Verde-amarelha en Cuartos de Final

La selección de Tite se metió en los cuartos de final después de dar cuenta de la dura selección de Osorio que no pudo romper con la maldición de octavos.

México cambió el 1-4-2-3-1 y se plantó con un 1-4-3-3 bastante claro, con un triángulo en el medio con el experimentado Rafa Márquez como vértice final y por delante de él Herrera y Guardado. Brasil, por su parte, salió sin sorpresas con su 1-4-3-3 con la sensible baja de Marcelo y el ingreso de Filipe Luis en el lateral zurdo; en el medio con un triángulo espejo al de los aztecas con Coutinho como vértice más adelantado y por detrás un doble pivote mentiroso con Casemiro y Paulinho.

México salió a la cancha tal como lo hizo contra Alemania, sorprendiendo a algunos, presionando arriba e intentando jugar de igual a igual. El ingreso de Rafa Márquez permitió soltarse un poco más a dos brutales jugadores como Guardado y Herrera; sin embargo los quitó se la zona en la cual mejor habían funcionado en los partidos con Alemania y Corea del Sur: de doble pivote, solos. De esa forma Herrera tomaba el primer pase para la transición ofensiva, en la jornada de ayer eso lo debió hacer un Rafael Márquez de 39 años y por momentos le costó, mucho.  

Brasil presentó una línea de de cuatro jugadores en el fondo que jamás había jugado junta. Durante las eliminatorias los laterales siempre que estuvieron a la orden fueron Dani Alves y Marcelo, mientras en la zaga quien solía aparecer era Marquinhos, generalmente acompañado por el único jugador que repite: Miranda. Durante los primeros partidos sintió muchísimo la falta de Dani Alves y las subidas de Marcelo fueron fundamentales, ya contra Serbia a los ´10 minutos de juego quedó en esta situación pero supo disimularlo. Hoy Fagner y Filipe Luis tuvieron una labor formidable en materia defensiva y su poca cualidad ofensiva fue disimulada por dos extremos que tuvieron su tarde mundialista: Neymar y Willian.

Hasta los primeros ´25, ´30 minutos de juego el partido fue uno y luego otro totalmente distinto. Antes, México dominaba, llegaba con peligro, estaban muy encendidos sus extremos Vela y Lozano pero fue mermando su rendimiento; la vela se fue apagando y el Chuky dejó de asustar. Mientras del otro lado sucedió todo lo contrario Willian y Ney pusieron el pie en el acelerador y no hubo con qué pararlos y a pesar de que jugaban solos en la banda, -por más que Coutinho se recostó del lado de Neymar- Fagner y Filipe Luis jamás subieron con criterio e inteligencia, pero son jugadores con tanto regate y 1vs1 que solos pudieron. Tras esos minutos de intensidad de La Canarinha, México se vio atontado, lo mejor que parecía poder pasarle fue que la primera parte acabara.

Sin embargo, cuando el segundo tiempo comenzó fue como si el referee nunca hubiese pitado y solo hubiese pasado un pestañar, porque la tónica del partido era la misma, el gol de Brasil era inminente y llegó, de quien sino, Neymar Jr. después de hermosa pared con Willian empujó el balón a la red de Ochoa de exuberante partido, con 8 paradas impresionantes.

México intentó pero no pudo, salió Rafa Márquez, salió Álvarez, ingresó Layún y J. Dos Santos. Invirtió el triángulo, quedó Herrera con Dos Santos por detrás de Guardado, colocó a Jiménez de interesante Copa Confederaciones por un inoperante e intrascendente Chicharito Hernández, pero nada cambió.

Brasil sacó el pie del acelerador pero no pasó zozobras, colocó un 1-4-4-1-1 con Neymar en punta Coutinho de media punta y Willian y Gabriel Jesús a los costados, en el doble pivote se encontraba Casemiro con un recién ingresado Fernandinho. Entregó la pelota a México por momentos pero no supieron nunca qué hacer con ella. Alisson se fue con una sola parada, el trabajo defensivo de la línea de cuatro norteña fue muy sólido en todo momento.

Cuando el partido agonizaba y México se tiraba arriba y dejaba espacios atrás, Fernandinho quitó y pasó a Neymar que corrió, y corrió, pateó Ochoa rozó, Firmino empujó, el partido acabó, México se derrumbó y Brasil en cuartos quedó.

 

Costosa pero valiosa

Desde el minuto cero México salió sorprendiendo, jugando de igual a igual. Al minuto el “Chuky” Lozano tuvo una situación clarísima de gol que evacuó el zaguero germano-ghanés Boateng. A los dos minutos Alemania tuvo una chance clara en los pies de Timo Werner que se fue cerca del palo. Esas dos jugados sirvieron -cual película- de trailer para lo que sería todo el primer tiempo.

Ambos equipo utilizaron el recurso de la presión alta. México con la particularidad que dejaba jugar a Boateng, marcado casi hombre a hombre todas sus opciones de pase, generando que en ocasiones se deba dividir el balón.  

Durante todo la primera mitad, México explotó a más no poder las espaldas del doble pivote que planteó Löw: Khedira-Kroos. Por allí flotó Carlos Vela y como lanza a su lado izquierdo Lozano aprovechó también la espalda de Kimmich, que tuvo muchísimos problemas con el extremo del PSV, porque aun cuando volvía a tiempo o por alguna razón no subía, sufrió el gran 1 contra 1 que tiene el “Chuky” y en ocasiones también el 2 vs 1 que le hacían con el lateral Gallardo, ya que ni Muller bajaba a ayudar ni llegaban ninguno de los pivotes a contribuir en la marca con el lateral del Bayern.

Una vez recibido el gol, Alemania toma las riendas del juego -como no podía ser de  otra manera-. Sin embargo, en una primer instancia México cambió su esquema, de un 1-4-2-3-1 a un 1-4-4-1-1- con los laterales convertidos en carrileros que constantemente ayudaban a sus respectivos laterales, dejando a Vela y un poco más adelantado a Chicharito sueltos arriba. No obstante, este cambio táctico no significó -en el primer tiempo- meterse en su área a resguardarse y defender cual Islandia -como sí lo fue en la segunda parte-.

En la segunda mitad todo cambió. Fue una danza de cambios, un acumulando defensas y otro delanteros. Los cambios de un entrenador llevan a los del otro y parece una competencia por quien acumula más gente en el área “Tri”. Ambos tipos de cambios fueron generando el repliegue de México y el ataque constante germano y su descuido correspondiente atrás.

Amén a esto, hoy México tuve dos claves tácticas muy interesantes por fuera de lo ya mencionado:

Ambas vienen muy enlazadas la una de la otra. La primera es el recurso, utilizado casi a la perfección, de desdoblarse al ataque en forma muy veloz y vertiginosa, ni hablar que las falencias de retroceso alemanas ayudaron a que este plan tenga éxito, aún así el desdoble defensa-ataque de los aztecas fue extraordinario. La otra clave -como decíamos- viene de la mano con esta, y es el nombre propio de este desdoble, el primer paso: Héctor Herrera. Hoy sirvió las veces de Henderson o de Busquets, siempre teniendo un as bajo la manga, un pase que permita el despliegue o mismo la conducción hasta el área rival generando movimientos en los de arriba que con espacios causan estragos a los rivales.

Cae la campeona del mundo, a manos de un planteo -sobretodo en el primer tiempo- muy interesante por parte de los de Juan Carlos Osorio. Está demás decir que esto no deja fuera de carrera a Alemania ni pone en lo más alto a la mexicana, simplemente es fútbol y tiene estas cosas maravillosas. Hoy la selección mexicana consiguió una victoria: trabajosa pero valiosa.

México: ¿Hay que confiar en Osorio?

Llegar a la fiesta más grande del fútbol cada cuatro años es cuestión de un trámite para la selección de Mexico, pero esto no hace que la convivencia del equipo con el público y la prensa sea tranquila en el periodo entre una Copa del Mundo y otra.

Juan Carlos Osorio es el encargado de comandar al TRI desde el banquillo. El entrenador colombiano – campeón de la Copa Libertadores con Nacional de Medellín –  es de los técnicos que, por su forma de trabajar divide las aguas. Su método de cambios constantes en lo táctico, estratégico y la rotación de hombres  hace que sea mirado con cierto desconcierto y también con algo de desconfianza.

Osorio es un acérrimo defensor de sus teorías. La rotación y la competencia interna son pilares fundamentales para tener a la totalidad del plantel unido por un mismo fin.

Esta es su primera experiencia como seleccionador nacional. Anteriormente, sus métodos tuvieron éxito, pero a nivel de clubes, donde los tiempos de trabajo son otros, por eso la mayor incertidumbre es de ver como gestionará el trabajo en una competencia de selecciones donde sabemos que justamente lo que falta es tiempo.

En lo futbolístico, México tiene claro cuál será su plan principal: sacar la pelota bien jugada desde el fondo e ir tratando de mover el balón de forma horizontal para encontrar líneas seguras de pases. El problema es que este estilo de salida se basa en la calidad individual y en el conocimiento con el compañero, algo que por momento parece no estar. Es muy difícil para un defensor  conseguir un nivel de excelencia en los movimientos si todo el tiempo le cambian  sus compañeros. Jugar un balón largo a las bandas y buscar la superioridad numérica en la segunda jugada será la segunda opción.

La lista presentada para el mundial cuenta con mayoría de “extranjeros”, quince de un total de veintitrés juegan fuera de la tierra de los Mariachis, esto era algo que no sucedía en el pasado reciente. Por ejemplo, en el 2014, los foráneos fueron ocho y en el 2010 nueve, pero en 2006 solo cuatro jugaban en el extranjero.

Esto da un mayor roce internacional al jugador mexicano en la parte positiva, pero en la negativa lo que les pasa es lo que les sucede a casi todas las selecciones americanas: al tener la selección desparramada por todo el mundo, impide tener la posibilidad de trabajar al menos varios días al año con los jugadores.

Tratar de dar un once para el debut del domingo 17 junio frente al equipo alemán es jugar a la lotería. La variación de esquemas y nombres es infinita y uno de los poco que podía tener un puesto fijo era el defensor central Néstor Araujo (Santos Laguna), que era el encargado del primer pase en la salida y desafortunadamente una lesión lo dejó sin mundial.

De lo que sí se puede hablar/opinar es en forma individual de algunos de los integrantes del gran plantel. En el arco el Guillermo “memo” Ochoa corre con ventaja, experiencia mundialista y un año indiscutible en el Standard Liege lo ponen como un posible fijo en el once.

Dos mediocampistas todo terreno como Guardado (31, Betis) y Herrera (28, Porto) van a ser grandes responsable de cómo sea esta experiencia rusa para el equipo, no tanto por lo que puedan hacer frente a Alemania pero sí contra Suecia y Corea del sur, donde el equipo verde es candidato. La parte de adrenalina y diversión la van a poner seguramente, por un lado, la mejor individualidad hoy por hoy del equipo, el “chuqui”  Hirving  lozano, que fue imparable en la Eredivisie con el PSV Eindhoven. El ex Pachuca fue la revelación de la liga cuenta con un dribling de lo mejor que hay en Europa y además a eso le suma gol algo que no todos los que juegan en banda lo tienen. El otro que estará encargado de hacer feliz al público con su juego, tal vez provenga desde el banco de suplentes,  Jesús “tecatito”  Corona (25, Porto) tiene todo para ser como se suele decir ahora “el revulsivo” del equipo, lo que sale de sus pies es fácil de admirar,  tiene pase, tiene remate, tiene gambeta, pero no tiene constancia. Esta temporada no fue parte del once titular de Porto, lo que supone que llega con piernas frescas, todo depende de él. Si está en modo Copa Centenario 2016, sin ninguna duda se ganará un puesto de titular y será de la partida en octavos intentando por fin llevar a México al bendito quinto partido.

El gol se lo dejamos para “chicharito” Javier Hernández (30, West Ham), el mejor delantero de el país en la última década. Lo perjudicó, por decir de alguna forma, ser suplente en grandes clubes, pero “chicharito” es un delantero de primer nivel. No es un diez en ninguna cualidad, pero maneja todos los registros de un gran delantero central. Creo que si el equipo lo acompaña y le da más de una opción por partido (claramente no es Ronaldo, que con que Portugal le dé una chance es suficiente), puede estar entre los grandes atacantes de este mundial.

Dejo para el final de este artículo a un jugador odiado y amado al mismo nivel, que hoy está encontrando su lugar en el mundo. Los Angeles FC le dieron la jerarquía de jugador franquicia y Carlos Vela (29) está respondiendo a ese status, seguramente le sobra calidad para si lo deseaba seguir jugando en una gran liga de Europa, pero me parece desde mi punto de vista que Carlos Vela siempre luchó con eso de pensar que no era reconocido como la gran estrella de sus equipos. Desde muy chico fue al Arsenal de Wenger y eso de ser el mejor mexicano le pesó un poco, hoy parece estar feliz y llega en gran nivel para el que puede ser su gran torneo después de haber conocido la gloria de ser campeón del mundo juvenil.

En resumen, Mexico tiene potencial para de una vez por todas dar el golpe que el mundo futbolístico le pide.  Juan Carlos Osorio es un gran técnico y tiene excelentes jugadores.

¿Un México a tono?

El seleccionado del colombiano Osorio demostró otra vez que está a la altura de una competencia con los mejores equipos del mundo, los campeones de cada continente y el del mundo.

México llegó tras coronarse campeón de la CONCACAF y se enfrentó en su grupo a nada más ni nada menos que el campeón de Europa –Portugal-, el local –Rusia- y el campeón de Oceanía – Nueva Zelanda-.

Cada partido tuvo los suyo; el debut, fue sin dudas el partido más interesante del grupo, las dos selecciones candidatas al primer puesto de enfrentaron, en nuestra web ya tu vieron un análisis de ese atractivo partido que terminó con resultado de paridad, 2 goles a 2 con mucha emoción sobre el final. Picando en punta el local Rusia que previamente había dado cuenta del conjunto oceánico 2 a 0 en el partido inaugural.

México sería quien lograría –junto con Portugal- obtener la punta. Dio cuenta de Nueva Zelanda 2 x 1. Ese partido no fue nada fácil para la selección del estadio azteca; los  neozelandeses pegaron primero en un primer tiempo que en el que México pasó totalmente desapercibido, muy poca profundidad y con descuidos defensivos que de no ser por los fallos de los atacantes kiwis le hubieran significado la derrota. El segundo tiempo pareció otro partido, el tri salió como una topadora y se llevó el partido por delante con goles convertidos por Raúl Jiménez, su número 9, gran gol, por cierto, y el restante del experimentado Oribe Peralta que significó un bajón anímico para los All Whites y tiró por la borda todo lo realizado en el primer tiempo.

El tercer y último partido del grupo fue contra el combinado local. Los euroasiáticos lograron -sin renunciar a su juego áspero, de roce y fuerte- ponerse en ventaja. Sin embargo, a diferencia del partido anterior, México despertó temprano y a los pocos minutos ya estaba el marcador igualado. Por primera vez en la Copa, aparecería como titular el joven ex Pachuca, Hirving Lozano, poseedor de un futuro más que prometedor, retóricamente, con sus 174 centímetros puso un gol de cabeza que sentenció el encuentro en un 2 a 1.

La fase de grupos se fue con un México segundo por diferencia de goles que solo perdió puntos con Portugal, quien solo perdió puntos México. Portugal ganó la puja y se llevó el primer lugar.

El rival de turno sería Alemania, el joven, pero talentoso equipo teutón; el conjunto norteamericano se vio superado desde el minuto uno al 90. Los del viejo continente fueron arrolladores y no dejaron reaccionar en ningún momento a los mexicanos. Dos goles del joven Goretzka antes de los ´10 minutos fueron lapidarios para un México que no tuvo armas para remontar ese resultado adverso y pudo apenas descontar cuando perdía por tres goles en el minuto ’89. El partido se fue con un contundente 4 x 1.

¿Qué nos deja este México? Que tiene una plantilla más que interesante pero que aún tiene mucho para mejorar si quiere hacer una buena Copa del mundo. El planteamiento del criticado Osorio es interesante, su filosofía marca presión alta, juego por las bandas, ensanchar el campo y siempre que sea posible jugar por abajo. Varios jugadores prometen llegar en gran nivel al mundial de Rusia; jugadores como Hirving Lozano o Raul Jimenez permiten soñar a una selección mexicana que se ve muy cerca de clasificar al mundial de Rusia 2018. El sabor amargo lo deja la durísima derrota sufrida ante los teutones, pero no podemos por eso no ver todo lo realizado en la fase de grupos que fue muy bueno.

Tablas con buenas sensaciones

Hoy nos convoca un atractivo partido en lo previo y en lo ocurrido dentro del campo de juego. Se enfrentaron Portugal y México por el grupo A de la Copa Confederaciones en Rusia. El grupo es conformado por quienes protagonizaron el encuentro, el local y el vigente campeón de Oceanía, Nueva Zelanda.

Esperábamos un buen partido. De ida y vuelta, de dos grandes equipos; el campeón de CONCACAF y el de Europa.

Los primeros minutos presentaron un México tocando muy bien el balón, dominando el encuentro, pero sin inquietar. Portugal estaba sólido en defensa pero dejaba jugar a México. Este, presionaba muy arriba forzando errores en las salidas del conjunto Lusitano. Las figuras portuguesas no aparecían. Pero poco a poco comenzaron a exhibirse jugadores como Ricardo Quaresma o el mismo Cristiano Ronaldo. Por el otro lado Carlos Vela y Javier Hernández, estaban muy movedizos por las bandas ayudados por los laterales en varias ocasiones, lograron alguna jugada de rigor.

A pesar del aparente dominio tricolor, la primer jugada clara de gol llegó por parte de los del viejo continente; tras la barrera y el palo después quedarse con el record de CR7 –podía convertirse en el único jugador portugués en marcar durante siete partidos consecutivos con su selección- Pepe, de volea ponía lo que parecía ser el 1 – 0, que anuló el juez argentino Pitana, VAR mediante.

El partido comienza a empardarse y ya el dominio mexicano no era tal. Tras dos buenas intervenciones del guardameta Ochoa, llega un gran gol de Portugal. Una excelente combinación entre los dos mejores en el aspecto ofensivo de los portugueses terminó con Ochoa por el camino y Quaresma decretando ahora sí el 1 – 0.

El conjunto de Norteamérica sintió el golpe anímico, de hecho, al minuto, el mismo Quaresma casi pone el 2 – 0 que sonaba a mucho tras un maravilloso taco del delantero merengue.

Minutos más tarde, cuando Portugal jugaba mejor, llegaría el empate. Tras un centro de Jimenez y un fallo del lateral Guerreiro, Vela mando el centro atrás que encontró la cabeza de Chicharito y fue el 1 – 1 con el cual se fue la primera mitad.

La segunda parte no fue tan interesante, al final de la misma vino lo mejor. Ambos equipos salieron precavidos, sin profundizar demasiado. Guardando sus armas. A los 10 minutos de dio un cambio en el partido a mi entender; la salida Nani, que prácticamente no tocó el balón y el ingreso del joven Gelson que le aportó una frescura y una nueva dinámica al equipo.

Tras jugadas de escaso peligro para ambos equipos llegó a los 84 minutos un soberbio cabezazo del recién ingresado André Silva que desató una espectacular atajada del portero del Granada.

Tan solo un minuto después llegó el segundo gol portugués que parecía sentenciar el encuentro. El lateral Cedric sigue la jugada que va por su carril y sin marca llega al área rival y chuta, tras un desvío la pelota vence a Ochoa y parecía partido liquidado 2 – 1.

Portugal pudo liquidarlo, pero goles errados, son goles en contra. A los 91 minutos de juego, tras un córner, el zaguero Héctor Moreno molestado por el central Lusitano Fonte pone el 2 – 2 final con un cabezazo monumental.

¿Qué nos deja este partido? Que Portugal y México son dos grandes competidores y tienen con qué luchar por el título. Hilando más fino nos deja la estupenda actuación de, en mi opinión el mejor del partido, William Carvalho; el mediocampista más defensivo pero ningún negado con el balón, sin fallar en las entregas de pelota, el nexo del equipo entre la defensa y el mediocampo/ataque. Por otro lado, nos deja la vigencia de Javier Hernández, que pese a estar jugando en un equipo de tal vez no primerísima línea está más vivo que nunca.

Si bien es muy prematuro, ambos equipo son, a mi entender, candidatos al título.

 

Regular Deficiente

El titular de este artículo es una de las calificaciones más bajas que puede poner un Maestro de primaria (escuela) en Uruguay. Y… bueno, la relación se hace por sí misma. La selección uruguaya no ha aprobado con buena nota su participación en la Copa América Centenario.

Una dura derrota 3 a 1 ante México en el debut, y otra aún más dura derrota por la mínima 1 a 0 ante Venezuela. Lo que deja al conjunto charrúa eliminado y con un partido por jugar ante Jamaica –también eliminado- el próximo lunes a última hora.

¿Qué sucedió para que un equipo a priori favorito quede afuera tan rápido? En primer lugar, no está demás remarcar que esta situación no sucedía desde 1991 cuando a la selección la dirigía un personaje un tanto nefasto como lo era Luis Cubilla. Y, en segundo lugar, intentaremos en los próximos párrafos intentar encontrarle algo de explicación –analizando lo sucedido- a una situación que genera dudas, críticas e incomodidad en tiendas celestes.

Este calvario vivido por Uruguay no comienza con la Copa América Centenario, sino con la Final de la Copa del Rey. En un momento dado Luis Suárez se siente y se toca la pierna, está lesionado y debe salir del campo, se pensaba por precaución, aunque luego se confirma una lesión que lo alejará cerca de 30 días (o 20 dependiendo de la fe de cada uno) de los campos de juego.

Se sabía que no iba a poder disputar la Fase de Grupos del torneo, pero faltaban 15 días para el comienzo del mismo. Ahí está el primer error de Oscar Tabárez, el no planificar un estilo de juego para salir a buscar los partidos sin tener a Suárez. No hay en el plantel una alternativa (aunque sabemos que Suárez es irremplazable) que se asemeje al jugador lesionado, o que de una alternativa ofensiva. Entonces del seleccionador uruguayo se decantó por lo que ha hecho durante la Eliminatoria cuando Suárez no estuvo. Apostar por Cavani en lugar de Luis y mandando a Diego Rolan a jugar de Cavani. Aquí el segundo error, Rolan jamás ha podido por un tema físico principalmente lograr a cumplir la función que realiza el delantero del Paris Saint Germain en la selección, esa tarea de “peinar” balones para que corra el 9, o de formar la línea de cuatro con los mediocampistas y obviamente sacrificarse en la marca. Rolan no siente esa función y vaya si se ha notado.

Por otro lado, durante las Eliminatorias hemos visto como Uruguay recuesta el juego hacia su banda derecha, el tándem entre Carlos “Pato” Sánchez y Maximiliano “Mono” Pereira ha sido sumamente provechoso y ha traído triunfos importantes como los realizados en Montevideo ante Colombia y Chile por exacto marcador (3-0). Ningún rival en la Eliminatoria ha podido percatarse al parecer de este hecho, porque el “Pato” ha jugado con muchísima libertad para lanzar balones al área o tratar de buscar a los delanteros de espalda al arco para ganar ocasiones de pelota parada donde el jugador de Monterrey ha sido clave.

En la Copa América, México, dirigido por un técnico sumamente estudioso, meticuloso como lo es Osorio esto lo vislumbró. Entonces controló a Sánchez y a Maximiliano Pereira poniendo no sólo un hombre como Aquino por su banda sino también a Guardado y a Miguel Layún, con lo que no solo controlaba ese mencionado tándem, sino que además los preocupaba por el avance de los jugadores aztecas.

Un partido planificado para un fútbol de respuesta (algo mencionado muchísimo por Oscar Tabárez: “No somos un fútbol de propuesta, sino de respuesta”) nos obligaba a proponer luego del gol en contra de Álvaro Pereira, pero en el primer tiempo jamás lo hicimos.

En el segundo tiempo un poco por rebeldía un poco por necesidad, salió a atacar. El empate llegó de la única forma que podía llegar. Diego Godín de los pocos que aprobó con buena nota ese día conectó un potente cabezazo y el duelo se empataba.

Rafa Márquez (de enorme partido) aprovechó una distracción defensiva nueve minutos después del empate y marcaría el 2 a 1 que después se vio decorado por un gol pasada la hora de Herrera para el final 3-1.

MEXURU

Esos dos errores de Tabárez que nombramos anteriormente se hicieron presentes en este partido, un equipo previsible, sin la sorpresa que te entrega un maravilloso jugador como Luis Suárez y que iba a su segundo partido obligado a ganar.

Acá ese error de Tabárez de no tener un fútbol de propuesta nos aquejaba ya antes de jugar ante Venezuela. Que mostró un planteamiento bien inteligente, un equipo sólido esperando con la chance de utilizar a Guerra para lanzar a los delanteros y también a Peñaranda, un azote por la banda izquierda que hizo las de Caín a Maximiliano Pereira que nuevamente falló en su función primaria. Uruguay quedó abajo del marcador a los 36 minutos y si bien siguió manejando el balón (Se tuvo el 60% de posesión del balón, cosa inusual) no se supo que hacer con él. Y con el correr del tiempo, los nervios, las impresiciones de todo tipo. Y el equipo de Dudamel cada vez más cómodo.

RondonVENURU

Final del partido. Venezuela casi adentro (lo estaría dos horas y media más tarde cuando México le ganara a Jamaica) y Uruguay afuera.

Lo observado en estos dos partidos hacen replantear muchísimas cosas, algunos jugadores que deberían ir cerrando un ciclo en la selección (como inteligentemente lo hizo Diego Forlán luego del Mundial 2014) y una renovación que tiene que observarse mucho más. Ya que si bien se citan jugadores “nuevos” solamente Carlos Sánchez y José María Gímenez han aparecido frecuentemente en el equipo que ganó la Copa América 2011.

Oscar Tabárez deberá (y lo hará sin dudas) hacer un balance de este torneo, y de que errores se han cometido, pero por sobre todo tendrá que analizar como buscarle una “vuelta de tuerca” al funcionamiento del equipo cuando tiene que salir a buscar los puntos. Porque Suárez no va a estar siempre (como ya se ha visto) y porque Cavani al parecer no soporta la presión de ser la figura ya que ha fallado en cada ocasión similar.

Uruguay reprobó en esta Copa. Regular Deficiente, puede y debe mejorar.

 


Imágenes: Agencia AP