Hazard, la única esperanza

El mejor momento de la temporada para el equipo de Sarri parece haber quedado atrás, en estos últimos meses hemos visto un equipo previsible, de ritmo muy bajo y con pocas variantes para sorprender al rival, esto es lo que debe cambiar el técnico italiano si quiere clasificarse para la Uefa Champions League.
Por su parte, el equipo dirigido por Nuno Espírito Santo está en una posición comoda en Premier League (7mo) pero muy lejos del 6to lugar ocupado justamente por el equipo londinense.

Chelsea partió con su característico 1-4-3-3, con tres variantes respectó al último encuentro disputado por Premier League ante Fulham, la inclusión de David Luiz en lugar de Christensen, el ingreso de Kovacic sustituyendo al inglés Barkley y la salida de Willian para el ingreso de Pedro en el extremo derecho.
Por el lado de Wolverhampton regresan algunos jugadores que habitualmente son titulares como Rui Patricio, Neves, Moutinho y Castro para conformar el típico 1-3-5-2 que tan buenos resultados le ha dado al técnico portugués.

No  fue un partido con demasiadas situaciones claras de gol, esto se dio por 2 cosas, el juego plano de Chelsea y la concentración de los dirigidos por Nuno. Los londinenses nunca pudieron encontrar los espacios necesarios para generar peligro ya que la zona central siempre estuvo congestionada por los mediocampistas de Wolverhampton, que hicieron un partido muy serio, siempre concentrados y dispuestos a realizar apoyos constantemente.
Solo aportaba algo diferente el belga Eden Hazard cuando recibía con ventaja, pero eso sucedió muy pocas veces en el primer tiempo.

Los Wolves basaron su planteo en el orden y la concentración con sus 11 jugadores detrás de la línea de balón e intentando mantener una intensidad considerable, con un Raul Jimenez espléndido en todas las facetas del juego, con un compromiso a la hora de defender admirable pero también sacrificándose para crearle problemas a la línea defensiva de Chelsea gracias a los envíos de Dendoncker y Neves.

El segundo tiempo comenzó de la misma manera en la que finalizó el primero, caracterizado por la incapacidad del local para producir peligro pero con el visitante impreciso a la hora de buscar contragolpes, tanto así que el equipo de Nuno no había pateado a puerta hasta el minuto 56, minuto en el que se da el gol tras una excelente combinación por el centro entre Jimenez y Diogo Jota.
En ese mismo instante Sarri decide hacer la primera modificación, la salida de Kovacic para dale ingreso a Loftus-Cheek, buscando algo más de desequilibrio individual. Esto, junto al ingreso más tardío de Hudson-Odoi modificó la posición de algunos jugadores, centralizando a Hazard para darle las bandas al ya mencionado juvenil inglés y a Willian.

El partido se tornó ideal para el planteo que proponía Nuno, ahora Chelsea tenía la obligación de ir a buscarlo para conseguir al menos el empate y se iba a desproteger en demasía.
La realidad es que los cambios del DT portugués fueron demasiado conservadores y otorgaron el control total del partido a Chelsea, ya que quitó a los 2 jugadores más ofensivos y peligrosos que tenía para colocar un mediocampista (Gibbs-White) y a Traore, que si bien es rápido, no está capacitado físicamente para aguantar el balón de espaldas y conseguir tiempo para que su equipo se desahogue.

Aunque todo esto no lo estaríamos diciendo si en la oncena de Chelsea no estuviera uno de los mejores jugadores del mundo, Eden Hazard. El belga no tiene un contexto favorable en Londres, el equipo no lo ayuda a desarrollar todo su potencial, por sus pies pasan muchísimos balones pero no en las mejores condiciones, y al ser el único recurso desequilibrante de su equipo pierde impacto.
Pero el nacido en La Louvière es tan bueno que es capaz de sobreponerse a ese contexto no favorable y al microclima que se vivía en Stamford Bridge, en todo ese caos en el que estaba el partido, Hazard se mostró tranquilo para ubicarse bien, en una posición ventajosa al borde del area y tras recibir el pase de Willian se quitó a un hombre de encima y disparó con potencia y colocación al palo más lejano defendido por Rui Patricio.
Hazard parece cada día más comprometido con Chelsea, cada día más sacrificado y menos irregular.

Este resultado no es bueno para Chelsea, ya que lo priva de posicionarse más arriba en la tabla de posiciones aunque todavía está en la lucha por el tan anhelado 4to puesto.

Para los de Nuno queda el sabor amargo de no poder llevarse los 3 puntos pero hay aspectos positivos para destacar como el nivel de Jimenez y la eficacia del equipo, que convirtió la única chance clara que generó.

Wolves a la portuguesa

Desde atrás empezamos con un Rui Patricio, pero caminamos un poco más arriba y nos encontramos a Moutinho, Ruben Neves, Hélder Costa y Diogo Jota. Los cinco portugeses del Wolverhampton que se destacan por darle una gran calidad a un equipo humilde. Del otro lado, se enfrentaron a un Burnley que no levanta cabeza.

El partido se planteaba como la necesidad del Burnley para salir del fondo de la tabla, había enfrentado previamente al Manchester United, Fulham, Watford y Southampton. Sólo con éste último pudo rescatar su único punto en la Premier League. Además, quedó eliminado de la Europa League ante el Olympiacos de Grecia.

Del otro lado, está un Wolves con muchas ganas de poder desarrollar su juego en máximo esplendor para meterse en los 10 primeros del campeonato. Llegaba con un andar bastante positivo, obteniendo un empate ante el Manchester City, Everton; ganando de visitante al West Ham y sólo siendo derrotados por el Leicester en la segunda jornada.

Dado esta clara diferencia de contrastes, el partido se desarrolló cómo se podía prever: un equipo teniendo el balón, distribuyendo para ganar los espacios internos, explotar a los wings y romper la barrera defensiva para que el mexicano Raúl Jiménez pueda anotar; del otro lado, la limitación propia de no tener ideas para salir del agobio, las llegadas esporádicas y sin riesgo alguno.

Wolverhampton planteó una línea de 3 defensores –que, por momentos, con el retroceso de Moutinho hacían una línea de 4, permitiendo que se liberen los eventuales stoppers que acompañan al líbero: Conor Coady—, luego una distribución en el medio campo muy dinámica, con prácticamente un 1-3-2-1: Moutinho – Doherty, Nieves, Castro – Costa, Jota – Jimenez. La clave de éste dibujo fue la rotación a través del ataque posicional, que fue durante la gran mayoría del partido.

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La clave de Wolves siempre ha sido atacar por los costados, crear contantes triangulaciones y con mucha eficiencia: la mayoría de las ocasiones ha tenido superioridad numérica con Nieves apoyando mucho la “zona 14” del ataque, ha intercambiado mucho ese lugar con Moutinho según la jugada. Además, Diogo Jota y Heider Costa han intercambiado sus posiciones con gran frecuencia, lo que creaba un triángulo detrás de Jimenez: Jota-Nieves-Costa. Talento puro, talento ibérico.

Durante los primeros treinta minutos de juego la presión de Wolves fue brutal, desbordes, llegadas, goles increíbles perdidos, etc. Aunque el gol llegaría en el segundo tiempo por un desborde y triangulación entre Costa-Doherty para que llegue la definición de Raúl Jimenez, marcando el único gol del partido.

Del otro lado, Burnley sólo se limitó a defender casi los 90’, dando muestras de su falta de ideas y limitaciones. Cuesta pensar que no será un equipo que estará descendido varias fechas antes del final de temporada. Sólo pudo disparar 2 veces a la portería de Rui Patricio. Entender la distribución (muy inocente y previsible) ofensiva de Burnley nos da pie para nombrar otra virtud de Wolves: el equipo corto, un equipo que busca achicar constantemente las líneas y ser compactos.

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Este 5-4-1 con una línea tirada muy adelante da a entender la postura del partido, Wolves queriendo recuperar rápido el balón para después seguir construyendo juego. La distribución defensiva está orientada a eso: ubicarse cómo perros de caza pero atentos a la presa.

Para cerrar, merece un párrafo aparte Adama Traoré, el jugador español con ascendencia maliense ex Barcelona y Aston Villa, siendo capaz de refrescar los momentos dónde se preveía una “pasividad” de Wolves. Traoré ingresó en el segundo tiempo y no desentonó, con su potencia física y decisión reemplazó muy bien a la figura del encuentro, el portugués Hélder Costa.

Wolves promete, veremos cuanto le acompaña el físico. Es capaz de ser un equipo muy divertido durante la temporada. Y, quien dice, meter algún que otro batacazo.