Giros Inesperados#1- Alan Shearer, la urraca eterna.

Muchos equipos no son recordados por su palmarés, ni siquiera por un periodo de dominio. Simplemente, la forma en la que trataron al fútbol les hizo pasar a la posteridad. 

La Hungría de Puskas de los 50, la Holanda de Cruyff de los 70, el Alavés de la final del 2001, y un largo etc. Y dentro de ese etcétera podemos encontrar al Newcastle. 

Newcastle, a pesar de que al principio del siglo cosechó algunas ligas, era un equipo humilde, acomodado en la zona baja de la Premier y el ascenso inglés.  

Pero en los 90 se cambia su destino. A mitad de la década, el club decide apostar por la bota de oro de la Premier de ese año, propiedad del equipo campeón de Liga, para aspirar al título. 

303 goles en 540 partidos. 6 veces pichichi de un torneo disputado. 2 veces mejor jugador de la Premier. 1 Premier League.
Para poder hablar del personaje de esta semana, primero debemos mostrar sus avales. Su nombre Alan, apellido, de sobra conocido en Newcastle, Shearer.
Su llegada al Newcastle no condujo a ningún título, pero su nombre quedará marcado en la historia del club del nordeste de Inglaterra. 

Hablar de Shearer, es hablar de gol, pues su carrera ha estado ligada constantemente al gol, al punto de tener el récord de botas de oro de la Premier de manera consecutiva, junto a Henry con 3 galardones seguidos. 

Su llegada a las urracas fue el traspaso más caro del mundo hasta la fecha, por 15 millones de libras, poniendo en liza la apuesta por el título del Newcastle. No obstante, ese año volvió a ser bota de oro y el club terminó en segunda posición. 

Al año siguiente se rompe los ligamentos de la rodilla y se pierde gran parte de la temporada por lo que el club en liga acaba en mitad de tabla, pero logra llegar a la final perdiéndola ante el Arsenal, partido al que si logra llegar Shearer. 

Ya en 1998, con vistas al Mundial, el entrenador le entregó el brazalete de capitán, que tuvo hasta su retirada en 2006, y respondió con 14 goles en 30 partidos.  

Un camino marcado por las constantes lesiones, nunca pudo disfrutar de la continuidad necesaria para aspirar a algo más. 

Con sus goles, el Newcastle pudo disfrutar de la pelea por el título, hito que nunca lograría, siendo habituales sus goles por toda Europa al punto de ser máximo goleador de la Copa de la UEFA en dos ocasiones. También llevó a su equipo a dos finales de FA Cup consecutivas, ambas con derrota. 

La leyenda de Alan Shearer siempre acompañará al Newcastle al punto de ser el jugador que logra llevar al club a la zona alta de la Premier, siendo un equipo que siempre pelea el título. Con su retirada el club jamás logra regresar a esa élite del fútbol inglés. 

Uno de los últimos grandes arietes del fútbol fue el emblema de un club que ha pasado a ser reconocido por el mundo del fútbol más allá de las fronteras de la Gran Bretaña.

Giros Inesperados #1 – Manchester City

Manchester, ubicado en el condado de Gran Manchester en el Noroeste de Inglaterra.  500 mil personas habitan en esta importante ciudad inglesa, clave durante la revolución industrial.  Pasó de ser un pequeño pueblo con acceso al mar en Liverpool a ser pionera en industria. 

Futbolísticamente hablando, Manchester siempre ha sido Red, gracias al buen papel que históricamente ha hecho el Manchester United. Pero, a la sombra siempre ha habido un equipo, el City, más humilde y de menor gloria, pero que lograba sus éxitos. 2 títulos de Liga, 4 FA Cup y 2 Copas de la liga son su palmarés previo al cambio de historia del que vamos a hablar hoy. 

Manchester City, club derivado de varios proyectos de Anna Connell y miembros de la Iglesia de Sant Marks, tiene su denominación oficial en 1894, a partir de entonces, comienza su éxito futbolero. Logrando llegar a la élite competitiva en 1899, y en 1904, logra su primera FA Cup. 

A pesar de vivir a la sombra del éxito del United, ha sido un club que ha sabido existir por debajo de su máximo rival. 

En la década de los 70, coincide el mejor City, con la consecución de su único título continental, la Recopa de Europa de 1970. Época de oro que desemboca en una crisis financiera y económica que deja al club al borde del abismo. Y es aquí donde aparece nuestro protagonista.  

Mansour bin Zayed Al-Nahyan , se convierte en 2008 en máximo accionista del equipo, y de su mano llegan fichajes de prestigio como Robinho, Carlos Téves o Kolo Toure.  

El equipo ha crecido a un nivel estratosférico desde la llegada del jeque emiratí, logrando en 2011 una nueva FA Cup, la quinta del club, y rompiendo la sequía de 35 años sin lograr un título. Ese año también lograrían entrar en Champions tras 43 años. 

Un año más tarde, logran la ansiada Liga recortando 8 puntos a su máximo rival, el Manchester City. Dos copas de la Liga, otra Liga y la Community Shield, completan el palmarés del equipo con el jeque al mando, habiendo ganado todos los títulos de su país, y queriendo dar el salto a Europa.  

Han pasado de tener a Mark Hughes de entrenador y a Wright-Phillps de máxima estrella, a llegar a fichar al mejor entrenador del mundo y a disponer de un elenco de máximas figuras de la élite mundial al alcance de muy pocos. 

10 años han pasado de la gestión del jeque en Manchester, y pocos clubes pueden presumir de un crecimiento en economía, prestigio y palmarés como el City. Parte de uno de los grupos más potentes del fútbol mundial, con representación en los 5 continentes y con unas perspectivas de futuro muy sólidas. 

No cabe duda, que la aparición de Mansour bin Zayed Al-Nahyan  en la vida del Manchester City ha supuesto un enorme cambio y un crecimiento inimaginable en los aficionados Skyblue hace 20 años.

Locales visitantes

Una de las grandes preguntas que se hace el aficionado al fútbol que comienza a explorar nuevas ligas, es sobre porqué hay equipos de un país que juegan la liga de la federación de otro país. 

El ejemplo más representativo es el Mónaco, que siempre ha jugado en la liga francesa. Otros ejemplos como el San Marino Calcio, que juega en el fútbol italiano, el USV Eschen/Mauren de Liechtenstein que juega en el fútbol suizo o el FC Andorra que disputa la Tercera División de España. 

Una de las explicaciones más obvias de porqué juegan en diferentes países, se debe a su tamaño. Son países muy pequeños, que apenas cuentan con equipos para formar una liga propia. 

No ocurre lo mismo en otros ejemplos como el Cardiff o el Swansea, equipos galeses bajo tutela de la Federación Inglesa. Pero no son los únicos ejemplos. 

Annan Athletic y Gretna Football Club son dos equipos que representan dos localidades situadas muy cerca de la frontera entre Escocia e Inglaterra por lo que fueron admitidos para jugar en las ligas inglesas. El Annan Athletic jugó en las categorías regionales del fútbol inglés hasta 1977 que fue admitido para jugar en las ligas escocesas. Por su parte el Gretna F.C jugó en las ligas amateur y semiprofesionales inglesas hasta que consiguieron entrar en la liga escocesa en 2002 tras varios intentos anteriores de unirse a ella. 

En 1872, se permitió la participación del Queen’s Park en la FA Cup con motivo de la retirada de varios equipos ingleses.  

Durante los años siguientes siguió jugando, entrando directamente en semifinales como favor de la FA para evitarles los costes de viajes, pero la falta de dinero le impediría ir a Londres a jugar la final. Ya con la copa escocesa creada, el Queen´s Park seguiría participando en el sorteo de la FA Cup, pero siempre se retiró sin jugar ningún partido por motivos desconocidos, salvo en el 83 donde llegó a la final.  

Otros equipos escoceses participaron esos años en la FA Cup hasta que la Asociación Escocesa de Fútbol en el 1887 prohibió a sus equipos jugar la FA Cup. Ningún equipo volvería a jugarla hasta que en la década de los 1980 el Gretna volvió a hacerlo. 

Una gran cantidad de equipos galeses jugaron en Inglaterra: Bangor City, Barry Town, Bridgend Town, Caernarfon Town, Newtown, Rhyl, Treharris. Swansea City, Cardiff City, Newport County, Wrexham, Colwyn Bay y Merthyr Town. 

El motivo, no existía una liga en Gales, por lo que, para poder competir, tenían que disputar la Liga en Inglaterra, siendo partícipes también de la FA Cup. 

Cuando en 1992, comienza a disputarse la Liga de Gales, muchos equipos migraron hacia esta competición, mientras que Swansea City, Cardiff City, Newport County, Wrexham, Colwyn Bay y Merthyr Town decidieron seguir formando parte de la Liga Inglesa. 

Aunque desde el punto de vista deportivo el Wrexham, Colwyn y Merthyr son considerados equipos ingleses, siguen estando bajo la jurisdicción de la Federación Galesa, mientras que Swansea, Cardiff y Newport lo hacen bajo la FA desde 2011/12 en la que se estipuló que si se jugaban en divisiones profesionales debían estar bajo el control de la FA.  

De estos equipos hay que destacar que el Cardiff City ganó la FA Cup en 1927 y volvió a disputar una final de esta en 2008 lo que provocó un cambio en las reglas de la FA para permitir a equipos galeses representar a Inglaterra en competiciones europeas. En la 2012/13 el Swansea como campeón de la Copa de la Liga, sería el primer equipo galés en representar a Inglaterra en competición europea.

La decada british

El Mundial de Alemania Occidental en 1974 fue el origen del fútbol moderno. La naranja mecánica aplicó el pensamiento del fútbol global de Alfredo Di Stéfano a todo un equipo. Todos los jugadores deberían saber desenvolverse en cualquier posición del campo. Es decir, el fútbol tal y como lo conocemos hoy. Pero no sólo fue una época de revolución deportiva. Los futbolistas se convirtieron en fenómenos sociales y por tanto publicitarios. La moda, los coches, sus novias y las frases inmortales de George Best.  

 

Tras un naufragio por la depresión post II GM, el fútbol inglés disfrutaba de un gran repunte de calidad y personalidad. Años donde la gente había disfrutado con la música de The Beatles, el mundo se sumergía en un optimismo proveniente del movimiento hippie. Romper con las normas clásicas de la sociedad, vivir libre, hacer el amor, eran algunas de las consignas que los jóvenes comenzaban a lanzar. 

Ésta nueva filosofía y sobre todo la fama alcanzada por los Beatles, y en los 70 por los Rolling Stones, aupó a los jugadores ingleses a disfrutar de un estatus de megaestrellas de rock. Muchas fiestas, repercusión mediática y el primer fenomeno fan.  

Pero toda ésta fama no venía solo por una nueva forma de pensar de la sociedad, el fútbol inglés dominaba Europa y cualquier torneo continental que presentara la joven UEFA. 

 

La primera que llega a las islas, fue a comienzos de los 60, cuando en el 63 y por Recopa de Europa, el Tottenham se convierte el primer equipo británico en levantar un título continental. En el 65, repite el West Ham en la misma competición. 

Y llegamos al 67, donde el Celtic de Glasgow se convierte en el primer británico en ganar la máxima competición continental.  Un año después, llega el primer doblete inglés al levantar el Manchester la Copa de Europa y el Leeds United, la Copa de Ferias. 

La Copa de Ferias sería un asunto inglés hasta su desaparición ganando consecutivamente las ediciónes 68,69,70 y la última del 71. 2 para el Leeds (68 y 71), Newcastle en el 69 y Arsenal en el 70. 

A pesar de parecer la predecesora de la también extinta Copa de la UEFA, para el organismo europeo no tiene consideración el palmarés de la Copa de Ferias, asunto que si tiene relevancia para la máxima competición, su creadora la FIFA. 

 

Tras la extinción de la Copa de Ferias, la UEFA pone en marcha una competición propia que demostrase su crecimiento, debido a que la Recopa y la Copa de Europa son iniciativas de propios equipos, la Copa de la UEFA es de creación propia de la institución.  

Y ésta nueva competición no pillaba despitados a los ingleses que ganaron las dos primeras ediciones (72 y 73) por parte de Tottenham y Liverpool, respectivamente. 

 

Hubo un pequeño valle de 3 años de sequía, hasta que llega la gran dinastía del Liverpool, donde se forjaron las leyendas de Kenny Keegan y Kenny Dalgish. 

En el 76, comienza su camino a la gloria, dominando y ganando la Copa de la UEFA. 

Al año siguiente, en Roma, vence 3-1 al Borussia Monchengladbach y alza su primera Copa de Europa. Revalidando el título un año después en Wembley por 1-0 al Brujas. 

En los dos próximos años es el Nottingham Forest quien toma el testigo y alza la Copa de Europa dos años consecutivamente. 

El 27 de Mayo de 1981, el Parque de los Príncipes de París es testigo de un partidazo, Real Madrid-Liverpool, dos de los tótems de la competición. El partido lo ganan los reds con gol de Alan Kennedy. Suponía colocarse, con 3 títulos, junto a Bayern y Ajax como los perseguidores en palmarés al Madrid que con 6 seguía como el Rey de Europa. 

En la temporada 81-82, la leyenda inglesa continúa agrandándose y es el Aston Villa quien sube al escalón del campeón ganando 1-0 al Bayern con gol de Peter white. 

 

El fútbol inglés gozaba de todo el reconocimiento internacional, siendo la bestia a quien todos querían batir, pero seguían ganando. En 1984, el Liverpool vuelve a alzar el máximo trofeo continental. Una final, con el morbo de tener a los locales, AS Roma, jugando en casa, y el partido se decide agónicamente por penaltis, permitiendo al Liverpool levantar su 4 Copa de Europa y situarse en la estela perseguidora del Real Madrid. 

Y fue otro todopoderoso de Europa, la Juventus de Turín quien termina con la dinastía inglesa, precisamente ganándole al Liverpool. 

 

El final de una era dorada, supuso la sequía de más de 15 años, hasta el año 99 donde el Manchester United levanta su primera Copa de Europa, que ya pasaba a llamarse Liga de Campeones de la UEFA. 

Una visita al pasado para recordar de donde viene el fútbol, quien lo domino durante 10 años y porqué están destinados a recuperar esta dinastía. 

La tragedia de Münich

Hoy día es uno de los grandes históricos del fútbol inglés. 20 Ligas y 3 Champions League lo atestiguan. Una gran masa social detrás, y mucha historia de gestas y triunfos.

Pero también de historias muy negras. En 1958 se escribió una de las más oscuras del conjunto red, sufría un accidente cuando regresaba de jugar la vuelta de Cuartos de Final de la Copa de Europa.

Toca hablar del contexto en que se enmarca el desastre, un periodo donde aún el fútbol inglés se gestaba entre los grandes de Europa.

El mundo seguía avanzando olvidando la II Guerra Mundial y como Hitler tuvo en jaque a toda Europa. Ya se olvidaban los periodos de penuria y control de gasto provocados por la Guerra, y en el mundo del fútbol, se empieza a notar esa cohesión europea. En 1955, una unión de asociaciones europeas organiza el primer torneo continental de fútbol por clubes, la Copa de Europa. Son las bases del crecimiento del fútbol europeo. Una demostración anual de quien es el mejor equipo europeo y mucha expectación por ver equipos de otros países y como cada región apuesta por una idea de juego concreta.

A pesar de haber inventado el football, los equipos ingleses no habían sido relevantes en el panorama europeo, con un hándicap muy importante, el hecho de ser una isla que encarece cualquier desplazamiento por el viejo continente.

El United se convirtió en 1957 en el primer equipo inglés en participar en el torneo de la UEFA, por lo que las expectativas empezaron a ser altas. Los red devils, habían conformado una gran plantilla, con varios de los más prometedores futbolistas del país, y ese mismo año logró llegar a las semifinales, eliminados ante el Real Madrid, campeón de esas edición y gran dominador de la competición.

Justo un año después de debutar y generar excelentes sensaciones en el torneo continental, el 6 de febrero de 1958, sucede el mayor desastre para el club de Manchester.

Tras eliminar a Shamrock Rovers y Duckla Praga, se planta en cuartos para enfrentar al Estrella Roja serbio. La ida, en Old Trafford, fue victoria local por 2-1. La vuelta en Belgrado, significó el empate 3-3 y pase a semis del conjunto mancuniano. En el aeropuerto de Belgrado, el vuelo 609 de la British European Airways que los llevaría de vuelta a Mánchester retrasó su salida una hora, ya que el jugador Johnny Berry había perdido su pasaporte. El avión tenía previsto hacer una parada técnica en Múnich para repostar combustible.

El capitán, James Thain, realizó dos intentos de despegue, pero se vio obligado a desistir debido a diversos problemas que sufrían los motores. El tiempo aquel día no acompañaba ya que el viento era importante y la pista estaba helada. En el tercer intento, a las 3:04 de la tarde, el avión falló al ganar la altura adecuada y se estrelló en unas tierras colindantes al aeropuerto, en una casa sin habitantes.

Aunque las primeras investigaciones señalaban al piloto como el responsable del accidente, más tarde se supo que el accidente había sido causado por la formación de aguanieve al final de la pista, lo que causaba desaceleración en el avión, impidiendo así que volviese a subir a una velocidad de vuelo segura.

Siete futbolistas del United que viajaban en el avión murieron en el acto. Duncan Edwards, una de las mayores promesas del país, moriría a causa de sus heridas el 21 de febrero a la edad de 21 años, y otros dos jugadores debían abandonar la práctica del fútbol debido a sus lesiones. El entrenador, Matt Busby, también tuvo que ser hospitalizado tras el impacto.

En total, 23 personas fallecieron, y el equipo se vio sumergido en una tristeza absoluta.

La siguiente temporada sirvió de transición para ir reconstruyendo el proyecto, que giraba en torno a Bobby Charlton, y el equipo tuvo que conformarse con un noveno puesto, y a pesar de ser invitados por la UEFA para disputar la Copa de Europa de 1959, la FA, lo desautorizó al considerar que no se había clasificado por vías ordinarias.

Dicha temporada, con el míster Busby ya recuperado, se rediseñó al equipo a través de la década de 1960, con la firma de jugadores como Denis Law y Pat Crerand, quienes, combinados con la siguiente generación de jugadores jóvenes, que incluía a George Best, ganaron la FA Cup en 1963.

Ya a mitad de la década de los 60, logra ganar la liga en 1965 y 1967, y en 1968 logra alzarse como el primer equipo inglés en ganar la Copa de Europa con tres de los mejores futbolistas europeos: Bobby Charlton, George Best y Dennis Law, logrando la reconstrucción completa y dejando atrás el desastre aéreo de 1958.

De jugadores y soldados

Hoy en día, cualquier futbolista cambia de club por 100M de Euros, y con contratos multimillonarios.

Pero no siempre el fútbol vivió en esta burbuja económica, y vivió etapas donde ser futbolista estaba igualado en salario a un panadero o un carnicero. De hecho, muchos compaginaban el fútbol con algún otro trabajo. Eran los comienzos del fútbol en el siglo XX, con clubes aún en fases de creación y maduración. Hablamos de los años 20, influenciados en gran parte por la reconstrucción tras la I Guerra Mundial.

La Gran Guerra había sido devastadora, muy rústica tanto en su desarrollo como atroz en su factura. Tan terrible era quedarse en el campo de batalla, como volver de él. Los hombres, muchos de ellos muy jóvenes, volvían con problemas mentales, estrés y shock traumático. Otros, simplemente adictos al opio que les hacía olvidar la cruda realidad.

A pesar de que los futbolistas en el comienzo de la Guerra, tuvieron permiso para seguir trabajando, disputándose la liga hasta 1916, cuándo ya no tuvieron más opción que marchar a luchar por su país. Y eso supuso que muchos equipos perdieran futbolistas, como el caso del Bradford City, que llegó a perder 6 futbolistas. Motivo por el cual, durante los años 16,17 y 18, muchos equipos utilizaron mujeres para seguir compitiendo debido a que los hombres estaban en la guerra. Algo llamativo que, en 1921, se produjo una gran represión y se prohibió el fútbol femenino en Gran Bretaña.

Y la reconstrucción no fue sencilla. Equipos que hoy son los grandes del fútbol inglés, vivieron descensos, como el caso del Manchester United que en 1922 descendió a la Second Division hasta 1925; vivían deambulando por la Third Division, como el caso del Chelsea; y equipos como Arsenal lograban regresar a la First Division tras una designación de la Organización, de la cual muchas informaciones apuntan a que se lograron por medios dudosos.

Pero el precio de la Guerra fue tremendo. El país sufrió la pérdida de un 10% de su población, lo cual influyó notablemente tanto en la sociedad, como en el fútbol. Se vivió una reconstrucción gracias a la posición ganadora del país, pero la realidad es que la situación era insostenible, futbolistas que habían regresado de la guerra con problemas de concentración o no aguantar situaciones de presión, y sobre todo una oleada de jóvenes que crecían sin la figura paterna o incluso en el orfanato por la imposibilidad de vivir a lomos de una madre con muchas trabas para acceder al dinero. Las mujeres, tras la guerra, sufrieron una represión tremenda, al punto que prácticamente veían como de ser las que sostenían el país mientras los hombres combatían a sufrir prohibiciones de todo tipo.

Mención especial merece el 24 de diciembre de 1914. El lugar, Ypres, Bélgica.
Ingleses y alemanes, decidieron que el día del nacimiento de Jesucristo, no era día para combatir, y en su lugar, los alemanes comenzaron a decorar sus trincheras con motivos navideños, y tras varios gestos para evitar hostilidades, se decretó un amnistío no oficial de 48 horas. Y la pelota tuvo protagonismo en un partido entre ingleses y alemanes, que demostró que el fútbol podía unir a quienes combatían horas atrás.

 

Gazza y su fútbol

La leyenda que toca recordar hoy es Paul Jhon Gascoigne, más conocido como “Gazza”. De tez muy blanca y algo rellenito, un joven con muchos problemas de conductas, pasaba sus tardes en el barrio de Gateshead jugando al futbol.

Llamó la atención de varios clubes de barrio, pero fue el Newcastle quien tomó la decisión de ficharlo a los trece años de edad. En la temporada 84-85, siendo capitán del equipo de las urracas levantó la FA Cup juvenil. Este año también tuvo el bautismo en la primera división inglesa.

Para la temporada 85-86 el equipo del norte había traspasado al Tottenham a su mejor hombre, Chris Waddle, entonces el entrenador Willie Mc Faul dio a Gazza la responsabilidad de ser el jugador desequilibrante del equipo.

En Newcastle jugó cuatro temporadas siendo la última la que más goles pudo marcar. Un total de once gritos en cuarenta y un partidos. Para estos tiempos Paul ya era una de las joyas inglesas y los grandes acechaban por él. Dicen que Alex Ferguson lo convenció a Gascoigne de que firme por los rojos de United, pero una jugada de los dirigentes de Totthenham, aprovechando que Sir Ferguson estaba de viaje, sedujeron a los padres del “gordito” comprándole una casa, oferta que éstos, proviniendo de una baja escala social no pudieron rechazar.

Tottenham en esa época, era uno de los grandes de verdad, y Manchester no era la potencia que terminó siendo, se podría decir que estaban en una misma línea.

El debut no pudo ser mejor. El clásico de Londres contra Arsenal fue el primer partido de Gazza vestido de blanco y un partido inolvidable para él, ya que marcó un gol sin un botín tras gran pase del crack Chris Waddle.

En el ex equipo de los argentinos Julio Ricardo Villla y Osvaldo Ardiles, Paul Gascoigne pasó tres temporadas de gran éxito donde logró asentarse en la cima del futbol, pero el mundial de 1990 en Italia fue su presentación hacia el mundo que no miraba fútbol de las islas.

Junto a jugadores como Gary Lineker, David Platt, John Barnes, Chris Waddle lograron un espectacular cuarto puesto. Gazza firmó un mundial espectacular donde, por más que no pudo marcar, mostró una de sus mejores armas además del fuerte remate: la facilidad que tenía para regatear a los rivales. Una de las imágenes de dicho mundial fue Gascoigne llorando como un niño, tras recibir la segunda amarrilla del torneo en el partido de semifinales frente Alemania, esto sentenciaba que, de pasar Inglaterra, Gazza no jugaría la final, algo que le pasaría a su tocayo Claudio Paul Caniggia con la selección Argentina.

Luego de que el mundial terminara, las competiciones domésticas volvían a ocupar su lugar. El Tottenham tendría en esa última temporada – la 90-91 – la mejor versión del número ocho. Jugaría treinta y siete partidos y convertiría diecinueve goles, la cifra más alta en toda su carrera. Pero los dos momentos de ese año futbolístico se dieron en el FA Cup, y como todo en la vida de Paul, fue de dos caras. La muy buena fue en semis frente al eterno rival, el Arsenal, donde abriría el marcador a los cinco minutos con un fulminante remate desde treinta y cinco metros de un partido que terminaría tres a uno. La mala fue que en la final frente al Notthingham Forest, en el minuto 17, debió dejar la cancha tras una falta donde él intenta “pegarle” al rival y termina con una grave lesión de ligamentos. Esto puso en suspenso su pase al Lazio de Italia que se realizaría un año más tarde. Esa final fue el último partido del crack con la camiseta del Tottenham, donde para la temporada 91/92, estuvo todo el año en la enfermería recuperando la rodilla.

Julio de 1992, aeropuerto de la ciudad de Roma. Miles de hinchas eufóricos del equipo de la Lazio esperan a su mesías, a ese que en el mundial en sus tierras había llenado sus ojos con su calidad y carisma. Paul Gascoigne – tal vez, no el jugador más importante inglés, pero sí uno de los mayores talentos que dio la isla -, llegaba al campeonato más duro de futbol: la Serie A “el calcio italiano”.

En el equipo romano pasó tres temporadas. Sus actuaciones claramente fueron en picada. El punto más alto fue en el clásico de la temporada 92-93, cuando convirtió el empate de cabeza de un duelo que culminó uno a uno. Sus apariciones fueron cada vez menos y hasta tuvo una nueva lesión que cuando estaba en plena recuperación, fue agravada por una pelea que tuvo en un bar italiano y donde la lesión por medio de una caída tuvo un aumento en su gravedad.

Terminó saliendo por la puerta de atrás del equipo donde habían apostado por él como principal figura para darle lucha a los grandes de Italia.

Con la rodilla recuperada y la Euro 96 en Inglaterra a la vista, Paul estaba totalmente motivado para volver a ser una gran estrella mundial. El lugar elegido para esa recuperación fue cerca de casa. El Gigantesco escocés Glasgow Rangers era el equipo.

La 95-96 fue un gran año. Volvió a su máxima marca de diecinueve goles y estuvo presente en cuarenta y dos encuentros, casi los mismos que había jugado en tres años en Lazio.

Verano del 96 y “gazza” recibía el llamado de un viejo conocido como Terry Venavles para jugar la Eurocopa en casa. La generación del 90 ya no estaba, pero nuevos valores estaban dominando la joven Premier League y se hacían cargo de la selección. La renovación era algo esperado tras el fracaso de no clasificar al mundial de 1994.

Estos jóvenes comandados por Mr. Arsenal (Tony Adams), le hacían lugar a Gazza para que les dé el toque de claridad que faltaba, ya que para correr había sujetos como Darren Anderton, Steve McManaman o su socio – y uno de los pocos sobrevivientes – David Platt.

Inglaterra tuvo un gran campeonato, pero terminaría cayendo por penales contra una rústica Alemania en semifinales. Aun así, nuestro protagonista tuvo su momento mágico. El 15 de junio del 96, en el estadio de Wembley y frente al clásico de las islas Escocia marcó uno de los goles más lindos de la historia de la Eurocopa. Entrando al área tiró un sombrerito al defensor, y antes que la pelota toque el césped definió al primer palo con un fuerte derechazo, el estadio explotó. GAZZA estaba de nuevo.

 Para la temporada 96-97 Paul volvía a Rangers, donde estaría hasta fines del 97, donde pasaría al Middlesbrough que estaba en los primeros puestos de lo que hoy conocemos como la Championship (segunda división inglesa),  justo antes de que se disputara el mundial en Francia. Su nivel fue bueno y Gazza espera con ansias ese mundial. Semanas antes del comienzo de la copa, Glenn Hoddle tenía otros planes para el muchacho indomable, lo dejaba fuera de la lista de veintidós jugadores a la que Gascoigne respondió con insultos y terminó borracho por la desilusión que le provocó quedar fuera de la copa del mundo.

Esto marcó la debacle definitiva del ídolo a partir de la 98-99. Ya en premier league con “el boro”, su juego empezó a disminuir constantemente, al contrario de lo que pasó con su enfermedad, el consumo de alcohol excesivo terminó consumiendo al crack del fútbol.

Cuenta en una entrevista el jugador Gustavo Lombardi, quien fue compañero en Middlesbrough, que en los partidos todo el equipo hacía el pre competitivo mientras Gazza se quedaba con los utileros tomando café y fumando en el vestuario. Eso sí, también destacó la calidad increíble que tenía como jugador.

Los últimos años de carrera deambuló por varios equipos como Everton, donde jugó con un joven Wayne Rooney, Burnley y hasta tuvo una experiencia en la liga China dejando la actividad como futbolista profesional en Bolton United de la cuarta división inglesa en el 2004.

Una tarde de domingo en Derry

Nada hacía prever que aquel EvertonSunderland del 10 de noviembre de 2012 fuera a pasar a la historia de la Premier League. La cámara repasaba los onces de cada equipo, y se fijó en un jugador en concreto. Hacía 2 años que los clubes de la liga inglesa habían decidido unirse a la tradición de cada 11 de noviembre de lucir en sus solapas la amapola conmemorativa o “remembrance poppy” como homenaje a los soldados británicos caídos. Pero aquel Remembrance Day, James McClean, dorsal 23 del Sunderland, no lució ninguna flor en su camiseta. El gesto supuso un escándalo de tal calibre que el Sunderland tuvo que sacar un comunicado en el que explicaba que la decisión de no llevar la amapola había sido algo personal del jugador, y que el club apoyaba el homenaje a los soldados caídos en el Remembrance Day. Año a año, McClean siguió negándose a colgar dicha flor en su camiseta, y, en 2014, siendo jugador del Wigan, decidió publicar una carta dirigida a su presidente Dave Whelan en la que explicaba sus motivos: “Si la amapola fuera un símbolo de los caídos de la I y II Guerra Mundial, llevaría una. […] Pero la amapola se usa para recordar a las víctimas de otros conflictos desde 1945 y aquí es donde empieza el problema para mí. Para la gente de Irlanda del Norte como yo, y específicamente para aquellos de Derry, escena de la masacre del Bloody Sunday de 1972, la amapola tiene un significado muy diferente. Por favor entienda, Sr. Whelan, que cuando eres de Creggan como yo o del Bogside, Brandywell o la mayoría de barrios de Derry, sabes que todos y cada uno de nosotros todavía vivimos a la sombra de uno de los días más oscuros de la historia de Irlanda, incluso los que como yo nacimos 20 años después del suceso. Es una parte de lo que somos, está enraizado en nosotros desde que nacemos”.

Precisamente del barrio de Creggan, en las afueras de Derry, partía el domingo 30 de enero de 1972 una manifestación convocada por la Asociación para los Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA, por sus siglas en inglés). Entre 10.000 y 15.000 manifestantes clamarían por la libertad de 342 personas detenidas y encarceladas sin derecho a juicio, bajo acusación de pertenencia al IRA. A pesar de que las autoridades habían prohibido cualquier tipo de manifestación, la marcha fue autorizada siempre y cuando discurriera por barrios católicos. Cuando los manifestantes se toparon con barricadas levantadas por el ejército británico, algunos jóvenes empezaron a lanzarles piedras. La respuesta del I Batallón de Paracaidistas fue más que contundente: dispararon a aquel grupo de civiles desarmados causando 14 muertes. El domingo sangriento supuso un resurgir del IRA: si las protestas pacíficas eran contestadas con violencia, entonces el camino de las armas parecía la única manera efectiva de hacerse oír.

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La zona de mayoría católica de la ciudad se hizo célebre como “Free Derry”

Por aquel entonces, el Derry City FC ya sufría una situación excepcional por sus fuertes lazos con la comunidad católica. Hacía tres meses que las autoridades norirlandesas habían decidido cerrar su estadio Brandywell con el pretexto de evitar enfrentamientos entre la afición y la policía norirlandesa, de abrumadora mayoría protestante. Los candystripes se veían obligados a jugar como locales en el estadio de Coleraine, ciudad mayoritariamente protestante situada a 48 km de Derry. Además de ser un trayecto largo, debido a los numerosos controles del ejército, los hinchas del Derry City temían una bienvenida hostil y violenta por parte de la población local, por lo que prácticamente nadie se aventuraba a desplazarse a Coleraine para apoyar a su equipo. Ante esta situación, el Derry City FC decidió abandonar la práctica del fútbol profesional, y durante trece años su actividad se redujo a participar en las ligas locales de fútbol base.

La situación del club era excepcional, y como tal requirió de una solución fuera de lo normal: en 1985, el Derry City FC solicitó formalmente su entrada en la recién remodelada Liga de Irlanda. De esta forma, los candystripes pasarían a competir en una liga de un país al que no pertenecía: la República de Irlanda. El argumento principal para convencer a la federación norirlandesa (IFA, por sus siglas en inglés) y a la UEFA era de peso: el club tenía una base social mayoritariamente católica y republicana situada en la célebre zona conocida como “Free Derry”, y la presencia de la policía norirlandesa en el estadio aportaba más sensación de peligro que de seguridad. Dada la identificación de su hinchada con sus vecinos del sur, la UEFA otorgó un permiso especial para que el Derry City FC pudiera competir en la República de Irlanda. Apenas tres años después de su debut en la máxima categoría de la liga irlandesa, los candystripes alcanzaban el mayor hito de su historia: en la temporada 1988-89 firmaban un triplete tras hacerse con la Liga, la Copa de la Liga y la Copa FAI. Y todo esto pese a los problemas financieros que habían forzado al club a principios de temporada a convertirse de nuevo en un club semiprofesional.

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Más de 2.000 aficionados acompañaron al Derry City en París

La espada de Damocles de la falta de recursos económicos es una constante en la historia reciente del Derry City. El peor momento de su historia llegaba en el año 2000, cuando las deudas amenazaban con obligar al club a declararse en bancarrota. Fue justo en ese momento en el que el club demostró los fuertes lazos con su afición, que movilizó a la población local para recaudar fondos que garantizaran su supervivencia. John Hume, quien además de ser natural de Derry era líder del partido socialdemócrata (SDLP) y Premio Nobel de la Paz, convenció a grandes clubes europeos para que jugaran partidos amistosos en el Brandywell para recaudar fondos. En aquel verano del cambio de siglo, por el césped de Derry desfilaron ilustres como el Real Madrid, el Manchester United y el F.C. Barcelona. Precisamente de aquel partido contra los culés en Derry se recuerda un regate del ídolo local Liam Coyle a un zaguero de leyenda como Carles Puyol.

Tal y como sucedió con el cierre de su estadio, el Derry City FC volvía a optar por medidas excepcionales para poder garantizar su supervivencia. Desde ese verano del año 2000, el club es oficialmente propiedad de sus aficionados, y un John Hume ya retirado de la política sigue ejerciendo como su presidente. A pesar de los vaivenes económicos, los candystripes siguen manteniéndose en la élite del fútbol irlandés, con participaciones memorables en competiciones europeas como aquella primera ronda de la Copa UEFA en 2006 en la que consiguieron sacar un valioso empate (0-0) ante el flamante PSG. En el partido de vuelta en París se cumpliría el guión esperado: 2-0 y clasificación para los locales. Pero en este caso, poco importaba el resultado. El Parque de los Príncipes era un escenario de lujo para celebrar que, a pesar de las dificultades, a este Derry City FC le queda aún mucha cuerda.

The Class of 92

Lo primero que debo decir al comentar sobre Class of 92 es que lo mire con profunda desconfianza. Me sonaba más a un reportaje institucional sin mucho sabor, el típico documento audiovisual para ensalzar a viejas glorias de un club de fútbol, además de hacer una buena propaganda a los distintos sponsor de los mismos. Típico material hecho para hinchas, sobre un club del cual no soy particularmente fanático pero al ver el trailer le di una oportunidad: En las secuencias que encontré en Youtube no solo aparecen los futbolistas, sino que hombres ajenos al balón como Danny Boyle (mítico director de películas como Trainspotting) o Gary ‘Many’ Mounfield (músico de los Stone Roses). Así que le di una oportunidad.
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The Class of 92 es un documental de poco más de una hora y media, estrenado el 23 de noviembre de 2013 que trata sobra la época dorada del Manchester United, la generación que ganó todo en Inglaterra y en Europa, comandados por Ryan Giggs, David Beckham y Paul Scholes.

 
La fecha de estreno no es un dato casual, ya que la película se lanza justo en la temporada en que David Moyes estaba en el banco de los Red Devils, tras la salida de Sir Alex Ferguson (uno de los protagonistas del documental) después de 25 años en el club. El documental muestra la época de oro de un equipo que en ese momento no pasaba por sus mejores años.

Más allá de lo lindo que para un futbolero pueda ser recordar la maravillosa pegada de Beckham o los resultados que pueda dar una buena cantera, lo que engancha del documental es, precisamente, que no habla 100% de fútbol. No hay tácticas ni demasiadas revisiones a la tabla de posiciones pero si un completo repaso por la sociedad inglesa de los 90, con la aparición de Tony Blair y Oasis incluido. Las historias de David Beckham, Nicky Butt, Ryan Giggs, Gary Neville, Phil Neville y Paul Scholes no solo sirven para retratar a lo que jugaban los Red Devils sino que funcionan como reflejo de una cambiante sociedad inglesa, sobre todo de las clases obreras. Esa es la mayor gracia de Class of 92.
En el apartado técnico destaca la buena calidad de la imagen y el correcto uso de archivo. Dos elementos claves para configurar un buen documental. Uno se llega a emocionar al saber lo que le costó a Sir Alex conformar un equipo tan ganador y ver los cambios tras 20 años de cada jugador jugando fútbol o compartiendo en un bar. En particular me debo confesar un hincha acerrimo de Paul Scholes.
En definitiva, The Class of 92 es un documental que llega para dar muestra de una época histórica no solo para un club, sino que para un país entero. Como dice su cartel promocional, es la historia de un equipo que inspiró a una generación completa. La misma que revolucionaría la música con el britpop, por ejemplo. El fútbol no sólo es un deporte sino que tambien es parte de la cultura de un pueblo. Y acá se demuestra. Una película apta para todos, los hinchas de los diablos rojos lo disfrutarán mucho, pero me atrevo a decir que incluso el que no se entusiasme tanto con el fútbol podrá disfrutar de la historia. Lo mejor de todo: Está disponible en Netflix.

Los padres del fútbol – Jimmy Hogan

Corría Octubre de 1882 y en Nelson, una ciudad a poco más de 6 kilómetros al norte de Burnley, nacía, en el seno de una familia católica irlandesa, quien con el paso de los años se convertiría en uno de los entrenadores más influyentes de la historia del deporte más amado del planeta, James “Jimmy” Hogan, casi con toda seguridad podemos considerarlo uno de los “padres del fútbol”.

Jimmy Hogan, que a su más tierna infancia parecía inclinarse más hacia un futuro eclesiástico, finalmente se decantaría por el fútbol, enrolándose en 1902 en las filas del Rochdale Town y, posteriormente, en el Burnley.

Su carrera como futbolista, que se desarrollaría además de Rochadale y Burnley, en Fulham, Swindon Town y, finalmente, Bolton Wanderers, estuvo marcada por su difícil carácter y, sobre todo, por su desmedida ambición por crecer, limitada en muchos casos por técnicos de la considerada “vieja escuela”, técnicos como Spen Whittaker que consideraban que el trabajo fundamental del jugador era correr, prescindiendo casi por completo del trabajo con balón.

Muy diferente sería su carrera como técnico, Jimmy Hogan, que había conocido Holanda en un partido de pretemporada disputado entre su club, el Bolton, frente a un conjunto local, el Dordrecht, sirvió, a pesar de la abultada derrota local por 10-0, para que quedara impresionado por el potencial y las ganas de aprender de los futbolistas europeos.

La oportunidad le llegaría sólo un año más tarde, en 1910, cuando el Dordrecht buscaba un nuevo técnico y Jimmy Hogan deseaba enseñarles todo lo que él llevaba dentro, la decisión sería sencilla por ambas partes y, en poco tiempo, estaba aleccionando a los jóvenes jugadores holandeses el “estílo escocés”, un fútbol que priorizaba el movimiento del balón por encima del “estilo inglés”, mucho más orientado a la capacidad física y el dribbling.

Sus métodos de entrenamiento así como sus charlas tácticas y posicionales mediante diagramas en pizarras le granjearían rápidamente popularidad en su nuevo hogar, tanto que se le ofrecería la oportunidad de dirigir al combinado nacional holandés en un partido ante Alemania, partido que Holanda ganaría por 2-1. A pesar de esta oportunidad, Hogan pensaba que aún podía ofrecer algo como futbolista y pasaría un año nuevamente en el Bolton Wanderers, donde finalmente comprobaría que su futuro debía seguir ligado al banquillo.

Pronto le llegaría una nueva oportunidad, un proyecto ilusionante con el apoyo del “padre del fútbol” austríaco, Hugo Meisl, cabeza visible de la Federación de Fútbol Austríaca que ofrecería a Jimmy Hogan la oportunidad de preparar al combinado nacional austríaco de cara a las Olimpiadas de Estocolomo, donde lograría una aplastante victoria frente a Alemania por 5-1 y, posteriormente, caería frente a Holanda por 3-2 en cuartos de final. Sin embargo, Meisl estaba convencido que el camino marcado por Jimmy Hogan era el correcto y le ofrecería continuar en el cargo prepararndo las Olimpiadas de 1916, un sueño para Hogan que se desvanecería al iniciarse la Primera Guerra Mundial.

El primer conflicto a escala mundial le sorprendía en Viena y, de forma casi inmediata, sería arrestado por su condición de extranjero. La suerte estaría del lado de Hogan quien, sólo un día antes de ser enviado a un centro de internamiento en Alemania y con su familia ya a salvo en el Reino Unido, evitaría ser trasladado al país teuton gracias a los hermanos Blythe que quedarían en su custodia y, durante 18 meses, Hogan trabajaría para ellos enseñando tenis a sus hijos.

Jugamos al fútbol como Jimmy Hogan nos decía. Cuando se cuente nuestra historia futbolística su nombre deberá escribirse con letras de oro. –  Gustáv Sebes

Sin embargo, el fútbol le ofrecería otra oportunidad, en esta ocasión la llamada le llegaría desde algunas millas al este, donde el MTK Budapest le brindaba la posibilidad de convertirse en su técnico, aceptaría sin pestañear.

Sus métodos, acompañados por futbolístas tan inteligentes como György Orth, llevarían al club a un éxito sin precedentes, alzándose con gran cantidad de títulos y desarrollando a muchos grandes futbolístas, entre ellos destacaba Dori Kürschner, quien se haría cargo del MTK tras la marcha de Hogan de nuevo al Reino Unido una vez finalizada la guerra y que, años más tarde, sería un pilar fundamental en el desarrollo del fútbol en Brasil.

Su regreso a Inglaterra no sería el final de su carrera como entrenador puesto que allí dirigiría a Fulham y Aston Villa pero, sin lugar a dudas, el nombre de Jimmy Hogan es sinónimo del mejor fútbol centroeuropeo.

Como decía Gustáv Sebes, futbolista húngaro, “Jugamos al fútbol como Jimmy Hogan nos decía. Cuando se cuente nuestra historia futbolística su nombre deberá escribirse con letras de oro”.