Para vos, Arsène.

Se podía prever que iba a ser un encuentro con muchos goles, ya que el Leicester había convertido en 10 de sus 11 partidos en lo que va de temporada, y el equipo londinense llegaba con una estadística similar, había convertido en 11 de sus 12 encuentros.

El partido comenzó con trámite favorable al conjunto visitante, recuperando muchas veces en campo rival y atacando con mucha precisión y velocidad, tanto así que a los 5 minutos de comenzado el partido, Leicester ya había tenido 2 oportunidades claras de adelantarse en el marcador.
El atacante nigeriano Iheanacho estuvo muy activo en esa primera mitad y aprovechó las complicaciones que tuvo el suizo Lichtsteiner al jugar por el sector izquierdo siendo la derecha su pierna hábil. Otros rendimientos destacados en los Foxes fueron los laterales, Chilwell y Pereira se mostraron sólidos en el apartado defensivo y, cuando tuvieron la oportunidad proyectarse lo hicieron con mucho criterio, de hecho, el gol de Leicester llega en una escalada por la banda de Chilwell que centra, se desvía en Bellerin y finalmente es gol en propia puerta del español.
En ese primer tiempo el equipo Gunner no mostró la fluidez necesaria en cuanto a circulación de balón, provocando pocas chances de gol aun teniendo la posesión.
Los rendimientos destacados en esa primera mitad por parte de Arsenal fueron, el portero Leno que tuvo un par de buenas intervenciones cuando el equipo más lo necesitaba, Özil (autor del primer gol) que tuvo un partido muy bueno y su rendimiento fue de menor a mayor, y finalmente Lacazette; este último siempre participó con criterio y a pesar de no disponer de muchas chances para rematar, dejó buenas impresiones en cuanto a calidad asociativa.

La segunda mitad fue totalmente diferente, Leicester fue un equipo mucho más conservador, Vardy y Maddison apenas tuvieron participación y el equipo no pudo ni siquiera tirar a puerta en toda la segunda parte.
Arsenal se mostró confiado con balón, se posicionó muchísimo más en campo propio, pudo encadenar pases que le permitieron a los laterales y principalmente a Bellerin proyectarse con mucha más asiduidad y profundidad.
Se vio a Lucas Torreira con una precisión en pases por encima del 90%, esto permitió que el conjunto local pudiera darle continuidad al juego y así sofocar a la defensa rival. Özil estuvo magnífico, dio un recital de interpretación y de manejo del tiempo y el espacio. Controló la segunda mitad a su antojo, a su visión habitual le sumó precisión a sus pases incisivos y regularidad en cuanto a participación. Si a esto le sumamos mejoría en el rendimiento de Bellerin en faceta ofensiva, el buen ingreso de Guendouzi y  el aporte goleador de Aubameyang convirtiendo nuevamente un par de goles después de salir desde el banquillo (llegando así a 16 goles y 5 asistencias en 22 partidos por Premier League), es razonable que la segunda mitad haya sido de total dominio para Arsenal.
A pesar de todo esto, no todos en el equipo Gunner tuvieron rendimientos destacados, el armenio Mkhitaryan no completó un buen partido antes de ser sustituido por Guendouzi (61′), el experimentado Lichtsteiner tampoco tuvo su mejor partido, en el primer tiempo le sufrió mucho cuando lo atacaron y no se proyectó con claridad, en el segundo tiempo mejoró en el apartado defensivo ya que el equipo le ofreció un contexto más favorable al de la primera mitad pero la actuación global no fue la ideal, se fue sustituido por Aubameyang (61′). Los goles convertidos por el conjunto local fueron convertidos por Özil (45′) y Aubameyang (63′ y 66′).
Mención especial para el tercer gol convertido por Arsenal, que nace en los pies de Leno y es una jugada en la que participan todos los jugadores, con asociaciones rápidas, fluidas y precisas, similar a los goles de la mejor época de Wenger, justamente Arsène cumplió 69 años este 22 de Octubre.

De esta manera el equipo dirigido por Unai Emery encadena su décima victoria consecutiva en todas las competiciones y cada vez se afianza más, parece que el entrenador español está cada vez más cómodo. Su próximo encuentro es frente a Sporting Club de Portugal por Uefa Europa League.

El equipo al mando de Claude Puel se enfrentará en la próxima semana a West Ham en condición de local e intentará cambiar la dinámica negativa en la que se encuentra actualmente.

El último vals del Profesor

Son días especiales en el Norte de Londres. El hombre que reformó al punto de darle un vuelco de 180 grados al club más importante de esa zona de la capital inglesa está a 360 minutos de finalizar un ciclo de más de dos décadas al mano de Arsenal. En el que declaró que no se va por su voluntad… básicamente que le echan del cargo. Con ese dolor ha tenido que planificar el final de la temporada.

Old Trafford y Manchester United, pese a ganarle (como fue costumbre en su mandato) el pasado fin de semana le rindió tributo a un hombre que además de ser un entrenador de fútbol referencia en el fútbol internacional también se ganó el respeto de propios y extraños.

Este jueves, su Arsenal, su casa durante casi una vida disputará -bajo su mando-, el último partido (o el penúltimo) por una competición europea. El Wanda Metropolitano recibirá la vuelta de una serie por UEFA Europa League que se le tornó cuesta arriba a los chicos de Wenger, por el simple error de Laurent Koscielny, que su compatriota Antoine Griezmann aprovechó de gran manera. Era un partido mucho más sencillo de lo que a priori todos imaginamos, el trámite con la correcta expulsión tempranera de Vrsaljko marcó aún más el ritmo que ya traía el partido. Un Arsenal que acorraló a un rival que se defendió con todas sus grandes herramientas pero que, rara vez pudo lastimar corriendo la cancha, como suelen hacerlo.

Las ocasiones surgieron, pero se desaprovecharon. Este partido, es una muestra clara de la última década de Wenger al mando de Arsenal, como aquella persona distraída que mira su teléfono mientras espera el transporte colectivo que lo lleve y se lo pierde, Arsenal ha perdido cada uno de los ómnibus que los podrían llevar a la gloria. Gloria que, por errores propios en la mayoría de los casos, se le ha hecho esquiva.

El remozado estadio del Atlético Madrid verá y será testigo, de tal vez el último tango, o más bien vals de Arséne Wenger al mando de su creación. Pero, ¿qué podremos esperar de ese juego?

Caigo en la necesidad y en la necedad también de que más allá de matices (no creo que Atlético juegue con 10 hombres durante ochenta minutos nuevamente) será un juego similar, con Arsenal buscando un gol, el que necesita para, al menos, forzar un tiempo extra en caso de recibir otro y con un Atlético Madrid replegado defendiendo en el último tercio de terreno con Godín y Savic, pegados a Jan Oblak.

La problemática de Arsenal es la que hemos visto durante toda la temporada (y en la década mencionada), una gran creación de oportunidades de gol, pero sin poder de concreción. Aunque, debemos señalar que en las últimas jornadas y sobre todo en Europa League, ha abusado de la capacidad para ensanchar el terreno de juego y finalizar las jugadas con centros al área. “A mi juego me llamaron” comentan en el equipo español, es que debe haber pocos equipos en la elite de Europa que sepan defender balones laterales con la solvencia del Atlético Madrid.

Los londinenses deberán aprovechar los carriles centrales, el quitar de su zona de confort a Savic y Godín, que sufren si salen de “la cueva”, aprovechar la espalda de los pivotes, lugar que Mesut Özil debe explotar al máximo. Esperar por un Ramsey atacando desde segunda línea, para que justamente aproveche los huecos dejados por Welbeck y Lacazette.

Todo esto, para generar un gol. Y claro, estar bien plantado para los contragolpes, donde más ha sufrido Arsenal desde que está Arséne Wenger en el club.

Cuesta creer en un Arsenal finalista de Europa League, más si vemos que en los últimos siete juegos recibió siempre, al menos un gol, y que ganó menos de la mitad de estos. A su vez, Atlético Madrid solamente encajó cuatro goles en toda la temporada como local, y hace once no le hacen un gol en su feudo, en cambio Arsenal perdió todos sus encuentros ligueros como visitantes, inclusive ante equipos que se van a segunda o que son muy inferiores.

Pero también pienso, que el fútbol como deporte tirano que suele ser, le debe una última noche mágica a Arséne Wenger y sus muchachos.

Arsenal sin Alexis

El mundo parece desmoronarse cuando el jugador con mayor poder desequilibrante en tu plantel se te va, además, se ha ido a un rival directo. Arsenal no atraviesa las mejores horas, pero la salida de Alexis Sánchez parecía solo ahondar esta situación.

Así, desde hace ya un par de partidos su entrenador, Arséne Wenger juega sin él, pero ante Chelsea por Carabao Cup fue cuando realmente pudo medir la fuerza del equipo sin el jugador chileno.

El equipo que plasmó en el campo dejaba a la vista un 4-3-3 que plantaba en mitad de canta tres hombres con mucho ímpetu en lo defensivo pero que no deja de asediar el área rival desde segunda línea. Pero lo novedoso fue ver a Iwobi en su posición natural, como extremo por la banda izquierda, aquella que ocupaba Sánchez. Por su parte, Mesut Özil partía como un extremo por derecha, pero falso, jamás hizo los movimientos clásicos de un jugador en esa posición, por el contrario, se volcó más hacia dentro dejando todo un carril libre para que Bellerin pudiera ocupar esos puestos.

Defensivamente, Arsenal no estuvo muy fino. Con errores, los que permitieron que Chelsea se pusiera en ventaja rápidamente. Pero con el correr del tiempo, el empujón anímico que significó el rápido empate fue corrigiendo, es un gran punto a favor para el entrenador alsaciano. Su rival jugó sin un delantero centro, sin referencia -lo cual es un problema enorme por parte- lastimó con entradas desde segunda línea por parte de Eden Hazard como protagonista principal.

El acierto de Wenger fue colocar a Mohammed Elneny por el centro de la línea de tres mediocampistas, y cada vez que Hazard se intentaba despegar en ofensiva el egipcio hacía las veces de medio cierre, colocándose entre los centrales. A partir de la solidez, frustro al rival y a partir de la frustración comenzó a construir su victoria.

Presión muy alta, posesiones largas que parecían dormir la situación, circuitos de juego muy efectivos, todo en busca del gol que le diera a Arsenal el pasaje a la final. El gol llegó, haciendo un poco de justicia, la misma que faltó en otros momentos de la temporada para el conjunto gunner, que sin Alexis intenta construir un equipo sólido, que mantenga en balón en sus pies y a partir de ahí, lograr los tan ansiados triunfos.

El mago de Öz no alcanzó

Con una Premier League, fielmente dominada de manera invicta por el Manchester City de Pep Guardiola, con 15 puntos de ventaja por sobre el vecino de la ciudad que comanda José Mourinho, casi que los demás partidos antojan de postre porque la cereza a mediados de enero, ya está colocada prácticamente. Tras las fiestas, en el Emirates Stadium de Londres, Arsenal FC y Chelsea FC se mostraban papeletas, en un partido fervientemente inducido en la esencia inglesa liguera. Es decir, un partido frenético, con ocasiones de ambos equipos y con dibujos tácticos parecidos. Partidazo al pitazo final.

El cauce del partido estuvo marcado de forma enfática al ritmo que quisieron Mesut Özil y Alexis Sánchez. Ambos, como en los últimos partidos, nominalmente posicionados en la zona de la mediapunta del campo rival, pero en la práctica siendo mucho más que elaboradores de jugadas ofensivas y dándose la gran vida de algunas veces terminarlas debido a cada situación de ataque. El abanico de recursos que presentan el alemán y el chileno, para un equipo que ha ido perdiendo en el paso del tiempo, la identidad que lo reflejaba, es oro en estos momentos. El diseño esquemático, al fin y al cabo correoso que ha podido tener para ensamblar piezas el bueno y al mismo tiempo criticado –con fundamentos- de Arsène Wenger, ha podido en gran parte con ayudas de sus dos pilares, dar momentos de fútbol del bueno. En este caso, ante una de las mejores defensas como la diseñada de un italiano metódico de Stamford Bridge, el ritmo lo marcó un sobresaliente ‘11’ gunner, que si el contexto lo acompaña, más una continua relación con la pelota y tiene las luces encendidas, se convierte en uno de los futbolistas dominantes de Europa, con seguridad.

El fútbol y los equipos también viven y sobreviven de pequeñas sociedades. Tal vez en su momento no premeditada, pero cuando el barco zarpa, es probable que en el camino se junten con fuerza y se produzcan destellos de juego en el que los demás marinos se contagien. Está claro que estas sociedades siempre van a tener zonas de confort ‘preferidas’. Özil y Sánchez se involucraron entre sí bastante por el lado de un Bakayoko al cual el radio de circunferencia del campo se amplió ante ellos. Las constantes apariciones de Maitland-Niles permitieron que esas ventajas que sostuvieran en esa parte del campo, llegando a tener profundidad por esa zona. Del lado opuesto, estaba un Bellerín dispuesto a cercar la parte que correspondía a Marcos Alonso, aunque en el segundo tiempo este anotara.

Las actuaciones de un ex Chelsea como Petr Čech y la de un Thibaut Courtois esplendido bajo los postes, son dos respuestas certeras a que el marcador no quedara más abultado, luego de varias atajadas combinándolos. Luego de merodear el área blue casi al final del partido, la resistencia belga no pudo detener un disparo clínico del lateral español del local. Tal y como sucedió previo a Navidad, en el mismo Emirates pero frente al Liverpool, el Arsenal rescata un empate, con pasajes de buen juego acuñados en sus dos jugadores emblemas. ¿Se irán del club? Es la gran pregunta rebotando.

El reencuentro

En fechas donde se menciona con mucha fuerza la salida de Alexis Sánchez, donde Mesut Özil realiza un vaivén de declaraciones sobre su estadía en el equipo londinense, encontrarse con un Jack Wilshere como lo hemos visto en esta temporada es un poco de agua en el desierto para Arséne Wenger.

En el club desde los nueve años de edad, el joven Jack debutó prematuramente en el primer equipo, siendo de los más jóvenes en hacerlo en una de las cinco grandes ligas europeas (16 años). Su aparición en el concierto del fútbol mundial no pasó desapercibida, era una perla, un diamante en bruto producto de un exitoso sistema de juveniles comandado por el alsaciano.

No obstante, sus constantes lesiones son su cruz. Acumulaba hasta el comienzo de este curso, menos de 2.000 minutos de juego (equivalentes a 22 partidos) en seis temporadas. Cuando lo normal, es jugar 30 o 40 partidos por cada una de ella. Eso lo relegaba, y le hacía perder terreno en un equipo que tiene como objetivo y obligación, obtener títulos.

Pero a Wenger, la paciencia, una característica impuesta por su modelo de gestión en el club y que hoy le salva el puesto, ha llevado a que tenga a Jack consigo y disponible para jugar. La cesión de la pasada temporada en Bournemouth lo han puesto a punto y hoy Wilshere es una de las más gratas sorpresas para el Arsenal. Una buena noticia, en un club que está más acostumbrado a las pálidas.

“Tiene técnica española, pero corazón inglés”

Arséne Wenger sobre Jack Wilshere hace ocho años

Jack Wilshere, ha aparecido en más de siete partidos como titular en el equipo gunner, además, ha completado los 90 minutos en cada uno de ellos. Sin miedo a una entrada dura, con la calidad en el pase como bandera, así ha jugado en estos partidos. Partiendo normalmente desde una posición muy protegida, en una línea de cuatro hombres con un carrilero a su izquierda, al otro interior a su derecha, con tres centrales por detrás, que van a enmendar cualquier error, pero por sobre todas las cosas, con tres jugadores delante que le hacen la vida muy fácil: Alexis Sánchez, Mesut Özil y Alexandre Lacazette.

El juego del chico nacido en Stevenage ha sido el de un interior muy físico, posicional, como cuando apareció en el club, pero siempre encargado de ser el punto de partida de las transiciones ofensivas del equipo, replegándose casi a zona defensiva para tomar contacto con el balón y luego, con posesiones cortas asociándose con el resto del equipo.

Wenger comenzó a colocarlo en la Fase de Grupos de la Europa League, en partidos oficiales, pero con rivales no tan duros para comenzar a tomar fútbol, a generarse espacios y sus momentos. Hoy, ya siendo habitual en Premier League, vemos a un jugador renovado, pero con la categoría que le vimos, por ejemplo, en aquella noche de UEFA Champions League en 2011 ante Barcelona.

Como valor agregado, posee un sentido de pertenencia hacia el club, como pocos tienen hoy en día en un plantel que suele adolecer de ello. El mismo lo dijo una vez cuando Manchester City quería su ficha: “Quien besa un escudo no es para irse al día siguiente a otro equipo”.

Artillería pesada

Arsenal consiguió el pasaje a semifinales de la Copa de la Liga Inglesa -Carabao Cup- frente a West Ham, en uno de los derbis londinenses. El conjunto Gunner logró imponerse conservando su estilo durante todo el transcurso del partido.

Wenger alineó un 4-3-3 -que se transformaría por momentos en un 4-2-3-1- para generar circuitos en la gestación del equipo y llegar con varios jugadores lanzados en ataque. The Hammers, conducidos por David Moyes, saltaron a la cancha con un esquema defensivo, dejando dos puntas para el contraataque y cinco defensores para intentar neutralizar las bandas, junto a tres mediocampistas que se abroquelaban para reducir espacios.

Con paciencia y balón trabajado, tenencia y administración correcta del balón, Arsenal comenzó a circular y acechar la faja defensiva de West Ham, quién se replegaba. Buscando el ingreso por los laterales, se desprendían de forma constante Kolašinac y Debuchy, acumulando jugadores en la fase ofensiva, creando un abanico en la distribución sobre los tres cuartos de cancha y sumando triangulaciones internas con los puntas Welbeck y Walcott, que se retrasaban algunos metros y soltaban al delantero centro galo Giroud para pivotear más arriba.

David Moyes buscó en su repliegue tratar de sacar contra golpes ante un Arsenal que suele colocarse con todos sus hombres en campo rival, pero jamás pudo robarle la pelota al equipo local.

Poco a poco, se producían espacios y se obtenían situaciones de gol sobre el arco defendido por Joe Hart.

Por intermedio de una jugada dónde la defensa visitante quedó mal posicionada; se sirvió una pelota por el segundo palo, lugar por el cuál ingresó el lateral derecho de Arsenal y éste centrándola al área chica, se logró el tanto de apertura -a la postre el único gol del partido- por parte de Welbeck, llevándose la pelota casi hasta el fondo de la red.

Al recibir el gol, West Ham timidamente se aproximaba al área contraria, pero Javier “Chicharito” Hernández quedaba demasiado aislado y no le llegaba el balón correctamente.

Con una carencia en el peso ofensivo, Moyes lanzó al campo al corpulento ex Liverpool, Andy Carrol y al senegalés Diafra Sakho, sin resultados posteriores.

Un error definido que arrastró durante los 90’ el equipo de “Los Martillos”, se produjo en la interacción del mediocampo y el ataque, teniendo que recurrir al envío largo que generalmente localizaba la defensa rival sólidamente formada.

Con la opción de disponer de espacios suficientes para explotar la velocidad de sus futbolistas jóvenes, ingresados en el último tramo del encuentro, Nelson, Sheaf y Dasilva; los dirigidos por Arsène Wenger, determinaron reiteradas chances para expandir el resultado, no alcanzándolo, pero sí obteniendo la ventaja necesaria para sellar la clasificación.

 

 

Área Pequeña | Ep. 1

Hoy debuta una nueva sección llamada Área Pequeña. La misma tiene como fin el reflexionar e invitar a la reflexión sobre algunos aspectos del fútbol actual. En el Área Pequeña de hoy, Alex Machado habla sobre los rendimientos dispares del Liverpool de Jürgen Klopp en sus diversas líneas, el momento del Arsenal en las competiciones que está enfrentando y sobre si existe un cambio de mando en las competiciones europeas a partir del buen rendimiento de la mayoría de los equipos ingleses en las mismas.

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El día de Arséne

Es muy común observar en días de redenciones como el que se vivió en Wembley que salgan titulares como: “la revancha del guerrero”. Es que suele cuadrar muy bien y da un aire épico a toda la situación. Lo vivido en la final de la FA Cup, también cuadra. Como me tocó leer en La Media Inglesa hace pocas horas, “nunca en su historia Arsenal llegó siendo tan inferior a su rival a una final”.

Es que entre la división institucional y el tener a su flamante línea de tres (Koscielny, Gabriel Paulista, Mustafi) sin poder jugar por diferentes vicisitudes y llevar a Oxlade-Chamberlain a la banda izquierda para que oficie de carrilero. Y sumado al enorme nivel de su rival durante toda la temporada, que le permitió poner velocidad de crucero durante la misma y ser campeón de ese modo. Era un partido con el mote de “imposible” para los muchachos de Arséne.

Justamente, me quiero detener en el alsaciano. Wenger ha soportado durante toda la temporada el escarmiento de unos pocos fanáticos del club dentro de Inglaterra, y de una masa más importante fuera de las islas, la presión que habrá sentido el mejor entrenador de la historia del club en esta final habrá sido sin igual.

No obstante, viejo lobo de mar, ha pensado muy bien sus movimientos previos a este juego. A la ya instalada línea de tres, dotó de libertad creativa en el carril a Hector Bellerin, que pudo asociarse de muy buena manera con Mesut Özil, además colocó en el medio del campo a jugadores con excelente pie, y que siempre tienen en mente el pase hacia adelante como Xhaka y Ramsey.

Arsenal salió desde el primer segundo de partido a ser protagonista, a ser participe y animador de una fiesta que no se montaba para él, sino para el doblete de uno de sus rivales locales. Y creo, que ese “efecto sorpresa”, sumado al tempranero -y polémico- gol de Alexis Sánchez terminó de derrumbar moralmente al equipo de Antonio Conte, pero, además, el conjunto gunner creció de un momento a otro de manera espectacular. Comenzó un asedio brutal del arco de Thibaut Courtoise, con llegadas por ambas bandas con el mencionado tándem entre Bellerin-Özil y por la otra banda Alexis Sánchez haciendo de las suyas. Tanto, que el único que rindió con buena nota en Chelsea, Gary Cahill, rechazó dos balones sobre la línea de meta.

En la segunda mitad, Arsenal jugó a ser Chelsea. Se replegó, formó la línea de cinco. Donde, Per Mertesacker de sólo 40 minutos previos a este partido en la temporada se sentía más protegido, por el doble pivote y por los dos centrales y con ello, sacó toda su experiencia y fue infranqueable por el juego aéreo y también logró enormes cierres en momentos límite. También en este repliegue se pudo lucir Nacho Monreal, que en su posición de central izquierdo fue sumamente sólido y siempre sacó el balón bien jugado y rápido para las transiciones defensa-ataque.

En un momento dado, los de Wenger se sabían superiores, y en ese preciso lapso llegó el gol de Diego Costa, en una jugada aislada, si bien Chelsea manejaba el balón -mas no el dominio del juego-. En ese instante, los fantasmas de las críticas, las divisiones internas en el club y el rumor de salida del alsaciano comenzaron a crecer. Pero tras una gran jugada, que finalizó con asistencia de Olivier Giroud para un Aaron Ramsey que entró como una flecha en el área pequeña y concretaría el segundo gol para dar cifras definitivas. Desde ese minuto hasta el final, Chelsea intentó, pero con más ganas que ideas y Arsenal con contragolpes rápidos y precisos pudo lograr el tercero en varias ocasiones.

Arsenal, y Arséne Wenger conquistan su 13ra y 7ma FA Cup en la historia. El alsaciano cierra una temporada en donde realizó más puntos que la anterior en liga, y donde además logra un título. Sé que no es consuelo, porque el no ingresar a UEFA Champions League es un pecado que el club entero va a pagar, deportiva y económicamente. Pero la imagen que deja al final de la temporada es la de un equipo compacto y con talento. Si bien necesita una importante reestructura, tal vez más institucional y de proyecto que de plantilla del primer equipo.

A principio de esta temporada habíamos planteado el debate sobre el entrenador francés. Nos preguntamos si “In Arsene we trust?” haciendo alusión a ese lema, casi grito de guerra de los que apoyan al entrenador. Cerrando la temporada, podemos decir que sí, confiamos en él, pero el cambio debe ser drástico, ya que hay ítems, como la cantera que están fallando en los últimos años, haciendo que el club se estanque. Asimismo, en la próxima semana cuando den a conocer la resolución de la junta directiva sobre la continuidad de Arséne Wenger esperamos que comience una etapa de cambios en el club, pero siempre con el mejor entrenador de la historia del club al mando.

Antonio Conte los ha hecho dudar

Antonio Conte y su Chelsea fulgurante desde la fecha siete en adelante, se ha llevado de manera inobjetable la Premier League. Y con la salvedad que ha tenido el maravilloso sistema con línea de tres en el fondo, que fue implementado después de una derrota ante Liverpool en la 5ta fecha, pero, sobre todo, con la paliza futbolística reciba ante Arsenal en la 6ta. Jornada. El italiano comprendió de qué iba la competición, con todo el componente cultural –futbolísticamente hablando–  y con un cambio en la estructura táctica del equipo, logró, como sabemos, encadenar más de diez triunfos, en donde encajó menos de cinco goles.

También, Conte tuvo las virtudes de recuperar jugadores que, o bien vivían en un ostracismo futbolístico brutal, o venían de temporadas anteriores con un rendimiento aceptable, mas no el esperado en jugadores de su calidad.

Ellos son: Victor Moses, Pedro y Eden Hazard. El ex delantero nigeriano fue reconvertido a un excelente carrilero por la banda derecha, en donde pudo cumplir con muy buena calificación su fase defensiva, completando una línea de cinco, pero donde más ha sido gravitante fue en el pasaje al ataque de modo incansable.

Con Pedro y Hazard no hubo un cambio radical, pero si se puede afirmar que Conte decidió invertir su recorrido en el campo. En lugar de colocarse pegado a banda y hacer diagonales hacia el centro. El entrenador leccesi los colocó hacia el centro. Para desde ahí, no sólo abastecer a Diego Costa, sino también con dos objetivos más: En primer lugar, dejar los carriles libres para las grandes subidas del mencionado Moses y de Alonso, y en segundo, conformar una especie de cuadrado en el centro del campo con los que considero las manijas reales del equipo: Nemanja Matic y NGolo Kante.

Y todos estos cambios, que llevaron a un inevitable éxito en su primer curso en la Premier League, supuso que desde el Norte de Londres miraran un poco más a aquel equipo que terminó promediando mitad de tabla el año anterior. Tanto, que Pochettino como Wenger terminan utilizando una línea de tres en el fondo, cuál si fuese una moda que se expande por la capital inglesa.

En el caso del argentino, el cambio fue para mejorar aún más la enorme temporada marcada por el Tottenham Hotspur. Y ¿cuándo fue la gran prueba de ese cambio? Evidente, ante el Chelsea de Conte. El santafecino utilizó este sistema con tres en el fondo la jornada anterior, ante Watford y logró un contundente 1-4, con dos goles de Harry Kane, pero tras asistencias de Kieran Trippier que hizo las veces de carrilero por derecha. Ese día la línea de tres la conformó con Wimmer; Alderweireld y Eric Dier, que retornó a su posición original, la de defensa centro.

Ante Chelsea en White Hart Lane, volvió al equipo Kyle Walker como carrilero por derecha, pero a su vez, el austríaco Wimmer le dejó su espacio a Vertonghen, que en línea de tres comenzó a tomar una gravitación brutal en el juego del equipo londinense. Ese día, Dele Alli, de enorme actuación, se unió a su socio en la media punta, Christian Eriksen, que oficiaron como Eden Hazard y Pedro en el equipo rival.

Desde ese entonces, Tottenham Hotspur alternó entre su esquema base con cuatro defensas y los tres, pero esa sorpresa en su funcionamiento le ha valido para cuadrar la mejor temporada en muchísimos años en la máxima categoría del fútbol inglés.

¿Pero qué pasa con Arséne Wenger? El entrenador alsaciano –como sabemos– ha sido reticente a los cambios en dos décadas al mando del club. No obstante, la crisis de resultados que afectó al equipo durante la eliminación vergonzosa de Champions League ante un descafeinado Bayern Münich y el curso en liga, hizo titubear al francés y logró un cambio de sistema nunca hecho y sostenido por tanto tiempo.

El problema es que se percató tarde de las falencias defensivas y sobre todo de equilibrio con el que cuenta su equipo. Pero la derrota del 10 de abril ante un Crystal Palace que peleaba por mantenerse en la categoría, y por 3-0, caló hondo en todo el equipo.

Al siguiente partido salió con tres en el fondo, fue ante el Middlesbrough, pero como Pochettino, lo hizo antes de partidos importantes (Manchester City por FA Cup, Leicester City, Tottenham Hotspur y Manchester United por liga). ¿El resultado? Un 1-2 conseguido en Riverside para sumar tres puntos importantes.

Asimismo, las dudas han seguido para Wenger y su Arsenal, ese día, cuando probó con los tres atrás, se decantó por Oxlade-Chamberlain en el papel de carrilero por derecha, en vez de alinear al catalán Héctor Bellerín. Pero tuvo su acierto en comenzar a darle verdaderos minutos al chico Rob Holding, que, desde su posición ha demostrado tener grandes condiciones para desempeñarse como central Gunner los próximos años.

Arsenal, con este sistema ha tenido resultados dispares, pero, en su mayoría han sido victorias las que le permiten estar en la última jornada con chances de lograr el piso del cuarto puesto, casi histórico para el club en las últimas dos décadas, pese a que no dependa de sí mismo.

Las imágenes mostradas por Tottenham y Arsenal con línea de tres no son ni cercanas a lo realizado por Chelsea, pero, en una liga donde hacía más de 50 años un campeón no utilizaba tres defensas, y en donde la línea de cuatro está tan arraigada como el Boxing Day, éste cambio, el planteado por Antonio Conte ha sido de lo mejor que ha tenido la temporada que se acerca a su fin.

Porque no sólo Conte ha sido superior a sus rivales por el título en toda la temporada, sino que, además, los ha hecho dudar, y eso es un mérito innegable para el nacido en Lecce. Chelsea ha hecho que sus rivales del Norte miren un poco al Sur.

El Norte de Londres vive su derbi

El mediodía inglés del próximo Domingo nos traerá sin dudas uno de los puntos altos del fixture de la Premier League. El derbi del Norte de Londres nos traerá un Arsenal vs Tottenham en Emirates que tiene todos los condimentos necesarios para ser un juego vibrante.

Ésta rivalidad que ya está por llegar a sus 130 años ha tenido grandes episodios, si bien jamás se pudieron cruzar en una final por Copa de Liga o FA Cup. El último enfrentamiento decisivo de ambos no deja el mejor recuerdo en los gunnners, ya que fueron derrotados por su tradicional rival por un abultado 5-1 en Semifinales de Copa de Liga, la cual ganaría Tottenham. Esto en la temporada 2007-2008.

No obstante Arsenal ha podido festejar dos títulos ante este rival, uno en el lejano 1971 donde con gol de el gran Ray Kennedy (multicampeón con Arsenal, y sobre todo con Liverpool). Y más cerca de nuestro tiempo, en 2004. Un 2-2 con goles de Patrick Vieira y Robert Pirés para el conjunto que terminaría ganando la Premiership.

Pero volvamos al encuentro de este Domingo. Ambos equipos llegan con solo tres puntos de diferencia de la tabla, pero con una realidad sumamente dispar y que marca la tónica de quién cuenta con mayores adeptos para lograr los tres puntos.

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Comencemos por el visitante. Los de Mauricio Pochettino llegan con una realidad algo distorsionada en la Premier League, si bien están en una buena posición, a tres puntos de los líderes y metido de lleno en la pelea no sólo por la clasificación a Champions League, sino también para lograr el título. Pero su juego no se asemeja a esta realidad. Los del santafecino no han logrado plasmar el juego atildado que suele pregonar, pero además no ha encontrado nunca una estructura firme para poder aprovechar el talento de muchos de sus jugadores.

“We cannot be in a worse situation.

“It is difficult to accept that kind of performance. It was difficult to recognise the team, very aggressive and calm under pressure. That was completely the opposite.”

Hugo Lloris, capitán de Tottenham Hotspur | 3/11/2016

Poniendo un poco en clave de números su realidad, juega con la táctica más utilizada del momento, un 4-2-3-1 en donde da la sensación de que sus extremos en la cancha no son los idóneos para ese puesto. En el último partido ante Bayer Leverkusen por Champions League (derrota 1-0 en White Hart Lane) esos extremos fueron el holandés Christian Eriksen y el francés Moussa Sissoko. Obviamente no vamos a negar el talento de estos grandes jugadores, pero considero que ellos no sienten la posición, no se los ha visto ni entrar en diagonal al área abriéndole paso a la subida de sus laterales, ni tampoco pueden desbordar aprovechando su gran velocidad, pues no la tienen, si bien el francés si posee una gran potencia.

También muchos de sus problemas se relacionan con la poca inteligencia de sus laterales, tanto Rose como Walker si bien son muy rápidos y esa velocidad los hace ser de los “mejores” en su posición, realmente corren como “pollo sin cabeza” en la cancha

Otro de los problemas que está atravesando este equipo (entre los tantos que tiene) es la ausencia de un delantero que pueda suplir la ausencia de Harry Kane, su vuelta se anuncia para mediados de este mes de noviembre (aunque se lo está forzando para que juegue este Domingo ante la urgencia de un triunfo revitalizador), pero ni Son, ni Janssen han podido con la sombra de una de las figuras de la selección de los tres leones.

También muchos de sus problemas se relacionan con la poca inteligencia de sus laterales, tanto Rose como Walker si bien son muy rápidos y esa velocidad los hace ser de los “mejores” en su posición, realmente corren como “pollo sin cabeza” en la cancha, sus subidas no son criteriosas y en contrapartida no suelen hacer bien los relevos, dejando demasiado expuestos a los centrales del equipo lilywhite.

Por lo que el trabajo del argentino desde la línea de cal deberá ser arduo si quiere que el equipo remonte la imagen futbolística que trae, y sobre todo el rendimiento en Champions League, donde hasta el momento no aparece.

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En la vereda de enfrente, Arséne Wenger está disfrutando de su año número 20 al mando del club, en donde su equipo solo fue derrotado por el Liverpool de Jürgen Klopp en la primera jornada para luego encadenar quince partidos sin conocer la derrota.

Es que el alsaciano ha logrado generar una columna vertebral en el equipo que si bien ha movido y cambiado fichas la esencia no cambia. Mismo esquema que Pochettino, un 4-2-3-1 en donde los pilares en esta temporada a mi entender y que la temporada pasada no lo tuvo, está en el fondo del equipo. La dupla Koscielny-Mustafi es lo que de verdad necesitaba el equipo. Solidez, juego aéreo, velocidad y manejar los tiempos, tienen todo y por lo que va de la temporada son de las duplas defensivas más fuertes del continente.

Formando casi un cuadrilátero con los centrales, está el doble pivote del equipo. En donde Coquelin cada vez se afianza y juega más y mejor. Y siempre tiene a su lado un jugador que lo complementa, sea Elneny o Santi Cazorla, como ante Ludogorets en Emirates, pero por sobre todo Granit Xhaka, que llegó justamente para hacer lo que está haciendo, ser el primer pase en las jugadas de ataque y generar un gran balance en las basculaciones del equipo.

Arsenal es, como hace mucho no se ve, un equipo sólido y que además posee hombres como Mesut Özil o Alexis Sánchez que pueden cambiar un resultado, como lo sucedió en la pasada jornada de Champions League.

El derbi va a ser intenso, de eso no cabe ninguna duda, y ambos tienen un objetivo claro. Tottenham por mejorar su juego y seguir encontrando los resultados que lo dejen agarrado a las primeras colocaciones. Por su lado Arsenal, tienen una lucha que tal vez sea más que futbolística esta temporada, ya que por el rendimiento que trae puede lograr lo que hace años anhela.