Una tarde con tinte argentino en Manchester

Manchester City – Arsenal. Realmente un plato fuerte en la previa y no defraudó pero tuvo un claro autoritario. El local tenía la intención de quedarse con la victoria para disminuir la brecha con el Liverpool. El Arsenal, en cambio quería llevarse los 3 puntos a Londres para instalarse en puestos de copas europeas y así no perder pisada al Chelsea.

Los planteos de los DT llamaron bastante la atención, a priori disposiciones tácticas, las cuales no estábamos acostumbrados a ver.

Guardiola presentó un 3-4-3 muy ofensivo, con la agresividad y presión de siempre. Una línea de 3 compuesta por Walker, Otamendi y Laporte. El comúnmente lateral y el francés tuvieron la tarea de sumarse a los ataques cuando así lo veían conveniente y de a uno por vez para no desestabilizar la defensa. Para iniciar salidas limpias desde el fondo, Fernandinho se ubicaba entre Walker y Otamendi, luego se juntaba con Gundogan en el centro ya con el rol de generar juego, sumándose ambos a De Bruyne y David Silva, los otros dos centrocampistas, que rotaban constantemente con los extremos Bernardo y Sterling para lograr profundidad. De centro delantero un intratable Agüero. 

Por otra parte Emery, sorprendió también, pero fue un planteo más bien defensivo. En defensa se paraba 5-3-2 con Lichtsteiner, Mustafi, Koscielny, Monreal y Kolasinac, éste último era quien salía en velocidad en los avances a la par de su compañero, Iwobi, que actuaba como externo por la banda derecha. Aubameyang y Lacazette también se encontraban agazapados a la espera de una contra. Guendouzi quien se paraba de doble 5 con Torreira, fue de lo mejor que tuvo el conjunto ‘Gunner’ que, en conclusión, desarrolló poco juego y al tener la pelota sin ideas claras, se hizo un planteo inofensivo para los ‘Citizens’, que mantuvieron la posesión durante todo el encuentro.

Tal posesión fue aprovechada por el City pero ya con el 1-0 a favor, que llegó a los 48 segundos de partido tras salida con agresividad en el primer balón jugado, centro del lúcido David Silva y palomita de Agüero que iniciaba su gran tarde. Sin embargo minutos más tarde tras una buena pelota parada, peinó Monreal y Koscielny también arrojándose para cabecearla de palomita anotó el empate 1-1 en Manchester.

El City hacía méritos, con la posesión del balón, para sumar en el marcador, hecho que ocurrió a los 44’ antes que finalice la primera parte. Gran combinación entre Gundogan y Sterling, centro del 7 y definición de Agüero debajo del arco en soledad. Manchester City 2-1 Arsenal al entretiempo. 

Segundo tiempo con total dominio del City que manejaba con tranquilidad la pelota, ganando el partido y aguardando por alguna ocasión clara para liquidar. Esa ocasión fue hallada por Sterling que, tras desborde por la banda izquierda asistió nuevamente a Agüero para que defina con el arco a su merced. 3-1 definitivo y tarde soñada para el argentino con su ‘hat-trick’.

El equipo local ganó justamente un duelo clave para seguir en pelea por el título de liga y es un hecho que luego de esta fecha se acercó 2 puntos más al Liverpool. Ahora está a 3 unidades de los ‘Reds’, gracias a un argentino que la rompió en Manchester. 

El último vals del Profesor

Son días especiales en el Norte de Londres. El hombre que reformó al punto de darle un vuelco de 180 grados al club más importante de esa zona de la capital inglesa está a 360 minutos de finalizar un ciclo de más de dos décadas al mano de Arsenal. En el que declaró que no se va por su voluntad… básicamente que le echan del cargo. Con ese dolor ha tenido que planificar el final de la temporada.

Old Trafford y Manchester United, pese a ganarle (como fue costumbre en su mandato) el pasado fin de semana le rindió tributo a un hombre que además de ser un entrenador de fútbol referencia en el fútbol internacional también se ganó el respeto de propios y extraños.

Este jueves, su Arsenal, su casa durante casi una vida disputará -bajo su mando-, el último partido (o el penúltimo) por una competición europea. El Wanda Metropolitano recibirá la vuelta de una serie por UEFA Europa League que se le tornó cuesta arriba a los chicos de Wenger, por el simple error de Laurent Koscielny, que su compatriota Antoine Griezmann aprovechó de gran manera. Era un partido mucho más sencillo de lo que a priori todos imaginamos, el trámite con la correcta expulsión tempranera de Vrsaljko marcó aún más el ritmo que ya traía el partido. Un Arsenal que acorraló a un rival que se defendió con todas sus grandes herramientas pero que, rara vez pudo lastimar corriendo la cancha, como suelen hacerlo.

Las ocasiones surgieron, pero se desaprovecharon. Este partido, es una muestra clara de la última década de Wenger al mando de Arsenal, como aquella persona distraída que mira su teléfono mientras espera el transporte colectivo que lo lleve y se lo pierde, Arsenal ha perdido cada uno de los ómnibus que los podrían llevar a la gloria. Gloria que, por errores propios en la mayoría de los casos, se le ha hecho esquiva.

El remozado estadio del Atlético Madrid verá y será testigo, de tal vez el último tango, o más bien vals de Arséne Wenger al mando de su creación. Pero, ¿qué podremos esperar de ese juego?

Caigo en la necesidad y en la necedad también de que más allá de matices (no creo que Atlético juegue con 10 hombres durante ochenta minutos nuevamente) será un juego similar, con Arsenal buscando un gol, el que necesita para, al menos, forzar un tiempo extra en caso de recibir otro y con un Atlético Madrid replegado defendiendo en el último tercio de terreno con Godín y Savic, pegados a Jan Oblak.

La problemática de Arsenal es la que hemos visto durante toda la temporada (y en la década mencionada), una gran creación de oportunidades de gol, pero sin poder de concreción. Aunque, debemos señalar que en las últimas jornadas y sobre todo en Europa League, ha abusado de la capacidad para ensanchar el terreno de juego y finalizar las jugadas con centros al área. “A mi juego me llamaron” comentan en el equipo español, es que debe haber pocos equipos en la elite de Europa que sepan defender balones laterales con la solvencia del Atlético Madrid.

Los londinenses deberán aprovechar los carriles centrales, el quitar de su zona de confort a Savic y Godín, que sufren si salen de “la cueva”, aprovechar la espalda de los pivotes, lugar que Mesut Özil debe explotar al máximo. Esperar por un Ramsey atacando desde segunda línea, para que justamente aproveche los huecos dejados por Welbeck y Lacazette.

Todo esto, para generar un gol. Y claro, estar bien plantado para los contragolpes, donde más ha sufrido Arsenal desde que está Arséne Wenger en el club.

Cuesta creer en un Arsenal finalista de Europa League, más si vemos que en los últimos siete juegos recibió siempre, al menos un gol, y que ganó menos de la mitad de estos. A su vez, Atlético Madrid solamente encajó cuatro goles en toda la temporada como local, y hace once no le hacen un gol en su feudo, en cambio Arsenal perdió todos sus encuentros ligueros como visitantes, inclusive ante equipos que se van a segunda o que son muy inferiores.

Pero también pienso, que el fútbol como deporte tirano que suele ser, le debe una última noche mágica a Arséne Wenger y sus muchachos.