Con la soga al cuello

La expectativa que el mundo fútbol tenía sobre este partido era inmensa pero creo, esperábamos un poco más de ambos.

Inglaterra salió con su clásico 1-3-5-2 con el joven Pickford en el arco y en la ofensiva con Kane y Sterling como doble nueve algo mentiroso. Colombia por su parte cambiaba un poco el esquema, como México, cambiaba su 1-4-2-3-1 por un 1-4-3-2-1 con un trivote en el medio de mucho músculo con Wilmar Barrios, “la roca” Sánchez y el jugador del Levante: Jefferson Lerma. Arriba con Quintero y Cuadrado por detrás de la referencia de área: Radamel Falcao.

El partido comenzó con el equipo de las islas británicas tomando la iniciativa, siendo en todo momento eléctricos y enérgicos, con y sin pelota. A lo que los cafeteros pareció tomarles por sorpresa. Parecían como perdidos, desconcertados.

A eso de los ´20 minutos el partido comenzó a emparejarse. Si bien Inglaterra tapó muy bien la banda derecha de Cuadrado y Arias, hoy, Mojica aprovechó, un poco, el carril que dejaba libre Quintero constantemente sabiendo que a su espalda contaba con el relevo de un de esos tres mediocampistas marcadores ya mencionados. Otro movimiento al que Colombia hubiera podido sacar mucho jugo y no lo hizo demasiado fue la presión alta; las pocas veces que lo hizo quedó 3vs3 Cuadrado-Falcao-Quintero vs Walker-Stone-Maguire, la única vez que lo hizo, los ingleses sortearon el balón.

Así se fue la primer mitad, simplemente con momentos, sin mucha profundidad, respetándose demasiado y sin casi exigencia a los porteros. Se fueron al descanso con un debe futbolístico mutuo y una promesa de mejorar.

Y como lo prometido es deuda, para la segunda mitad -a pesar de la emoción- el fútbol no apareció. A los ´55, como lo fue durante la historia de la humanidad, el equipo europeo se encontró con un regalo latinoamericano. Penal, Kane, gol. Ecuación perfecta. Inmediatamente Colombia entró en pánico, se convirtió en un manojo de nervios y mal humor. Se llenó de tarjetas y parecía alejarse cada vez más de los cuartos de final. Paró una especie de línea de tres defensores con Barrios ingresando entre los zagueros Mina y Sánchez. A todo esto Inglaterra se empezó a sentir cómoda y acariciar la clasificación, paso a una línea de cinco atrás y concedió por momentos la pelota a los cafeteros que parecía pesarles.

Cuando el juego agonizaba y los muchachos de Pékerman parecían irse ya a armar las valijas apareció un tiro exterior -un de los pocos al arco- que buscaba el ángulo por parte del mediocentro Uribe que motivó una atajada impresionante de Pickford para mandarla al córner. En el córner se generó la primera incursión aérea de Colombia en el área británica, quien sino Yerry Mina saltó más que nadie y mandó el partido al alargue como un milagro caído del cielo.  

Para el “primer chico” se invirtieron los roles. Colombia entonada anímicamente con el gol tomó la posta y fue la que más quiso en los primeros ´15, mientras los ingleses parecían dominados, perdidos y sobretodo imprecisos. Sin embargo, para los segundos ´15, la pelota y el cansancio comenzaron a pesar cada vez más, aún así, Inglaterra tomó por momentos las riendas del juego he incluso generó un par de ocasiones de peligro. Pero a grandes rasgos, como suelen ser lo tiempos suplementarios, ambos se cuidaron y no tomaron demasiados riesgos por miedo a las posibles consecuencias. Primó la paridad y con el 1 a 1 se fueron a los penales.

Y el fútbol es así, te da y te quita. Inglaterra hizo cuatro, Colombia tres y Uribe, héroe por generar el córner del gol cafetero se convirtió en villano tras estrellar su penal en el horizontal. Colombia remó y remó pero murió en la orilla. Inglaterra se metió en cuartos pero con la soga al cuello.

De Quintero para el mundo

A comparación de Brasil 2014, la fase de grupos para Colombia se ha antojado dificilísima, en la cual con un gol de Yerri Mina, se ha metido por la ventana, como primera de grupo, a los 8vos de final de la Copa del Mundo. Como anécdota quedará la segunda plaza del grupo para una selección de Japón que ha clasificado por una diferencia de tarjetas amarillas respecto a su competencia (Senegal).

Pero esto no es lo que debatiremos aquí, sino es más que la presencia ineludible y significativa para los de Pékerman de Juan Fernando Quintero. El ‘10’ que lleva la ‘20’ flameando en cada campo de juego de Rusia. Si en Buenos Aires, en los últimos meses Juanfer estaba dando cada fin de semana una exhibición de fútbol con River Plate, ahora en el Mundial, da más indicios de reconexión y despegue acelerado desde su botín izquierdo.

Recompuesto para José Néstor en su posición natal, con tan solo dos obligaciones requeridas y necesarias: ser el primer o segundo hombre (con Falcao) en lanzar la presión sobre el poseedor del balón rival y ser el primer hombre en iniciar el juego para Colombia. Esto quiere decir que, tiene el derecho extra de desparramarse a su gusto por el campo de juego, siendo el futbolista con el pase más elegante e interiorizado desde pequeño. Una cualidad innata para asistir a los delanteros de su equipo.

“Bueno, mi fútbol es darle el balón a los delanteros y tocar con todos mis compañeros”.

                                                                                               Juan Fernando Quintero (niño)

La frase de un niño que solo quería divertirse en el fútbol, es llevada a la potencia en la Copa del Mundo años después. Sin perder el mismo sentido de lo que hace. Existen jugadores a los cuales les da más placer asistir que anotar. Pues Juanfer es uno de ellos. Y desde luego, todos le agradecemos, en especial su entrenador en la selección.

El estado físico de James Rodríguez ha sido un lastre para el torneo y para las pretensiones de Colombia en el mismo. Aquí es cuando se erigió de figura el ‘20’. Genialidad contra Japón a pesar de la derrota. Figura ante Polonia en una goleada. Y asistente en la victoria contra Senegal. Partiendo de la mediapunta, organizando como un ‘5’, conduciendo como un ‘8’ y asistiendo como un ‘10’. Eso ha sido Quintero en la fase de grupos para Colombia, y el público le agradece. Pese a que lamentaremos su soledad ante Inglaterra.

Colombia y el efecto Quintero

Colombia logró ayer una resonante y contundente victoria contra Polonia por 3-0. Pekerman no varió mucho su idea en relación al encuentro contra Japón. Un 4-2-3-1 con muchísima movilidad en los laterales y con absoluta libertad (siempre utilizada con gran criterio) por parte de James Rodríguez.

La clave del partido pasó por el enorme rendimiento de la mediapunta del equipo. Juan Cuadrado, Juan Fernando Quintero y James Rodríguez. Los tres han sido brutales en la creación del juego colombiano. Pero tuvieron movimientos distintos a tres mediapuntas habituales en cualquier equipo. En primer lugar, Juan Cuadrado se dedicó a hacer un verdadero surco en la banda derecha, no sólo fue profundo a la hora de atacar y desbordar, sino que supo volver con mucho criterio cuando Polonia atacaba, generando una amplia cobertura con cinco jugadores en defensa por parte del equipo de Pekerman.

Luego, James Rodríguez actuó con total libertad de movimientos, como anteriormente comenté. El jugador de Bayern Münich por momentos se acercó a la posición de Mojica para generar superioridad numérica, pero la banda izquierda fue utilizada en menor manera. Por lo que muchas veces caía a banda derecha en donde se juntaba con Arias, Cuadrado y Quintero haciendo destrozos en el sector que intentó controlar Pazdan y Rybus.

Pero el verdadero crack del día fue Juan Quintero. El mediapunta de River manejó los hilos del equipo, siendo el primer pase en campo rival. Juanfer tuvo la capacidad para generarse sus propios espacios, pero lo que sorprende es su capacidad en el regate corto, pero además en sus pases. Realizó 73 toques de balón y 63 de ellos fueron pases. Además, casi la mitad fueron hacia el tercio final del campo y obviamente realizó una gran asistencia.

Esa asistencia a Radamel Falcao es el paradigma del juego de Quintero en este partido, la capacidad para comprender las velocidades del juego y en qué contextos tenía que bajar dos velocidades para poder generar sus espacios. Además tuvo la capacidad en más de una oportunidad de engañar constantemente con su pase más incisivo, de hecho, en el primer gol el cuerpo indicaba que la iba a recostar sobre la banda izquierda donde tenía pase, pero decidió recortar para James Rodríguez que estaba liberado.

Su visión periférica, el toque atinado y efectivo lo ha hecho el factor decisivo de Colombia para destruir la defensa polaca.

El debut menos pensado por Pekerman

Quedaba ya la última selección sudamericana para debutar en el Mundial, con el “peso” de que sólo Uruguay fue la que logró los 3 puntos. El resto de ellas, incluyendo la máquina imparable que venía siendo Brasil, no pudo batir a su rival. Pekerman, con el viento en la camiseta de haberle dado vuelta un 2 a 0 a Francia en sus tierras, con un equipo que tenía a sus estrellas en plena racha positiva en sus clubes, plasmó su mejor versión en cuanto a material disponible (recordemos la lesión de Fabra antes de viajar a Rusia) para volver a ganarle a Japón por el grupo de un Mundial, como ocurrió en 2014. Por el otro lado, el conjunto asiático apenas logró un resultado positivo frente a Paraguay en la previa del torneo.

Ambos esquemas iguales y con intenciones parecidas para el ataque, pero fueron justamente las que evitaron el ideal contrario, las que decidieron el partido. 1-4-2-3-1 para ambos, con un eje por detrás del delantero centro que jugara por todo el campo, para generar el juego veloz de los puntas. James Rodríguez por molestias no fue de arranque, pero Quintero disimuló bien la falta del futbolista del Bayern Múnich. Japón, como ya lo analizamos anteriormente, tuvo a Kagawa como creador de ideas.

Cabe destacar que apenas a los 5 minutos de comenzado el partido, una contra que dejó mal parada a la selección cafetera, tuvo como consecuencia la expulsión del principal músculo en la zona de volantes centrales y un penal en contra, que el mismo “10” japonés cambió por gol. Un hecho que anímica y esquemáticamente te destruye y te condiciona por el resto del partido, pero en una Copa del Mundo es inadmisible no poder recomponerse e igualar los papeles en cuanto a juego.

Dichos parecidos en ataque, constaban de hacer que los laterales suban constantemente para liberar a los extremos. En Colombia, destacaba el juego en diagonal de Cuadrado, y en Japón, el de Inui, que junto con Nagatomo, fueron los que provocaron más peligro por banda. Los colombianos, a falta de James, también utilizaron a Falcao de falso “9”, para ayudar en el medio a hacer jugar al equipo, pero no tuvo buenos resultados en todo el partido. Tampoco con el ingreso del ex Real Madrid lograron lo propuesto. Buscando el balón en zona media o actuando como extremo en algunos casos, los japoneses lo contuvieron perfectamente.

Ambos con estos esquemas, intentaron generar jugadas por la banda acumulando mayoría de jugadores propios, pero aquí fue Japón donde salió mejor parado, ya que siempre que Colombia intentó esto, ellos con una marca muy compacta no dejaron ningún hueco libre para aprovechar, y el juego cafetero se vino abajo. Esto, y sumado a un nivel bastante menor al esperado por parte de la zaga colombiana con Sánchez y Murillo, provocó que sobretodo en el segundo tiempo, los asiáticos tomaran definitivamente el control del partido.

Luego del segundo gol de Japón, los azules se cerraron abajo, con un 1-6-3-1 con mucho desgaste físico, que es lo que más los caracterizó en todo el trámite, y cuando dominaban el balón, ya de la mano del ingresado Honda por Kagawa, 2 jugadores a cada banda, otros 2 al área y entre los volantes, buscando pacientemente más pases filtrados, de los cuales pasaron casi todos a la zaga rival.

En resumidas cuentas, triunfo muy justo para los asiáticos, que demostraron una notable firmeza en defensa, ahogando a la “sala de máquinas” colombiana e intentando en base a tenencia de pelota y pases al pie su oportunidad de tomar ventaja en el marcador. Equipo difícil y a vencer en el Grupo H.

Colombia: Por mejorar lo hecho en 2014

Para comenzar a analizar a la selección colombiana, vamos a hacer una breve reseña de cómo logra llegar a la clasificación de la copa del mundo Rusia 2018.

La tricolor o también identificados como los Cafeteros, han tenido que transcurrir por una eliminatoria muy disputada, a tal punto que logra clasificarse en la última fecha de dicha competencia, empatando de visitante con Perú en un encuentro recordado por ciertas suspicacias con respecto al resultado, claro; teniendo en cuenta que el 1-1 como finalizó el encuentro era de gran provecho para ambas selecciones, Así el local Perú lograba un quinto puesto que le abría las puertas a un repechaje, y Colombia así lograba un cuarto puesto en las eliminatorias, esto significó la eliminación de Chile a la siguiente copa del mundo. De esta manera, el conjunto dirigido por el argentino José Pekerman finaliza con 7 PG 6PE 5PP con 21 goles a favor y 19 en contra.

Los goleadores fueron James Rodriguez con seis tantos, seguido por Edwin Cardona con 3 conquistas lo mismo que Carlos Bacca.

Si analizamos los números de manera fría, observamos que la capacidad goleadora de Colombia en estas eliminatorias no fue de lo más sobresaliente, como así tampoco fue sobresaliente la actuación en defensa ya que recibe dos goles menos de los que hizo, más de un gol en contra por partido, números que generan cierta inquietud en el cuerpo técnico. Que no logró en el transcurso del certamen lograr una solvencia en marca y en el retroceso del equipo.

Los esquemas más utilizados, por “Don José” como lo llaman en tierras cafeteras a Pekerman, fueron tal vez su inicial 1-4-2-2-2 o el 1-4-2-3-1, por este último esquema parece que se inclinaría el DT. Para tratar de lograr un mejor balance en el campo, para demostrar esto, vamos a citar 11 nombres que aún no están confirmados como titulares obviamente, pero sí, hay indicios de que estarán en Rusia, ellos son:

lineup (2)

De esta manera, la selección colombiana con sus laterales gana en ataque, por el movimiento permanente y la apertura de espacios que generan ambos jugadores, tanto Arias como Fabra, ofrecen en ataque una salida constante, se suman al medio campo y llegan hasta el fondo de línea de cancha, para terminar la jugada en centro aéreo o rasante dependiendo la situación por el buen manejo de balón que poseen los mismos.

Si vemos el medio campo, claramente lo dividiremos en dos, tanto Carlos Sanchez como Wilmar Barrios tienen como características principales la recuperación del balón en campo propio y la rápida distribución hacia los internos o aperturas a los laterales. Jugadores caracterizados por su solvencia y orden táctico dentro del campo de juego. En la segunda parte del medio campo, cuentan con Juan Cuadrado con despliegue, sacrificio y ataque constante hacia el área rival, siempre por derecha, en el medio el talentoso James Rodríguez, por donde reina el juego cafetero en ofensiva, se convierte en el imán del balón permanentemente, no puede ser de otra manera, y es más que entendible, porque el jugador zurdo y estrella del Bayern de Múnich genera eso. Una atracción permanente a la hora del inicio de la jugada. Y en el sector izquierdo un jugador que a fuerza de buenas actuaciones en River Plate de Argentina, ha logrado ganarse un puesto en la selección mayor, y dejando así casi fuera del Mundial a Edwin Cardona, que es su competidor directo en ese sector del campo. Este último es la gran duda de José Pekerman en la conformación final de la lista de 23 jugadores.

Cae por decantación la delantera, el gran “tigre” Radamel Falcao García, que por fin disputaría un Mundial después de su triste ausencia por lesión en Brasil 2014. Un jugador letal con el toque final incisivo, letal en sus definiciones y de gran juego aéreo pese a su estatura que no es de las más sobresalientes, pero eso poco importa, a la hora de anotarse en el marcador.

Hablando en líneas generales de la selección en sí, tenemos que remarcar lo siguiente: necesita ser más protagonista, porque tiene con qué, pero a veces suele pecar de respetuoso por los rivales, en demasía, claros son los ejemplos de los partidos amistosos con Francia, donde prácticamente regaló el manejo del juego en el primer tiempo, quedando dos goles abajo de manera muy prematura, hasta que entendió que su juego físico y ofensivo podía doblegar a los Galos, tal es así que al finalizar el partido se retiró victorioso del mismo. Con Australia, si bien no hubo goles, quedó de manifiesto que, al otorgar el balón, entró en disputa con un rival claramente inferior, entrando “en el juego del adversario” y así dejando de lado su mayor virtud, el manejo y la velocidad en ataque, y terminando un partido más que discreto, que fue lo que Australia quería claramente.

 Si Colombia no logra mantener la concentración durante los noventa minutos del encuentro, va a sufrir, sobre todo con rivales que son tozudos a la hora de intentar permanentemente llegar al arco contrario. Como así también caer en la previsibilidad de recaer en sus dos máximas figuras, como James Rodríguez a la hora de la organización y creación del juego, como la finalización del mismo con Radamel Falcao García. Si bien son sus dos armas letales a la hora de “herir” el arco adversario, no siempre deben ser el eje del ataque colombiano. Si esto sucede así van a caer en lo obvio del fútbol de manera reiterativa, dando ventajas a selecciones que, a esta altura, ya los tienen estudiados de manera más que significativa.

Después de este análisis, va a resultar interesante ver el amistoso internacional con la prometedora Egipto de Hector Cuper pese a la ausencia de su máxima figura Mohamed Salah, el mismo será el 1ro de junio.

Colombia integra el grupo H junto a Japón (19/6), Polonia (24/6), y Senegal (28/6).

Mendoza le ganó la pulseada a Garnero

Por el máximo certamen continental se jugó en la segunda fase previa un partido que por historia perfectamente podría haberse jugado en fase de grupos o por qué no en octavos de final. Lo cierto es que sus performances en el año previo aquí los depositaron; el rey de copas paraguayo llegó de fase tres, tras eliminar a Montevideo Wanderers mientras que Junior esperaba rival ya en segunda fase. En la ida Olimpia se había impuesto 1 x 0 y eso le otorgaba cierta tranquilidad a la hora de plantear el partido al ex futbolista de Independiente Daniel Garnero; por el otro lado Alexis Mendoza tenía la obligación de salir a buscar el partido, en su estadio, con su gente.

Para profundizar sobre Olimpia: Radiografía del comienzo de la Libertadores

Y así fue, Junior salió a presionar muy arriba, sin embargo, en los primero minutos las salidas de Olimpia fueron muy bien jugadas y con mucho criterio llegando incluso a hilvanar jugadas en ataque que inquietaron al uruguayo Sebastián Viera. Hasta los ´20 minutos de partido si bien Junior logó conseguir la pelota, no lograba generar demasiado peligro al portero paraguayo, intentaba por la banda pero con pocas ideas y sin claridad; en contrapartida Olimpia lograba manejar bien el balón cuando lo conseguía generando posesiones largas que le permitían estirar el partido y el resultado.

No obstante, ese juego “vacío” de ideas de Junior fue tomando cada vez más fuerza cuando se adueñó del centro del campo, algún tiro lejano de Chará, alguna jugada por banda del mimso Chará pero no mucho más. Al mismo tiempo Olimpia comenzó a jugar cada vez más vertical teniendo posesiones más cortas y mucho menos efectivas. En esta coyuntura llega el testazo del volante González después de un centro perfecto de Chará que pone en apuros al equipo paraguayo. Junior siguió haciendo su juego, saliendo con pelota limpia por abajo muy prolija y adecuadamente pero mucho más tranquilo sin la necesidad imperiosa de un gol ya que al menos tenía los penales. Tristemente para los tiburones llegó fuera de todo contexto un gran gol de Camacho que puso las acciones 1 x 1 y cayó como un balde de agua fría para el conjunto local, así se fueron al descanso con Junior obligado a anotar dos goles para meterse en tercera fase.

Al igual que al comienzo del encuentro, Olimpia salió a ser protagonista, a tener el balón y adueñarse del medio campo. Le duró algo así como diez minutos, donde parecía estar más cerca del segundo que Junior de descontar en el global. Pero dando una cucharada de su propia medicina, en el mejor momento de Olimpia llegó el gol de Junior en un entrevero en el área que limpió el 9 Ruiz.

Junior siguió buscando incesantemente el gol que lo metiera en tercera fase, siempre saliendo con la pelota limpia y bien jugada pero descuidándose en defensa ineludiblemente, allí Olimpia tuvo alguna contra pero ninguna clara clara como para cerrar la serie.

Cuando parecía que el gol no iba a llegar Teófilo Gutiérrez, de muy mal partido –hasta ese momento-, que prácticamente no había intervenido en el juego y las pocas veces que lo había hecho lo hizo en fuera de juego o a destiempo, encontró una muy bonita pared con Ruiz y con una definición soberbia venció al guardameta Aguilar y puso el tan ansiado gol que depositó a Junior en la tercera fase. El final fue electrizante pero sin claridad ni jugadas manifiestas de gol.

Y así se fue el Olimpia vs Junior, en un partido muy cambiante muy abierto y muy lindo de ver, sin duda un partido clásico de Copa Libertadores de América.

  • Chará, un distinto

Tal vez ayer no haya sido la mejor noche para el velocísimo puntero colombiano Yimmi Javier Chará Zamora, pero sí dejó en claro que es un jugador distinto al resto.

Comenzó el partido tirado contra la banda derecha asociándose continuamente con el lateral Piedrahita. Con el balón en sus pies siempre quiso encarar y no lo hizo para nada mal, es el clásico jugador que pide el balón y no le pesa, parece que se divirtiera cuando juega.

Si es necesario baja a buscar la pelota, él lo hace, haciendo un desgaste físico aún mayor. Además posee una gran pegada, no en vano es el dueño de las pelotas quietas y hoy asistió en un córner perfecto para el primer gol. Por momentos también se movió como media punta probando continuamente tiros de media distancia.

El único defecto que en la noche de ayer pudimos observar fue que en ese afán por tener la pelota y dar el pase en el momento justo se engolosina no la suelta a tiempo, en ocasiones quizás debería jugar más sencillo. Pero sin duda alguna el Depredador colombiano es, un distinto.

Yerry Mina, el central sudamericano

Yerry Mina se ha convertido en uno de los defensas más impresionantes que hemos visto en suelo sudamericano en el último lustro. Hace unas semanas, me tocó escribir sobre un compañero de su club, Alejandro Guerra, y mencionaba que teníamos -por la lógica exportadora del fútbol de este continente- la dicha de contar con un jugador tan superior a la media siendo partícipe de nuestra Copa Libertadores o Sudamericana. Con este chico de 22 años, nacido en el departamento de Cauca, Colombia, pasa exactamente lo mismo.

Mina pasó a inicios del 2014, por una cifra apenas superior a medio millón de euros de su Deportivo Pasto a Independiente de Santa Fé, club de la capital colombiana Bogotá. En Deportivo Pasto, debutó solo una temporada antes, a la edad de 19 años. Su buen rendimiento le permitió estar en el primer equipo, mas su gran vidriera fue la actuación en Copa Sudamericana -que le tendría guardada un gran capítulo más adelante-, donde se pudo observar de manera masiva todo su potencial.

Aprendió de muy buena manera a cubrir los espacios, y debido a su gran zancada suele llegar en muy buen tiempo para realizar cierres justos.

Ya con su paso al club capitalino, tuvo dos entrenadores que más allá de los gustos futbolísticos, son netamente ganadores en el continente, como el argentino Gustavo Costas y el uruguayo Gerardo Pelusso. Con ambos, jugaría como central derecho en una línea de cuatro, además siempre con un lateral con mucha influencia ofensiva, sea Yulián Anchico o Sergio Otálvaro el que jugase. Por lo que, aprendió de muy buena manera a cubrir los espacios, y debido a su gran zancada suele llegar en muy buen tiempo para realizar cierres justos.

En 2015, esa Copa Sudamericana que lo vio mostrarse por primera vez, le iba a otorgar su primer título internacional. Independiente de Santa Fé hizo un torneo muy bueno, eliminando a equipos complicados y ganando en reductos complejos. Yerry Mina fue clave para esto, a su buen juego por abajo para restar balones, también pudo lucirse en toda su faceta aérea. Prestación clave para un jugador de 1.95 de estatura. El cuacano tuvo complejos delanteros para marcar en su camino en ese torneo, Iván Alonso que fue el delantero de Nacional, equipo que derrotaron en la segunda ronda, Miler Bolaños que militaba en Emelec y hoy es figura de Gremio de Porto Alegre. Y en la final, al hoy delantero de Cruzeiro de Brasil, pero que estaba en Huracán de Argentina, Ramón Ábila.

Todos centro-delanteros de características y biotipos totalmente diversos, pero que Yerry Mina pudo controlar de gran manera, tanto en las jugadas de pelota quieta, como leyendo los movimientos de delanteros que poseen un interesante recorrido en los metros finales de campo.

Estas actuaciones, le valieron su pasaje a Palmeiras al año siguiente por más de tres millones de euros. En el conjunto paulista ha sido líder de la defensa del equipo campeón del Brasileirão 2016, en donde brilló el ya conocido Gabriel Jesús.  Pero, por si fuera poco, ha sido elegido como mejor defensa en todos los torneos que ha disputado en Brasil, incluyendo los Paulistão.

En el último amistoso de Colombia, en Getafe ante Camerún, estuvimos ante una exhibición de su portento físico, de su cualidad defensiva y de su capacidad para ganar en ambas áreas. En su selección anotó su segundo y tercer gol en el partido mencionado, pero el primero de su carrera con los cafeteros fue para empatar un partido clave que se perdía ante Uruguay en Barranquilla. Seguramente todas estas cualidades habrán hecho posible su pasaje al FC Barcelona, aunque viajará a Catalunya una vez finalizada la Copa Libertadores o mismo en el 2018.

Sin lugar a dudas, a mi entender, es el mejor defensa central sudamericano jugando en el continente. Y si bien, posee falencias que apuntan a que suele entregar no de muy buena manera el primer pase, también hay que destacar que en Colombia sus equipos no jugaban con salidas por bajo de balón, y recién en su estadía en Brasil ha podido perfeccionar este aspecto. Seguramente en Can Barça pueda mejorar y demostrar lo realizado por estas tierras.

Arrancó la Liga Femenina en Colombia

Atlético Bucaramanga vs. Envigado, primera fecha de la Liga Femenina Águila.
Atlético Bucaramanga y Envigado disputando un partido de la Liga Femenina en la cancha “La Marte”, Bucaramanga. // Foto: Tomada de Facebook @atlbmanga.

El sueño se convirtió en realidad, el pasado 17 de febrero de 2017 se disputó el primer partido profesional en la historia de la Liga Femenina de Colombia. Deportivo Pasto y Cortuluá fueron los dos conjuntos que disputaron el juego que terminó con un 1-2 a favor de las chicas de Cortuluá. Formar una competición femenina no es un propósito nuevo, el proyecto de una liga profesional comenzó a forjarse desde comienzos del siglo XXI, pero solo hasta 2015 logró formarse como una idea real. La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), máxima organización de fútbol a nivel de clubes en Colombia, desea que este torneo brinde las oportunidades necesarias a las chicas, cumpla con las necesidades y requerimientos del fútbol profesional femenil, fomente la práctica del fútbol en las mujeres y mejore los procesos de selecciones nacionales, principalmente en Colombia.

La Liga Femenina cuenta con 18 equipos en su primera edición, estos están divididos en 3 grupos de 6 equipos y se juegan partidos en formato “todos contra todos”. Clasifican a la siguiente fase los equipos que terminen en el primer y segundo lugar de cada grupo, además de los dos mejores terceros. Estos se enfrentan en 4 llaves de cuartos de final con formato de eliminación directa hasta la final y con partidos de ida y vuelta. En el grupo A se encuentran Real Cartagena, Unión Magdalena, Envigado, Real Santander, Atlético Bucaramanga y Alianza Petrolera. En el B están Cúcuta Deportivo, Santa Fe, Huila, Patriotas, Equidad y Fortaleza. Para finalizar, en el grupo C juegan Orsomarso, Cortuluá, Deportes Quindío, Deportivo Pereira, Deportivo Pasto y América de Cali. Cada equipo puede tener un máximo de 25 jugadores y 8 de ellas pueden ser extranjeras. Cabe destacar que todos los conjuntos son las categorías femeninas de equipos de la rama masculina, tanto de la Liga Águila como del Torneo Águila (segunda división).

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Sistema de juego de la Liga Femenina Águila 2017 // Foto: Dimayor.

El primer partido de la competición se disputó el pasado 17 de febrero en el Estadio Departamental Libertad, en Pasto, con la victoria 1-2 de Cortuluá sobre el Deportivo Pasto, Marsy Cogollos (Cortuluá) fue la autora del primer gol en la historia de la Liga. En la primera fecha se disputaron 9 cotejos y se anotaron un total de 23 goles. Cabe destacar que el estadio El Campín, de Bogotá D. C., tuvo el honor de ser la casa del primer partido de la Liga Femenina transmitido por televisión, esto a cargo de la cadena Win Sports. En la primera fecha: Patriotas (equipo donde juega Yoreli Rincón) empató 1-1 con Huila, Orsomarso venció 2-0 al América de Cali (cuadro donde juega Nicole Regnier). Bucaramanga perdió 0-1 contra Envigado, Cúcuta le ganó 4-0 a Fortaleza, Equidad salió derrotado 0-3 contra Santa Fe. Real Santander perdió 0-1 contra Unión Magadalena, Pereira cayó 1-2 ante Quindío y Real Cartagena venció 3-1 a Alianza Petrolera.

En un comienzo, los partidos de la Liga Femenina Águila se disputarán como antesala a los encuentros masculinos de la Liga Águila. Aunque Real Santander y Atlético Bucaramanga, ambos equipos del departamento de Santander, jugaron en días distintos con horarios distintos en esta fecha. El torneo se plantea en primera medida como un espectáculo nuevo y ya ha recibido elogios y reconocimiento de la FIFA, máximo ente rector del fútbol. La competición solo se disputará en el primer semestre del año, puesto que en la segunda mitad se realizará el Campeonato Nacional de Fútbol Femenino (primera liga femenina aficionada de Colombia) organizado por la División Aficionada del Fútbol Colombiano (Difútbol) todo esto por acuerdos entre esta federación y la Dimayor. Cabe aclarar que estos equipos, al ser de categoría amateur, no son los mismos de la liga profesional. Como dato, la campeona de la Liga Femenina 2017 tendrá la oportunidad de jugar contra la ganadora de la Primera División Femenina de España 2016-2017 en una llave de ida y vuelta. Además, las ganadoras del primer certamen obtendrán becas de estudio en la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá D. C.

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El Golty Vita será el balón con el que se disputen los encuentros de liga // Foto: Tomada de Facebook @LigaFemenina.

El León volvió a rugir en Colombia

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Ánderson Plata y Leyvin Balanta celebrando el gol de Héctor Urrego frente a la hinchada cardenal // Foto: Samuel Norato

Colombia tiene nuevo campeón, Independiente Santa Fe se llevó el título en El Campín y sumó la novena estrella a su palmarés. El equipo de Gustavo Costas supo cómo afrontar la fase final de la Liga en la que se enfrentó a grandes equipos como el campeón del primer semestre, Independiente Medellín, sus jugadores supieron estar en los momentos cruciales del campeonato y sus hinchas estuvieron siempre a pesar del mal inicio de temporada. El León reencontró su identidad con la vuelta de Costas al plantel, solucionó los problemas que dejó el técnico Alexis García, como la incorfomidad de la hinchada, la búsqueda de un esquema de juego y el potenciamiento de sus jugadores, además creó un juego vistoso y formó una dupla letal. ¿Qué hizo Independiente Santa Fe para pasar de ser la decepción del torneo a ser el campeón del mismo? ¿Quiénes fueron los artífices del título? A continuación encontrarás las claves para la consecución de la Liga Águila.

Las claves detrás del título

La vuelta de Gustavo Costas: el técnico volvió a Santa Fe a mediados del año y supo que regresaba para ser campeón, como en el 2014. El argentino de 53 años regresó al fútbol colombiano después de su paso por el Atlas de Guadalajara para tomar las riendas de un equipo que se había quedado sin timonel después de la salida de Alexis García. En su primer mes ganó la Suruga Bank ante el Kashima Antlers, a pesar de que recibió un equipo que no andaba mal en la Liga, pero no mostraba garantías ni alma de juego. Aunque esta inyección anímica no sirvió del todo, en sus primeros seis encuentros ligueros solo ganó uno, perdió el clásico frente a Millonarios F. C. y también cayó derrotado frente a dos rivales de menor envergadura, Atl. Huila y Patriotas de Boyacá; lo que parecía un sueño ya era pesadilla. Pero todo cambió después de la fecha 12, el cuadro bogotano empató frente al Deportivo Cali y desde allí no volvió a perder, Costas encontró una idea de juego y supo pararse ordenadamente en defensa, ítems que con Alexis fueron problema. Santa Fe ya sabía a qué jugar y tenía un caracterizado sistema.

El esquema de juego: Alexis García jugaba con un 4-2-2, donde los jugadores no sentían seguridad defensiva y en ataque no encontraba qué jugadores alinear. A la llegada de Costas, él cambió el esquema y probó con un 5-3-2, sabía que Santa Fe necesitaba un jugador más en defensa y supo liberar a los laterales para que recorrieran la banda constantemente. Leandro Castellanos en la portería demostró su calidad y reflejos en más de un encuentro, la zaga defensiva estaba formada por William Tesillo, Héctor Urrego y José Moya, estos tres en el fondo mostraban calidad aérea y buena salida con el primer toque hacia el mediocampo. En este esquema son importantes los laterales, puesto que ellos son los únicos ubicados en banda, tienen el total dominio sobre ella, de allí que Daniel Roa y Leyvin Balante fueran piezas claves y titulares indiscutibles. En el medio campo tenía dos mediocentros defensivos, Y. Gordillo y Sebastián Salazar, y un enganche argentino traído de Pasto, Jonathan Gómez, que conectaba con los dos arietes, Á. Plata y Osorio Botello, delanteros movedizos a los que les llovían balones por doquier, ellos fueron los más favorecidos por el cambio de esquema, hasta lograron ser los goleadores santafecinos del torneo.

Ánderson Plata
Ánderson Plata (izquierda) demostró este semestre su calidad y se figura como una de las estrellas de Santa Fe // Foto: Samuel Norato

Gómez por Pérez: hablar de Ómar Sebastián Pérez es hablar de Independiente Santa Fe. El experimentado ‘10’ argentino es un ídolo para la hinchada santafecina, aunque ya demuestre que se encuentra en el final de su carrera futbolística. Santa Fe se encontraba en una encrucijada, debía encontrar un recambio para su ídolo, necesitaba un tipo de características generales y por eso buscó alguien del mismo molde: argentino, enganche y del fútbol colombiano; así fue cómo encontró en el Deportivo Pasto a Jonathan Gómez (26 años), el jugador al que le dio la batuta de su compatriota. En este torneo Gómez alternaba partidos con Pérez, para así darle descanso al ‘10’ de Santa Fe, pero empezó a mostrar calidad de juego en sus primeros encuentros, hasta que en la fase final de la Liga se quedó con el puesto, jugó los seis partidos de esta fase y anotó 6 goles en el torneo. Santa Fe encontró así un jugador que también tuviese manejo del balón, diera asistencias de gol y fuera el dueño de la pelota parada, el León se reinventó.

Ánderson Plata, el goleador inesperado: Plata comenzó el torneo como un jugador desconocido, muchos criticaron al presidente de Santa Fe, César Pastrana, por contratar jugadores de bajo perfil en vez de personas consolidadas. La hinchada pedía un delantero, alguien que hiciese recordar a Copete o Cuero, jugadores rápidos y con drible, los capitalinos no tenían confianza en el nacido en Villanueva, La Guajira, sobre todo por su anterior paso por su rival de patio, Millonarios F. C. Pero con el pasar de  los partidos Plata demostró su calidad, era un jugador como el que necesitaban, un tipo rápido con drible, aunque no era tan claro frente a portería. Rendía como segundo delantero y formó dupla con Humberto Osorio Botello, juntos terminarían con siete goles, así un desconocido se ganaba el corazón de la hinchada santafecina, algo que no es fácil.

Santa Fe demostró su valía en el torneo, apareció en los momentos indicados y no se escondió ante rivales de gran jerarquía, es un equipo que viene en alza y esperar hacer un buen papel en la próxima Copa Libertadores. El primer y último campeón de Colombia, de la mano de Gustavo Costas, va por más y se muestra como un equipo a tener en cuenta en Sudamérica. Sus hinchas están contentos de que su equipo les entregue una razón más para celebrar en estas fechas y nada les puede dañar la fiesta pues el León rugió de nuevo para el contento de ellos y por ahora no parece sencillo de que lo puedan domar.

Delanteros es lo que sobra

Nueva fecha FIFA. Los clubes se toman un descanso para darle el protagonismo a los combinados nacionales. Por todo el globo terráqueo, los distintos países competirán esta semana por los boletos a Rusia 2018. Un partido se lleva todas las luces: nada más y nada menos que el clásico por excelencia, Brasil vs Argentina. Pero la albiceleste no podrá relajarse mucho, ya que cinco días después recibirá en su tierra a Colombia.

Decir Colombia en este momento es sinónimo de gol. El cuadro cafetero, a mi modo de entender este hermoso deporte, tiene, después de Argentina por lo individual y Alemania por el juego en equipo, el mejor ataque del mundo.

Jose Pekerman es la envidia de muchos técnicos, porque posee una gran cantidad y calidad de Centro delanteros, que serian titulares en un 90% de las selecciones que se juegan por ir al próximo mundial.

Por mi edad (34 años) recuerdo la época donde Colombia sufría no tener un gran delantero. Todo recaía sobre Juan Pablo Angel, que era la estrella en ese momento, pero que no tenía una gran relevancia internacional, y sus posibles sustitutos nunca llegaron a ser indiscutibles en los equipos que jugaban y llegaban a las convocatorias con el cartel de “suplentones”. Entre ellos, estaban nombres como Victor Bonilla, recordado por su paso fugaz en la Real Sociedad, Hamilton Ricard, potentoso delantero que paso algún buen momento en el Middlesbrough, Leider Preciado,  famoso por su gol a Túnez en el mundial de Francia 98, y dos jugadores que por nivel individual podrían formar parte de las lista actual de los grandes delanteros, pero que en su momento, no llegaron o no pudieron brillar en la selección como lo hacían en sus distintos clubes, donde la rompían todos los fines de semana: uno, Jairo Castillo, se cansó de tirarla para adelante y destruir defensas enteras en el futbol argentino. Tenía todo, gol, potencia, y una calidad superior a la media. El otro, un killer, ídolo total en el futbol de Brasil, Victor Aristizabal. Era un delantero puro de área pero que tenia cosas de enganche, y un definidor que en muchos de sus goles hacía recordar al ídolo Romario. El sí consiguió la gloria con la Selección. Logró el único título hasta el momento para Colombia (Copa America 2001),  fue goleador del certamen, pero no pudo plasmar estas grandes actuaciones en las diferentes eliminatorias para los mundiales.

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El gran Victor Aristizabal

Hoy, la historia es totalmente diferente. En esta última convocatoria, para enfrentar a Chile como local y visitar a la Argentina, los afortunados nombres son: la vuelta más esperada de todas, el tigre volverá a rugir de amarillo. Radamel Falcao vuelve a su selección en el momento que está de a poco recuperando un gran nivel. No creo que llegue a estar como supo estar en el 2013 (estaba siendo el mejor 9 del mundo), pero sí que le alcance para hacerlo de la mejor manera.

Carlos Bacca, el titular indiscutido, hombre del AC Milan, en su segunda temporada en el equipo lombardo está demostrando que le sobra el nivel para ser el referente principal de área  de cualquier equipo grande de Europa, y cada vez que se pone la camiseta de su país, demuestra que la playera numero 9, hasta el momento tiene dueño: los demás participan por ver quién lo acompaña en la dupla de delanteros.

Muriel, la joya que quiere volver a ser joya, el delantero de la Sampdoria, parece que esta temporada volvió a poner en primer lugar su carrera como futbolista. Está volviendo a tener ese nivel que lo llevó a ser una de las promesas del fútbol mundial jugando para el Udinese en la 2012/13. Jugador rápido, potente, que tiene cosas del nombrado Jairo Castillo, no sé si su arma por excelencia sea el gol, pero sin dudas que llega con frecuencia al grito sagrado y sabe ponerse en el papel de asistidor.

Roger Martinez, el futuro, pensando en Qatar 2022, un jugador formidable por su capacidad física y goleadora, justo cuando en Argentina se lo empezaba a reconocer como un gran jugador, tomó la decisión de irse a un mercado exótico como el chino (tenía propuestas del Lyon), donde si bien está haciendo goles (10 goles en 12 partidos), sabemos que es un futbol de segundo nivel. Esperemos que en los próximos años pase a una liga competitiva de Europa, porque nivel tiene de sobra.

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Roger Martinez : el 9 del futuro

Miguel Borja, el crédito local, el hombre sorpresa en la Libertadores 2016, donde se destapó convirtiendo en momentos claves de la competición y siendo fundamental para que Atlético Nacional de Medellín levante su segunda copa Libertadores. En su paso por la Argentina, no llegó a mostrar su poder de fuego, pero en su regreso al fútbol colombiano recuperó confianza y olfato de gol. Esto permitió que Reinaldo Rueda lo ponga a jugar como titular en las fases finales, donde él respondió con 4 goles en las semis finales y uno en la final. Al igual que Roger Martinez, solo tiene 23 años,  pero Borja, a diferencia del ex jugador de Racing, es más “delantero de área” asique entre ellos se podrían complementar tranquilamente.

El último de la lista de delanteros es Jonathan Copete. Él es diferente a todos los nombrados. Sería como una variedad de recambio, delantero ligero que se mueve por las bandas y hasta podría jugar como volante por afuera. Se encuentra jugando en el Santos de Brasil y está teniendo un promedio de los más altos de gol de su carrera.

Como si fuera poco, Jose Pekerman dejó fuera de la lista a Teofilo Gutierrez (R.Central), Jackson Martinez (Guanghou Evergrande), Adrian Ramos (Dortmund), Duvan Zapata (Udinese)  y Dorlan Pabon (Monterrey).