La toma del palacio

La jornada sabatina de Premier League nos tenía preparados un verdadero partidazo. Liverpool recibía a Crystal Palace, un equipo que ha sabido ser una piedra en el zapato de los Reds desde aquel recordado 3-3 en la temporada 2013/2014.

Klopp ponía en cancha un esquema diferente al que nos habituó desde su llegada a Anfield: Fabinho y Henderson integraban la medular de un 4-2-3-1, con Milner en el lateral derecho (Alexander-Arnold lesionado), Matip acompañando a Van Dijk, Keita por izquierda, Mane por derecha y Firmino alternando la mediapunta y el puesto de centrodelantero con Mohamed Salah. Por su parte, Roy Hodgson mandaba a la cancha a Speroni por las lesiones de Hennessey y Guaita. Un 4-5-1 en retroceso, con Ayew en punta, buscando ser la referencia de Townsend y Zaha, con claras instrucciones de atacar las espaldas de Robertson y doblegar con el lateral a Milner, respectivamente.

Fabinho se desprendía del doble 5 para conducir las transiciones del equipo local, siendo Jordan Henderson el líbero de Van Dijk-Matip para anticipar lo más cerca del arco rival las corridas de Ayew y Zaha. La presión alta de Liverpool se veía desde es el primer minuto, presionando de a dos jugadores para recuperar rápidamente la posesión. Las Águilas de Londres se veían superadas táctica y técnicamente, siendo Speroni quien mantenía el empate con buenas atajadas a Matip y Mane.

Pero el fútbol, que poco conoce de justicia y merecimientos, le susurraba al Palace que podía hacer ruido en Anfield. Las oportunidades estaban en las espaldas de Fabinho, que solo podían ser encontradas por balones largos y rápidas salidas, buscando la pausa y la devolución precisa de Ayew para los picantes extremos. Fue así como, a los 34 minutos, Zaha sacó a bailar a Milner y metió un preciso centro raso para Townsend que, de zurda, vencía a Alisson y ponía el 1-0.

Ante la urgencia y la necesidad de lograr los 3 puntos, Liverpool aumentó la ofensividad y logró dar vuelta el resultado en tan solo 8 minutos. Salah a los 46, tomando una pelota perdida tras remate de Fabinho, y Firmino con una buena jugada personal en el área a los 53 ponían el 2-1. Los dos nombres importantes del ataque red, que cada dia se entienden y juegan mejor, daban vuelta un partido que todavía tenía emociones por dar.

Dicho y hecho, a los 65 minutos, Tomkins ponía el 2-2 parcial con un gran cabezazo colocado, luego de un preciso córner lanzado por Milivojevic, la figura indiscutida del equipo visitante, amo y señor de las pelotas paradas. De no ser por Speroni, Crystal Palace podría haber logrado un valioso punto. El arquero argentino, de pésimo partido, perdía un centro lanzado por Milner y le dejaba en bandeja el 3-2 a Salah. Mane ponía lo que pareciera ser el 4-2 definitivo a los 92 minutos, pero Meyer le daba suspenso con su primer gol con la camiseta del Palace, firmando el 4-3 final.

Liverpool lograba el triunfo con más ganas que fútbol, pero eso no debe engañar a Klopp. Las ausencias de Alexander-Arnold y Lovren, los bajos niveles de Milner y Keita y la incapacidad de Fabinho de encontrar la regularidad son errores que debe corregir para levantar el trofeo a final de temporada. Asaltaron el palacio, solo falta encontrar la corona.

 

Santa esperanza

La visita de Manchester City a St Mary’s Stadium podía cerrar un diciembre fatídico o abrir una última puerta para obtener, por primera vez en la historia, el bicampeonato de Premier League. Los tropezones ante Leicester y Crystal Palace, potenciados por el imparable momento de Liverpool, instalaban una pequeña crisis futbolística y de resultados.

Por el contrario, eran otros los aires respirados en Southampton. En el otro extremo de la tabla, y  con Ralph Hasenhüttl al mando, los Saints buscaban mantener su franca levantada y alejarse de los puestos del descenso. Luego de finalizar el largo invicto de Arsenal y vencer a un rival directo como Huddersfield Town, se encontraban con un duro rival, tanto por calidad como por estilo de juego.

El estilo propuesto por Hasenhüttl se hacía ver desde el primer minuto y reafirmaba lo mostrado en los anteriores encuentros. Líneas compactas y retrasadas en defensa, con Elyonoussi y Ward Prowse como conductores, buscando activar a Charlie Austin, el ariete y finalizador del equipo.

El partido comenzaba con un City dominador, como de costumbre, y con el equipo local replegado. Las ocasiones de peligro no tardaban en llegar,con McCarthy luciéndose con una gran tapada a Bernardo Silva y, minutos mas tarde, Austin fallando en el control en un mano a mano contra Ederson. A los 10 minutos caería el gol, producto de un desborde por derecha de Bernardo Silva, el mejor jugador del City de la temporada, y un preciso pase a David Silva.

Manchester City se floreaba, dando una auténtica demostración del juego de posesión y ataque por las bandas, generando situaciones de peligro y acercándose al segundo gol. Pero Southampton hizo sus deberes: imitando los habituales planteos de Klopp y su Liverpool, la presión alta a Zinchenko fue efectiva por parte de Pierre-Emile Højbjerg, quien logró trasladar hasta el área y vencer a Ederson con un fuerte remate.

El empate complicaba las cosas para el elenco visitante, que debía ganar como sea para acercarse lo más posible a Liverpool. Fruto de esa necesidad, combinada con un fútbol ofensivo y un gran dia de los extremos Citizens, Sterling se interna en el área y envia un centro raso que Ward Prowse manda al fondo de su propio arco. Y para liquidar el encuentro, dos minutos después del autogol y segundos antes del final de la primera parte, Zinchenko envia un preciso centro que Agüero conecta y logra vencer, tras una floja respuesta del arquero rival.

Los segundos 45 minutos fueron protocolares, siendo una de las acciones destacadas la expulsión de Højbjerg. El equipo de Guardiola, como de costumbre, supo controlar la pelota para anular al rival, y así, irse con los 3 puntos a Manchester.

Importante triunfo del City, tanto para recortar puntos al líder de la tabla como para recuperar el nivel de juego. La próxima fecha recibirán a Liverpool, en un encuentro que podría definir el futuro de la temporada 2018/19. Los Santos vinieron marchando, pero los Ciudadanos se fueron caminando y con la santa esperanza intacta.

Un cuento de lobos y penales

20:45 el horario. Molineux Stadium, el estadio que hospedaba a dos buenos equipos. Wolverhampton buscaba recuperarse de dos duras caídas ante Brighton y Watford, las cuales significaban la segunda y tercera derrota de una muy buena temporada. Por su parte, el elenco visitante quería volver al triunfo del 1-0 sufrido en Wembley contra el puntero de la Premier League, Manchester City.

El equipo dirigido por Nuno Espiritu Santo repetía su atractivo 3-4-3 mostrado a lo largo de la temporada, reemplazando a Adama Traoré por Cavaleiro con respecto al equipo que sufrió la derrota ante Brighton. El conjunto visitante, priorizando el duelo contra PSV en Champions League, daba ingreso a Winks y Foyth, el flamante convocado defensor a la Selección Argentina. Lo que suponía una noche soñada para él, terminaría en una autentica pesadilla..

Hablando de una mala noche, el comienzo de Tottenham no era nada alentador, con una lesión de Moussa Dembele a los 3 minutos, dando ingreso a Heung Min Son en el tridente ubicado detrás de Kane. Así, el francés Sissoko pasaba a ocupar el mediocampo con Winks.

Wolverhampton buscaba juego por las bandas, con Castro y Doherty generando amplitud, desdobles con Cavaleiro y Helder Costa y centros a Raúl Jiménez, quien se encontraba bien custodiado por Foyth y Alderweireld. Sin embargo, Tottenham comenzaba a apoderarse del encuentro, llegando la primera chance de peligro en el botín zurdo de Kane, bien denegada por Patricio.

Pero a los 27 minutos, Lamela lograba, con un buen regate, salir de la presión rival, encontrar a Son, que le devolvería una gran pared, y definir con su pierna derecha para poner en ventaja a los Spurs. Tan solo 3 minutos después, Trippier enviaba su primer centro del encuentro y encontraba totalmente desmarcado a Lucas Moura, quien marcaba el 2-0 con un certero remate de cabeza.

El resultado adverso no modificaba los movimientos del equipo local, que seguía buscando, ahora de manera más directa, los pivoteos y apariciones del mexicano Jiménez. Tottenham, con dos goles a favor, utilizaba a Winks como primer pase, siendo Sissoko el que mas despliegue otorgaba de los dos. A los 36 minutos, Wolves realizaba otro ataque por derecha(entre Doherty y Joao Moutinho), el cual Jiménez terminaba en gol, pero era anulado, de manera incorrecta, por offside.

Comenzado el segundo tiempo, las alineaciones seguían iguales pero no así las posturas de los equipos; Wolves, en tan solo 6 minutos, generaba tres buenas respuestas de Lloris. Con la presencia de Eriksen desde los 59 minutos, Tottenham sufría el peligroso crecimiento de Wolves, protagonizado por Neves, Helder Costa y Doherty. Pero fiel a sus principios, el futbol no sabe de merecimientos y, a los 62 minutos, Kane cortaba una racha de 3 partidos sin anotar goles, poniendo el 3-0 y cerrando el partido. Pero Pochettino no tenía entre sus planes a la figura del rival: Juan Marcos Foyth, su propio joven talento.

El joven argentino, que venía de mostrar un gran nivel en el partido contra West Ham, sería el villano de la noche, cometiendo dos penales que serían convertidos por Neves y Jiménez, respectivamente.  Wolves, que podría haber conseguido el empate con una mejor puntería, dejaba una muy buena imagen confirmando que es el mejor de los tres equipos ascendidos y que peleara por un puesto de Europa League.

¿Alguien pidió un ingeniero?

Los presentes de West Ham y Manchester United no podían ser mas dispares a la hora de jugar este partido. 3 partidos invictos marcaban un renacer futbolístico y resultadista para los Hammers, con victorias ante Everton y Macclesfield (goleada 8-0 por Carabao Cup) y un valiosísimo empate ante Chelsea. Los Red Devils, por el contrario, llegaban bajos anímica y futbolísticamente. Las ultimas semanas mostraban empates contra Wolverhampton, una dura caída por penales contra Derby County, fuertes declaraciones de Mourinho sobre Pogba y la figura de Zinedine Zidane haciendo ruido cada vez mas fuerte sobre Old Trafford.

En los locales, Pellegrini volvía a contar con Marko Arnautovic y alineaba los mismos 11 que lograran los primeros tres puntos de la temporada contra Everton. Mourinho alineaba en el centro de campo a Pogba, McTominay y Fellaini en el centro de campo y Lukaku acompañado por Anthony Martial en el frente de ataque. Matic acompanaba a Smalling y Lindelof en la defensa, con Shaw y Young en los carriles.

Con tan solo leer los interpretes y las posiciones de ambas formaciones, se podían anticipar dos cuestiones: Pellegrini planteaba las duplas Yarmolenko-Zabaleta y Masuaku-Anderson para atacar a los desprotegidos Shaw y Young, quienes serian los encargados de enviar centros venenosos para el delantero belga y su acompañante francés. Sin haber comenzado el partido, el Ingeniero ya comenzaba ganando la batalla táctica a The Special One.

Y en el resultado, la victoria real comenzaba a los cinco minutos. Zabaleta, como en sus mejores anos, aparecía como una flecha por derecha para centrar y que Anderson, con una gran definición de taco, venciera a De Gea para poner el 1-0 parcial. Mou acusaba, en conferencia de prensa, la ausencia del VAR como culpable del gol. Y no está tan equivocado: cualquiera de los árbitros que utilizan esta herramienta hubieran defendido esa jugada mejor que sus centrales.

El equipo visitante encontraba sus mejores jugadas a centros de Ashley Young, con un cabezazo fallado por Martial y uno de Lukaku que se estrellaba en el palo. El partido era parejo, hasta que a los 43 minutos, los dirigidos por José recibían un baldazo de agua fría: Yarmolenko, luego de un centro desde la izquierda, contaba con todo el tiempo del mundo para parar la pelota, acomodarse dos veces y perfilarse para su zurda. ¿El resultado? 2-0 y knock-out a las esperanzas de un empate que ni los de Manchester esperaban.

Segundo tiempo en marcha y, en 25 minutos, Mourinho introducía dos cambios para cambiar el resultado: Rashford por Lindelof y Fred por Pogba, quien no saludaba a su entrenador al salir del campo, buscaban imprimir dinamismo y velocidad a un lento equipo que, excepto por un cabezazo de Fellaini salvado por Fabianski, no lograba inquietar a la defensa local.

Sin embargo, a los 70 minutos, Shaw enviaba un córner al área que Rashford, con una buena definición, lograba vencer en el primer palo al arquero polaco y brindar una luz de esperanza a su equipo. Pero sus compañeros no veían la misma luz: casi 4 minutos después del 2-1, Noble se paseaba como por su casa en la medular del equipo rival y asistía de gran manera a Arnautovic que, mano a mano con De Gea, sentenciaba el 3-1 final.

Aplausos para el Ingeniero Pellegrini, que en dos meses pudo encontrar su 11 ideal, un estilo de juego y una cadena de buenos resultados. Abucheos para Mourinho, que, casi dos años y muchos millones gastados, no ha podido encontrar un equipo ideal. En la próxima fecha, West Ham visitará a Brighton en busca de estirar su gran momento. Los de Manchester, por su parte, recibirán a Newcastle por Premier, en dos partidos clave para definir la permanencia de su DT.

Volar alto o anidar en el fondo

Movilidad, juego asociado, partidos vibrantes, grandes goles y sacrificio son algunas de las características más destacables de la Premier League. Cardiff City, conocido como los Blue Birds, carece de dichos factores y acumula tan solo dos puntos en lo que va de la temporada. Manchester City buscaba reponerse del traspié sufrido en Champions League mientras que, de reojo, prestaba atención a lo que ocurría en Anfield Road.

En la previa, se esperaba que el equipo de Manchester desplegara todo su futbol en suelo gales y ganara cómodamente este encuentro. Guardiola alineaba a Otamendi junto a Laporte en la zaga central, Agüero en punta, Sane por banda izquierda y Bernardo Silva para aportar su cuota de creatividad en el mediocampo. Por su parte, Neil Warnock proponía un mediocampo de marca con Ralls, Camarasa y Arter para oponer resistencia a las conducciones de los volantes ofensivos rivales. Hoilett y Bobby Reid, parados como mediapuntas en ataque y retrocediendo como extremos en defensa, tenían la difícil tarea de abastecer a Danny Ward y, a su vez, frenar las subidas de Fabian Delph y Kyle Walker.

Los 90 minutos fueron un monologo Citizen, brindándoles a Bernardo y Gundogan la libertad de moverse por todo el frente de ataque. Agüero fue una pesadilla para los centrales de Cardiff City, quienes no pudieron tomar su referencia ni anticiparlo ante sus constantes irrupciones en el área. Sterling no pudo ser incisivo por banda derecha, pero Leroy Sane pudo hacer un gran partido, reafirmando una esperanzadora vuelta a su nivel de la temporada pasada.

Etheridge, responsable absoluto de los únicos dos puntos obtenidos por su equipo en la temporada, no tuvo nada que hacer en ninguno de los 5 goles encajados por su equipo. El Kun, Bernardo (a jugada de pelota parada), Gundogan mandaban a su equipo tres goles arriba al entretiempo. La respuesta de los locales era nula, lo cual era confirmado en la cantidad de tiros a arco: cero. El segundo tiempo seria de pura posesión celeste, sin ningún tipo de oposición rival. Mahrez, quien ingresaba por el delantero argentino a los 61 minutos de partido, anotaba dos goles para sentenciar un encuentro caracterizado por la diferencia de calidad, ideas e intensidad de ambos planteos.

La próxima fecha Cardiff enfrentará en un duelo directo a Burnley, quien logró salir del fondo de la tabla por una contundente goleada por 4-0 a Bournemouth. Por su parte, Manchester City tendrá un encuentro correspondiente por Carabao Cup contra Oxford, anteúltimo de League 1, y recibirá, por Premier League, a Brighton.

La temporada es larga y todo puede cambiar, producto de una buena racha propia o una mala racha de los rivales de la parte baja de la tabla. Pero lo mostrado hasta el momento solo genera preocupación: Warnock y sus dirigidos parecen no estar a la altura de las exigencias y una derrota contra Burnley la próxima fecha podría ser contundente para sus aspiraciones a mantener la categoría.

Cambiar las visitas a Old Trafford, Anfield y Emirates por excursiones a Rotherham y Preston no suena muy alentador, pero a este paso es lo mas factible. Momento de los Blue Birds de levantar vuelo y lograr la hazaña. De lo contrario, deberán buscar un nuevo nido en la segunda división.

El mejor regalo de cumpleaños posible

Everton – West Ham, Pellegrini vs Marco Silva. Dos estilos distantes pero bien marcados, por actualidad y por la trayectoria de sus entrenadores. El joven DT luso intenta imponer un futbol de posesión, con mucha fluidez y gran despliegue, desde la subida de sus laterales hasta la movilidad de sus atacantes. El equipo del Ingeniero, quien festejaba su cumpleaños 65, sumido en una crisis deportiva (4 derrotas al hilo, con 10 goles en contra y tan solo dos goles a favor) buscaba obtener su primera valla invicta y, de ser posible, sus primeros 3 puntos. La mesa estaba servida para una buena jornada futbolística, con el conjunto Toffee como favorito, pero Arnautovic y compañía querían dar un golpe de autoridad.

En Everton se ausentaban Baines, Coleman, Tom Davies y el suspendido Richarlison, figura y goleador del equipo. Los reemplazaban Digne, Kenny, Gueye y Dominic Calvert-Lewin.

Por su parte, Pellegrini realizaba seis cambios luego de la derrota en el último suspiro frente a Wolverhampton: salían Fredericks, Creswell, Wilshere, Sanchez (apuntado como el responsable del gol de Adama Traore en London Stadium), Snodgrass y Antonio; ingresaban Zabaleta, Masuaku, Rice, Obiang, Noble y Andriy Yarmolenko, quien seria clave en el desarrollo del encuentro.

Los primeros minutos obedecieron la lógica de como llegaban ambos elencos, con un Everton ofensivo, abriendo la cancha para las embestidas de Calvert-Lewin y Walcott y las punzantes subidas de Lucas Digne, punto alto a rescatar, y de Kenny. A la hora de defender, West Ham paraba a sus cuatro defensores con Rice un poco mas adelantado, oficiando de libero en una firme línea de 5, tanto con la pelota por arriba como jugada por abajo. Obiang era el encargado de despegar del doble pívot conformado con Noble, ya fuera para conducir un contrataque o lanzar un balón largo a los tres rápidos atacantes, quienes ejercían poca presión en la salida, permitiendo que Zouma y Holgate manejaran la salida para tomar en defensa a los receptores.

Fiel a su libreto, el conjunto londinense esperaba y buscaba salir rápido, y fue así como, luego de un buen anticipo del paraguayo Balbuena a Tosun, el balón queda en los pies de Pedro Obiang. Ahí, de un pelotazo, pone a correr a Arnautovic y este, al entrar al área, decide asistir a su compañero Yarmolenko para que anote el primero del partido y de su cuenta personal, en lo que fue su primera aparición como titular.

Los minutos pasaban, Everton intentaba y West Ham seguía firme en defensa y muy simple pero efectivo en ataque, con Felipe Anderson regateando a cuanto rival se le cruzara y descansando mucho en Arnautovic, de gran partido. El siguiente grito llegaba en el minuto 31, cuando Pickford cometia un error en salida con los pies, Noble presionaba a Digne y la pelota le quedaba a Yarmolenko, quien, luego de acomodarse con dos rivales encima, realizaba un potente disparo con zurda para marcar un golazo y  poner el 2-0 a favor de West Ham.

A los 43 minutos, salía lesionado Morgan Schneiderlin, siendo reemplazado por el ágil Bernard, el cual se ubicaba en la banda izquierda, permitiendo a Calvert-Lewin apoyar a Tosun. Pero dos minutos después, cuando todos se preparaban para oír el pitazo del árbitro, Idrissa Gueye se las ingeniaba para sacarse de encima a dos rivales en la puerta del área y abrir el balón hacia la derecha Ahi se encontraba Jonjoe Kenny, quien asistía  con un gran centro a Gylfi Sigurdsson, que se anticipaba a Balbuena y marcaba el 2-1 que depositaba esperanzas de empatar el partido en el segundo tiempo. Mas allá de la importancia de dicha anotación, el habilidoso 10 islandes cerraba un mal primer tiempo, siendo poco buscado por sus compañeros en cada ataque (lo cual denotaba un sistema de ataque muy directo por parte de Everton) e influyendo poco cuando entraba en acción.

Asi, el PT finalizaba con un 62% de posesión para el local y 229 pases completos, contra 136 del visitante. El conjunto dirigido por Marco Silva contaba con la posesión, pero la circulación no era lo suficientemente rápida ni peligrosa para llegar al arco defendido por Fabianski.

El desarrollo del segundo tiempo fue tal cual Pellegrino lo planifico entre semana. Rice en la posición de libero colaboraba con Diop y Balbuena para neutralizar cualquier intento por el centro, mientras que Anderson protegía el carril izquierdo con un correcto Masuaku. En el local, se notaba un buen ingreso de Bernard, tratando de desnivelar por la izquierda.

Con el pasar de los minutos, la inofensividad de Everton aumentaba y todo indicaba que West Ham de contra podía liquidar el pleito. A los 63 minutos, cuando Obiang, luego de una buena aparición por el lado derecho, relizaba una pared con Arnautovic, quien remataba cayéndose al piso para vencer a Pickford y poner cifras definitivas al partido. Participación directa numero 16 para el austriaco (9 goles, 7 asistencias) en 2018, solo superado por Salah en dicho aspecto.

Primer y gran triunfo de West Ham en la temporada, cortando el invicto del local, quien deberá corregir falencias defensivas si quiere competir por posiciones de competencia europea. Por parte de los Hammers, Pellegrini seguro haya pedido como uno de sus deseos de cumpleaños mantener el nivel mostrado en Goodison Park, ya que se avecinan Chelsea y Manchester United.