Los londinenses en busca de la Europa League

Con la eliminación temprana pero previsible de un Burnley con más músculo que fútbol en el puerto del Pireo griego, la UEFA Europa League quedó con solamente dos representantes del fútbol inglés.

Los londinenses Arsenal y Chelsea deberán asumir el protagonismo en cada uno de sus grupos, y tendrán, a su vez, complicadas visitas a Europa Oriental, algo común en este tipo de competiciones.

Chelsea: Los de Maurizio Sarri deberán enfrentar al PAOK griego, al BATE Borisov de Bielorrusia y al Vidi FC de Hungría. Son tres rivales que, a priori son sencillos para un equipo que crece en su caudal futbolístico, que consolida un estilo claro y por si fuera poco comienza a generar un rendimiento alto en muchas de sus individualidades.

Los blues son uno de los grandes candidatos a llevarse el torneo, aun pensando en los que puedan caer desde Champions League a partir de dieciseisavos de final. Tal vez, su rival más complejo en esta fase de grupos sea el equipo griego, que le vimos muy buenas armas en las fases previas pese a haber sido goleado ante Benfica.

Un equipo con experiencia en todas sus líneas y que cuenta con un ex Arsenal en sus líneas. Chuba Akpom que es recordado por su efímero paso por Emirates en uno de los tantos experimentos sociales de Wenger. Por otro lado, en BATE también enfrentará a un ex Gunner, pero que tuvo un paso mucho más luminoso, aunque tampoco ha sido grandioso, pero Aliaksandr Hleb de 37 años es el emblema de un BATE que intentará quedar 2do en el grupo. Por otro lado, nos queda el Vidi húngaro del cuál poco podemos destacar por el desconocimiento pero que también tiene jugadores como el ex Anderlecht Roland Juhasz que cuentan con vasta experiencia internacional.

Arsenal: Emery, como Sarri toma un equipo recientemente, pero la diferencia es que en Ashburton Grove la ansiedad por ganar un título importante es altísima y de ese modo, sumado a tener un entrenador multicampeón de Europa League, encara la competición. También tiene viajes largos, Azerbaiján para enfrentar a un Qarabag, que sería sencillo, pero hay que jugar, que no suceda lo mismo que a Simeone la temporada pasada, tienen un plantel joven y que suele utilizar un 4-1-4-1 bastante duro ante rivales que son superiores a ellos.

Otro de los rivales de Europa Oriental para Arsenal será el Vorksla de Ucrania. Un equipo modesto que hace sus primeras armas internacionales. Cuenta con varios jugadores que tienen pasado en el Shakhtar entre los que resalta Bogdan Shust, experiente portero ucraniano que fue campeón de este torneo con el equipo de Donetsk ya hace unos años, cuando Chygrynskyi era una sensación en toda Europa. Para finalizar, el rival más complicado de los seis que tendrán los equipos ingleses, el Sporting Clube de Portugal que, pese a su desarme, sigue siendo un equipo altamente competitivo, el 4-2-3-1 de Jose Peseiro busca constantemente el desequilibrio en bandas aprovechando la velocidad del inoxidable Nani y de Raphinha. En el doble pivote tanto Rodrigo Battaglia como Marcos Acuña brindan una excelente salida con balón y la capacidad de controlar su sector. Seguramente le planteen un duelo interesante a Arsenal.

Resumiendo, los equipos ingleses deberán hacer viajes largos y jugar ante rivales que van a buscar reforzar su propio arco, por lo que serán duelos desgastantes física y mentalmente, asimismo, los partidos de los jueves para equipos que suelen jugar sábado o domingo regularmente también plante un reto desde la gestión de plantilla. A mayor profundidad de la misma, más opciones tendrán nuestros representantes.

Dos tiros. Dos goles. Un héroe.

Como si estuviese en plena partida de Fortnite (juego de gran popularidad al cuál Griezmann hace referencia en sus festejos) Antoine solo preciso dos balas para liquidar a su rival. Tuvo dos tiros al arco en noventa minutos. Solo dos.

En una final, siempre hay que tener un gran promedio de acierto en disparos, y el demostró lo que sucede cuando un jugador (y un equipo) que debe pelear la UEFA Champions League, cae por los avatares del azar en una competición excelente, pero de menor nivel.

Yendo al partido, Atlético de Madrid se plantó con su clásico 1-4-4-2, pero con una variante interesante, ingresaba Correa como interior por banda izquierda y salía Thomas Partey que había realizado un enorme trabajo en Semifinales ante Arsenal. Por su parte, el Olympique Marsella presentó un 1-4-2-3-1 donde Rudi García apeló al músculo en mitad de cancha, ingresando el camerunés Anguissa que no lo había hecho en las instancias anteriores.

Los primeros minutos fueron todos del equipo francés, no por llegadas, si bien Valere Germain tuvo una muy clara, pero manejó los hilos del partido. El tiempo fue marcado por los de Garcia, y Atlético sufría por los carriles internos, donde Saúl Ñíguez y Gabi se separaban cada vez más. Allí Dimitri Payet gravitó y se juntó con Thauvin para generar lo mejor del equipo de la Costa Azul francesa.

El problema radicó en la intensidad, Marsella no fue nada intenso. Y claro, en competir a base de intensidad al “Cholismo” no le gana nadie. El Atlético Madrid soportó cuando más debió soportar. Se apoyó en su pila del fondo, la dupla Godín-Giménez anuló a un tibio y timorato Germain, Lucas-Koke llevó a donde quiso a Thauvin, que condujo el balón, pero jamás pudo generar peligro salvo aquella ocasión aislada en los primeros quince minutos. Y por la otra banda Ocampos jamás fue problema para el croata Sime Vrsaljko. Luego, la presión alta, Correa – Griezmann – Costa manejando los tiempos de la presión y todos por detrás dando ese paso adelante tan necesario para que el equipo no se vuelva largo.

Un equipo corto, intenso y así llegó el primero gol tras una presión sobre Mandanda que le creó un compromiso enorme a un Anguissa que venía controlando los circuitos ofensivos del Atlético cuando Koke quería juntarse con Saúl. El rebote quedo para Antoine que utilizó su primera bala. Uno a cero.

Frases hechas en el fútbol hay miles, pero “El gol es el cambio táctico por excelencia” y aquí se aplica porque Atlético Madrid comenzó a tener el partido donde siempre quiso. Y a partir de allí comenzaron a crecer sus figuras. Y se comenzaron a notar las grandes diferencias de talento, y jerarquía de ambos equipos. Para más inri, la lesión de Dimitri Payet terminó de derrumbar los sueños europeos del equipo marsellés.

En la segunda mitad el crecimiento del Atlético fue exponencial a la caída de su rival. Un 2-0 tempranero. Una gran jugada, Juanfran recientemente ingresado presiona alto, y casi a un toque termina el balón en los pies de Koke que asiste de manera maravillosa a Antoine Griezmann. Segunda bala, segundo gol y “game over” para Olympique de Marsella.

Cabe destacar que ya a partir del primer gol, los jugadores de la línea media colchonera comenzaron a crecer, pero si hay tres jugadores relacionados a este proceso de Diego Simeone en el club son Koke, Saúl y Gabi. Su nivel hoy fue el de una final aún de más relevancia que esta. Sobrios, acertados en los pases (7 pases clave entre los tres vs. 5 de todo el equipo rival), Saúl con ocho duelos aéreos ganados (el que tuvo más en el campo), Koke con más cantidad de robos que su rival, Gabi a su vez consiguiendo ese nivel en el mediocampo que sirve para hacer de ancla cuando todos se van a presionar.

Durante el partido veía y pensaba que, lo que a uno le sobra, al otro le falta. Un nueve de jerarquía, el Atlético tuvo dos, centrales de garantías, un bloque duro en el mediocampo.

Un nuevo título más para Diego Simeone, que ha demostrado que el equipo pudo sobreponerse al enorme golpe de la eliminación prematura en UEFA Champions League y que su capacidad competitiva está intacta, además de que ha conformado planteles para esto, y los gestionó de una manera brutal.

Griezmann en tres claves rumbo a la final

Todos los focos se los lleva la Champions League, pero Europa tiene doble competencia, la cual también se define posteriormente entre los campeones de ambos torneos. Es el caso de la Europa League, que también tiene a sus finalistas preparados para disputarse el título, los cuales en este caso son el Atlético Madrid y el Olympique Marsella.

En este caso vamos a hablar de los dirigidos por Simeone, o más concretamente, uno de los factores futbolísticos fundamentales que tiene en su equipo, Antoine Griezmann. El delantero francés es últimamente la sensación en los mejores equipos del mundo, que pretenden incorporarlo a sus planteles. El Barcelona parece ser su futuro, pero no se sabe nada más que eso. Lo cierto, es que Antoine es un delantero con un estilo de juego diferente al de otros, lo que hace que tome las riendas y destaque en el conjunto “Colchonero”, y en este artículo, analizaremos cuáles son estas cualidades que lo hacen destacar en el esquema de su equipo.

 

Posición:

Juega de delantero, generalmente formando dupla con otro, pero no juega junto a éste, sino que se retrasa para asociarse con los volantes y generar el juego. Esto, crea espacios para él entre las líneas que plantea el esquema rival y arrastra la marca del zaguero encargado de marcarlo, para darle espacio también a su socio de ataque. Es un futbolista que siempre está en movimiento para generar estos espacios, y gracias a su gran primer toque y su capacidad de resolver problemas en espacios reducidos para sacar el balón limpiamente, es capaz de poder generar las jugadas. Muchas veces, al recibir el balón, retrocede para hacer jugar a los demás jugadores que corren a ocupar los espacios que “Grizzy” produjo arrastrando su marca.

 

Capacidades ofensivas:

Como dije anteriormente, no es un “9” de raza, pero es capaz también de actuar como uno. Posee una extraordinaria pegada con ambas piernas para definir las situaciones de gol, las cuales suele definir buscando el primer poste. Es especialista en tiros libres, e incluso su ex compañero en la Real Sociedad, Carlos Bueno, le enseñó a cabecear, pese a su corta altura. Además de todo esto, también sabe cómo generar espacios dentro del área. Con carreras cortas falsas para despistar a los defensas o retroceder para que el otro delantero arrastre las marcas en un centro, produce espacio suficiente para poder definir un pase atrás con todo el arco a disposición.

 

Capacidades defensivas:

Vimos cómo se comporta jugando arriba, pero gracias a la “másterclass” de su director técnico, aprendió a defender, y a su vez, poder liderar las transiciones defensa-ataque, en las que se convirtió en la principal referencia. En el equipo del “Cholo”, todos defienden, y el francés no es excepción. Sus capacidades de energía le permiten hacer carreras largas de apoyo a la defensa, incluso terminando en su propia área, y al recuperar la pelota, transportarla en el contragolpe hacia el arco rival. En estos, se ofrece libre como primera opción de salida y así enfrentar a la defensa rival mal posicionada para hacerle daño.

En materia de números, desde la llegada de Diego Costa al Atlético, el promedio de goles por partido que presentan subió casi un 50%. Desde la llegada del francés al equipo en 2014, registró unos 35 pases correctos por partido, y su zona de calor marca claramente que se mueve por todo el campo. También, esta temporada mejoró notoriamente su promedio de pases claves de gol por partido, alcanzando un 1.5, una clara muestra de su función en el campo de generar fútbol.

A simple vista, es difícil encontrar la razón por la que supuestamente no destaca, sabiendo que un delantero debe marcar goles, pero sabiendo esto, se puede ver que es de los mejores delanteros del mundo, porque no sólo deben convertir, sino llevar a cabo los pasos anteriores a esto.

Probablemente veremos un partido muy igualado entre dos grandes clubes a nivel deportivo con características similares, pero de encontrarse Griezmann en su más alto nivel, será difícil para el equipo francés contrarrestar su juego.

El último vals del Profesor

Son días especiales en el Norte de Londres. El hombre que reformó al punto de darle un vuelco de 180 grados al club más importante de esa zona de la capital inglesa está a 360 minutos de finalizar un ciclo de más de dos décadas al mano de Arsenal. En el que declaró que no se va por su voluntad… básicamente que le echan del cargo. Con ese dolor ha tenido que planificar el final de la temporada.

Old Trafford y Manchester United, pese a ganarle (como fue costumbre en su mandato) el pasado fin de semana le rindió tributo a un hombre que además de ser un entrenador de fútbol referencia en el fútbol internacional también se ganó el respeto de propios y extraños.

Este jueves, su Arsenal, su casa durante casi una vida disputará -bajo su mando-, el último partido (o el penúltimo) por una competición europea. El Wanda Metropolitano recibirá la vuelta de una serie por UEFA Europa League que se le tornó cuesta arriba a los chicos de Wenger, por el simple error de Laurent Koscielny, que su compatriota Antoine Griezmann aprovechó de gran manera. Era un partido mucho más sencillo de lo que a priori todos imaginamos, el trámite con la correcta expulsión tempranera de Vrsaljko marcó aún más el ritmo que ya traía el partido. Un Arsenal que acorraló a un rival que se defendió con todas sus grandes herramientas pero que, rara vez pudo lastimar corriendo la cancha, como suelen hacerlo.

Las ocasiones surgieron, pero se desaprovecharon. Este partido, es una muestra clara de la última década de Wenger al mando de Arsenal, como aquella persona distraída que mira su teléfono mientras espera el transporte colectivo que lo lleve y se lo pierde, Arsenal ha perdido cada uno de los ómnibus que los podrían llevar a la gloria. Gloria que, por errores propios en la mayoría de los casos, se le ha hecho esquiva.

El remozado estadio del Atlético Madrid verá y será testigo, de tal vez el último tango, o más bien vals de Arséne Wenger al mando de su creación. Pero, ¿qué podremos esperar de ese juego?

Caigo en la necesidad y en la necedad también de que más allá de matices (no creo que Atlético juegue con 10 hombres durante ochenta minutos nuevamente) será un juego similar, con Arsenal buscando un gol, el que necesita para, al menos, forzar un tiempo extra en caso de recibir otro y con un Atlético Madrid replegado defendiendo en el último tercio de terreno con Godín y Savic, pegados a Jan Oblak.

La problemática de Arsenal es la que hemos visto durante toda la temporada (y en la década mencionada), una gran creación de oportunidades de gol, pero sin poder de concreción. Aunque, debemos señalar que en las últimas jornadas y sobre todo en Europa League, ha abusado de la capacidad para ensanchar el terreno de juego y finalizar las jugadas con centros al área. “A mi juego me llamaron” comentan en el equipo español, es que debe haber pocos equipos en la elite de Europa que sepan defender balones laterales con la solvencia del Atlético Madrid.

Los londinenses deberán aprovechar los carriles centrales, el quitar de su zona de confort a Savic y Godín, que sufren si salen de “la cueva”, aprovechar la espalda de los pivotes, lugar que Mesut Özil debe explotar al máximo. Esperar por un Ramsey atacando desde segunda línea, para que justamente aproveche los huecos dejados por Welbeck y Lacazette.

Todo esto, para generar un gol. Y claro, estar bien plantado para los contragolpes, donde más ha sufrido Arsenal desde que está Arséne Wenger en el club.

Cuesta creer en un Arsenal finalista de Europa League, más si vemos que en los últimos siete juegos recibió siempre, al menos un gol, y que ganó menos de la mitad de estos. A su vez, Atlético Madrid solamente encajó cuatro goles en toda la temporada como local, y hace once no le hacen un gol en su feudo, en cambio Arsenal perdió todos sus encuentros ligueros como visitantes, inclusive ante equipos que se van a segunda o que son muy inferiores.

Pero también pienso, que el fútbol como deporte tirano que suele ser, le debe una última noche mágica a Arséne Wenger y sus muchachos.

No hubo ‘effetto Gattuso’

El primer partido, en un contexto de Europa League, pero con aroma a Champions League, más por historia de ambos clubes que por actualidad, se lo ha llevado el Arsenal de Arsène Wenger en un San Siro repleto y deseoso de ver en acción a los guerreros de Gattuso, en una batalla que se tomaron muy a pecho, y que evidenció las carencias que puede tener el equipo del bueno de Gennaro.

La condición de invicto del equipo de Rino, le daba la particularidad, aparte de aquella racha (13 partidos) una marca de casi 600 minutos sin que Gigio Donnarumma reciba un gol. Los gunners, en este caso, se encargaron de rayar la libreta positiva que estaba encadenando la caballería lombarda. Y tan solo le bastaron 45 minutos para poder hacer realidad su cometido en Milán.

Si hablamos de culturas y estructuras en el fútbol, llegamos al punto de hablar y comparar estados en ligas como la inglesa e italiana, con desarrollos distintos de formación y escuelas para enfrentar el juego bastante opuestas. En un proceso de entendimiento y globalización del juego para una mejor definición del mismo, en 15 minutos, Mkhitaryan volvía a colarse por el costado de un Davide Calabria enloquecido a través de la trayectoria del partido, pero esta vez su remate sí iba a tocar las redes interiores del arco del largo ‘99’.

Mientras el Arsenal gobernaba a partir de 5 centrocampistas con diferentes colocaciones entre los futbolistas rojinegros, y con cada uno de ellos con tareas complementarias, el Milan de Gattuso intentaba hacer pie en un campo regado previamente pero solo para los botines del equipo local. En tanto, Mesut Özil, también se encargaba de regar sobre el verde, pero asistencia tras asistencia para gestionar el juego y cuando hubiera algún hueco, entre una línea defensiva resquebrajada, a raíz del tac-tac, filtrar el pase para dejar a un compañero (Ramsey) con la potestad y facilidad de driblar a un tipo de 196 centímetros y anotar a placer el 2-0.

Realmente creo que nadie le hubiera gustado ser uno de los jugadores rossoneri que al entrar a vestuarios, le tocaba toparse por el ex terrenal ‘8’ de un AC Milan exitoso. Por momentos, el semblante en un 2do tiempo, cambió y ya no era un equipo ‘mal’ arropado atrás, sino unos soldados que iban –casi que a pecho descubierto- a buscar a un gol que les aliviase la danza que habían recibido en la primera mitad. Para su mala suerte, este nunca llegó y deberán ir a Londres, a bombardear con templanza y juego, una serie que se puso cuesta arriba porque el effetto Gattuso no funcionó en el hogar.

Ni vencidos, ni vencedores en Belgrado

Noches de copas europeas en Belgrado. Después de mucho tiempo, los dos equipos más importantes de la ciudad y el país llegaban a fases decisivas de alguna competición europea. Mucha expectativa para ambos equipos que jugaban ambos en la condición de local y querían llevar alguna ventaja en sus respectivos viajes.

El día martes, Estrella Roja jugó en el Rajko Mitic más conocido en el genio popular como el Marakana contra el CSKA Moscú, un rival para respetar. Los partidos entre serbios y rusos son afectuosos debido a la gran relación que tienen ambos países. Pero este partido tenía un añadido aparte, ambos clubes tienen una gran amistad por el rival del otro. Estrella Roja tiene amistad con el Spartak Moscú y el CSKA Moscú tiene relación con el FK Partizan. Es por esto que en las gradas también tenían su partido aparte.

Lluvia y mucho frió en la ciudad que trajo como consecuencia que el estadio no estaba lleno pero solo había pequeños huecos vacíos. Bastante bien donde la temperatura rondaba 0°C. El local llegaba al partido sin Guélor Kanga, y en su lugar entraba el debutante Ben Nabouhane. El partido se jugó a un ritmo lento, sobre todo a que ambos equipos jugaban su primer partido tras el receso invernal. Estrella Roja jugó como lo hizo en casi todos los partidos de esta Europa League, esperando el rival y cediéndole la tenencia del balón.

El CSKA Moscú logro tener su primera ocasión a los 10´despues de que Vitinho ingresará al área pero su remate fue a las manos de Bordan. Los rusos intentaban penetrar pero siempre se chocaba con el muro que pusieron los serbios en el fondo y rechazaba todo balón que se cruzaba en el área. Intentaban por abajo con pases entre línea y con centros pero Estrella Roja se las ingeniaba para tirar el balón bien lejos de su portería. También CSKA probó lejos pero si no se iba muy desviado de portería, rebotaba el disparo en un jugador del Zvezda.

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Entrada del público local al estadio Marakana del Estrella Roja

Usted se preguntará… ¿Estrella Roja jugó mezquinamente de local?, la respuesta es no. Estrella Roja jugó como lo hizo la mayoría de las veces, pelotazo frontal en la búsqueda de los extremos (sobre todo buscando a Radonjic) para salir de contra. A pesar de que las jugabas (pocas) llevaban peligro no lograban terminarlas. Pero a los 35’, después de un rechazo del fondo, los jugadores del fondo del CSKA Moscú no se entendieron y cedieron el balón a Radonjic que empezó su carrera en solitario al arco rival, pero su mano a mano quedo en nada debido a que su disparo fue muy al medio e Igor Akinfeev lograba desviar al córner.

En el segundo tiempo (y con humo de las bengalas de sector del CSKA Moscú), Estrella Roja avisaba, después de un envió del sector derecho, Damien Le Tallec lograba desviar el curso del balón pero los reflejos de Akinfeev hizo que el balón se fuera al córner. El segundo tiempo Estrella Roja apostó por los centros mayormente de la banda derecha. El debutante Ben a los 60’ siguiendo esta fórmula enviaba el balón muy cerca del travesaño. Y Krsticic después de un centro de Ben (que dejó muy buena impresión en su debut) cabeceaba desviado por el palo izquierdo. CSKA Moscú apostaba por tiros de media distancia donde controlaba muy bien el arquero local. En mayor parte el mediocampo y los delanteros no lograban asociarse y en ataque le faltaba decisión en cerrar las jugadas y falto claridad con los pases.

Tanto Estrella Roja y CSKA Moscú terminaron 0-0 donde no se veía disconformidad en ninguno de los equipos. Estrella Roja, tranquilo que no recibió goles de visitante y definiendo de visitante puede imponer su juego. CSKA Moscú tranquilo porque puede definir de local. Los miedos de perder, les ganaron a las ganas de ganar)

Dos días después, su vecino jugaba de local contra el Viktoria Plzen. Con el mismo frio pero despejado se pudo ver el estadio más lleno aunque con algunos huecos puestos por la policía debido a un conflicto con el mando de los Grobaris. Ya sin Everton Luiz (que se fue al SPAL de Italia), el corazón del mediocampo, Partizan apostaba con un 4-4-2 teniendo a Soumah un poco más retrasado a la hora de generar juego y Tawamba solo bajando para bajar pelotazos a sus compañeros.

El primer tiempo se resume en una sola oración… un disparo a puerta. La asociación Jankovic – Soumah originaron la mayor cantidad de aproximaciones pero muy aislada. Zoran Tosic se mostró muy alejado de sus compañeros. Pero cuando aparece, hace la diferencia. A los 35’ logra hacer un pase dejando a Soumah con posibilidad de disparar pero su disparo logró desviarlo el arquero con su pie. Después Tawamba tuvo una ocasión pero muy desviado. Muy pocas ocasiones de gol donde él publicó se hacía preguntas si los goles iban a aparecer en la noche fría en la ciudad.

El segundo tiempo llevo el mismo libreto que el primero, muchas aproximaciones que quedaban en la nada pero finalmente los goles iban a aparecer. A los 57’ tras una mala salida del Viktoria Plzen, Pantic con una gran visión hace un paso en largo viendo la subida por la banda derecha del lateral Vulicevic que logra enviar un centro que a pesar de hubo un desvió en el medio, llegó justo a Tawamba que estaba bien posicionado en el área y fue solo cabecear al arco para marcar el bendito gol y desatando la euforia en el Partizan Stadium.

El visitante no propuso mucho pero en el futbol nunca hay que confiarse de nada. Viktoria Plzen avisaba con Limbersky a los 75’ donde su tiro golpeaba en Mitrovic que se jugó alma y vida para desviar el balón. A los 80’ un centro que parecía que se perdia sobre la línea de meta, aparecía Michael Krmencik que lograba cabecear hacia el punto penal y aparecía Radim Reznik y disparaba sobre el palo izquierdo y que a pesar de los esfuerzos de Stojkovic, los checos empataban y para el Partizan fue un golpe bajo. Después muy poco como en la mayoría del partido. Algunos remates del Pzlen que controlaba Stojkovic. Pero el partido se terminaba 1-1. Desazón para los crnobeli. Rendimiento bajo del equipo y tiene que buscar la victoria como visitante. Panorama negro para el Partizan.

Así terminaban en tablas los dos partidos europeos en Belgrado. Por un lado, más tranquilos por el otro con más dudas. Unos sabiendo que con un empate con goles pueden pasar y otros con la obligación de ganar si quieren seguir con vida. Asi paso la semana con mucho frio y mucho futbol en Belgrado, que a pesar de que hayan quedado ambos partidos en tablas, espera que los dos clubes más importantes de la ciudad sigan en marcha y de esa forma, revolucionarla con las noches europeas de futbol.

 

RB Leipzig: Victoria desde la sala de máquinas

Cuando vemos que el segundo en Bundesliga se enfrenta al líder de la Serie A, no podemos pretender otra cosa que no sea un buen partido de fútbol. Y así fue. Nápoli y RB Leipzig mostraron interesantes armas para llevarse los primeros noventa minutos de la serie.

Comencemos por el bando perdedor. Nápoli ofreció un equipo con algunas ausencias, procurando cuidar hombres de cara a la manutención de la primera posición de la Serie A y la defensa del acecho de la Juventus. No obstante, intentó hacer el fútbol característico por parte del equipo de Sarri, de hecho, su gol llega con un movimiento bastante típico del equipo del sur italiano. Un avance con una perfecta basculación, haciendo mover el balón de izquierda a derecha de manera sumamente veloz y precisa, esto, evitó que la línea de cuatro del conjunto teutón se acomode en el ancho del campo, dejando un hueco por banda opuesta que Ounas atacó muy bien, para ser asistido por Callejón y anotar tras un preciso disparo cruzado.

El trámite del partido no marcaba esto, sino todo lo contrario, un dominio exclusivo del balón por parte del RB Leipzig que plantó dos líneas de cuatro que se apretaban bastante cuando los de Sarri comenzaban a mover el balón en la medular y lo hacían circular poniendo en fase ofensiva a Maggio y Hysaj en los laterales, sumado al juego de los extremos y sobre todo de un falso nueve que, si bien el resultado no lo favorece, tuvo un buen partido como José Callejón.

En ataque, el RB Leipzig comenzaba a generar su juego a partir de su sala de máquinas. La exhibición de Naby Keita y Kévin Kampl fue maravillosa. De esas noches consagratorias, no solo por rendir a un nivel muy alto en un terreno hostil, sino por el nivel de la competencia y lo importante que es también para el rival.

El doble pivote que paró Ralph Hasenhüttl completó un promedio superior al 85% de pases completados, pero además con la calidad que pasaron el balón. El cuidarlo, y saber que cada avance del equipo podría generar una chance de gol. Los alemanes no tuvieron la posesión más que su rival, pero los ataques fueron de una calidad y eficiencia muy característica de los equipos de su liga. La mayoría de estos ataques, comenzaba con la entrega de balón a estos dos jugadores, que supieron, cómo, cuándo y a quién entregarle el útil.

Además, estos jugadores aportaron parte de su repertorio habitual, no solo la entrega del balón, sino la llegada hasta el fondo y desde segunda línea para generar sorpresa en el rival, pero además para liberar a los jugadores que utilizaban los carriles, como Bruma o Sabitzer.

Esa llegada a segunda línea de los pivotes se dio durante la jugada del gol que empata las acciones, ya que Kampl llegó a línea de fondo para poner un pase atrás maravilloso que Youssuf Poulsen dejara pasar y Timo Werner, de poca aparición hasta el momento, anote el gol.

Para comenzar a cerrar el análisis de lo sucedido hoy. RB Leipzig expuso todas las falencias de un equipo sumamente elogiado pero que posee un once estable y que cree en la idea de Sarri, pero que cuando utiliza jugadores de reserva, se nota y mucho. Hoy los de Hasenhüttl aprovecharon todo eso, atacaron las bandas, aprovecharon que Maggio no es el que jugaba hace unos años en Fiorentina, también se nutrieron de la poca marca que ofreció Hysaj jugando a banda cambiada, y utilizó dos interiores, sumado a dos laterales que atacaron de manera fabulosa los espacios.

Los del este alemán se van de San Paolo con mucho aire de cara a la vuelta, con la sensación de que pudieron ganar inclusive por algún gol más y que deberán disfrutar lo que le queda de tiempo a la sociedad Keita-Kampl. Sarri, que ya se mostró preocupado durante el cotejo, deberá intentar paulatinamente a inculcar su idea futbolística a jugadores con buen nivel para dar una mano cuando se los necesite, pero que hoy, no estuvieron a la altura.

La final que imaginó Mourinho

El Ajax de Peter Bosz llegaba a la final de Estocolmo como el equipo europeo que había conquistado el corazón del aficionado. Con ese fútbol ofensivo y valiente, con mucha asociación, pero siempre con la idea clara de buscar la meta rival se plantó ante todo pronóstico en otra final europea veintiún años después de aquella aciaga noche ante la Juventus en Roma. Los Dolberg, Ziyech, Davinson Sánchez o Klaasen entran por los ojos de ese espectador que anhela cierto descontrol, cierta aleatoriedad, en un deporte cada vez más acostumbrado a un juego organizado, muy táctico, en el que todo parece estar bajo control y en el que, muchas veces, el espectáculo queda en un segundo plano.

Enfrente, el Manchester United de José Mourinho. Algo así como el paradigma de todo lo contrario a lo mencionado sobre los del Amsterdam Arena. Un equipo que destaca, sobre todo en los últimos meses, por llevar los partidos al terreno donde pasan poquísimas cosas y sacando mucho provecho de esas escasas que si suceden. Eso sí, se presentaba con muchas bajas importantes como las de Bailly, Shaw o Ibrahimovic y aun con el recuerdo de lo ocurrido durante los días previos en su ciudad con ese horrible atentado del Manchester Arena.

De este modo, el partido se preveía como la lucha perfecta entre la ilusión y el descaro de la juventud ante la solidez y la rotundidad de la experiencia. Con victoria clamorosa del segundo.

La final fue, ni más ni menos, que lo que quiso José Mourinho cuando imaginó el partido en su cabeza o cuando lo dibujó en su pizarra. Se jugó, en todo momento, a lo que quiso el United que no fue mucho si pero suficiente como para vencer con bastante comodidad.

El Ajax dispuso un 4-3-3 con Onana bajo palos, Veltman y Riedewald en los laterales, Davinson Sánchez y De Ligt como centrales, Schöne, Klaasen y Ziyech en mediocampo y el tridente formado por Younes, Traoré y Dolberg arriba.

Por su parte, el Manchester United jugó con un 4-2-3-1 con Romero bajo palos, Valencia y Darmian en los laterales, Blind y Smalling como centrales, Herrera y Pogba en mediocampo, Mata a la derecha, Mkhitaryan en izquierda, Fellaini, con bastante libertad, como mediapunta y Rashford arriba.

El choque arrancó con el Ajax detectando bien pronto que aquello iba a ser algo muy diferente a lo que acostumbra a vivir cada jornada en la Liga Holandesa. Los de Bosz se encontraron, primero, con un United presionando bastante arriba y complicando mucho cualquier generación de juego rival. Los Herrera, Pogba y Fellaini imponían su ley en mediocampo trabajando, cada uno, sobre uno de los centrocampistas holandeses. Herrera se ocupó, principalmente, de Ziyech, Pogba de Klaasen y Fellaini de Schöne. Con ello, los ingleses recuperaban rápido y, sobre todo, en zonas muy adelantadas lo que facilitaba su llegada al área rival. Así llegaría el primer gol, obra de Pogba, con un disparo desde la frontal que tras pegar en Sánchez se coló en la portería de Onana. 0-1 para los de Mourinho y primer duro golpe para los de Bosz.

Tras ese tanto, el United se replegó más. Cedió prácticamente la posesión al Ajax y esperó sus errores conscientes que llegarían. El plan seguía pasando por trabajar sobre los centrocampistas del Ajax, limitar las opciones por fuera con Mkhitaryan y Mata y obligar a los de Amsterdam a salir desde atrás siempre a través de sus centrales. Ya fuera en largas conducciones individuales con escaso futuro o propiciando pases de mucho riesgo y demasiadas piernas por superar. De esta manera, el Ajax fue una sucesión de pérdidas, con más o menos trascendencia pero que provocaron que sus hombres clave apenas entrasen en contacto con el balón.

Llegado el intermedio con ese 0-1, los centrocampistas holandeses apenas contabilizaban 25 o 26 pases mientras que los centrales Davinson Sanchez y De Ligt superaban los 60. Datos que venían a demostrar claramente quien quería Mourinho que manejase el balón en su rival. Por supuesto, el Ajax apenas había realizado un tiro entre los tres palos y solamente Traoré, en jugadas individuales, se había mostrado en la final entre todos los hombres del ataque holandés.

Tampoco cambió el panorama tras la reanudación. Los ingleses se mantuvieron muy juntos y solamente se permitió el lujo de flotar a los centrales, como si de baloncesto se tratara, para que fueran ellos los encargados de iniciar el fútbol del Ajax, minimizando su peligro hasta el punto que apenas inquietaron. Tampoco es que los de Old Trafford generasen demasiado fútbol de ataque cuando se hacían con el balón destacando, ahí sí, la labor defensiva del joven De Ligt, demostrando que a sus 17 años es un diamante bastante interesante de cara al futuro. Era evidente que la final no pasaba ya por ahí para de los de Mourinho. Tras el 0-2 obra de Mkhitaryan, tampoco las entradas de Neres, que tuvo la ocasión más clara, De Jong o Van de Beek aportarían luz alguna a su equipo y el partido fue muriendo para deleite de los seguidores del Manchester que ya celebraban otro título europeo más en sus vitrinas.

Y, sobre todo, con la sensación de que su entrenador lo había conseguido de nuevo. El contexto era perfecto para él. Mourinho siempre destacó, en todos sus equipos, por ser un entrenador capaz de minimizar las capacidades del rival, es decir, de reducir a sus adversarios a niveles bajísimos, sobre todo en lo que a capacidad ofensiva se refiere. Y anoche, ante un equipo tan inexperto, volvió a demostrar que no ha perdido esa cualidad reduciendo al Ajax a parecer un equipo que nunca fue durante la temporada e impartiendo a sus prometedores futbolistas una lección que no deberían olvidar.

Los suyos regresan a casa con otro título en el bolsillo, tercero de la temporada tras Community Shield y EFL Cup.  A pesar que la campaña no fue demasiado satisfactoria en la Premier, esos tres trofeos y la clasificación directa para la Champions League del próximo año suponen calificar este ejercicio como bastante exitoso tratándose del primero del portugués en Old Trafford. Y teniendo en cuenta que los mejores años de Mourinho en cualquier equipo suelen ser los segundos, ¿lo mejor estará aún por llegar?

Dos gigantes vuelven a lo más alto

La final de la Europa League en el Friends Arena de Estocolmo-Suecia, traerá consigo un choque de gigantes, por un lado Manchester United ante Ajax de Holanda. Ambos, con un pasado internacional extraordinario van por volver a lo más alto del viejo continente de la mano de la segunda competición internacional a nivel de clubes.

Los dirigidos por Jose Mourinho vienen de ser segundos con 12 puntos en un grupo que conformaba también: a Fenerbahce, Feyenoord y Zorya Lugansk. En dieciseisavos de final, comenzó el camino rumbo al encuentro en Estocolmo por parte de los hombres de Manchester apabullando al Saint Etienne por 4-0 en el resultado total, mientras que en octavos los diablos rojos superaron a Rostov en un resultado global de 2-1, en cuartos de final su camino se cruzó con el de Anderlecht que fue superado tras un resultado de 3-2.

En las semifinales, llegaría el difícil Celta de Vigo que, tras dos partidos muy trabados tácticamente, el portugués y sus hombres vencieron en un global de 2-1 y así una vez más el teatro de los sueños y sus fanáticos vivirán una nueva final de europea.

En tanto, el conjunto holandés clasificó primero en su grupo, superando a Celta de Vigo, Standard Lieja y Panathinaikos. El Legia Varsovia fue su primer rival tras la fase de grupos, luego de un 0 a 0 de visitante el mítico Ajax supero a su rival por 1 a 0 de local y clasifico a octavos de final de la Europa League.

Copenhague fue la próxima víctima del conjunto holandés, que, a pesar de ganar el primer partido no pudo superar a los muchachos de Peter Bosz. El camino a la final luego de 21 años seguiría en cuartos superando al poderoso Schalke 04 en un global de 4 a 3, perdiendo el partido de vuelta por 3 a 1.

Lyon de Francia fue su rival en semifinales, se repetiría la historia de la fase anterior, Ajax venció en la ida y aun cayendo en el partido de vuelta, se clasificó a la tan deseada final. Una vez más, el ex equipo del gran Johan Cruyff ruge en el viejo continente y hace soñar a sus hinchas.

En 1996 fue la última vez que los fanáticos del club holandés vieron una final continental, esa vez cayeron antes Juventus de Italia por 4 a 2 en la tan temida tanda de penales.

En esta versión, el equipo dirigido por Bosz llega con un plantel que sorprende por su edad, sin grandes figuras, pero con juveniles que dan que hablar como el danés Kasper Dolberg, quién es el máximo goleador del equipo, también está representada Sudamérica de la mano de los colombianos Davinson Sanchez y de Mateo Casierra. La joven plantilla va por lograr el séptimo título continental del legendario Ajax.

Mientras tanto, en la orilla inglesa el Manchester United vuelve a una final intercontinental luego de seis años de la tan recordada final ante Barcelona por la Liga de Campeones.

El último título internacional de los diablos rojos fue en el 2008 ante Chelsea también por la tan añorada Liga de Campeones. A diferencia de su rival Ajax, el United cuenta con individualidades que pueden hacer la diferencia en el campo de juego como Paul Pogba, Juan Mata, David De Gea y la experiencia por parte de Wayne Rooney.

Sudamérica, también está representada en el equipo del portugués Jose Mourinho de la mano de Argentina, por Marcos Rojo y Sergio Romero, y de Ecuador por Antonio Valencia, quien fue premiado como jugador del mes en el Manchester United.

Tanto “Mou” como los diablos rojos quieren volver a escribir su nombre en lo más alto del mundo futbolístico, pero adelante esta la joven plantilla de Ajax con mucha hambre de gloria. En el historial se enfrentaron cuatro veces con dos triunfos para cada institución, esta es la quiebra el empate y qué mejor momento para romper las tablas que en una final continental.

¿Quién lograra hacerse con la Europa League? ¿La joven plantilla sin grandes indivualidades, o el temido equipo inglés con grandes nombres tanto en cancha como en el banco?