¿Un México a tono?

El seleccionado del colombiano Osorio demostró otra vez que está a la altura de una competencia con los mejores equipos del mundo, los campeones de cada continente y el del mundo.

México llegó tras coronarse campeón de la CONCACAF y se enfrentó en su grupo a nada más ni nada menos que el campeón de Europa –Portugal-, el local –Rusia- y el campeón de Oceanía – Nueva Zelanda-.

Cada partido tuvo los suyo; el debut, fue sin dudas el partido más interesante del grupo, las dos selecciones candidatas al primer puesto de enfrentaron, en nuestra web ya tu vieron un análisis de ese atractivo partido que terminó con resultado de paridad, 2 goles a 2 con mucha emoción sobre el final. Picando en punta el local Rusia que previamente había dado cuenta del conjunto oceánico 2 a 0 en el partido inaugural.

México sería quien lograría –junto con Portugal- obtener la punta. Dio cuenta de Nueva Zelanda 2 x 1. Ese partido no fue nada fácil para la selección del estadio azteca; los  neozelandeses pegaron primero en un primer tiempo que en el que México pasó totalmente desapercibido, muy poca profundidad y con descuidos defensivos que de no ser por los fallos de los atacantes kiwis le hubieran significado la derrota. El segundo tiempo pareció otro partido, el tri salió como una topadora y se llevó el partido por delante con goles convertidos por Raúl Jiménez, su número 9, gran gol, por cierto, y el restante del experimentado Oribe Peralta que significó un bajón anímico para los All Whites y tiró por la borda todo lo realizado en el primer tiempo.

El tercer y último partido del grupo fue contra el combinado local. Los euroasiáticos lograron -sin renunciar a su juego áspero, de roce y fuerte- ponerse en ventaja. Sin embargo, a diferencia del partido anterior, México despertó temprano y a los pocos minutos ya estaba el marcador igualado. Por primera vez en la Copa, aparecería como titular el joven ex Pachuca, Hirving Lozano, poseedor de un futuro más que prometedor, retóricamente, con sus 174 centímetros puso un gol de cabeza que sentenció el encuentro en un 2 a 1.

La fase de grupos se fue con un México segundo por diferencia de goles que solo perdió puntos con Portugal, quien solo perdió puntos México. Portugal ganó la puja y se llevó el primer lugar.

El rival de turno sería Alemania, el joven, pero talentoso equipo teutón; el conjunto norteamericano se vio superado desde el minuto uno al 90. Los del viejo continente fueron arrolladores y no dejaron reaccionar en ningún momento a los mexicanos. Dos goles del joven Goretzka antes de los ´10 minutos fueron lapidarios para un México que no tuvo armas para remontar ese resultado adverso y pudo apenas descontar cuando perdía por tres goles en el minuto ’89. El partido se fue con un contundente 4 x 1.

¿Qué nos deja este México? Que tiene una plantilla más que interesante pero que aún tiene mucho para mejorar si quiere hacer una buena Copa del mundo. El planteamiento del criticado Osorio es interesante, su filosofía marca presión alta, juego por las bandas, ensanchar el campo y siempre que sea posible jugar por abajo. Varios jugadores prometen llegar en gran nivel al mundial de Rusia; jugadores como Hirving Lozano o Raul Jimenez permiten soñar a una selección mexicana que se ve muy cerca de clasificar al mundial de Rusia 2018. El sabor amargo lo deja la durísima derrota sufrida ante los teutones, pero no podemos por eso no ver todo lo realizado en la fase de grupos que fue muy bueno.

El modelo a seguir

En tan solo un rango de tres días, Alemania ha podido alzar dos trofeos: campeones del Europeo U21 en Polonia y de la Copa Confederaciones en Rusia. Dejándose Löw a jugadores como Neuer, Kroos, Müller, Khedira u Özil en sus vacaciones y arrebatando a Stefan Kuntz (seleccionador del equipo U21) algunos otros, Joachim ha sabido alimentar en los más ‘pequeñines’ una idea de juego variable dependiendo el contexto en el que se encuentren. Respaldado bajo una actitud y mentalidad superior, ha gestionado aptitudes en sus jugadores que han podido, ellos mismos luego, solventar con creces en un torneo de naciones anticipando la Copa del Mundo próxima.

Basándose en rasgos pragmáticos y prácticos, han superado en el marcador a una selección de Chile que si no es la mejor de su historia, se necesitaría una toma del VAR para ver si entra o no en el cetro. Jogi, tuvo un gran mérito en la final: sabiendo que sus jugadores no podían manejar el balón a una velocidad y control como la de su semejante, optó por recular en el territorio y dejar maniobrar a los de Pizzi en condiciones no tan fructíferas. Aun con la precisión y destreza del movimiento del esférico perteneciendo a los de rojo, nunca se sintió una inferioridad marcada de Alemania ante su rival. En la pizarra, en la estrategia y en la táctica sin pelota, no cabe duda que Löw acertó. El gol proviene de un error en salida de Marcelo Díaz producto de una buena presión entre Timo Werner y Lars Stindl.

Die Mannschaft ha conseguido su primer trofeo confederativo. El próximo año en la misma zona geográfica, la Alemania de Joachim Löw tendrá un solo objetivo: revalidar el título de campeón del mundo bajo un presagio. Y es que el ganador de la Copa Confederaciones nunca ha podido obtener el Mundial luego. Lo cierto es que, bajo la conducción del actual entrenador con un abanico abierto de jugadores con capacidades sobresalientes, el objetivo no es un tabú. Mantener la convicción y nivel competitivo bajo cambios de jugadores que elevan o jerarquizan tus ideales, es un valor inconmensurable. Alemania en lo futbolístico posee un batallón inexpugnable y sin duda es un modelo a imitar.

 

Pragmatismo Die Maschine

Se decía en la previa del torneo que reúne a las selecciones campeonas de los certámenes continentales, que para equipos como la Die Mannschaft que es dirigida por Joachim Löw hace más de una década, no había demasiado ‘estimulo’ fijándose tan solo en la nómina que Jogi llevaba a tierras donde se disputará el próximo campeonato mundial.

Lo cierto es que, de forma mesurada, siguiendo un proceso coherente que radica aun con más fervor año a año en su torneo doméstico, vemos también como muchos le han comenzado a llamar ahora, el ‘equipo B’ de Alemania sigue dando muestras de lo bien que se están cimentando las bases en terrenos formativos, llevado de la mano con buenas decisiones extra-futboleras.

Suplantando al lejano ya, ex entrenador Jürgen Klinsmann y continuando una doctrina que antecede la Copa del Mundo 2006, la seriedad y el trabajo son los respaldos que uno encuentra en los resultados de Alemania en el fútbol. El talento bien fecundado llevado al profesionalismo dentro y fuera del césped.

Se comentaba del pragmatismo alemán y se generaba un nulo debate al decir que eran todos altos, fuertes y sin sangre en las venas; con el paso del tiempo, las piernas de los alemanes han dejado de ser rígidas para poder regatear a veces al fiel estilo de un sudamericano o no tan altos para poder inmiscuirse en túneles angostos y salir con la pelota en buenos términos. Mentalmente dotados y abiertos a impregnar nuevos conceptos en búsqueda de mejoras individuales y colectivas para un logro común.

En la semifinal con México, Alemania dio dos cachetadas nada más empezando el partido y no tuvieron problemas en volver a sistemas de antaño para poder castigar luego en los contragolpes que comandaban Julian Draxler o Leon Goretzka, secundados de la artillería a sus alrededores.

El conformismo hecho estilo de juego

En el segundo partido del Grupo A, se enfrentaron el anfitrión, Rusia, contra el actual campeón europeo, Portugal. Rusia sacó ventaja en el primer partido, venciendo a una diezmada Nueva Zelanda; con poco consiguió los 3 puntos. Portugal no pudo llevarse la victoria contra México, que le empató el partido en el epílogo del mismo.

El encuentro comenzó a desarrollarse con Portugal manejando la pelota, sin profundidad, pero buscando los espacios. Por momentos Rusia se lanzaba a la presión alta, pero sin convicción. A los 8′, tras un centro cruzado -letal para los laterales- Cristiano Ronaldo, entrando por detrás de toda la defensa, mete un frentazo que sorprendió al golero ruso, atinando a la mera reacción, sin lograr evitar que el balón ingrese con vehemencia.

Analizando la incidencia se denota un claro error defensivo. Nunca se prestó atención al jugador que venía por el segundo palo -ni más, ni menos que Ronaldo-.

Con la ventaja, Portugal intentó circular el balón con comodidad y llevar a Rusia a la desesperación. La selección local, procuró con afán, aproximarse al arco rival en bloque, pero sin contundencia, sorpresa, ni claridad como para desnivelar y convertir. Falló durante todo el primer tiempo la conexión entre el mediocampo y el ataque; concretando casi nulas ocasiones de gol.

El dominio de toda la parte inicial fue para Portugal, que sometió a Rusia, “sin despeinarse”; con orden táctico y sacando provecho de la diferencia obtenida en el marcador.

La parte complementaria inició con Rusia mostrando otra actitud, algo más agresiva, sin tanta especulación, por momentos inquietando a la defensa portuguesa. Igualmente, el equipo que tuvo las situaciones más cercanas al gol fue el visitante, con reiteradas llegadas que pusieron a prueba al guardameta Akinféev, que respondió de excelente forma, impidiendo que la diferencia sea mayor.

Transcurriendo el encuentro, Rusia empezó a asediar y arrimarse al arco contrario, obteniendo la mayor cantidad de situaciones para convertir en el partido, pero fallando a la hora de la “pincelada final”. Parecía que Portugal se conformaba con la mínima, no invirtiendo en ir al frente y así aumentar la disimilitud en el marcador.

Más hacia el final, el partido cayó en un bajón futbolístico. Portugal mitigando cualquier intento de reacción de la selección rusa, que en los 90′ no se acomodó y se acordó tarde que debía sacar un resultado positivo.

El partido concluyó con la victoria lusitana, por la mínima diferencia, que puede llegar a complicar al anfitrión.

Goretzka box-to-box

Alemania ganó, y realmente no es noticia. Si puede ser noticia que lo haya hecho con un equipo muy joven, con muchísimos jugadores que son recambio de la generación que se alzó con el título de campeón del mundo hace ya tres años.

Hoy Löw, mandó a su equipo con un 4-3-3 en donde la presión alta, la superioridad numérica en cada incidencia de juego y la sorpresa en cada jugada, fueron las claves de un andamiaje que parece muy aceitado. Esto debido a que el cambio en el fútbol alemán excede a la órbita de la mannschaft y los clubes cada vez presentan más y más jugadores con un perfil asociado a la idea de la selección. También sucede a la inversa, el equipo alemán juega a la imagen y semejanza de lo que podemos ver en la Bundesliga.

Hasta que comenzaron los cambios pasados los 60 minutos, los de Löw realizaban un 4-3-3 -como mencionamos- para defender, en donde Rudy se colocaba como pivote casi ocupando el espacio que quedaba entre Rüdiger y Mustafi. Y quedaba la presión en el mediocampo para Lars Stindl y León Goretzka. A la hora de atacar, el equipo pasaba a ser un 3-4-3, ya que Jonas Hector, lateral izquierdo, se desplegaba en el campo y Joshua Kimmich pasaba a cerrar la línea de tres. No obstante, el equipo en ataque daba más de un paso adelante. Esto generaba una presión brutal sobre campo australiano, dificultando su salida con balón y recuperando rápido el útil. Cuando la recuperación no se daba, las líneas estaban tan ajustadas que rápidamente volvían a quedar por detrás de la línea del balón.

En ese juego ofensivo, en algunas ocasiones era Kimmich por su banda quien se desprendía, dando mucha más amplitud al ataque que cuando quedaba Stindl por ese lugar. Allí, era Sebastien Rudy el que formaba la línea de tres en el fondo.

Arriba, Julian Draxler y su tocayo, Julian Brandt mostraron todo su repertorio: regates, diagonales, desbordes, pausas, cambios de ritmo. Fueron un espectáculo. Asimismo, el verdadero lujo, fue ver el partido de León Goretzka. El chico del Schalke 04 logró cuajar un verdadero partidazo. Alternando con Lars Stindl para pisar el área cuando el equipo atacaba, filtrando pases entre las concurridas líneas australianas y marcando el tempo del equipo. A la hora de defender, luego de que la presión de su línea de veía superada, tomaba posiciones defensivas. De hecho, logró a hacer cierres interesantes en tres cuartos de campo defensivo.

El partido de León, nos hizo recordar un poco lo hecho por Michael Ballack, un verdadero box-to-box, yendo de área a área manejando los hilos del conjunto de Löw. Y en gran medida participando en los tres goles. Haciendo bascular el equipo, cambiando la orientación del juego en ataque para el desborde y centro atrás de Brandt en el primer gol. Realizando una preciosa pared que termina con un penal tras pisar el área, para el segundo gol. Y rompiendo líneas entrando de sorpresa para el tercero.

También debemos considerar que, la salida de Sandro Wagner por Timo Werner dio aún más sorpresa al conjunto teutón. El delantero de Hoffenheim hizo un gran partido, pero jugó de un modo mucho más posicional que Timo, que desde su entrada apareció con mucha más movilidad. Mientras el primero fijaba marcas, el segundo sacaba a los defensas de su zona de confort. Con ambos estilos, Alemania lastimó.

El resultado es ajustado pero tal vez sea por errores de Leno, que fue sin dudas el punto más flaco del equipo, no obstante, nos dejó con muchísimas ganas de ver más de este equipo. Y sobre todo del chico León Goretzka.

Tablas con buenas sensaciones

Hoy nos convoca un atractivo partido en lo previo y en lo ocurrido dentro del campo de juego. Se enfrentaron Portugal y México por el grupo A de la Copa Confederaciones en Rusia. El grupo es conformado por quienes protagonizaron el encuentro, el local y el vigente campeón de Oceanía, Nueva Zelanda.

Esperábamos un buen partido. De ida y vuelta, de dos grandes equipos; el campeón de CONCACAF y el de Europa.

Los primeros minutos presentaron un México tocando muy bien el balón, dominando el encuentro, pero sin inquietar. Portugal estaba sólido en defensa pero dejaba jugar a México. Este, presionaba muy arriba forzando errores en las salidas del conjunto Lusitano. Las figuras portuguesas no aparecían. Pero poco a poco comenzaron a exhibirse jugadores como Ricardo Quaresma o el mismo Cristiano Ronaldo. Por el otro lado Carlos Vela y Javier Hernández, estaban muy movedizos por las bandas ayudados por los laterales en varias ocasiones, lograron alguna jugada de rigor.

A pesar del aparente dominio tricolor, la primer jugada clara de gol llegó por parte de los del viejo continente; tras la barrera y el palo después quedarse con el record de CR7 –podía convertirse en el único jugador portugués en marcar durante siete partidos consecutivos con su selección- Pepe, de volea ponía lo que parecía ser el 1 – 0, que anuló el juez argentino Pitana, VAR mediante.

El partido comienza a empardarse y ya el dominio mexicano no era tal. Tras dos buenas intervenciones del guardameta Ochoa, llega un gran gol de Portugal. Una excelente combinación entre los dos mejores en el aspecto ofensivo de los portugueses terminó con Ochoa por el camino y Quaresma decretando ahora sí el 1 – 0.

El conjunto de Norteamérica sintió el golpe anímico, de hecho, al minuto, el mismo Quaresma casi pone el 2 – 0 que sonaba a mucho tras un maravilloso taco del delantero merengue.

Minutos más tarde, cuando Portugal jugaba mejor, llegaría el empate. Tras un centro de Jimenez y un fallo del lateral Guerreiro, Vela mando el centro atrás que encontró la cabeza de Chicharito y fue el 1 – 1 con el cual se fue la primera mitad.

La segunda parte no fue tan interesante, al final de la misma vino lo mejor. Ambos equipos salieron precavidos, sin profundizar demasiado. Guardando sus armas. A los 10 minutos de dio un cambio en el partido a mi entender; la salida Nani, que prácticamente no tocó el balón y el ingreso del joven Gelson que le aportó una frescura y una nueva dinámica al equipo.

Tras jugadas de escaso peligro para ambos equipos llegó a los 84 minutos un soberbio cabezazo del recién ingresado André Silva que desató una espectacular atajada del portero del Granada.

Tan solo un minuto después llegó el segundo gol portugués que parecía sentenciar el encuentro. El lateral Cedric sigue la jugada que va por su carril y sin marca llega al área rival y chuta, tras un desvío la pelota vence a Ochoa y parecía partido liquidado 2 – 1.

Portugal pudo liquidarlo, pero goles errados, son goles en contra. A los 91 minutos de juego, tras un córner, el zaguero Héctor Moreno molestado por el central Lusitano Fonte pone el 2 – 2 final con un cabezazo monumental.

¿Qué nos deja este partido? Que Portugal y México son dos grandes competidores y tienen con qué luchar por el título. Hilando más fino nos deja la estupenda actuación de, en mi opinión el mejor del partido, William Carvalho; el mediocampista más defensivo pero ningún negado con el balón, sin fallar en las entregas de pelota, el nexo del equipo entre la defensa y el mediocampo/ataque. Por otro lado, nos deja la vigencia de Javier Hernández, que pese a estar jugando en un equipo de tal vez no primerísima línea está más vivo que nunca.

Si bien es muy prematuro, ambos equipo son, a mi entender, candidatos al título.

 

Quitándose la mochila del debut

Las dudas iniciales en el público y la prensa rusa, hacían de este debut en Copa Confederaciones un partido mucho más complejo del que podemos esperar ante Nueva Zelanda.

Ambos entrenadores salieron con propuestas muy cuidadosas, pero a sabiendas de que un gol recibido sería catastrófico para ambas escuadras. Porque, tanto europeos como oceánicos no tienen tantas variantes para poder revertir un resultado. Esto se agudiza con los segundos.

Defendiendo, ambos presentaron líneas de cinco hombres, en el caso de Nueva Zelanda mucho más estática cuando le tocó atacar, ya que no lo hizo con un juego asociativo, progresivo y que se valiera de la liberación de los carrileros, sino que decidió saltarse el mediocampo la gran mayoría de las veces, intentando colocarle balones largos a un solitario Chris Wood. El mejor exponente de la selección neozelandesa, poco pudo hacer al recibir generalmente balones aéreos de espalda al arco y sin hombres para descargar los pases que podía controlar.

Su mejor y único aliado por el planteo del entrenador de Nueva Zelanda era Marco Rojas. Pero en vez de ser un segundo punta, directamente fue derivado a tareas de contención, ya que se ocupó de Glushakov y Samedov dependiendo de quien se tirase sobre la banda derecha.

Lo que observamos entonces del campeón de Oceanía fue sumamente pobre, desde la propuesta futbolística, hasta la calidad táctico-técnica de sus jugadores. No se vislumbró en ningún momento una capacidad de reacción y además, desde el primer minuto cedió terreno y balón al combinado local. Ellos, se preparan para la final de su clasificatoria ante Islas Salomón, para luego si vencen, ir ante el quinto de Sudamérica. Cuesta creer que puedan, con este nivel, hacerle frente a una selección de estos lares.

Por su parte Rusia, que como dijimos dominó terreno y balón, tampoco fue algo digno del Bolshoi. Le costó progresar en el campo y a sus delanteros se les dificultó el poder realizar movimientos coordinados. Smolov y Polov no son centrodelanteros clásicos, suelen ensanchar el frente de ataque cayendo a banda con buenos resultados, pero hoy lo que vimos es que directamente se pisaban. Caían juntos sobre la banda, facilitándole el trabajo a los zagueros neozelandeses. No obstante, siempre fueron los primeros defensores del equipo, realizando presiones altas. De ese modo llega el primer tanto, aunque el mérito es de la sala de máquinas del equipo ruso. Ese triángulo en el mediocampo formado por Glushakov, Erokhin y Golovin acortaron el terreno de juego de su rival apretando mucho, y muy bien en tres cuartos de campo. Esa rápida recuperación les permitió conseguir el primer gol, pero además, forzar a Nueva Zelanda a abusar de los balones largos que mencionamos antes.

El otro cambio sustancial se dio con el ingreso de Bukharov, un delantero posicional que fue a ocupar el lugar de Polov. Eso le permitió fijar las marcas y dejar mucho más libre a Smolov. Fue entonces, cuando el último goleador de la liga rusa se pudo soltar con todo su potencial y observamos los mejores minutos en ofensiva de los rusos, pero además, lo mejor en materia individual en un partido que tampoco se caracterizó por ser vertiginoso y entretenido.

Rusia sale victorioso, pero más allá de los tres puntos. Gana en confianza, se saca de encima al rival más débil del grupo, si, pero también al que más presionado y obligado a conseguir los tres puntos estaba. Esto no era nada sencillo, y menos siendo local.