Más cielo que infierno

Se jugaban la vida los dos. Era una final en la fecha 21, en pleno enero y faltando meses para que termine el campeonato. Liverpool podía extender su ventaja a 7 puntos lo cual le daría un colchón enorme para el resto de la Premier, en cambio, el City buscaba volver a las conversaciones por la lucha del torneo, después de 3 derrotas en los últimos 5 partidos.

En la previa del partido, se buscaba entender de qué manera la presión de cada uno podía desactivar el desenvolvimiento colectivo del rival. Ambos planteos estuvieron enfocados ahí, en impedir el avance del rival. Liverpool empezó a dominar un poco más en la neutralización del rival, colocaba un marcaje cuasi individual al momento de la presión, siguiendo con Wijnaldum a David Silva, con Milner a Bernardo Silva y a Henderson siendo la sombra del hilo constructor en el medio campo, Fernandinho.

presion vs man city

Esta oposición al juego del City limitó mucho al Liverpool, costándole bastante salir despegado generando contra ataques durante el primer tiempo. Quizás la mejor oportunidad la tuvo cuando Salah se centralizaba conduciendo el juego, generando cambio de ritmo y velocidad por el centro del campo. Luego, los de Klopp bloquearon bien al rival, pero no pudieron construir mucho más. Del otro lado, Manchester City se veía limitado a lanzar balones en largo a Sterling y Sané, buscando en el primero la superioridad interna (incapaz de progresar luego de recibir, debido a la presión de Robertson sobre él) y en Leroy puntualizar en los desbordes 1-1 por la banda. Incluso, al no ser un partido dónde los duelos 1-1 fueron la prioridad, Sané supo construir y solucionar cualquier problema en el ataque de los locales.

Algo vital para romper el escenario planteado, fue la movilidad de Agüero, recostándose por momentos como un volante más para recibir el balón y crear paredes que le ayuden a progresar más en el juego. Manchester City, con pocos recursos para demostrar, se pudo colocar 1-0 en el minuto cuarenta después de un desborde y anticipo del Kun a Lovren. Un primer tiempo hiper táctico, con dos presiones altas que buscaban desarticular al equipo rival.

presion

La segunda mitad tuvo más ritmo que la primera etapa. Los tres mediocampistas reds tuvieron un comienzo descoordinado, sin poder controlar el balón y profundizar desde tres cuartos de cancha. Esto le costó la rápida sustitución a Milner, dejando a Henderson por derecha  y Wijanldum por izquierda, dejando en el centro del campo al ingresado Fabinho. El ingreso del francés trajo más orden en la construcción del equipo, si bien el mediocampo era de mero trámite, ya no agarrarían tan desarticulado al Liverpool post presión. Pero Manchester City no se quedó atrás, Bernardo Silva se ubicó al lado de Fernandinho y funcionó como un factor estabilizador. A medida que pasaron los minutos, el rol de brasilero creció potencialmente, siendo una de las figuras del partido.

Después del brillante gol del Liverpool (gran jugada colectiva), Guardiola hizo ingresar a Gundogan para tener más control del mediocampo. Es ahora cuando Manchester City se preocupó necesariamente de funcionar como un bloque bien compacto que sea capaz de desprenderse desde atrás hacia adelante, sobre todo con Sané, que se convirtió en la carta maestra para proseguir desbordando a un Henderson con muchos problemas de cobertura, quedando a mitad de camino muchas veces con Sané en plena forma. Ante esto, la solución para Klopp fue poner un 4-4-2 con Mané de 8, pero seguía perdiendo la espalda con Leroy, a tal caso que fue el autor del 2-1 definitivo.

El mérito más grande del Manchester City fue no caer en el embudo que le planteó Klopp. La idea de ese mediocampo en Liverpool era para no dejar jugar por carriles centrales a los Silva más sabiendo que los laterales no iban a tener trascendencia por bandas. Sin embargo, el City se hizo fuerte igual jugando por afuera, donde Agüero fijando marcas y Sané con su movilidad fueron claves.

A medida que pasaron los minutos, el ingreso de Shaqiri fue muy bueno para tratar de controlar el balón y la posición. Pero no pudo profundizar en toda la desesperación. Bernardo Silva, Gundogan y Fernandinho siguieron bloqueando el medicampo en su rol triangular. El Manchester City renunció al balón y se defendió cómo pocas veces se ve a un equipo de Guardiola. Siempre, antes y después de marcar el 2-1, la postura fue 4-1-4-1.

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Manchester City se va victorioso de esta batalla táctica. Todavía no ha ganado la guerra. Queda casi mitad de temporada por delante, con apenas 4 puntos de diferencia. Se viene lo más lindo, se vienen más batallas.

Mendy en clave Guardiola

Cuando algo llega a su punto perfecto, justamente es porque es insuperable, no hay nada mejor o más efectivo en este caso, y normalmente, como dice el dicho “lo mejor es enemigo de lo bueno”, tampoco pensamos que intentar cambiarlo sea una buena idea.

Sin embargo, Guardiola nos demostró lo contrario. Viene de ganar la pasada Premier League con nada menos que 100 puntos obtenidos, jugando el mejor fútbol del mundo desde el punto de vista táctico, ganando casi todos los partidos de la temporada tanto en el ámbito nacional como el internacional, pero en estos dos partidos que lleva disputados de la liga inglesa 18/19, logró reinventarse. Mostró variantes tácticas muy interesantes e innovadoras, otorgándole roles diferentes a algunos jugadores, de forma que el equipo tenga siempre algo nuevo que mostrarnos. Uno de esos cambios los aplica el francés campeón del mundo en Rusia, Benjamín Mendy, quien se perdió casi toda la Premier pasada por lesión, pero que parece haber vuelto para ser fundamental en el esquema del catalán, y aquí te explicaremos en qué consisten esos cambios.

Para empezar, además del 4-3-3 habitual que plantea Josep puede cambiar a un 4-3-1-2, volcando a Bernardo Silva más a la zona de volantes antes de empezar el ataque, pero cuando se busca ofender al rival, la línea de 4 final se transforma en una de 3, siendo Mendy el que se libere de la posición de lateral izquierdo, para convertirse en un extremo por dicha banda. Un extremo que tiene la orden de permanecer bien abierto para ensanchar la cancha y encontrar más espacios. La idea con esto es que los 3 de arriba (Agüero, Jesús y Bernardo), se cierren en el área atrayendo las marcas, y junto a David Silva o De Bruyne, generen superioridad numérica. Así, se pueden efectuar pases filtrados cuando uno de los delanteros ataca espacios, pero fundamentalmente, hace que la zona de Mendy quede generalmente desprotegida, y el rival le dé espacios para que cuando corre por detrás de un defensa, pueda ganarle la espalda y centrar el balón, donde hay 3 hombres del Manchester City ocupando un lugar muy reducido. Esta estrategia claramente no es para utilizar frente a todos los rivales, ya que uno que juegue con punteros muy veloces como lo hace el Liverpool de Klopp, va a encontrar muchos espacios a la contra.

Otra de las variantes que ha mostrado Mendy, es cuando de juega con 3 arriba, como sucede habitualmente. Con la presencia de Sterling o Sané por la punta izquierda, Benjamín no tiene tanto protagonismo incorporándose al ataque, por lo que en lugar de esto, avanza hasta la línea de volantes, y junto a Fernandinho, ofrece un canal por donde hacer jugar la pelota frente al área rival. Se posiciona básicamente como un doble “5”.

No tiene como principal cualidad la de efectuar pases, cosa que va a mejorar con el transcurrir de los partidos, pero con la experiencia que tiene como lateral, cuando un puntero corta hacia el medio, él se abre por las bandas para aprovechar el espacio que dejan éstos arrastrando las marcas, y así poder poner centros peligrosos.

Para hacer todo esto de la mejor manera, tiene varios aspectos a mejorar, pero también tiene otros que le facilitan su trabajo. Una de estas virtudes, es la de mandar centros al área con la pelota en movimiento. Éstas toman una gran curvatura, que dificulta a la defensa para poder rechazarla, y provocar que cualquier roce ya sea de la defensa o la de un compañero la mande dentro del arco, y la otra, es cuando le toca defender un 1 vs 1 contra un extremo rival. Su tacle no es muy bueno, pero si su marca. Sin provocar faltas, puede hacer que el rival quede sin opciones de pase o de una escapada, y así encontrar el momento indicado para cortar el ataque.

Es una alta muy interesante (puesto que como hemos mencionado, se ha perdido casi toda la temporada pasada), que le ofrece a Guardiola una polivalencia brutal para actuar de múltiples formas de cara a los partidos.