Un líder y la multiculturalidad

El éxito de la selección francesa en la pasada jornada tiene muchísimas aristas a tocar, pero hay algunas que deben ser ineludibles por cualquier amante de este deporte. Hagamos un poco de memoria y vayamos al año 2010. Raymond Domenech “manejaba” un plantel que venía de ser subcampeón del Mundo, y los problemas disciplinarios de varios jugadores terminaron de dinamitar a una generación que había sido muy importante para el país. Nicolás Anelka, el insulto al entrenador, y todo lo que ya sabemos a posteriori.

Tras este suceso, se fue a buscar a un entrenador que como Deschamps también había vivido el éxito de 1998, Laurent Blanc. La preparación y la Eurocopa 2012 no agregaron resultados positivos para el equipo, y el ex campeón del Mundo también fue cesado en su cargo. Asumiendo Didier Deschamps en julio del 2012.

El proyecto deportivo fue siempre ascendente, y coincide con el comienzo madurativo de una camada muy interesante de jugadores, además, por primera vez desde el mandato de Aimé Jacquét (entrenador campeón del Mundo en 1998), Francia tenía un verdadero conductor desde el banco.

Sus decisiones hablan por él. La más reciente, de Adrien Rabiot. Se le pidió que entrene, que se preparare por si era citado, nunca se le aseguró el puesto. Ante la negativa del jugador, se le aseguró que no iba a estar. Son todos importantes, pero nadie es imprescindible. Esa frase resume lo hecho por Deschamps.

Supo mover piezas y de manera acertada. Jugadores que nos parece una locura verlos afuera, pero que cumplieron una etapa.

Como Marcelo Bielsa les dijo a los jugadores de Marsella: “Traguen veneno, acepten la injusticia, todo se equilibra al final” y así fue. Luego de la decepción de su Eurocopa, hecho que no han olvidado, en Moscú, todo se ha equilibrado.

Pero, por otro lado, el aspecto multicultural de este equipo es otra arista sumamente importante. Que genera grandes discusiones, si son africanos, si son franceses. Nadie mejor que Didier para lidiar con este aspecto. En el documental (disponible en Netflix) “Les Blues” podemos observar como ese plantel en donde convivían en primer lugar, franceses. Pero con distintos orígenes y religiones: católicos y musulmanes; hijos de franceses e hijos de africanos. Se impusieron a una derecha ultra conservadora liderada por Le Pen y en base a triunfos cambiaron parte de una realidad que aún hoy se presenta en la Francia actual.

La multiculturalidad de este equipo le ha dado, desde lo deportivo, diversos registros. Músculo, velocidad, orden táctico, entre otras cosas. Pero más allá de esto, es una nueva cachetada a una derecha nacionalista creciente. La capacidad de que hijos de inmigrantes defiendan (en un nacionalismo, que a veces no comparto) con hidalguía los colores franceses, vuelca la balanza a favor de la convivencia multicultural en un país que por momentos ha visto una grieta entre “franceses y el resto”.

Es más que una Copa del Mundo ganada, con todo lo que ello significa en sí misma. Es una victoria social, cultural, y que, en lo deportivo, termina marcando las bases de un proyecto exitoso a nivel mayor, y juvenil.

Cuatro equipos en busca de la gloria

El final del camino está cada vez más cerca. Sólo se ven 4 equipos, pero analizando profundamente cada uno de ellos, quedan sólo 4 estrategias vivas, para ver cuál es la más efectiva a la hora de planificar cualquier partido. Ya vimos que la tenencia total de pelota fue de los fracasos más llamativos y considerables del torneo, por lo que, a nosotros nos inquieta saber cuál estilo va a ser coronado como el “mejor del mundo”.

Por el lado derecho del cuadro, Croacia, de las sorpresas del campeonato e Inglaterra, que de a poco fue convenciendo al que lo  sigue que puede rendir más. Por el lado izquierdo, el gran candidato Francia, contra una que disfruta de los últimos pasos de su generación dorada al más alto nivel, pues todos llegaron a la cita a punto de caramelo para por fin dejar huella.

El equipo a cuadros, llegó a ubicarse entre los 4 mejores del mundo por segunda vez en su historia, de la mano del famoso “tiki-taka” del que hablábamos recién, pero con la condición de que concretaban llegadas al arco. El esquema suele ser con un delantero referencia (Mándzukic) y otro sin posición fija como Kramaric, y 4 jugadores de buen pie y remate a distancia alrededor. Así, tienen el control de pelota por todo el frente de ataque y pueden aprovechar el juego aéreo, sobre todo del jugador de la Juventus. Pero otra cosa que destaca en el juego croata, es el desgaste y trabajos en común que tienen todos los jugadores. Mario, no es un fijo tampoco en el área rival, pues suele ayudar en la cobertura de espacios y en la marca, y en el caso de Luka Módric, su cobertura de campo es total. Toma las riendas del equipo, manejando los tiempos y asociándose formidablemente con sus compañeros, que como ya mencionamos, también tienen como virtudes la técnica con el esférico.

Sobre los ingleses, pudimos ver que su juego es netamente ofensivo, y surge de los pies del único volante de marca que tiene el equipo, el capitán Jordan Henderson. Él es el encargado de hacerle llegar la pelota a los 6 atacantes que tiene el equipo, contando los carrileros que suben para llegar a esta cifra, porque el resto, son Kane y Sterling arriba, y dos media puntas como lo son Dele Alli y Lingard. Los veloces como Raheem, Jesse o Rashford que suele ser un cambio frecuente, explotan espacios alrededor del “9” referencia. Para defender, bajan los carrileros, armando una línea de 5 y los 3 volantes por delante esperando la oportunidad para interceptar.

Por el otro cruce, si queremos analizar a ambas selecciones, bastan casi las mismas palabras, porque, aunque con un aprovechamiento obviamente diferente de sus estrellas ofensivas, comparten varios aspectos. Por ejemplo, el primordial: hacer daño al contraatacar. Ambos poseen mucha velocidad en las bandas, y jugadores técnicamente dotados para llevar a cabo una respuesta rápida. A su vez, los dos también modifican sus esquemas de ataque moviendo a sus puntas al medio, para generar el juego y utilizar los laterales como punteros. En el caso de Bélgica, es Hazard el que corta para filtrar pelotas, y en el caso francés, son Griezmann y por momentos Mbappé, los que generan el juego. Claro, todo es más fácil si por detrás están jugadores como Pogba o De Bruyne, y por delante un delantero que mande a guardar todo lo que le dan, como es el caso de Lukaku. En este tema sufre Francia, ya que sorprendentemente, Giroud no convirtió goles hasta el momento, siendo además el único en el plantel capaz de hacer de “tronco” en el área rival, pero la solución de “Les Bleus” está por otro lado.

Veremos cuál método logra coronarse campeón del mundo.

Kanté: de Boulogne a Rusia

A medida que pasan los años en la vida, uno va entendiendo mejor las cosas, tal vez por experiencias vividas, porque el tiempo te permite razonar de otra manera, o simplemente uno llega a un punto de análisis más claro con respecto a tiempo atrás. Así uno comprende que en el fútbol como en la vida todo tiene un balance, un punto intermedio, algo que nos marca firmemente que no pueden existir excesos, ni tampoco escatimar en recursos, ni que las partes de un todo queden desiguales.

En el plano futbolístico sabemos claramente y entendemos que la velocidad en nuestro deporte es muy importante, siempre y cuando este bien aplicada, correr rápido por correr no nos sirve, así como tampoco hacer todo lento, ni defenderse, ni atacar lento, eso nos quitaría un montón de posibilidades, reduciéndolas a un porcentaje muy menor de lograr un objetivo, para ser más claros, un equipo no puede ser una carroza con acoplado, ni un tren bala. Para lograr ese término medio sale un nombre común en la selección francesa de fútbol. Y es ni más ni menos que: N´Golo Kanté.

Hacemos un breve repaso por su historial, solo para remarcar algo interesante. Hace su debut en el fútbol profesional en el 2011 en el US Boulogne, posteriormente pasa al SM Caen, como no podía ser de otra manera, así como una atracción de un imán al metal, fue descubierto por un amante del fútbol, y sobre todo aquel que sabe y le gusta eso del equilibrio, tal vez demasiado, pero fue Claudio Ranieri quien se lo lleva al Leicester City. Juega una temporada y sale campeón de la Premier League, vaya manera de llegar a fútbol inglés. Un año más tarde llega al Chelsea de Conte, y allí se transforma en el primer jugador que después de Eric Cantona logra obtener dos títulos consecutivos, con diferentes clubes. Menuda manera de hacer historia.

En la selección nacional francesa hace su debut en un amistoso contra los Países Bajos, y como si del destino se tratará, o mejor aún, como si fuera una idea futbolística o proyecto a seguir, reemplazó a Lass Diarra, otro icono y referente del puesto más lindo del fútbol, el de volante central. Aquel puesto que tan poco es valorado, y tan desapercibido pasa para aquellos que no ven el fútbol, solo miran un partido. A partir de allí se adueñó de la posición en Les Blues, al punto tal que hoy es el cinco natural de Francia.

Si nos detuviéramos en la mitad del campo en un juego de Francia, más precisamente, si miráramos a través de los ojos de N´Golo, observaríamos: a nuestro lado, a Paul Pogba, aquel jugador elegante de gran estatura, que siempre tiene la tendencia de ir hacia adelante con el balón siempre al pie, a su izquierda pasa a toda velocidad Lucas Hernández por el lateral, si giramos la vista a la derecha Benjamin Pavard hace lo mismo por la otra banda. Y en ese ámbito se mueve nuestro actor principal.

Recuperador nato, de omnipresencia en campo propio, y hasta logra pasar si es necesario a manejar juego en campo contrario, cumple con las reglas básicas de la posición: recupera y distribuye, de manera eficaz y rápida, brindando ese equilibrio del cual hablamos en la selección francesa, porque jugadores con vértigo sobran, incisivos y ofensivos al mismo tiempo, otro que corre a la velocidad de la luz como Mbappe y el siempre polifuncional en ataque de Antoine Griezmann. Cuando la cámara que transmite enfoca el campo rival, nadie observa la posición de Kanté, de sus relevos, de sus rápidas transiciones, por qué no, la tan reconocida falta táctica cuando sea necesario y así permitir que el equipo se vuelva a acomodar en defensa en caso de que sea necesario.

Francés, con raíces de Mali, una estatura baja de 168 cm, pero gigante en el césped, con 27 años que lo depositan con la experiencia justa en esta cita mundial, de manejo diestro, para jugar y unos 70 kg aproximados de pura fibra, por todos estos componentes está formado este excelente Volante central de recuperación.

Fiel a una idea futbolística, que quedó de manifiesta a lo largo de la Copa del Mundo Didier Deschamps logró seleccionar al indicado para la posición, si, el equilibrio en su mejor medida.

Pudo ser peor

Gran expectativa por el resultado. Era una candidata contra una marea de argentinos que hicieron sentir a sus seleccionados como si estuvieran jugando de locales. Pero eso mismo era lo único que tenían. Estaba Messi también, pero de a ratos.

Argentina frente a Nigeria, jugó con el alma, porque si hablamos de conceptos futbolísticos, fue un partido bastante malo, aunque su rival haya sido peor, como era de esperarse. Una zona de volantes perdida, y un Messi obligado a “dar la cara” por el equipo, pero con nadie a su lado. Lo lograron, pero lo que ocurrió hoy frente a Francia, era de esperarse.

Les Bleus sabían a lo que se enfrentaban, y supieron aprovecharlo al máximo. La idea era esperarlos en campo propio, cediendo totalmente la posesión y bloqueando las líneas de pase por el centro, para que el jugador referencia, Messi, estuviera obligado a buscar la pelota por afuera. Sumado a esto, Sampaoli no puso a un delantero centro en cancha, apostando al juego individual de los puntas Pavón y Di María. Cuando buscaran el juego por afuera, apretarlos y recuperar la pelota, y acto seguido, pase largo a Mbappé y que corriera. Con simplemente esa indicación, hasta el empate argentino, tuvieron al borde del abismo a la defensa celeste y blanca.

El partido se vio condicionado antes de los 15” minutos, donde gracias a esta estrategia, no sólo Francia obtuvo un penal, el cual Grizzy cambió por gol, sino que el mismo también estrelló un tiro libre en el palo. Argentina no tuvo respuesta, simplemente a seguir buscando espacios inexistentes tocando la pelota de un lado a otro, con Mascherano a la cabeza. La única forma de abrir esa muralla francesa era intentar de media distancia. Di María encontró la clave, y antes de ir al descanso, encontró una falla en el Arco del Triunfo y la perforó, en la esquina donde ningún golero llega, y los papeles se calentaban en el momento indicado.

El segundo gol argentino, apenas comenzada la segunda mitad, fue a raíz de lo mismo, más no de suerte, porque había que patear al arco de una vez, en lugar de buscar armar una jugada elaborada, y justo encuentra en su trayectoria el botín de Mercado. Francia quedaba frío, pero una volea de otro planeta ejecutada por Pavard, inciaba la respuesta de los azules, y los siguientes 2 goles fueron la agilidad de Mbappé superando una vez más a la lenta defensa argentina. Agüero descontó en el final, y Meza le quitó el gol a Messi en la última jugada del partido, y con el 4 a 3 en el marcador, Francia espera rival.

Hoy el que sobró fue claramente Giroud, que no tuvo casi participación, y el revelado fue Mbappé, que con apenas 19 años, sacó a bailar un buen tango de Gardel a la zaga argentina, sobre todo a Tagliafico, quien se vio superado todo el partido. Por parte de Argentina, Pavón no entró en juego en ningún momento, les hizo falta un referencia de área, y llama la atención que Dybala no haya tenido casi minutos en toda la copa, siendo alguien que pudo haber ayudado a abrir espacios.

 Se van con las manos vacías ante un candidato, pero pudo ser peor.

Análisis de una joven Francia

Francia, posiblemente, esté ante una de las camadas mas importantes de su historia. Con la ventaja de la colonización de los países africanos y una gran red de scouting, Francia se caracterizó a lo largo de su historia por tener jugadores que no eran franceses jugando para su selección, por ejemplo, en la selección de 1998 casi ninguno de los jugadores franceses campeones del mundo eran nacidos en Francia. Un caso parecido ocurre ahora, con varios jugando para las selecciones que no corresponden a sus tierras natales.

Ésta Francia tiene muchos puntos altos en lo individual pero no tan desarrollado el funcionamiento colectivo, por eso no deslumbró en la etapa de fase de grupos pero ha mostrado muchas cosas interesantes que diviremos en 2: Postura para defender y postura para la creación de juego.

En lo que respecta a la postura defensiva, destacamos que se posiciona diferente según el rival, Deschamps pone un 4-1-4-1 ante una selección que no tiene mucho juego elaborado y suele tener poco el balón, cómo Australia:

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Ambos “wings” bajan para tomar posiciones de marca: Dembelé y Mbappé, pero lo característico es que estas posiciones no suelen ser fijas ni mucho menos, muchas veces suele colocar un rombo en la mitad de cancha para ir rotando las marcas. Pero Kanté siempre en su quintita:

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Lo importante de esa posición es el lugar que toma Pogba cómo primer apoyo ante una falla en la primera presión y el rol que cumple Tolisso moviéndose entre los dos. Dijimos que Kanté se mueve en su quintita, y en definitiva es la base fundamental para el desarrollo del juego de recuperación de Francia: es el que más recuperaciones de balón tiene en el mundial. Y esto lo hace jugando contra un equipo que resigna la posición (cómo Australia) y contra un equipo que no la resigna (cómo Perú).

Contra Perú, Francia juntó cercanos a Kanté y Pogba en la mitad de cancha, dándole a este ultimo la responsabilidad absoluta de conectar a los delanteros dentro del circuito colectivo. El trabajo de Kanté es el de perseguir al principal receptor interno, se espera que algo así intente al momento de marcar a Messi, de hecho, Kanté lo ha hecho en la Champions League cuando el Chelsea jugó contra el Barcelona y la marca de Kanté fue –dentro de todo— efectiva.

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En lo que respecta a las presiones altas o a las esperas, Francia también cambia según el rival. Contra Australia formará parejas para presionar alto, por las mismas falencias que tienen los oceánicos para salir jugando:

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Pero en el caso de un equipo qué si tiene argumentos asociativos de juego, cómo Perú, Francia no salió a presionar y prefirió una espera en la mitad de cancha:

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En lo que respecta a la postura de creación de juego, notamos ciertas virtudes y falencias en la eficacia en la elaboración, sobre todo en una “pogbadependencia” o una postura invalida de Matuidi y los pases internos. Por ejemplo, vemos una falencia para la creación de juego en el planteo de Perú al taparle la segunda línea de volantes y la posibilidad de filtrar pases efectivamente:

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El 4-1-4-1 peruano fue muy efectivo sobre todo al momento de cortarle el juego imaginativo por los interiores franceses, acá lo veremos mejor: sólo Matuidi es el que rompe la línea por el sector izquierdo pero no genera ningún peso específico y se superpone con Griezmann

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La “Pogbadependencia” para ser de nexo va de la mano con la “Griezmann” dependencia para la creación de juego interior. Si bien es un medio distribuido, al jugar de segunda punta corre con esa responsabilidad y las variantes francesas ya pasan por otro lado: jugar a los laterales o volantes y no por el juego interno:

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Ese triángulo en el medio campo se vio en reiteradas ocasiones y de una manera parecida. En ataque Francia tiende al 4-3-3 pero en defensa el 4-2-3-1 cómo ya vimos, cerrando a Mbappé y a Griezmann.

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La amplitud de la cancha suele ser total para crear los espacios internos para Mbappé o Matuidi (aunque no tenga características de hacer eso a velocidad). Ahora podemos ver una distribución ofensiva muy clara de Francia: Giroud de Pivot, Griezmann en una zona intermedia, la apertura de Mbappé, el pase interior de Pavard, la posición de apoyo ante cualquier pérdida de Pogba y Kanté, y la secuencia entre Lucas Hernandez y Mauidi por el sector izquierdo del ataque:

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Giroud es fundamental para trabajar de pívot, en una transición rápida tiene movimientos muy precisos para liberar espacios a los compañeros que lleguen por detrás. El duelo entre Giroud y Otamendi será clave para definir quien gane el partido.

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¿Francia siempre tuvo estas carencias en la creación de juego? La verdad es que no, y lo demostró contra Australia en dónde puso a dos interiores (Dembelé y Tolisso) para la asociación de juego, Griezmann suelto y Mbappé en una zona intermedia:

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Y, en cierta medida, también lo pudo lograr vs Perú en medida que Pogba rompió la línea de volantes y se asoció con Griezmann, el más retrasado de la línea de 4-3-3:

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En la ultima foto la distribución del medio campo y su dinámica queda en evidencia: Kanté para recibir un pase, Pogba para romper una línea de volantes y Matuidi de distracción y liberando el espacio para que el volante peruano no se cierre en busca del jugador del Manchester United.

En síntesis: Podemos sacar varias conclusiones.

  • Francia tiene dificultades en la creación de juego partiendo del rol interior de Matuidi
  • Mbappé de volante genera más riesgo que de centro delantero
  • Kanté hace una persecución individual
  • Pogba una salida de juego, es el conector siempre necesario para que Francia tenga juego.

A todo esto, Argentina deberá presionar alto, tratar de evitar tener siempre la pelota porque Francia la puede frustrar persiguiendo escalonada (o individualmente) a Messi y poniendo un tope a Banega con Matuidi o Tolisso. Francia no tiene problemas para resignar la pelota si es necesario. Francia no es un cuco, son individualidades, para ganarle hay que mejorar en el juego colectivo y ser muy efectivos.

Perú, la eliminación que deja mensaje

El sueño se terminó más pronto que tarde. Pero el trabajo y la ilusión por volver a otra Copa del Mundo a competir y ganar, se renovarán tras el partido con la Australia de van Marwijk para el Perú de Ricardo Gareca. La derrota por 0-1 ante una Francia con cambios, respecto a su debut, pusieron en jaque los objetivos de la blanquirroja.

El buen hacer, sin premio, para Perú ante Dinamarca en la primera fecha, sumado a la deficiente y llena de fortuna actuación de Francia ante Australia, hicieron que las expectativas se dupliquen por un hecho: el juego. Las superioridades, triangulaciones y presión eran las armas amenazantes de Perú para hacer daño a una selección gala que careció de gestación y recuperación, a la vez de un endeble comportamiento defensivo tras pasar, el rival, la medular del campo. Sí, hasta que chocase con tal vez, su mejor futbolista en lo que va de torneo: N’Golo Kanté.

Si bien Francia no mereció ganarle a una Australia correcta y solidaria, según sus posibilidades, y sin resignar el ataque, Deschamps sabía que no podía repetir el mismo error desde el inicio ante Perú: jugar sin Olivier Giroud. Jugador de culto, sin Karim Benzema, para las demás piezas francesas. Y esto, Griezmann y Pogba lo ponderaron luego para atacar a Perú con movimientos cortos y rápidos, sabiendo que el pequeño y no lujoso ‘13’, estaría cuidándoles las espaldas por si la jugada no terminaba.

Cada acción, cada intento de pase vertical, cada conducción y cada intento de gestación, fue muy bien leído por el jugador del Chelsea. En este sentido, le fue muy complicado a Perú sobrepasar y progresar en territorio Kanté. El territorio clave para que Francia pueda sobrevivir, a pesar, de tener malas actuaciones (Australia) o sopesar cuando le imprime vértigo y radicalidad a sus ataques (Perú).

Es cierto que Perú no posee un jugador de la talla diferencial de Eriksen con Dinamarca o Mbappé-Griezmann con Francia, y eso lo suplanta con mucha influencia del equipo y sus características que van aceitándose con el pasar de los partidos. Tal vez, ese puede que haya sido un hándicap al momento de enfrentarse con rivales de tanto peso individual, sin poseer la mecanización ofensiva de los de Ricardo Gareca. Merecer, muchas veces no alcanza. Y en momentos como este, es donde Perú debe aceptar la injusticia y tragar veneno, como bien diría Marcelo Bielsa. Al final, todo se equilibra, y seguramente, no pasará un suspiro tan largo para que volvamos a ver a la blanquirroja competir de igual a igual contra las grandes potencias del planeta.

Triunfo con más dudas que certezas

Las 7 de la mañana. Muy temprano, sobre todo luego de una larga semana de exigencias laborales, pero esto lo puede todo. No sólo es el Mundial, que ya de por si es suficiente, sino que es el primer paneo de una de las flamantes candidatas a levantar la copa, lo que provoca que haga el esfuerzo de levantarme a esa hora.

Recapitulando lo que analizamos en la previa del Mundial, en el partido frente a Colombia, y en el más reciente amistoso contra Italia, para este partido se esperaban ver 2 opciones posibles planteadas por Deschamps. Un 1-4-4-2, con Lemar, Griezmann y Mbappé en el ataque libres detrás Giroud como ocurrió con los cafeteros, o un 1-4-3-3, sin Giroud pero con Griezmann otra vez llevando las riendas del juego como lo hace en el Atlético Madrid, Mbappé teniendo la misma función alternando con Antoine dependiendo de la ocasión, siendo su principal deber el penetrar por banda y por el medio a la defensa rival, y Dembélé como puntero a pura velocidad para atacar los huecos. Ahora veremos cuánto de esto fue verdad en el debut frente a Australia, que terminó con un 2 a 1 a favor de “Les Bleus”.

Se cumplió lo visto frente a los italianos. Dembélé fijo por izquierda o derecha, y Griezmann rotando con Mbappé, y la idea principal era buscar las pelotas largas para que corrieran por detrás de la línea de 4 de Australia. Por el otro lado, los de Oceanía, tenían claro que jugar por el medio no les iba a ser favorable, y para evitar a Kanté y Tolisso (Pogba más adelantado pasa asociarse con los de arriba), buscaban las bandas, donde los laterales Hernández y Parvard subían constantemente y podían dejar huecos. Esto ocurrió muy pocas veces, pero en el primer tiempo, las ocasiones más claras las tuvieron ellos. Francia apenas tuvo tiros al arco, con poco peligro, y nunca pudo concretar nada de su plan, pero Australia sí. Con pocas llegadas también, pero todas con peligro. Incluso malograron la más clara del primer tiempo, donde Leckie aprovecha un centro pasado pero Lloris ataja a reflejo y estirada. La posesión la llevaba Francia, pero el partido estaba muy igualado.

En el segundo tiempo, poco cambió hasta los goles. La primera aparición del VAR en el Mundial y penal (bien cobrado) para Francia, y una clarísima y absurda mano de Umtiti en el área generaron casi pegados el 1 a 1 en el marcador. Tras esto, Deschamps decide poner a Giroud (algo visto desde el comienzo del partido que era inminente hacerlo) y a Fékir en logar de Griezmann y Dembélé, dejando como generador a Pogba y de puntero ahora si a Mbappé, pero poco cambió. Australia tomó por varios minutos las riendas del partido, a puro carácter, pero no logró penetrar con peligro el área rival. Luego de un rato, sale Tolisso por Matuidi, un cambio más defensivo para Francia, algo extraño por lo que iba siendo el trámite del partido, pero en el 81”, Pogba en base a toques y piques cortos, logra combinar y entrar en el área australiana, y tras un rebote, le vibra el reloj a Cunha, lo que prueba que el balón entró entero en el arco, pese a que terminó rebotando afuera del mismo. Francia volvía a ganarlo, y desde ese momento, Australia se vino abajo, y fue solo un trámite simple para los franceses terminar los 10 minutos restantes de partido.

Dudas en Francia, tras el mal rendimiento de su esquema, pero en base a lo que plante Perú en su partido, Didier armará su táctica.

Francia: Prontos para el gran golpe

Al hablar de citas mundialistas, siempre tenemos en cuenta a la Selección Francesa. Aunque apenas tengan un título (que de por si no es poco, claramente), siempre resulta ser una amenaza para quien se lo cruza, puesto que suele presentar planteles muy interesantes, con jugadores de talla mundial. Para esta edición, no es la excepción, y en este caso, hablaremos por qué “Les Bleus” son candidatos a pelear por el título de campeones del mundo.

De cara al campeonato, Francia se ubica en el séptimo lugar del “ránking” FIFA, lugar que vienen manteniendo desde hace varias publicaciones de la misma. Esta medición de puntaje los tuvo como primeros en el 2001, y su peor año fue luego de la paupérrima presentación en el Mundial 2010, que los bajó hasta el puesto número 27.

Didier Deschamps, que tuvo un destacado paso por esta selección en sus épocas como jugador, es desde 2012 el que lleva las riendas del plantel. Sus equipos suelen ser bastante ofensivos, con un delantero centro de gran porte físico, rodeado de un mediapunta y un extremo por cada banda. En el último partido disputado frente a Colombia amistosamente, partido que terminó 3 a 2 a favor de los cafeteros, pudimos ver un panorama parecido al presentado en la Eurocopa de 2016, en donde perdieron la final a manos de Portugal. Su juego se basa en plantear un 4-4-2 firme y pasivo, cubriendo toda la cancha, que al atacar se transforma en un 2-4-3-1, con los laterales liberando a Mbappé y Lemar, ubicados por las bandas y Griezmann, inicialmente colocado al lado de Giroud, también liberado para asociarse con ambos, dependiendo de las circunstancias. Estos tres se encargan de crear el juego, teniendo a Olivier como referencia de área, y dejando 4 hombres para presionar en el medio y evitar los posibles contraataques rivales. La idea principal es mantener la posesión en campo contrario, pero de producirse un contraataque, al igual que como lo hace en su equipo, es Griezmann el receptor de las salidas rápidas para crear la posible respuesta. Más allá, de que no es el estilo que plantea el DT, el contragolpear no se le da mal al equipo, cosa que pudimos ver en el segundo gol. Velocidad y toques rápidos que terminaron en una buena definición cruzada casi en el área chica de Lemar.

Para que el trabajo de Deschamps se vea reflejado de la mejor manera en el campo, hay tres jugadores claves que mantienen el equilibrio del equipo y provocan los resultados esperados. Uno se encuentra en el medio del campo. No destaca en el vistoso juego de su selección, pero tanto para los equipos en los que ha estado y forma parte actualmente, como para Francia, N´golo Kanté es una pieza fundamental en la zona de volantes. Es el que hace el popularmente llamado “trabajo sucio” del equipo, el que corre detrás de los oponentes incansablemente y es muy agresivo en la marca para recuperar la posesión. Es un jugador netamente defensivo, pero que da un gran resultado el su labor.

Anteriormente en DDA, habíamos analizado su juego en el Atlético de Madrid, funciones que Didier se encargó que también tuviera que cumplir en el seleccionado galo, para lograr su óptimo rendimiento. Griezmann, al igual que en el “Colchonero”, es uno de los responsables de generar el juego francés, esta vez junto a Lemar y Mbappé. Su trabajo se basa en retroceder para tener una mayor visión del campo y arrastrar su marca para generarle huecos tanto a los punteros como para Giroud dentro del área.

Por último, más allá de ser una pieza fundamental en el esquema de Deschamps junto a Lemar, Mbappé destaca por el nivel futbolístico que posee a tan corta edad. Apenas 19 años, ya causa estragos en las bandas, sacándoles varios cuerpos de distancia a los defensores que encara a pura velocidad y agilidad. Sumado a esto, las cualidades de enlace que desarrolla jugando en Francia lo convertirán muy pronto en el jugador poli funcional perfecto.

Están preparados para hacer un gran papel en este Mundial, pero si vemos de cerca a los seleccionados por Didier, incluso ya se puede ir pensando en Qatar. Muchos de los jugadores citados tienen una edad bastante jóven, siendo apenas de 26 la edad promedio de todo el equipo.

En resumen, el material que tiene Francia para encarar la Copa del Mundo este año, da a predecir que llegarán lejos, o incluso entrarán entre los países que definan el título. Tienen actualidad, y además, una buena mirada al futuro.

Experiencia y juventud en el Principado

Le Championnat comenzó con un claro favoritismo para el Paris Saint-Germain por lo que habían sido las anteriores temporadas, coronándose como campeón desde 2012-2013. En esta ocasión, no estuvo a la altura de las circunstancias para defender el liderazgo obtenido y el Mónaco, con sus jóvenes promesas, buen juego, continuidad y perseverancia, logró imponerse y así truncar un lustro de triunfos parisinos, proclamándose y alzando el trofeo, tras 17 años de ausencia en lo que respecta a títulos de liga.

Radamel Falcao, consiguó ser protagonista y referente a lo largo de casi todo el campeonato en el conjunto del Principado; junto con Mbappé combinaron una delantera de experiencia y juventud, afianzándose y consolidándose con el paso del tiempo, generando el mejor rendimiento hacia el final del campeonato, en la etapa decisiva.

Justamente Mbappé, resultó ser la revelación del certamen, con un nivel superlativo y una cuota goleadora sorprendente pese a su corta edad, apenas 18 años. Otras “joyitas” del conjunto monegasco fueron Bakayoko, Lemar y Sidibé, -todos franceses-, también con mucho talento y excelentes performances.

El rédito de esta exitosa coronación estuvo a cargo del astuto técnico luso-venezolano Leonardo Jardim, quién supo encontrar el equilibrio necesario para extraer el mayor provecho de sus dirigidos, sin jugadores de renombre internacional.

Como participación individual destacada en la Ligue One 16-17, está el impresionante promedio de goleo proporcionado por Alexandre Lacazette en el Olympique de Lyon, 28 goles en 30 partidos jugados, más de la tercera parte del total de goles convertidos por el equipo (77 goles) en toda la temporada.

En el aspecto negativo, el Saint-Étienne -club con mayor cantidad de títulos domésticos- no pudo acceder a puestos de copas europeas para la temporada 2017-2018, quedando en la octava posición.

Por el lado individual, Mario Balotelli -con pasado por equipos importantes del continente-, arribó al Niza con el objetivo de dar pelea por el título. Su equipo inició con convicción y pisando fuerte, hasta el punto tal que estuvo durante algunas fechas como primero en la tabla. Luego perdió contundencia y finalmente se ubicó tercero al finalizar el certamen.

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En lo que respecta a los descensos en esta temporada; Lorient, Nancy -dirigido técnicamente por el uruguayo Pablo Correa y que tuvo en sus filas a otro compatriota, Erick Cabaco- y Bastia -de la isla de Córcega- no alcanzaron para colmar las expectativas, resultando relegados de categoría para el próximo año.

Por el contrario, quiénes ascendieron al máximo estamento del fútbol francés fueron Strasbourg, Amiens y Troyes.

Fernando Santos lo sabía

En la final de la Eurocopa -y en todo el torneo- , vimos que el fútbol practicado carecía de espacios, en donde los delanteros han sufrido y los mediapuntas han tenido que inventarse huecos para poder dañar las defensas rivales.

Esas defensas han prevalecido, y hemos visto exhibiciones de Koscielny, Boateng, Bonucci, Pazdan, y tal vez el mejor de todos, Pepe en esa zona del campo. Y esa paridad que ocurrió cuando las defensas vencían ataques fue la tónica de la Euro

Hubo un entrenador, que entendió esta situación de la mejor manera. Obviamente, fue Fernando Santos.

¿Ganar la Eurocopa sólo con empates? Firmo ya. 

Fernando Santos, previo a Portugal vs Croacia.

El lisboeta comprendió las virtudes de su equipo, y sobre todo los defectos. Sabía que carecía de un centrodelantero capaz que recepcionar balones, de ser la punta de una lanza y la referencia para sus compañeros y rivales. También confió en la valía de Nani, que -como leí por parte de un miembro de nuestro equipo de trabajo- ha atravesado en este torneo particularmente un segunda juventud, también la confianza a jóvenes como Raphael Guerreiro y Renato Sanches, y la experiencia de los dos hombres más preponderantes de Portugal.

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Créditos: GettyImages/UEFA.com

Pepe atrás y Cristiano Ronaldo arriba. El primero ha ido creciendo de manera increíble en este torneo, su rapidez (física y mental), la fuerza, y la capacidad técnica en sus funciones defensivas. Y la figura del equipo ha tenido momentos en este torneo, pero cada uno de ellos ha sido cuando su equipo más lo necesitaba. 

Hoy lo necesitaba como nunca, era el partido más importante para él desde aquella fatídica tarde de 2004, esa fiesta ahogada por Angelos Charisteas. Sus lágrimas en su salida del campo, y sus lágrimas al pitar el arbitro nos demostraron un jugador que no sólo estaba viviendo un día muy importante, sino que tiene un espíritu de equipo brutal.

Relacionado con este aspecto, sus compañeros. ¿Cómo reaccionaríamos nosotros si nuestro máximo referente queda anulado en el momento más necesario? Los de Santos mostraron una valía increíble. Su esfuerzo físico fue tremendo. 

Y su entrenador, en esa noción de virtudes y defectos, supo que una de las fases del equipo iba a mermar por la falta de la figura, es que el fútbol ofensivo lusitano pasaba por Ronaldo, y sus hombres que funcionaban como satélites a su alrededor. Pero pudo mantener la otra fase, la defensiva. Cerraron filas, no dieron espacios. Salvo en raras ocasiones Francia tuvo la capacidad de centrar con libertad o de patear al arco con poca resistencia y aún así se encontró -cuando le acertó al arco- con la figura de Ruí Patrício.

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Créditos: GettyImages/UEFA.com

Sé que puede traer cola, pero pienso que el campeón es el mejor, es indiscutible su valía. Y también estoy convencido que no es más (o mejor) campeón aquel que acorrala a su rival bajo su propio arco, sino que es aquel que impone la forma en la que se quiere jugar y logra el resultado que quiere buscar al final del partido.

Portugal hoy pudo lograr eso y por eso, creo que es un justo campeón