso asociarse con los de arriba, trepando por la punta, pero se notan sus falencias defensivas. El nacido en Defensor Sporting, redondeó dos partidos que probablemente le den una oportunidad en el Mundial en lugar del “Pelado” o Gastón Silva cuando se necesite ritmo, pero no es un jugador acostumbrado a dicha posición, ya que siempre se desempeñó más adelantado como interior, en el lugar que probablemente ocupará el “Cebolla” Rodríguez.

Por la otra banda, el que ya se ganó el puesto para el Mundial es Varela, que disputó ambos partidos los 90” de la mejor manera, siendo revelación y demostrando características de un lateral con recorrido completo. Es insuperable en defensa, muy rápido, ágil y liberando a Nández, actuó muchas veces como extremo. 25 años para el ex jugador del Manchester United, y todo un camino por delante en la Selección Uruguaya.

En la zona de volantes centrales, el inamovible desde su debut frente a Brasil, es Vecino, un futbolista con buena marca y técnica para salir jugando, junto a quien al parecer será su compañero en Rusia, el jugador de la Juventus, Bentancur. Por fin se encontró el trato de pelota que se necesitaba desde la salida de Forlán. Los escasos 6 meses que lleva en Italia le ayudaron a aprender muy rápido el fútbol dinámico y técnico que se juega en Europa, y que vamos a enfrentar en el Mundial. Jugó ambos partidos desde el arranque, y es el que más se perfila a hacerlo también en Rusia. Asombra la tranquilidad con la que juega, teniendo apenas 20 años.

Hablando de interiores, por izquierda, Cristian Rodríguez sigue siendo el titular, aunque también puede servir de mucho que cambie en algún momento con Laxalt, que aporta más velocidad. Por el otro lado, la opción de Nández es la que se implementa desde los últimos partidos de Eliminatorias. Además del uso del físico y la carrera corta, adquirió cualidades como el trato de balón. En la final frente a Gales, ejecutó 25 pases, y todos llegaron a su destino. Cubrió con la espalda varias pelotas durante el partido de gran manera también. El actual jugador de Boca Juniors sigue progresando y será un fijo en el 11 titular de Rusia.

El jugador de Cruzeiro, De Arrascaeta, disputó como titular sólo en partido de semifinales, y fue relegado al banco para la final. Había jugado un buen partido, pero no tiene un lugar en cancha todavía. El tan ansiado debut de Torreira se dio de buena manera también. Jugó los últimos minutos de cada partido, y se vió lo  que se está llevando a cabo, el juego de posesión. No falló ningún pase de los que ejecutó, y fue activo en todos los ataques rivales. Valverde no fue citado por lesión, y probablemente también se pierda el Mundial, pero tiene todo un camino interesante por delante. Gastón Ramírez no tuvo minutos, al igual que el “Pato” Sánchez. Ambos están en la “cuerda floja” y deberán disputarse el puesto con Giorgian y Nández respectivamente.

Los que probablemente quedarán desafectados definitivamente son Arévalo Ríos, Alvaro González, Mathías Corujo, Diego Rólan y Abel Hernández.

La nueva era se pone en marcha…

La reinvención de Tabárez

Para preparar cualquier torneo importante a nivel de selecciones, es muy importante el hecho de decidir que jugadores van a adaptarse mejor al esquema que se vaya a implementar, y más cuando se habla del mayor torneo a nivel mundial, la Copa Mundial Rusia 2018. Hay ocasiones en donde tampoco hay mucha variedad de futbolistas a gran nivel para elegir, y menos en el caso de Uruguay, donde la población da a razonar la dificultad que tiene lograr los perfiles perfectos, pero la realidad hoy es otra. Tabárez a la hora de seleccionar, tiene una solución que posiblemente se vuelva un problema, específicamente en el mediocampo. En esta ocasión, te contaremos el porqué de las dificultades al armar el próximo plantel mundialista.

Cuando ya la zona de los volantes estaba estable en la selección mayor, además de otras jóvenes promesas que destacaron últimamente, se dio la gran campaña de la Sub-20 en el mundial de Japón, donde los jóvenes “celestes” obtuvieron el cuarto lugar, y varios de los futbolistas que poseían altas expectativas, eran mediocampistas. Nombres como el de Bentancur, titular en Boca y actualmente dando de qué hablar en la poderosa Juventus, y Valverde, flamante jugador del RC Deportivo, cedido del Real Madrid Castilla, donde fue figura, generaban también un fuerte interés en la gente de verlos con los mayores, por las extraordinarias capacidades demostradas a tan temprana edad, producto del famoso “proceso”, llevado a cabo desde la llegada de Tabárez en 2006. Lo cierto, es que pasadas las eliminatorias y disputados algunos amistosos, ambos futbolistas fueron incluidos en los equipos titulares, junto a Nahitan Nández, antes capitán de Peñarol y actualmente titular en Boca Jrs. Los tres demostraron aptitudes suficientes para ser tenidos en cuenta, pero el problema surge cuando hay que hacerles un espacio en el plantel. Jugadores como Vecino, Laxalt, el “Cebolla” Rodríguez, Carlos Sánchez, De Arrascaeta y Corujo -dejando de lado a los veteranos Arévalo Ríos y Álvaro González que las posibilidades de que sean citados es baja-, demostraron durante toda la eliminatoria también merecer un puesto en el equipo. Sumado a la reciente reserva de la revelación de la Serie A italiana, Lucas Torreira, los futbolistas capaces de adueñarse del medio uruguayo serían diez aproximadamente, una exageración que puede derivar en malas decisiones por parte del “Maestro” Tabárez.

Todos estos futbolistas, a su vez, pueden ofrecer al equipo diferentes variables, y algunas de ellas, son precisamente las que estábamos esperando. Tras la salida de Forlán, encontrar alguien que posea una técnica distinguida como la de él con el balón, se pensaba que iba a ser muy difícil o que íbamos a estar mucho tiempo esperándolo, pero al parecer, jugadores como De Arrascaeta como enlace con los delanteros o también Bentancur o Valverde más en zona de equilibrio en el medio, destacan en facetas muy similares a las cuales sobresalía Diego, tales como en el control y golpeo del esférico. Desde su salida, una de las carencias que tenía este equipo era la de alguien capaz de quedarse con las “pelotas quietas”. Carlos Sánchez, y en su momento Gastón Ramírez, fueron los encargados, pero con la llegada de la nueva generación, incluso ambos perdieron el puesto en la oncena titular, quedando como recambio, y siendo pocas veces utilizados. Giorgian emplea en el Cruzeiro las mismas labores que aplicaba Forlán, y desde su debut, fue tenido muy en cuenta, disputando partidos destacables. Sería la mejor opción hasta ahora para recuperar el enlace que permita jugar a las dos “bestias” de arriba. Por afuera, es necesario alguien con ida y vuelta, o sea, con un equilibrio entre lo ofensivo y lo defensivo.

Cristian Rodríguez, por izquierda, pese a todavía tener una edad aceptable para llegar bien físicamente al mundial, carece de la explosión de velocidad que atesoraba antes, y en el fútbol moderno, hace falta más agilidad para el ida y vuelta, funciones que, en el Génoa de Italia, Diego Laxalt está cumpliendo de la mejor manera. En este caso, el jugador lleva tiempo en la selección, pero tuvo muy pocos minutos como para demostrar su juego. En los amistosos de preparación, sería bueno alinearlo y ver que puede llegar a ofrecer. Por el lado derecho, el ya mencionado “Pato” Sánchez fue el encargado de disputar dicha banda, e incluso también Corujo, pero fueron relegados por Nández, un futbolista con experiencia en posiciones de marca y con velocidad explosiva y buen pie apto para llegadas con peligro hacia el arco rival. A diferencia de Carlos, Nahitan ofrece ese perfil también defensivo para el equilibrio. También se probó con Urretavizcaya, pero el “Rayo” favorece sólo lo ofensivo, aunque en gran manera, en base a velocidad y regates, que le hacían falta también al equipo.

“Torreira viene siendo seguido desde hace un año, fue jugador de las selecciones juveniles; yo no lo recordaba y le pregunté a Coito; él estaba en Wanderers en esa época.”

Oscar Tabárez sobre Torreira el 21/12/2017 – Diario Ovación

Para los volantes centrales, hacía falta más marca, puesto que Arévalo y el “Tata” González ya no estaban en su óptimo nivel. Teniendo el equilibrio de Vecino, y los de las nuevas incorporaciones Bentancur y Valverde entre marca y salida de balón, falta el hombre capaz de cortar las jugadas contrarias. Llegó el momento de Torreira. Aquel joven que de la nada se convirtió en el volante que más balones recupera en la Serie A, jugando para un equipo de mediano calibre como lo es la Sampdoria, parece ser la solución a este tema. Es muy rápido, posee mucha estabilidad pese a su corta estatura e incluso es un buen rematador a larga distancia. En el próximo cuadrangular amistoso, tendrá su oportunidad de demostrar todo lo anterior.

Todavía no se sabe quiénes van a ser los elegidos por Tabárez para defender nuestra camiseta en Rusia, pero lo que se sabe es que puede elegir entre muchas posibilidades tácticas, y todos jugaron (o se espera de Torreira que debutará próximamente) como para merecer un puesto. Esperemos que las opciones electas sean las mejores.

¡Al fin!

Hace poco más de una semana la Selección Uruguaya de Fútbol selló su pasaje a la Copa del Mundo Rusia 2018. Dato no menor teniendo en cuenta lo difícil de este torneo, que se juega todos contra todos a lo largo de dos años y que por primera vez –desde esta modalidad de clasificatorias- ve a los charrúas accediendo de forma directa, es decir, sin repechaje.  Atrás quedaron esas tan duras repescas con Australia donde vencimos en 2002 pero sufrieron lo que fue tal vez lo peor en este siglo para la celeste, en el repechaje para el mundial de Alemania 2006 quedando eliminados en el Centenario. Ya no somos el último país en clasificar como para Sudáfrica 2010 tras la repesca ante Costa Rica ni como para Brasil 2014 que sin sufrir pero últimos vencimos a Jordania. Al fin Uruguay llega a un mundial de forma directa tras ser el segundo mejor en la eliminatoria detrás del pentacampeón del mundo Brasil con 31 unidades.

Desglosemos a continuación las claves de este gran logro:

  • El famoso proceso. Óscar Washington Tabárez junto con su Cuerpo Técnico, donde se encuentra el Dr. Pan, el profesor Herrera, Mario Rebollo o el mismo Celso Tero (entre otros) que son tan importantes como el propio “maestro”, tomaron la selección uruguaya hace ya 11 años, en el 2006. Jugó tres eliminatorias, en las tres obtuvo el pasaje a la Copa del Mundo, ganó una Copa América después de 16 años, obtuvo un 4° puesto en la Copa del Mundo de Sudáfrica tras 40 años -sin contar los logros en inferiores-. En fin, las cosas no pasan porque sí, tienen una razón de ser; y el “Maestro” no es en vano el Director Técnico con más partidos al frente de una selección del mundo, no en vano ganó 10 y empató 6 de 16 clásicos al frente de Boca Juniors, no en vano ganó una Copa Libertadores de América con Peñarol, no en vano dirigió en Europa, en el Milán. Pero todos esos palmareses no son causa de lo obtenido al frente de la selección, si lo son la seriedad, la mesura, el acierto en la renovación -a pesar de los pedidos populares y de la prensa-, la inteligencia, la sobriedad, la unión, el proceso.

  • El mítico Estadio Centenario. En números: ganó 22 puntos de 27 en disputa (81.5%), perdió el restante 18.5%. Una sola derrota, ante Brasil y un solo empate, ante Argentina. Si lo comparamos con las eliminatorias a Sudáfrica 2010 vemos grandes cambios en los números. Se consiguieron solamente el 55% de los puntos disputados en dicho escenario. Mientras el restante 45% se perdió. Los números hablan por sí solos y arrojan una realidad y es que Uruguay en estas eliminatorias se hizo muy fuerte en su escenario.

  • La muy trillada “Columna Vertebral”. Fernando Muslera, el guardameta, Diego Godín su capitán; y aquí vamos a hacer un gran paréntesis; por lo extensa de la competencia, en una de las piezas claves del equipo tenemos un quiebre generacional que determina a dos jugadores número 5, uno el que arrancó la competencia y otro el que la terminó, hablamos del “Cacha” Egidio Arévalo Ríos y Matías Vecino (a pesar de que llegaron a jugar juntos algún partido). Arriba las dos bestias: Edinson Cavani y Luis Suárez. De lujo realmente, con jugadores del Barca, del PSG, del Atlético de Madrid, del Inter de Milán. Y además, jugadores, que a diferencia de otros, cuando defienden los colores de su selección se potencian y rinden incluso más que en sus clubes. Qué decir de ellos, el “Nene”, es el jugador que acumula más minutos en esta eliminatoria para Uruguay, habiendo disputado el 94% de los partidos; es un portero muy seguro que puede tener una sola tapada y salvar el partido o ser el  mejor jugador del partido siendo la figura sacando muchas pelotas, lo mismo pasa con el “Faraón” que tiene esa mismo pragmatismo, un zaguero más que solvente y sobrio. En el medio, el cambio generacional trajo a un jugador distinto, Egidio, un 5 tapón –en posición y físico- que no da pelota por perdida marca, marca y marca, ahora no podemos pedirle un pase puñalada o un cambio de frente de 40 metros, su sucesor, sin embargo, es un número 5 mucho más mixto, puede jugar de 5 tapón pero tiene otro manejo de balón, puede ser opción entre los zagueros para salir por abajo, tiene llegada, es un jugador excepcional, y por algo está donde está. De los de arriba no se puede decir mucho, sin duda están en el  top 5 de los mejores centrodelanteros del mundo. Cavani con su despliegue físico característico que solo él puede llevar a la práctica, además con su excelente tiro se convirtió en el goleador de Uruguay y de la eliminatoria con 10 tantos, a pesar de haber estado ausente en tres encuentros (disputando el 83.5% de los partidos al igual que Godín). Luis, es otro que se perdió varios partidos -5-, también es un delantero excepcional, tiene todo, físico, velocidad, buen remate, asistidor, todo lo que se puede pedir de un número 9. Podríamos escribir carillas y carillas sobre ellos pero son tan conocidos y famosos que nos quedaremos con lo esencial y cerraremos el artículo con un apartado curioso.

 

Para tener en cuenta:

  • En ningún partido no hubo ninguno de estos jugadores de la famosa columna vertebral.
  • En el único partido que faltó Muslera, Uruguay recibió 4 goles. La derrota más abultada, ante Brasil 4 x 1 en el Centenario.
  • Los primeros dos partidos ni Suárez ni Cavani pudieron disputarlos por suspensión, el primero acarreaba la suspensión del mundial 2014 por la mordida a Chielini, el segundo arrastraba una la tarjeta roja de la Copa América 2015 tras el entredicho con Jara. Ambos encuentros de ganaron, ante Bolivia y ante Colombia.
  • Por primera vez en la historia Uruguay ganó en la altura de la Paz (sin Cavani y Suárez)
  • Por primera vez en la historia de las eliminatorias Uruguay le ganó a Paraguay de visitante.
  • En la vuelta de Suárez tras los nueve partidos sin poder ser de la partida en la selección anotó el empate 2 x 2 ante Brasil en Recife tras ir 2 x 0 a los 8 minutos de juego.

Uruguay: ¿tiempo de cambio?

Hace unos pocos días, Óscar Tabárez anunció la nómina de jugadores de cara a los amistosos de la próxima fecha FIFA ante Irlanda e Italia, a realizarse en Europa. Siempre una convocatoria de jugadores pone sobre la mesa el debate en relación a los nombres que están, pero por sobre todo a los que no, ya que una gran máxima del fútbol es: “los mejores siempre son los que no juegan”.

No obstante, este proyecto de gestión de las selecciones nacionales, de los cuáles no vamos a cuestionar ni criticar sus resultados, ya que los considero por demás aceptables, en los últimos años ha carecido de cierta renovación en varias posiciones del campo donde hay jugadores que piden pista.

Cuando uno observa a otras grandes selecciones del mundo, ve una renovación constante de sus filas. También comprende que, hasta demográficamente, las potencias vecinas y europeas están un escalón por encima. Es una cuestión meramente matemática en ese caso. Asimismo, cuando Joachim Löw dio la nómina de Alemania para la Copa Confederaciones, el paralelismo y la comparativa se viene a la mente de cualquier uruguayo que le guste el fútbol.

Alemania ha citado a grandes jugadores para el torneo, pero muchos, todavía no han hecho sus grandes partidos en el seleccionado. ¿Pero qué sucede? El equipo europeo cumplió un ciclo en la pasada Copa del Mundo, el mismo se coronó del mejor modo posible. Nuevamente, ese paralelismo nos llega. Uruguay no puede, ni debe tener los mismos horizontes que Alemania, pero si comprender cuando cumple ciclos, y hacer evaluaciones al respecto.

Para muchos, incluido el entrenador de la selección, la Copa América del 2011 en Argentina fue el cierre de un ciclo, exitoso, por cierto. Jugadores como Diego Pérez, Andrés Scotti, Mauricio Victorino y Sebastián Eguren, hombres “pesados” y claves en el andamiaje del equipo fueron dejando de aparecer en las nóminas. Luego, la Copa del Mundo del 2014 debió ser otro punto de quiebre, de hecho, lo fue para dos hombres tan importantes para la selección, que marcaron una época en la “celeste”. Diego Lugano y Diego Forlán.

“Vamos a participar en el torneo con un plantel joven. Queremos que los que estén con nosotros aprendan nuestras ideas, nuestros mecanismos, que entrenen con nosotros, ese es el objetivo: acercarlos un poco más al nivel mundial”

Joachim Löw explicando su nómina para la Copa Confederaciones 2017

Cuando esto sucedió, a mi entender, Tabárez no quiso dar por terminado un ciclo para estos jugadores, sino que fueron los mismos jugadores que dieron por terminada esa etapa. En ese momento, jugadores como Maximiliano Pereira, Egidio Arévalo Ríos, Cristian Rodríguez, Álvaro Pereira, y Jorge Fucile estaban para finalizar una etapa, en la cual nos brindaron enormes alegrías a todos los uruguayos, pero carecían del nivel necesario para la alta competencia. Inclusive, la Copa América del 2015 en Chile pudo ser ese punto de inflexión, más teniendo en cuenta que la Clasificatoria hacia Rusia estaba en juego, y que por delante teníamos una buena oportunidad de probar jugadores y entrenar durante varios días, en la Copa América Centenario del siguiente año.

Hoy por hoy, Löw en Alemania, se da el lujo de prescindir de Manuel Neuer, Jerome Boateng, Mats Hümmells, Thomas Müller, Mesut Özil entre otros. En conferencia de prensa mencionó que tres torneos de alta competencia en tres años es suficiente, es demasiado, de hecho, con dos ya fue bastante. A su vez, mencionó que: “Vamos a participar en el torneo con un plantel joven. Queremos que los que estén con nosotros aprendan nuestras ideas, nuestros mecanismos, que entrenen con nosotros, ese es el objetivo: acercarlos un poco más al nivel mundial”

Esto, es claramente el sentido de la renovación y de la utilización de competencias menores, para llegar a la Copa del Mundo, Eurocopa o Copa América en condiciones de tener un funcionamiento estructurado, organizado y que se desenvuelva acorde a lo pedido por el entrenador. En eso, creo que el maravilloso proyecto que Tabárez trajo a la selección ha fallado en el último lustro.

También hay voces, que defienden lo realizado por el entrenador de Uruguay, y aducen que no hay tantos jugadores para citar, no obstante, justamente este proyecto de selecciones, ha generado una enorme cantidad de jugadores que han pasado por los procesos de selecciones sub-17 y sub-20.

Nosotros hoy, hacemos ese pequeño ejercicio, de observar jugadores que han participado en la temporada actual (que va rumbo a su final) y qué perfectamente podrían participar de las nóminas de Uruguay o mismo si están, al menos contar con minutos. Algo a destacar, es que no mencionamos los jugadores que actualmente están disputando la Copa del Mundo Sub-20 disputándose en Corea del Sur.

El arco: Si hay algo que todos los uruguayos debemos entender, es que Fernando Muslera es uno de los pocos jugadores que realmente son insustituibles hoy en día. Los tres palos de Uruguay están muy bien custodiados, en un puesto donde la experiencia es preponderante. Dos Copas del Mundo es más que suficiente para el guardameta del Galatasaray. Asimismo, Martín Campaña ha estado teniendo enormes actuaciones en Independiente de Avellaneda podría aparecer en el arco de la selección, al menos como una alternativa.

Luego, en la línea defensiva tenemos dos problemas muy grandes, y están en los laterales. Uruguay ha sufrido enormemente por las bandas. El trabajo realizado por Neymar en Montevideo sobre la banda derecha uruguaya, también por Alexis Sánchez en Santiago de Chile han demostrado que un recambio en ese lugar urge, ya que Maximiliano Pereira –otrora uno de los mejores en su puesto– fue superado ampliamente, no tanto desde lo técnico, eso no se pierde, pero si en lo físico. La velocidad ha sido determinante, además del pobre relevo y ayuda que ha recibido desde el doble pivote que alinea Tabárez y que va a ser analizado. ¿Nombres? Camilo Mayada, de enorme momento en el River Plate de Marcelo Gallardo ha jugado durante todo su pasaje en Danubio como lateral derecho, y de hecho es su posición natural. Además, Guillermo Varela, ex Peñarol y jugador que pasó por equipos importantes en Europa, si bien ha estado lesionado en esta temporada, jugando para el Eintracht Frankfurt ha participado en 10 encuentros.

En izquierda tenemos la misma situación, si bien Gastón Silva ha tenido rendimientos medianamente aceptables, no podemos pedirle una proyección ofensiva, ni tampoco que pueda cumplir con el rol a la perfección ya que es naturalmente un central. En esta posición es citado ya habitualmente, Federico Ricca que ha disputado 21 partidos en esta temporada en Málaga. Aunque también podemos aprovechar el buen momento de Maximiliano Olivera, que ha aparecido en más de 25 partidos en Fiorentina, tanto de lateral, como de volante por izquierda. En el medio local, Alfonso Espino y Lucas Hernández (de Nacional y Peñarol respectivamente) pueden ser opciones de recambio a evaluar, siendo al menos correctos en su labor.

En el centro de la saga celeste, Diego Godín es amo y señor, no obstante, su rendimiento comienza a mermar, llegando tarde a relevos y coberturas. Algo entendible, el “faraón” cumple años como todos, y a veces para esta posición hay que protegerlo de otro modo. Cuando comparte saga con Sebastián Coates (de enorme temporada en Sporting Clube de Portugal), las falencias salen a relucir, ya que ambos no son principalmente rápidos. José María Giménez (de magra temporada en Atlético de Madrid) disimula esas falencias. Pero para este puesto hay jugadores para renovar la nómina. El que rompe los ojos, es Mauricio Lemos, el ex Defensor Sporting participó de 26 partidos en Las Palmas, donde tuvo enormes rendimientos e incluso ha anotado varios goles. Aquí también espera su chance Emiliano Velázquez que se encuentra en Sporting Braga de Portugal (11PJ), Miguel Britos del Watford (27PJ) o Erik Cabaco del Nancy (22PJ). Teniendo mejores o peores rendimientos, estos jugadores perfectamente podrían disponer de minutos en el equipo.

La posición que tal vez más problemas trae en Uruguay, es sin dudas el “5”. El centrocampista capaz de presionar en tres cuartos de cancha y que realiza las veces de central cuando los laterales se suman al ataque. Egidio Arévalo Ríos ha tenido actuaciones deficitarias siendo superado por sus contrincantes, el partido realizado por Paulinho en el Estadio Centenario no es casualidad.

Normalmente, es un puesto que se comparte en la cancha, ya que juegan dos hombres. Uno es fijo, y no debería salir, ya que cada vez juega mejor, comprende más su rol y tiene rendimientos superiores, que es Matías Vecino. Su acompañante puede ser quien más elogios recoge en la Serie A italiana, al punto que en la Azzurra hablan de su citación. Lucas Torreira, el pivote de Sampdoria ha participado en 35 partidos en esta temporada y ha tenido un rendimiento exuberante, sin tener una gran estatura o un gran portento físico se ha adaptado a jugar de manera solitaria en esa posición y en una de las ligas con más rigor táctico de todas.

Aunque esta posición puede tener varios jugadores candidatos a ocupar ese lugar de Arévalo Ríos: Sebastián Cristóforo que milita en Fiorentina, las lesiones lo han perjudicado, pero puede ser el mediocentro natural en este pasaje por selecciones juveniles. En ésta temporada participó de 26 encuentros con Fiorentina. También podemos recurrir a Mauro Arambarri del Girondins Bordeaux (6PJ), e inclusive recurrir a ligas más “exóticas” como la rusa, donde Mauricio Pereyra en Krasnodar y Facundo Píriz en Terek Grozny han participado en 30 juegos en promedio. También el medio local ofrece sus candidatos, siendo el más fuerte Nahitán Nández de Peñarol.

Y para ir concluyendo, la otra posición que pide un cambio en cualquier momento, es la que ocupa Cristian Rodríguez. El jugador de Peñarol ha aquejado muchísimas lesiones, desde su salida de Atlético de Madrid su rendimiento ha ido empeorando conforme pasan los años y le ha faltado fútbol. Su paso por Independiente trajo más lesiones que partidos, y recién en su vuelta al fútbol vernáculo ha consolidado su titularidad en un equipo. La calidad la tiene, pero esa potencia por la que se caracterizaba suele fallar. Sin embargo, no es un cambio por rendimiento, sino un recambio por simple paso del tiempo. En esta posición su jugador más similar, sin lugar a discusión, es Diego Laxalt. El subcampeón del Mundo en Turquía 2009 ha disputado 38 partidos con Genoa en esta temporada, siendo un puntal en el rendimiento de un equipo que no ha tenido la mejor de las suertes en Serie A.

El sacralizar nombres en un equipo, a la larga, termina siendo en detrimento del mismo, estancando el rendimiento y sin dejar evolucionar el funcionamiento.

Queda marcar que, en la delantera, los titulares son inamovibles pero el recambio puede ser algo traumático si no se hace del mejor modo. El hueco que van a dejar Edinson Cavani y Luís Suárez cuando no estén puede afectar a todo el rendimiento ofensivo. Aquí, las selecciones juveniles han generado buenos prospectos como Nicolás López, que comienza a generar buenas sensaciones en Serie B con el Internacional de Porto Alegre, o mismo recurrir al medio local, siendo Maximiliano Gómez (recientemente transferido a Celta de Vigo) un jugador por demás interesante. Mismo Gastón Pereiro, que se ha desempeñado en PSV Eindhoven en una posición similar al rol que cumple Edinson Cavani en nuestra selección, y que ha sumado 38 partidos en la presente temporada con 11 goles.

Éste artículo no ha sido realizado con la intención de jugar a ser el entrenador de la selección, pero si con la de abrir la discusión sobre los jugadores que están. El sacralizar nombres en un equipo, a la larga, termina siendo en detrimento del mismo, estancando el rendimiento y sin dejar evolucionar el funcionamiento. Muchos de los jugadores mencionados en el artículo o los que se le han pasado por la cabeza al leer esto pueden cambiar la cara de la selección sin necesidad de cambiar la forma de juego, la cual en ningún momento fue puesta en tela de juicio, ya que con ella se han obtenido buenos resultados, y vamos rumbo a participar en nuestra tercer Copa del Mundo consecutiva. Sin embargo, el tiempo corre, pasa y es tirano, todas frases hechas pero que no dejan de ser verdad. Por mantener ciertos nombres, nos estamos perdiendo la posibilidad de ver otros.

¿Edinson más que Luis?

La selección uruguaya posee tal vez como nunca en la historia, o al menos en la historia reciente una dupla de delanteros que se mantiene desde hace no menos de un lustro en la élite del fútbol mundial.

Edinson Cavani y Luis Suárez son admirados, codiciados y reconocidos por un talento y un olfato goleador pocas veces visto. Con sus estilos, muy diferentes por cierto, han logrado mantenerse en un fútbol que suele destruir a los jugadores que no tienen la fortaleza mental, física y sobre todo técnica que se requiere fin de semana tras fin de semana.

Pero en este concierto del fútbol europeo, Suárez siempre ha estado por encima, en posibilidades, en cantidad de goles en sus equipos y por ende en rendimiento. Ambos nacidos en Salto, ambos de la misma generación, pero con diferentes destinos al menos en la primera parte de su carrera. Tal vez porque “Lucho” tuvo la posibilidad de jugar en Nacional en su primera etapa, y realmente la “vidriera” de un equipo grande es mejor a la de equipos como Danubio, lugar donde hizo sus primeras armas Cavani.

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En el centro Luis Suárez y Edinson Cavani durante el Mundial Sub20 en Canadá

No obstante, una vez instalados en Europa, cuando ambos lograron ser titulares, no fue hasta su salto al Liverpool que Suárez comenzó a jugar en una liga al nivel de la de Cavani, que ya era figura de la Serie A, tanto en Palermo como en Napoli.

Luego ambos dieron un gran paso, uno a Barcelona como sabemos y otro a Paris Saint Germain. Y tal vez aquí se haya dado el segundo quiebre de su carrera en Europa. No tiene mucha ciencia, Suárez llegaba a ocupar el lugar del 9 titular en el esquema de un Luis Enrique que buscaba (como debe ser) generar un ecosistema amigable para su gran ancho de espada, Lionel Messi y Luis, era lo que se necesitaba como punta de lanza.

En cambio, Edinson Cavani, si bien llegó a un club donde el objetivo también era apuntalar y potenciar a una figura, que era la de Zlatan Ibrahimovic como se imaginarán. Pero con una salvedad, a Suárez, Luis Enrique lo hizo jugar de lo que sabe, lo puso en su hábitat, las instrucciones eran pelearse con los centrales, distraerlos, abrirle camino y darle libertad al astro argentino. Pero Cavani en PSG era un actor de reparto, fue enviado a la banda a hacer de extremo, desborde con su potencia y centro para Zlatan, cuando a Edinson eso le cuesta.

Laurent Blánc desaprovechó temporadas del mejor Edinson Cavani, obviamente como premio le sacó el máximo jugo al gigante sueco, pero el uruguayo no podía lograr adaptarse a un juego en el que nunca jugó. Ni siquiera en su selección.

Justamente, ¿qué pasa en la selección? Tabárez a adoptado diversos esquemas desde su asunción ya en un lejano 2005 hasta nuestro presente, y si bien Cavani comenzó como centrodelantero fue quien se vio sacrificado a jugar de interior derecho. Pero no sucedió de un día al otro, y el cambio fue en un Mundial, ¡nada más ni nada menos!. El partido con México en aquel 2010 hizo aparecer a Edinson Cavani en posición de volante por derecha, y el resultado fue excelente.

Barcelona's Suarez celebrates after scoring a goal against Real Madrid during their Spanish first division "Clasico" soccer match at Camp Nou stadium in Barcelona
Luis Suárez tras marcarle al Real Madrid

Evidente, la capacidad atlética del jugador de Napoli en aquel entonces le permitía recorrer la banda, ayudar al lateral y encima llegar hasta la línea de fondo para poder asistir tanto a Luis Suárez dentro del área como a Diego Forlán en la zona de mediapunta (otro gran acierto de Tabárez en ese Mundial por cierto).

Ese éxito hizo que esta situación se prolongue. Y Uruguay comenzó a jugar de manera similar en todos los partidos de visitantes, y cuando el rival es superior. Eso que menciona Óscar Tabárez tan a menudo “somos un equipo de respuesta y no de propuesta”. La celeste hace una presión muy alta, aprovechando la hiperactividad de Suárez y la incombustibilidad de Cavani, se roba en 3/4 el rival está mal parado y los delanteros anotan.

Pero obviamente no siempre se puede jugar así, los rivales te estudian. No obstante el sacrificio de Cavani, el ENORME sacrificio de un jugador acostumbrado a las luces en su club, a los flashes y a los festejos, que aquí en su país sea relegado a un actor de reparto es sin dudas un sacrificio magnánimo. Y realmente aquí la gente no lo ha valorado como se merece.

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Edinson Cavani anotando por Ligue One.

Por una razón obvia. Luis Suárez tiene en su haber los goles (y no goles) más cargados de épica de los últimos 40 años de la selección tal vez. Entonces su figura, inmensa y la sombra que proyecta hace que todos queden dentro de ella, lo cuál no está mal, pero Cavani no es un jugador para que lo lleven, sino que es quien puede ponerse el equipo al hombro.

Y su momento ha llegado, la sanción de Suárez con la selección le ha permitido volver al área… ¡qué contento y que pletórico se lo podía ver en las conferencias de prensa!. Es que no es mala actitud para con su coterráneo pero era lo que realmente quería. Asimismo, el cambio costó y mucho. Dos Copas Américas, la situación con Jara, el fracaso en Estados Unidos. La sombra de Suárez se hacía inmensa, casi como para tapar todo el Centenario.

Pero la Eliminatoria comenzó y el hizo goles, pero su nivel se mostró en la fechas posteriores a la Copa Centenario, ante Paraguay y Venezuela fue un verdadero azote. Y ya de delantero centro, compartiendo esa posición con Luis Suárez.

Comprendiendo que cuando uno sale del área le deja el espacio a otro, que cuando la pelota viene por bajo el que sale es Luis, que ha adquirido un manejo increíble en Barcelona (contagio del buen pie que se maneja ahí), y cuando el balón viene por arriba, se práctica una jugada típica de este proceso de Tabárez, Cavani salta a pelear (donde casi siempre gana) y Suárez ya sabe que debe ir corriendo antes. Para una muestra clara de esto, el segundo gol ante Inglaterra en Brasil 2014.

URUGUAY VS. INGLATERRA
Luis Suárez y Edinson Cavani festejan el primer tanto ante Inglaterra en Brasil 2014

Edinson Cavani comienza a crecer en la Eliminatoria, tanto que es clave en el andamiaje ofensivo de la selección y tanto a que Uruguay supo más o menos sobrevivir a las primeras fechas sin Luis Suárez pero ante la falta del otro delantero ha sufrido más. Es que salvando las distancias la tarea de “Lucho” es más “sencilla”, pero para ser Cavani hay que tener una fuerza, una potencia y una resistencia tal que no cualquier físico lo soporta.

Y la frutilla de la torta la podemos buscar en Francia. Unai Emery nos ha hecho un favor a todos, Cavani de 9. Y los resultados a la vista, el goleador del equipo en Liga y en Champions League. Además es el goleador en las Eliminatorias para Uruguay.

No se si logré responder la pregunta de la cuál partimos este análisis de dos ENORMES delanteros, pero creo haber puesto en estas palabras un poco de justicia para un delantero que supo esperar la chance y mientras tanto transpirar la camiseta como el que más, incluso aprendiendo un rol totalmente nuevo. No obstante cabe solo disfrutar del juego de ambos cracks.

 

 

Regular Deficiente

El titular de este artículo es una de las calificaciones más bajas que puede poner un Maestro de primaria (escuela) en Uruguay. Y… bueno, la relación se hace por sí misma. La selección uruguaya no ha aprobado con buena nota su participación en la Copa América Centenario.

Una dura derrota 3 a 1 ante México en el debut, y otra aún más dura derrota por la mínima 1 a 0 ante Venezuela. Lo que deja al conjunto charrúa eliminado y con un partido por jugar ante Jamaica –también eliminado- el próximo lunes a última hora.

¿Qué sucedió para que un equipo a priori favorito quede afuera tan rápido? En primer lugar, no está demás remarcar que esta situación no sucedía desde 1991 cuando a la selección la dirigía un personaje un tanto nefasto como lo era Luis Cubilla. Y, en segundo lugar, intentaremos en los próximos párrafos intentar encontrarle algo de explicación –analizando lo sucedido- a una situación que genera dudas, críticas e incomodidad en tiendas celestes.

Este calvario vivido por Uruguay no comienza con la Copa América Centenario, sino con la Final de la Copa del Rey. En un momento dado Luis Suárez se siente y se toca la pierna, está lesionado y debe salir del campo, se pensaba por precaución, aunque luego se confirma una lesión que lo alejará cerca de 30 días (o 20 dependiendo de la fe de cada uno) de los campos de juego.

Se sabía que no iba a poder disputar la Fase de Grupos del torneo, pero faltaban 15 días para el comienzo del mismo. Ahí está el primer error de Oscar Tabárez, el no planificar un estilo de juego para salir a buscar los partidos sin tener a Suárez. No hay en el plantel una alternativa (aunque sabemos que Suárez es irremplazable) que se asemeje al jugador lesionado, o que de una alternativa ofensiva. Entonces del seleccionador uruguayo se decantó por lo que ha hecho durante la Eliminatoria cuando Suárez no estuvo. Apostar por Cavani en lugar de Luis y mandando a Diego Rolan a jugar de Cavani. Aquí el segundo error, Rolan jamás ha podido por un tema físico principalmente lograr a cumplir la función que realiza el delantero del Paris Saint Germain en la selección, esa tarea de “peinar” balones para que corra el 9, o de formar la línea de cuatro con los mediocampistas y obviamente sacrificarse en la marca. Rolan no siente esa función y vaya si se ha notado.

Por otro lado, durante las Eliminatorias hemos visto como Uruguay recuesta el juego hacia su banda derecha, el tándem entre Carlos “Pato” Sánchez y Maximiliano “Mono” Pereira ha sido sumamente provechoso y ha traído triunfos importantes como los realizados en Montevideo ante Colombia y Chile por exacto marcador (3-0). Ningún rival en la Eliminatoria ha podido percatarse al parecer de este hecho, porque el “Pato” ha jugado con muchísima libertad para lanzar balones al área o tratar de buscar a los delanteros de espalda al arco para ganar ocasiones de pelota parada donde el jugador de Monterrey ha sido clave.

En la Copa América, México, dirigido por un técnico sumamente estudioso, meticuloso como lo es Osorio esto lo vislumbró. Entonces controló a Sánchez y a Maximiliano Pereira poniendo no sólo un hombre como Aquino por su banda sino también a Guardado y a Miguel Layún, con lo que no solo controlaba ese mencionado tándem, sino que además los preocupaba por el avance de los jugadores aztecas.

Un partido planificado para un fútbol de respuesta (algo mencionado muchísimo por Oscar Tabárez: “No somos un fútbol de propuesta, sino de respuesta”) nos obligaba a proponer luego del gol en contra de Álvaro Pereira, pero en el primer tiempo jamás lo hicimos.

En el segundo tiempo un poco por rebeldía un poco por necesidad, salió a atacar. El empate llegó de la única forma que podía llegar. Diego Godín de los pocos que aprobó con buena nota ese día conectó un potente cabezazo y el duelo se empataba.

Rafa Márquez (de enorme partido) aprovechó una distracción defensiva nueve minutos después del empate y marcaría el 2 a 1 que después se vio decorado por un gol pasada la hora de Herrera para el final 3-1.

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Esos dos errores de Tabárez que nombramos anteriormente se hicieron presentes en este partido, un equipo previsible, sin la sorpresa que te entrega un maravilloso jugador como Luis Suárez y que iba a su segundo partido obligado a ganar.

Acá ese error de Tabárez de no tener un fútbol de propuesta nos aquejaba ya antes de jugar ante Venezuela. Que mostró un planteamiento bien inteligente, un equipo sólido esperando con la chance de utilizar a Guerra para lanzar a los delanteros y también a Peñaranda, un azote por la banda izquierda que hizo las de Caín a Maximiliano Pereira que nuevamente falló en su función primaria. Uruguay quedó abajo del marcador a los 36 minutos y si bien siguió manejando el balón (Se tuvo el 60% de posesión del balón, cosa inusual) no se supo que hacer con él. Y con el correr del tiempo, los nervios, las impresiciones de todo tipo. Y el equipo de Dudamel cada vez más cómodo.

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Final del partido. Venezuela casi adentro (lo estaría dos horas y media más tarde cuando México le ganara a Jamaica) y Uruguay afuera.

Lo observado en estos dos partidos hacen replantear muchísimas cosas, algunos jugadores que deberían ir cerrando un ciclo en la selección (como inteligentemente lo hizo Diego Forlán luego del Mundial 2014) y una renovación que tiene que observarse mucho más. Ya que si bien se citan jugadores “nuevos” solamente Carlos Sánchez y José María Gímenez han aparecido frecuentemente en el equipo que ganó la Copa América 2011.

Oscar Tabárez deberá (y lo hará sin dudas) hacer un balance de este torneo, y de que errores se han cometido, pero por sobre todo tendrá que analizar como buscarle una “vuelta de tuerca” al funcionamiento del equipo cuando tiene que salir a buscar los puntos. Porque Suárez no va a estar siempre (como ya se ha visto) y porque Cavani al parecer no soporta la presión de ser la figura ya que ha fallado en cada ocasión similar.

Uruguay reprobó en esta Copa. Regular Deficiente, puede y debe mejorar.

 


Imágenes: Agencia AP