Manchester United y su relación con la Champions League

La historia de Manchester United en esta competición es muy especial, con noches agónicas como la recordada final de la temporada 1998/99 en el Camp Nou donde el equipo en aquel entonces dirigido por Ferguson, lograba remontar un 0-1 en contra con 2 goles convertidos en los últimos 5 minutos de partido.
Los Red Devils han ganado la competición en 3 ocasiones, por primera vez en 1967/68 con las leyendas Bobby Charlton y George Best como grandes protagonistas, la segunda consagración fue en la ya mencionada temporada 1998/99, y finalmente la última vez que triunfaron en esta competición fue en el curso 2007/08, con un Cristiano Ronaldo en un nivel espectacular, venciendo en la tanda de penales a otro equipo inglés, el Chelsea.

Dicho esto, las actuaciones recientes del equipo en la competición no han estado a la altura ni mucho menos, ya que en los últimos 7 años solo ha podido alcanzar los cuartos de final en una ocasión (2013/2014), incluso, no ha podido clasificar a la máxima competición de clubes en 2 temporadas por malos rendimientos en Premier League.
Lo más destacable en clave continental de los últimos años es la obtención de la UEFA Europa League en la temporada 2016/17.

Este año, en el Grupo H, deberá enfrentar a Young Boys (Suiza), Valencia (España) y Juventus (Italia). El primer rival debería ser el más accesible para el equipo de Mourinho, siendo los otros 2 equipos del grupo los rivales directos que lucharán por estar en octavos de final.
Hay un regreso muy especial que se dará el 23 de octubre en la tercera jornada del ya mencionado Grupo H, es el de Cristiano Ronaldo a Old Trafford, el luso volverá a pisar el césped de este estadio luego de haber jugado 6 temporadas en el equipo de Manchester, ya lo hizo anteriormente en 2013 con la camiseta del Real Madrid y ahora lo hará con la camiseta de Juventus, el rival más fuerte del grupo y gran candidato a ganar la competición.
Será complicado avanzar a la siguiente fase para el equipo de Manchester ya que el rendimiento que ha mostrado en las primeras 5 jornadas de Premier League no ha sido el ideal, con un equipo conformado para defender, pero con poca creatividad y pocos efectivos que puedan asociarse con regularidad. En el último partido Mourinho alineó a 2 mediocampistas defensivos, cargando a Paul Pogba con toda la responsabilidad en materia ofensiva en el mediocampo, lo cual tiene ventajas y desventajas, ventajas porque el francés va a tocar muchas más veces el balón y si está inspirado puede ser muy importante, pero también es cierto que la mayoría de sus participaciones son balones largos, de 20 o 30 metros, situación que hace que Alexis Sánchez baje muchos metros para que el equipo no quede desconectado, desconexión que parece agravar el belga Romelu Lukaku, que sigue ausente en la fase de elaboración del equipo.
En defensa no se ha mostrado confiable, en 4 de los primeros 5 partidos ligueros le han convertido goles, incluyendo el partido en Old Trafford contra Tottenham, en donde jugó a un mejor nivel que su rival, pero la fragilidad defensiva le pasó factura y los Spurs teniendo menos ocasiones pudieron concretarlas.

Cuando los equipos rivales deciden atacarlos, dejan en evidencia la falta de categoría de los centrales y la incapacidad defensiva de sus laterales. Deberá mejorar y mucho ya que Juventus tiene una de las mejores delanteras de Europa conformada por Dybala, Mandzukic y el ya mencionado Cristiano Ronaldo. Valencia también tiene atacantes interesantes, el ruso Cheryshev de gran mundial, el recién llegado Gonzalo Guedes, Kevin Gameiro y sobre todo Rodrigo Moreno, que la temporada pasada estuvo a un gran nivel que lo llevó a estar en el Mundial de Rusia representando a España.

El equipo en manos de Jose Mourinho deberá tener una actuación destacada en esta competición si no quiere quedar rezagado ante Liverpool y Manchester City, los dos equipos con mejor rendimiento en las últimas temporadas en clave europea.

Los Spurs no fueron Stars

El Giuseppe Meazza no hubiese soñado un mejor regreso a Europa que el que tuvo frente al Tottenham. Pero claro, nadie impide a otros soñar, y seguro que unos cuantos sí le dieron la derecha a sus sueños, porque el Inter en 7 minutos le dio vuelta a un marcador que hasta el 85’ lo tenía abajo. El 1-4-4-1-1 de Spalletti frente a un mermado Tottenham que aterrizaba en Milán luego de perder en Wembley frente al Liverpool. Otro escenario de altura para los de Pochettino y otro escenario en el que dejan dudas referente a su funcionamiento. Recordemos que hace unos meses en Turín habían hecho un gran partido y en Wembley (que también lo hacían) acabaron perdiendo la serie ante una Juventus que le echó el grado de historia en unos boletazos de minutos.

El ataque del Tottenham volvió a ser denso. La salida con la pelota al pie, característico de los de Pochettino, siguió siendo demorada y por ende, no logró gobernar el partido a su modo. Pero claro, ante mucha estrategia, aparece la impronta. La naturalidad del futbolista talentoso y capaz de romper los bloques con una inspiración fugaz. Y cuando hablamos de talento en estas líneas, se hace imposible mencionar a Christian Eriksen cada vez que juegan los Spurs.

El dúo Vecino – Brozović fue encargado de cubrir ancho y largo del centro del campo para cortar los circuitos de juego del Tottenham, y vaya que en gran parte del partido cumplió. Siempre atentos en repliegues y defensa posicional ante lo estático que se presentaba el rival. Spalletti diseñó un partido en el cual no le pudieran hacer daño, tan es así que mandó a Škriniar a cubrir la zona lateral diestra vs Heung-min Son. Es decir, Luciano renunció a cualquier ofensiva del lado derecho, ya que tampoco estaba Candreva para ganar metros y lanzar hacia un Icardi que estaba siendo merendado por Sánchez – Vertonghen.

Decía Cruyff que “en el fútbol debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde”. Y esto aplica para sentenciar los goles de Eriksen e Icardi. Uno siguió la jugada que no acababa y el otro retrasó su posición para soltar una volea hermosa y trastocar los planes de un Tottenham, en ese momento, dañado mentalmente. Luego también hay una frase hecha que dice que “dos cabezazos en el área siempre es gol”. Pues esto se cumplió tras el primer toque de de Vrij y el hachazo de Vecino para ganar en la vuelta a la Champions League.

Con esto el Tottenham ha enlazado tres derrotas consecutivas. Pero eso no es lo peor, sino las deficiencias que está mostrando para construir y mandar en el partido frente a sus rivales. El Brighton el fin de semana asoma como una prueba tentadora para redimirse en cuanto a todo lo que engloba un partido de fútbol: idea, sensaciones y ejecución de la misma.

Los ingleses buscan su camino a Madrid

Se daban cita en Mónaco, todos los aspirantes a llegar al Wanda Metropolitano en mayo.

Una edición donde muchos equipos han puesto su prioridad como objetivo. Para los ingleses, cobra especial importancia pues son 7 ediciones ya sin levantar un título a pesar de que su potencia económica resalta de las demás.

Para el Tottenham, uno de los más inexpertos, les llegaba el coco, el F.C. Barcelona, con el discurso de Messi marcando el objetivo en la orejona. Valverde tiene el reto de devolver la intensidad competitiva en Europa y con refuerzos de lujo como Arthur, Arturo Vidal o Malcom, será un potentísimo rival que cuenta con el mejor del mundo para desatascar cualquier partido complicado.

Su rival a batir será el renovado Inter de Milán, que en su vuelta a Europa ha removido el mercado para volver a ser el equipo competitivo que fue en 2010, con un centro del campo fortísimo y mucha pólvora arriba con Icardi y Lautaro Martínez. El tercer rival será un siempre guerrero PSV, con las referencias del Chuky Lozano, Gastón Pereiro y el pretendido por el Barcelona, Luuk De Jong. Los Spurs tendrán mucho trabajo para sacar adelante la clasificación, sobretodo haciéndose fuerte en casa, y logrando algún punto como visitante.

En Liverpool tampoco pueden sonreír mucho, porque tendrán mucha tela que cortar. El subcampeón de Europa, tendrá que batirse con el enésimo proyecto del PSG para lograr la Champions, liderados por el campeón del mundo Mbappé, la magia de Neymar y la capacidad goleadora de Cavani. La contra, que sigue sin disponer de un mediocentro defensivo que equilibre el equipo y con una defensa cada vez más envejecida.

El otro escollo será el Napoli de Ancellotti, que sin Jorginho, debe seguir demostrando que tiene mimbres competitivos para pelear por la clasificación. Cuenta con la experiencia competitiva de Ancellotti, aunque la baja de Jorginho supone un bajón en la creación ofensiva del equipo italiano. Y de guinda, regresa a los Balcanes, a un campo que ya sabe lo que es ser campeón de Europa, un Estrella Roja, que no es el de los 90, pero que tiene sangre ganadora.

Guardiola ha sido el afortunado en las islas. Manchester City tendrá en el grupo al Hoffenheim, que sigue sorprendiendo en Alemania, pero que no debe suponer un reto complicado para los citizens. Le acompaña el Olympique de Lyon, que seguirá confiando en Fekir y Depay para hacer daño, pero que se ha visto muy debilitado por la marcha de Mariano. Estará por ver si les basta con el campeón del mundo y el veloz extremo holandés para seguir siendo competitivo o si la marcha del delantero supone un bajón en cuanto a efectividad goleadora. Y un viaje a Ucrania siempre supone complicación, por el clima y la cantidad de kilómetros. El Shaktar Donesk será el cuarto en discordia para tratar de incomodar a los de Pep.

Por último, el Manchester United tendrá como principales escollos a la Juve de Cristiano Ronaldo y el Valencia de Marcelino. Por la parte italiana, Allegri ha confeccionado una plantilla para campeonar, su ambición es levantar el título. Son los actuales subcampeones, y para sacarse la espina, han roto el mercado y logrado a Cristiano Ronaldo. Vuelve a ser la Juve poderosa atrás, con un centro del campo compacto y unas bandas de mucha velocidad. Y a eso le tienes que sumar los 40-50 goles que te asegura Cristiano Ronaldo.

Para los chés, el regreso a la competición viene de la mano del mejor técnico posible y una de las mejores plantillas de su historia. Logra mantener el bloque que le llevó a la Champions, inclusive los pases de Kondogbia y Guedes, por lo que seguirá con el sistema que tanto le ha dado. La cenicienta será el Young Boys suizo, que tratará de ser competitivo en su estreno en la máxima competición europea.

No ha sido un sorteo benévolo para los equipos de la Premier, teniendo que enfrentar ya en fase grupos a 3 de los favoritos para asistir en mayo al Wanda Metropolitano.

La final y el factor psicológico

A medida que fueron transcurriendo los años en la historia del fútbol, fue creciendo una teoría con cierto y gran rechazo por el ambiente que rodea al deporte más lindo del mundo, la psicología. La vieja escuela, quien es la más reacia a los grandes cambios, llamamos a los fanáticos del fútbol de la década del 90 hacia atrás. Siempre se sostenían que en el fútbol lo más importante era la calidad nata de un jugador, sin importar si entrenaba o no, mientras que respondiera en la cancha, el jugador era libre de hacer lo que quiera, hasta fumar, en varios casos muy conocidos. Posteriormente, la estrategia que se empleaba, que no se refería directamente a la táctica en sí, sino a como se podía llegar a ganar un partido sin importar el cómo, con la lucha, con patadas, en algunos casos descalificadoras, es que en la vieja escuela quienes jugaban eran hombres, a decir de nuestros abuelos o padres en algunos casos. Y la parte física tomaba una parte importante pero no determinante hasta ese entonces.

¿Qué pensarían nuestros antecesores si les habláramos de lo influyente que puede llegar a ser en un encuentro la psicología, a nivel grupal y ni que hablar a nivel individual? ¿Y si les dijéramos que hoy en día todos los clubes de élite tienen un cuerpo de psicólogos trabajando junto a los jugadores y cuerpo técnico? Creo que hasta este momento estarían riéndose.

Con el fin de entender y de explicar en pocas palabras toda la preparación que deben tener los protagonistas de la noche en Kiev a nivel emocional dado a los vaivenes constantes y los cambios profundos que tuvo el encuentro no solo futbolístico, sino anímicos.

Toda la preparación previa que conlleva a un acontecimiento de esta magnitud, desde que finalizaron sendas ligas, tanto en España como en Inglaterra estos dos equipos centraron toda su energía a la final. Esto en determinados momentos pueden generar una demarcada ansiedad a que llegue el encuentro. A soportar la presión de que estas preparado para disputar dicho cotejo, puede acarrear nervios en demasía, y jugar una mala pasada hasta minutos previos de que el balón comience a rodar.

Son vastos los ejemplos de jugadores que tuvieron lesiones previas a la entrada en calor o durante las mismas, y que posiblemente no tengan explicación física, sino que son situaciones que genera “la cabeza” que desborda al jugador. Ejemplos claros en nombres, pueden citarse a: Ángel Dí María, en semifinales del Mundial Sub-20 de Canadá antes del duelo versus Chile, previo a la final del mundo en Brasil 2014 y también a la final de la Copa América que se disputó en Chile. Y en el caso de anoche podríamos citar a Dani Carvajal, que ya pasó por una situación similar, se lesionó en la final que se disputó en Milán vs. el Atlético de Madrid previo a la Eurocopa 2016 y anoche en Kiev vuelve a suceder lo mismo, lesión muscular previo a la Copa del Mundo Rusia 2018, coincidencia en ambos casos o una situación que el jugador no puede manejar, en casos tan puntuales y particulares.

Ahora analizamos los casos sobresalientes del partido

Jürgen Klopp inculcó en sus jugadores la presión constante hacia el rival, para forzarlo al error directamente, esto se vio reflejado muy claramente durante los primeros 25 minutos del partido, el técnico comprendió de esta manera que Liverpool tenía más chances de obtener un resultado favorable, y dio esa imagen, por supuesto. Segundo factor, el convencimiento, no solo del entrenador. Sino de los jugadores que creyeron en esta estrategia de ir a por el rival con la presión constante.

Tercer factor y posiblemente uno de los más determinantes en la noche del 26 de mayo, cuando en el minuto 26 de partido sucede lo peor que podía pasar al Liverpool, se lesiona su máxima figura, Mohamed Salah y tiene que ser sustituido. Jugador determinante, figura y revelación en el fútbol mundial y más aún para su equipo. En ese momento, mientras observábamos el encuentro vimos como los reds estuvieron varios minutos tratando de asimilar lo acontecido, difícil momento del cual pensamos que nunca pudo sobreponerse el equipo. Posiblemente esto no hubiera sucedido si pasaba en el equipo contrario, porque el Madrid, tiene jugadores determinantes, pero el equipo no depende de uno solo, sino de varios. Y ni uno es tan determinante como el egipcio para el Liverpool. Esto como factor implícito envalentonó al merengue, sabiendo que lo sucedido podía ser un antes y un después en el encuentro.

Cuarto factor. Corría el minuto 51 y Karim Benzema saca provecho de una salida en falso con las manos del arquero del Liverpool Loris Karius. Terrible golpe, inesperado, y sobre todo por la manera en que se dio, el primer pensamiento que se viene a la mente es que para el equipo fue un balde de agua fría, pero más aún para el portero de Liverpool. Una situación que se vio calmada gracias a Sadio Mané que logra el empate 4 minutos después. En ese momento se pasa de una situación extrema de desconcierto a la euforia total, volver a la normalidad y de pensar en que el partido se puede sacar adelante, amén de su máxima figura.

Llegó el gol de Gareth Bale, de esos que quedan grabados en la retina del amante del fútbol, y ahí otra vez, la palabra que describe ese momento en la cabeza de los jugadores del Liverpool es desazón. Es imposible no pensar lo que estaría sucediendo interiormente en Loris Karius, quien en esta jugada nada pudo hacer, todo se transformó en impotencia. Quedó reflejada hasta por quien entonces fue el mejor jugador red Sadio Mané, quien fue a buscar dos veces a Sergio Ramos de manera consecutiva que denotaban el enojo del momento que le tocaba vivir.

Para finalizar, nuevamente Gareth Bale, dispara desde muy lejos, como entendiendo la situación del portero rival en ese momento, era la situación justa para sacar provecho, y así fue. Una mala respuesta de portero, que lentamente observó ingresar el balón en su portería. euforia para algunos, desolación para otros.

Como hace una persona para sobreponerse a tales errores, esto no es lógica, y no todos reaccionan de la misma manera ante situaciones adversas, y de tanta exposición mediática.

Ardua tarea para la psicología, quien logrará que este ser humano se sobreponga para seguir adelante, y que lo vivido en la final sea solo un lamentable recuerdo. La resiliencia de Karius y de todo el Liverpool deberán verse reflejadas a partir del próximo curso, donde tendrán los mismos retos que en esta temporada.

Radiografía de una noche perfecta

Nacieron para esto. Ya es la tercera consecutiva, y la cuarta en 5 años. Son invencibles, no hay nada que pueda con ellos. O te pisan con su juego, o el destino esta de su lado, no hay caso. El sábado, el otro finalista parecía ser el indicado para terminar con la tiranía madridista, porque poseían la clave, la solución, para aprovechar las falencias del Real Madrid. Falencias que eran disimuladas con el gran poderío ofensivo que tiene en sus manos Zidane, pero que, de no resolverlas, en algún momento les tenía que costar caro. Parecía esta la ocasión, en una final de Champions, frente a un equipo que supo ganarse el cariño de los neutrales, que sólo esperaban ver buen fútbol. Pero ocurrió un problema, el más inesperado. Todo lo planeado previo al encuentro, apenas a la media hora de partido se fue a la basura.

Ambas alineaciones sin sorpresas. Incluso el Real Madrid repitió exactamente la que se formó para enfrentar a la Juventus en la final anterior. Todo daba a pensar que los estilos de juego de ambos, iban a ser los mismos de siempre. Pero antes que nada, ¿cuáles son estas falencias defensivas Merengues y las virtudes ofensivas Reds?

El Real Madrid en ataque, plantea 4 jugadores ofensivos, con ambos laterales actuando como extremos, y Ronaldo en el medio con Benzema más libre para bajar a recibir. Esto deja a ambos centrales con poco apoyo para controlar un contrataque. A su vez, a la hora de defender, puesto que cuenta con apenas un jugador de marca en la zona de volantes, muy a menudo, Varane y Ramos suelen salir a presionar y cortar los pases fuera de su posición, lo cual es bueno siempre y cuando lo hagan bien, porque de lo contrario, dejan al equipo mal parado y con muchos huecos. El Liverpool tenía las armas perfectas para aprovechar estas ocasiones. El equipo inglés, se defendía de manera compacta, siempre teniendo mayoría de jugadores en la zona donde transitaba el balón, de manera de que el rival no tuviera ideas claras para atacar. Cuando se lograba recuperar la posesión, pelota para Salah y pique rápido de Mané por su banda, y así hacer efectivos los espacios, o en un ataque normal, Firmino por detrás de ambos puntas para crear el juego.

El hombre clave para llevar a cabo el plan era el egipcio. Durante la primera media hora de partido, todo marchaba según lo previsto. El Madrid no se sentía cómodo, y el Liverpool no podía concretar las ocasiones que generaba, pero las generaba al fin. Llegó el momento clave. Sergio Ramos le hace una llave y lo engancha para que caiga con él tras disputar una pelota, pero el que sale perdiendo es Mohamed, que cae sobre su hombro, y abandona el campo entre lágrimas. Klopp no tiene un recambio al nivel de los titulares, y se decide por un volante ofensivo como lo es Lallana para ocupar el lugar de Salah, y que Mané tomara más protagonismo. Minutos después, también Carvajal por el lado Blanco cae derrotado, pero Nacho tomó su lugar y disimuló de gran manera su ausencia, haciendo que la estrategia de Zidane siguiera en pie.

Al principio, el encargado de cubrir al egipcio en sus acciones era Ramos, pero luego de que se fuera, tuvo mucha más libertad, que muchas veces aprovechó para irse al ataque como un delantero centro más. Los Reds perdieron una de las dos referencias de salida, y desde ese momento, el Real Madrid, motivado por la ausencia de su principal amenaza, empezó a equilibrar la balanza.

Con Mané a la cabeza de la ofensiva, y Firmino situado ya más dentro del área, lograron generar ocasiones, pero no fue lo mismo. Lograron un gol que igualaba el marcador, pero la falta de Salah no era la única desgracia que iban a sufrir. Sólo los valientes se paran debajo de los tres palos, porque son los que tienen las agallas de poner la cara ante situaciones como las que le tocó vivir a Karius.

En la noche del sábado en Kiev, el destino quiso que el Real Madrid levantara otra copa de Europa, es la única respuesta que se encuentra. Todo le jugó en contra al Liverpool, que estaba pronto para vivir una noche de ensueño, que les iba a devolver el poderío que tenían hace varios años.

Por otro lado, estamos viendo historia. Un equipo que hasta cuando se ve ampliamente superado, gana, y no hay que quitarle el mérito que merece. Es un equipo ganador, lo lleva en su ADN, y somos contemporáneos de una de sus épocas más gloriosas.

El rugido del dragón

El destino parece estar escrito. A las 20.15 de Kiev, Gareth Bale se sabía suplente a la hora de enfrentar el partido más importante de la temporada.

No fue un año sencillo para Bale, las lesiones y un rendimiento sumamente dispar, adicionado a un nivel cada vez más creciente de Isco Alarcón desplazaron de la titularidad a una de las “B” de la tan temido BBC que dominó el fútbol europeo en más de una oportunidad.

Afrontar las dificultades, comprenderlas y hacerse fuerte a partir de ellas es una de las mayores virtudes de Bale. El chico que comenzó su carrera en Southampton está en su plenitud, en el pico de rendimiento etáreo para un jugador de sus características. Las carreras largas, desplazamientos profundos y veloces han ido cesando (aunque siguen apareciendo) para dejar lugar a un extremo pensante, profundo y muchísimo más inteligente que el Gareth Bale que tuvo Carlo Ancelotti, por ejemplo.

En la última final de la Copa de Europa, el Real Madrid comenzó con un 4-4-2 con Cristiano Ronaldo jugando adelante, compartiendo delantera e intercambiando entradas y salidas con un proactivo Karim Benzema. El francés tuvo la capacidad para sacarle jugo a un contexto que no era para nada favorable, el triángulo formado entre Van Dijk, Lovren y Henderson fue disminuyendo el rendimiento de la dupla atacante, es que realmente la defensa de Liverpool jugó de manera brutal, con un nivel que no se le vio en las instancias anteriores, porque recordemos que incluso pasando de ronda con autoridad, la defensa red dejó muchísimo que desear.

En este nivel magnánimo Benzema supo sobrevivir porque tuvo una movilidad brutal, una capacidad de sacrificio que no se suele ver en un delantero centro y que no le es reconocida al “gato” pero el que no pudo adaptarse al contexto fue justamente la apuesta de Zidane ante la duda: Isco. El ex Málaga pasó desapercibido en los primeros treinta minutos de juego donde Liverpool dominó las acciones de gol y la intensidad del juego, pero luego, cuando Real Madrid retomó las riendas del juego lo hizo bajo la batuta de Luka Modric, pero jamás asociándose con Isco.

El primer cuarto de hora de la segunda mitad Zidane no quiso brindarle la oportunidad de seguir intentando. E ingresó el dragón. Símbolo patrio de Gáles y que tan bien encarna Gareth Bale. Y entró furioso, encendido, activo, penetró por el carril central, en ese lugar que lastima como puñal entre el central y el lateral, Marcelo centró de derecha y el dragón extendió sus alas. Una pirueta, una acrobacia, una picardía, conectó un centro que se iba largo, sin destinatario y la pelota cayó suavemente por encima de un atónito Loris Karius. El dragón rugió. Era el 2×1, Zidane lo puso como un revulsivo y eso fue, no hubo otro jugador más protagonista a la hora de ganar el partido más importante del año.

Luego, el Real Madrid tuvo otro nombre propio que manejaría los hilos y la ventaja en el juego: Luka Modric, y como se juega al ritmo del interior de Zapresic el juego bajó su velocidad. Y si a Liverpool le quita las velocidad, le quitas el heavy metal, por ende, Real Madrid ganó. Pero en esa pausa, en ese momento Gareth Bale siguió siendo la única amenaza real para Liverpool, generó algún cierre providencial y obviamente tuvo en sus pies el gol que liquidó el juego.

Real Madrid obtuvo su decimotercera Copa de Europa, la cuarta de estos jugadores, la tercera consecutiva, y tuvo varios héroes: Sergio Ramos en la primera, con su gol a los 94 minutos, Cristiano Ronaldo como protagonista de las últimas dos y el fútbol le debía una a él, el galés rugió, y se llevó el protagonismo que debe tener un jugador de 101 millones de euros.

El arquitecto de Madrid

Ya tiene 32 años, es un jugador de altura promedio, casi baja, no tiene una cara para ser la imagen de una marca de shampoo anticaspa, ni un celular de última generación. Pero cuando se habla del Real Madrid de Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos, obviamos al enorme jugador croata. Luka Modric es tan participe de los campeonatos europeos ganados por el Real Madrid, tan culpable como los mencionados. Es que, para que se hagan una idea, ¡Luka no queda eliminado en Champions desde 2013! Aquel póker de Robert Lewandowski para el Borusia Dortmund de Jürguen Klopp, y un Real Madrid de José Mourinho fueron testigos de la última eliminación de Luka en Copa de Europa, ante Juventus, en 2015 Luka no participó y vaya que Real Madrid sintió el golpe de su juego.

Para hablar o intentar analizar tácticamente el juego del “arquitecto” de Real Madrid, debemos hablar de la construcción del juego. ¿En qué se basa este equipo para crear juego? En primer lugar, debemos comprender que el equipo blanco juega en corto en la zona central del campo, sin necesidad de regalar la posesión del balón. En ese apartado, obviamente aparece Modric. El ex Dinamo Zagreb básicamente no pierde balones, tiene un promedio de un balón perdido (desposeído, que le roban el balón para ser exactos) en la presente temporada y luego un acierto de pases de casi el 90%, por lo que el pasaje del balón por sus pies prácticamente siempre tendrá el destino deseado. Y, en segundo lugar, el Real Madrid debe ser de los equipos top de Europa que más utilizan el cambio de banda para lograr múltiples ventajas. Al hacer bascular al equipo rival se encuentran zonas ciegas, y espacios a explotar por los jugadores de la banda que inicia el cambio de frente, pero además logra así utilizar el sector más hábil del equipo. Normalmente el cambio más utilizado es de derecha a izquierda, de Luka a Marcelo.

Por lo que comprendemos la importancia que tiene en el equipo la participación de Modric en la creación del juego madridista. Además, su importancia ha radicado en su capacidad para ocupar los espacios con inteligencia, sobre todo cuando el equipo no tiene la posesión. Y en este UEFA Champions League lo hemos visto cumplir dos roles bien diferentes en este sentido.

El más habitual, el que nos tiene acostumbrados tiene que ver con cerrarse, desde la posición de interior derecho o más bien de mediocampista orientado a banda derecha hacia el centro, intentando bloquear las vías de conexión entre los mediocampistas y delanteros rivales. Sin tener la dureza de Casemiro, pero si la capacidad e inteligencia de posicionalmente ser un jugador sumamente importante. Asimismo, lo pudimos ver en el último duelo ante Bayern Münich en el Santiago Bernabéu, ocupando una posición que normalmente utiliza en momentos durante los partidos, la zona del interior derecho.

La ausencia de Dani Carvajal y la aparición de Lucas Vásquez en su lugar hizo que Luka realizara la mayoría de las coberturas en banda derecha, pero por sobre todo cumplió con la función de apoyo para que su compañero de banda no quedara 1vs2 cuando el Bayern jugara sobre ese lugar. Y si bien al principio, Lucas fue dominado y desbordado por el caudal de juego bávaro, con el correr de los minutos el rendimiento del internacional español fue mejorando ostensiblemente, siendo coincidente con el buen rendimiento del croata que jugaba por delante suyo.

Pero no todos son rosas para el ex Tottenham Hotspur. En los duelos ante Bayern Münich también pudimos ver las múltiples falencias en relación a espacios vacíos que ha dejado Real Madrid y que los de Heynckes jamás pudieron aprovechar al máximo. El espacio normal, habitual es a la espalda de Marcelo. El lateral brasilero se proyecta en ataque constantemente, y deja una auténtica estancia a sus espaldas. Y esto genera un descalabro de un cierto orden, dentro del caos defensivo que aqueja a Real Madrid a la hora de cuidar sus espacios entre línea y entre carriles.

Lo que hemos observado es que los de Zidane adelantan su línea de mediocampistas en una presión alta no siempre exitosa, pero la defensa a excepción de Marcelo normalmente y Sergio Ramos cuando presiona encima del centrodelantero rival, deja un espacio bastante considerable entre los otros miembros de la defensa y del mediocampo, presión que es fácil de romper con pases filtrados y ataques a los espacios (especialidad en el Liverpool de Klopp). En esta situación Luka Modric, como hemos comentado antes intenta ocupar espacios, pero muchas veces si incapacidad para poder retroceder con más criterio (él y sus compañeros) deja un gran espacio en tres cuartos defensivos.

Resumiendo, Luka Modric puede ser clave mañana. Y esto no es novedad para nadie que haya visto algo de fútbol esta temporada, pero si es una linda incógnita saber dónde va a gravitar más el croata. Si con el balón en los pies, orientando el juego a banda opuesta o mismo juntándose con Toni Kroos en el centro o, dejando muchos metros a sus espaldas, para que puedan ser explotados por la velocidad incontrolable de Sadio Mané. Bayern Münich mostró todo el tiempo los caminos a utilizar para vencer el Real Madrid, pero no lo pudieron aprovechar, veremos si Liverpool y Klopp si lo pueden hacer, lo que sí es una certeza es que el partido de Luka Modric siempre es digno para ver y analizar.

La final vista desde la banda

A pocos días de la final del torneo más importante del fútbol europeo, algo típico que surge entre los amantes de este deporte que esperan ansiosos el pitido inicial es el análisis de los jugadores de ambos por posición, para ver quien finalmente, es el verdadero favorito en cuanto a números y rendimientos para quedarse con el título. Entre el Liverpool y el Real Madrid, abundan las posibles comparaciones, pero en este caso, nos vamos a enfocar en una quizás no tan relevante para muchos, pero que para ambos, les es fundamental para su estilo de juego, los laterales.

Empezando por los ingleses, los que tomaron las riendas de sus respectivas posiciones durante toda la Champions League, fueron es escocés Andrew Robertson de 24 años, y el inglés Alexander Arnold, de apenas 19 años.

¿Por qué son importantes los laterales para Klopp? El estilo defensivo del entrenador alemán consta de mucha presión arriba y compacta, es decir, con muchos hombres cubriendo la zona donde transita la pelota. Es posible hacerlo con jugadores muy rápidos arriba como Mané y Salah para cuando se recupera la pelota, estos se muevan rápidamente para generar una transición perfecta, pero para que dicha idea resulte, hay que tener mucha firmeza en la marca y en el 1vs1 a la hora de defender.

El nacido en la ciudad de Glasgow, recaló en Liverpool tras unas 3 desatacadas temporadas en el Hull City, jugando más de 100 partidos con el club. Desde su llegada a los “Reds”, ha conseguido ganarle el puesto a Alberto Moreno, que bajó notoriamente su rendimiento, y ante los ojos de Klopp, fue menester reforzar dicha área. Este jugador, destaca en ser muy completo, siendo efectivo tanto ofensiva como defensivamente. No tiene problemas para recuperar rápido su posición, tiene un buen porte físico que lo ayuda a la disputa contra los delanteros rivales y es bueno asistiendo a los que llevan a cabo el ataque tras una recuperación. Su función no es tanto de ser rápido para asociarse con el puntero que juegue por su banda, sino que, en este caso, el perfil es de un lateral más firme defensivamente, pero es de gran ayuda en las presiones altas generando las contras.

Por el otro lado, tenemos al nacido en Liverpool, que porta esta camiseta desde sus inicios en el fútbol, bastante cercanos cabe destacar. Con apenas 19 años, ya es titular indiscutido para Klopp, incluso por encima de Clyne. Pese a su corta edad, es un jugador muy firme en su juego. Además de destacar en la labor defensiva y de presión que plantea su estrategia de juego como lo hace Robertson, aporta velocidad y llegada para apoyar por la banda derecha en los ataques resultantes de esta gran presión en campo contrario.

Como pudimos ver, en el Liverpool los laterales no tienen tanto protagonismo en ataque, pero por el lado del Real Madrid, es todo lo contrario. Los laterales del equipo español van a ser con exactitud el brasileño Marcelo de 30 años, y el español Carvajal, de 26 años.

¿Qué funciones cumplen los laterales en el equipo de Zidane? Ambos se vinculan mucho con el ataque. Últimamente, fue necesario transformar la típica formación con 2 puntas al lado de un delantero, por una que hiciera que Ronaldo tomara más protagonismo dentro del área, y formara un diamante para dominar el mediocampo. Esto, provoca que tanto los laterales como los propios volantes por afuera, se abrieran a las bandas para poder armar el juego por afuera. En esto, las subidas de Marcelo y Carvajal hacen que ambos tengan más protagonismo en terreno rival que en materia defensiva.

Por el lado izquierdo, Marcelo, un veterano del equipo que juega desde 2007 (año que debutó) en el conjunto “Merengue”. Considerado por muchos el mejor lateral izquierdo del mundo, y también catalogado como el nuevo Roberto Carlos. No es casualidad, ya que los mejores del mundo suelen poseer todas las cualidades necesarias para llevar a cabo su tarea a un gran nivel, y este es un caso. Es muy bueno defendiendo, como lo demanda su deber original, pero además, es un lateral muy ofensivo, que ocupa todo el carril izquierdo del campo. Su mejor juego se encuentra asociándose con los de arriba, subiendo constantemente y actuando casi como un punta fijo. Es muy ágil y un verdadero maestro con el balón técnicamente hablando. No hay mucho que agregar, es simplemente el mejor.

Hablando del lateral derecho, Carvajal podría ser un gran proyecto a futuro por su edad, pero ya está totalmente afianzado como el titular indiscutido tanto del Real Madrid como del a Selección Española. También destaca notoriamente proyectándose en el ataque por su banda, pero lo que más destaca del madrileño son sus aptitudes defensivas. Es muy sólido y agresivo en la marca, y muy veloz para nunca quedarse atrás de la jugada. En un futuro puede pelear por ser el mejor lateral derecho del mundo.

Como paréntesis, podemos aclarar que por una lesión, este lateral quedó fuera de los últimos partidos que disputó la “Casa Blanca”, pero aunque podemos asegurar que es un fijo para disputar la final, pudimos ver un favorable rendimiento de Nacho por banda, un central que a menudo en emergencias es llamado por Zinedine para actuar en el lugar de Daniel. Se le vió bien en defensa, pero no aporta la llegada que aporta claramente “Dani”, lo que hace peligrar el estilo de juego que viene empleando este Real Madrid desde hace casi 2 años.

Para cerrar el análisis, podemos ver que son dos estilos diferentes de utilizar los laterales, pero que ambos tuvieron un papel fundamental para llevar a cabo sus respectivas estrategias que los hicieron avanzar de fase hasta llegar a Kiev. Sin duda, un aspecto interesante para observar en el partido final.

Roberto Firmino, el fiel escudero

Sancho Panza, Samsagaz, Steve Wozniak…Todo gran protagonista siempre tuvo a su lado a un fiel escudero.

En Liverpool ha sonado un nombre: Salah. No sólo por sus goles, sino por impacto. Ha sido determinante, desequilibrante y sobretodo, resolutivo.

Su explosión, viene ligada a la forma en la que el Liverpool sostiene su peligro.

La base táctica del Liverpool, parte de 2 bloques, la parte interior, contando centrales y los 3 del mediocampo, y la parte exterior, con los laterales y los 2 extremos. Estos bloques, tienen un nexo de unión, poner cordura a la locura vertiginosa que es el equipo de Merseyside. Ésta cordura la pone, ni más ni menos que Roberto Firmino. Un mediapunta, que Klopp ha convertido en Pívot futbolero. No necesita justificar su sitio ni su estatus con goles. Él hace fluir toda la locura, poniendo pausa, cordura e inteligencia técnica.

Es el eslabón más difícil de analizar y contrarrestar para sus rivales, lo que le ha valido para sacar billete a Kiev. Si le fijas a los centrales, las espaldas tienen muerte con la velocidad de Salah y Mané. Si le cedes terreno, suma superioridad en el centro del campo y ni la hueles. Si echas un combate a golpes, te desnuda y te hace parecer que juegas con 4 menos.

Muchos analistas han coincidido en la figura de Salah como artífice de la obra culmine de Klopp, pero pocos se atreven a enlazarla con el buen hacer de Roberto.

Las estadísticas de Roberto en Champions son reveladores: 14 partidos, 10 goles y 9 asistencias. Prácticamente las mismas asistencias que los goles, para un jugador que es la punta de lanza de un ataque vertical. Teniendo en cuenta, que sus compañeros de ataque: Salah, ha marcado 11 goles, y Mané, 9 goles. Y sus aportaciones de cesión de gol, bajan considerablemente. Éste aspecto estadístico, nos revela la verdadera función de Firmino, Es el asistente de lujo de un equipo con dos extremos a priori puros.

Y lo más importante, no ha resentido su capacidad goleadora. Cualquier equipo aspirante al título, debe tener un delantero que te responda en momentos claves y resuelva eliminatorias. Firmino es la prueba de porqué el Liverpool disputará el título, a pesar de no ser candidato en septiembre.

Poniendo la vista en el sábado 26, mucho de lo trabajado por Zidane, debe ser corregir la posición de Firmino, anclarlo bien y evitar los espacios entre sus centrales y los huecos que faciliten tanto Carvajal, como sobretodo Marcelo. Cuenta con ingredientes positivos, como son la velocidad de Varane o la anticipación agresiva de Sergio Ramos.

El handicap va a ser la especialidad de Roberto, el juego de espaldas y no saber recular para un pase largo de Wijnaldum o Henderson.

Si usted va a disfrutar de la final de Champions, y no es aficionado red ni merengue, le recomiendo se fije en los movimientos sin balón que hace Firmino y comprenderá si el Madrid tiene un problema o ha encontrado una red para anular la cordura del brasileño.

Ajax, Bayern y ¿Real Madrid?

Entre 1970 y 1976 el espectro de campeones de la vieja Copa de Europa quedo limitado a tan solo dos equipos, primero el Ajax de Ámsterdam con tres títulos y luego, otros tantos del Bayern de Münich. El equipo de Rinus Michels fue el primero tras aquel Real Madrid de las primeras cinco Copas de Europa de encadenar más de dos triunfos consecutivos, Panathinaikos, Inter de Milán y la Juventus de Turín fueron sus víctimas en las finales y bajo unos parámetros de fútbol no vistos hasta el momento pudo dominar a su antojo el fútbol continental. Luego el gigante alemán primero con Udo Lattek como entrenador y ya las otras dos con Dettmar Cramer logró lo mismo, alcanzar un tricampeonato.

Es entendible, la final del Mundial de 1974 de aquella época fue entre las dos escuelas, la holandesa y la alemana con los emblemas de ambos clubes en cancha. Era claramente el duelo que definía los estilos imperantes, además conjugaba a los mejores jugadores.

La nueva UEFA Champions League trajo consigo una paridad brutal a nivel continental, salvando algunas excepciones hemos tenido un campeón diferente año a año y muchos clubes han optado por el título de mejor equipo europeo, no obstante, nadie ha podido repetir a la hora de levantar la copa. Es que se ha vuelto tan parejo y tan complejo mantener el nivel que competir al máximo nivel, con la intensidad necesaria y además generar los mecanismos para renovarte sin perder la identidad, se ha hecho una tarea por demás engorrosa.

Aquellas gestas del Ajax de Michels o del Bayern de Lattek-Cramer quedaron muy atrás en el tiempo, pero este sábado, podremos ser testigos, tal vez de algo con un valor enorme. Real Madrid con Ancelotti primero y con un estilo determinado, y con Zidane luego, que ha sido continuista de lo hecho por el italiano, pero además ha tenido que reformar aspectos claves del equipo, pero sin perder su capacidad competitiva, este fin de semana puede ser clave en ese aspecto. Podremos disfrutar de una muestra más de lo que hemos hecho hasta ahora, observar a un equipo como un enorme “bicho competitivo” que no ha cedido un ápice de intensidad en las rondas finales de los últimos tres torneos y que, nuevamente está en las puertas de un título, el tercer consecutivo en caso de ganarlo.

Aquellos equipos de los setenta contaban con figuras rutilantes que eran los reales protagonistas y los nombres propios de los títulos, a repasar de algunos: Krol, Neeskens y Cruyff en Ajax y luego Breitner, Beckenbauer y Müller en Bayern Münich, son jugadores totalmente identificados con el éxito, con la capacidad de ganar y de imponerse a los distintos estilos que se le plantaran adelante, y a distintos ritmos de juego.

Este Real Madrid también tiene esa misma capacidad, la de tener nombres propios que han dominado la competición en todos los aspectos de la misma, desde su juego y estrategia hasta la parte más espiritual de las fases decisivas. Hace un tiempo, cuando Juventus estuvo bastante cerca de quitar del camino al Real Madrid me tocó escribir sobre la “capacidad de supervivencia de este equipo”. Y cada vez estoy más convencido de que esa capacidad de supervivencia, ese “hambre de gloria” que no cesa es en gran parte culpa de estos jugadores, en mi caso, quiero detenerme en: Sergio Ramos, Marcelo y Cristiano Ronaldo.

Estos jugadores han sido a comparación con aquellos de los setenta los dominantes de todas las situaciones límite a las que su equipo se ha enfrentado en la Copa de Europa, basta con repasar esos momentos para comprenderlo e interiorizarse al respecto, sea por goles propios o por evitar ajenos.

Lejos se está en este artículo de intentar engrandecer lo que ya es grande, no podemos negar lo que han hecho este grupo de jugadores a nivel europeo en los últimos años, participando de cuatro de cinco finales en el último lustro. Si bien no han marcado un camino en relación a su estilo de juego, si han tenido la capacidad de ganar y realmente, hoy por hoy, el mantener esa capacidad es tan difícil como la de ganar con equipos tan diversos, como aquel de Ancelotti que corría la cancha con los lanzamientos largos de Xabi Alonso y con Ángel Di María y Gareth Bale por bandas a este, más pausado que juega al ritmo de Luka Modric y Toni Kroos, y en donde puede aparecer un veterano delantero como Cristiano Ronaldo o jóvenes pujantes como Marcos Asensio. Amén de todo esto, Real Madrid este sábado va por ponerse a la misma altura de aquellos equipos de los años setenta, vaya que podemos ver un acontecimiento brutal este sábado.