Leicester agradece

Una de las formas ¿ilógicas? que tiene la Premier League es la volatilidad de los resultados. No siempre se terminan definiendo por goles convertidos y mucho menos por el merito en el juego (aunque vemos cómo en los últimos años esta tendencia va cambiando, sobre todo con Manchester City y Liverpool), ya que hay muchas variables que definen un partido de fútbol. Burnley vs Leicester fue el mejor ejemplo.

Todo esto comienza de inmediato con un partido interesante en lo táctico, antes de los tres minutos, se pudo ver cómo Leicester intentaba tener el balón y buscar movilidad entre los del mediocampo y disponer de diferentes variantes en una salida al estilo “La Volpe”; con un Burnley presionando coordinadamente con mucha gente en campo rival. Pero esto cambió rotundamente apenas empezado el partido, ya que fue expulsado Harry Maguire por corta un avance manifiesto de gol, un pecado que condicionó a Leicester en todo el partido.

Sacando los condicionantes previos, hubo un plan de juego que se readaptó (porque Leicester tuvo que cambiar la manera de atacar ante la salida de Demarai Gray) a las condiciones, pero mostraba cautela al momento de atacar. Los Foxes se empezaron a confiar con el balón y adelantó bastante las lineas, jugando muchas veces 1-1 en defensa, apostando al buen rendimiento individual que tuvieron ciertos jugadores, como el portugués Ricardo Pereira. Pasando mitad de cancha, Barnes y Maddison tomaron la responsabilidad de construir juego partiendo en la zona intermedia del circulo central y el área, ya que Burnley presionaba y tapaba la lineas de pase, sin marcar agresivamente en esa zona. ¿Cómo llegar allí? La mejor carta ofensiva de todo Leicester: Jamie Vardy, es quien le da profundidad al equipo, el encargado de “bajar” balones para los jugadores de creación y el de pivotear para crear espacios en el centro. Un jugador clave, como siempre.

Pero con el pasar de los minutos, rondando ya los 30/35, el modelo de juego fue cambiando mucho. Ya no era Leicester quien atacaba (en parte por conseguir el 1-0 con un explendido tiro libre de Maddison) sino que cedía el protagonismo al Burnley. En el equipo local tenemos que destacar un detalle táctico vital: todo el equpo se mueve en bloque. Ya sea para defender o atacar, para transcionarse o para “luchar” el mediocampo, el equipo se agrupa en 30-40 metros que es dificil de sacar de allí. Y después del gol de Dwight McNeil, sólo hubo un equipo que tuvo el control reactivo del partido.

El segundo tiempo es facilmente explicable con los datos, ya que Burnley tuvo el control absoluto del partido, con un 75% de posesión y un Leicester sometido y aguantando. Aunque, es verdad, que la falta de eficacia y profundidad hizo que el equipo local fracasara reiteradas veces en el intento de poner el 2-1. La visita consiguió un gol en una acción aislada en el minuto 90, y los tres puntos se fueron para Leicester.

¿Qué pasará con Burnley? Hasta ahora, ha demostrado vastas condiciones para seguir en Premier League, aunque la zona de descenso aún lo asecha.

En el sur se juega hasta el final

Lo que ha sucedido en el St Mary’s Stadium durante el sábado fue extraordinario. No todo el partido en sí, que se ha desarrollado de manera monótona y regular, sino en los últimos minutos que han sido para alquilar balcones.

El comienzo del partido fue realmente parejo, con un Southampton concentrado en su plan, atacando, defendiendo y parándose en mitad de cancha con una estructura muy cerrada, un bloque que estaba coordinado para no dejarle espacios a Dele Ali, Sissoko, Eriksen y Dier, los encargados en la creación del equipo visitante. Tottenham mostraba su multiplicidad de recursos y maneras atacando de manera más directa, conduciendo el balón hasta la mitad de cancha y buscando a Harry Kane sin muchas etapas previas, con poca verticalización de las líneas de pase. Este modelo de juego cambió rotundamente a partir de los 15/20 minutos, con unos Spurs más conductores, con espacios intermedios limitados pero consistentes alrededor de Eric Dier, empujando cada vez a un Southampton más atrás y bloqueando todo su juego ofensivo (de hecho, los locales no dispararían a la portería contraria en todo el primer tiempo).

El problema estuvo cuando Southampton fue a presionar sin aceitar la coordinación del bloque. En una presión alta son fundamentales los apoyos, los que presionan y los que marcan, pero sin una buena basculación para cuidar bien los sectores, se genera un desbalance que le permiten al rival tener muchos espacios para contragolpear. Y eso le pasó al South. Tottenham, ante la falta de encontrar espacios con la posesión, dejó que el local lo ataque para tener espacios en la salida post presión. Así llegó el primer gol de los Spurs, y pudieron liquidar de la misma manera en varios momentos del segundo tiempo.

PSNGyxOa

Llegando a los 75 minutos, el ritmo de Tottenham había bajado mucho, ya no tenia transiciones ofensiva con tanto ímpetu y verticalidad, y los movimientos en bloque de Southampton venían siendo superiores. Un gol a puro empuje certificaron el empate, no contento con eso, un enorme golazo de tiro libre de Ward-Prowse marcaron un 2-1, todo en cinco minutos. El bloque triunfó.

Tottenham tenía -y tiene- que seguir expectante a algún tropiezo de los dos de arriba, pero los errores al caminar vienen siendo de los Spurs. Llegaba a el sur de la isla con la ilusión de llevarse tres puntos e hizo todo el plan de juego para ello, pero un final tremendo termina condenándole a la nada misma.

Kane sin Spurs

El regreso de Harry Kane, post lesión que lo condicionó varias jornadas, significó retomar las ilusiones del Tottenham para ganar -o intentar- la Premier League. Sin embargo, en un partido atípico, sumado por el grueso trajín de las ultimas semanas, los Spurs se vieron imposibilitados de generar juego y llevarse -aunque sea- un punto del Turf Moor.

El comienzo del partido se desarrollaba cómo estaba planificado, con un Tottenham dominador con la posesión y la posición. Pero no era un agobio. La falta de profundidad y de movilidad para romper el esquema defensivo del Burnley hicieron que los ataques carecieran de valor. Esta estructura defensiva era simple pero requería mucha disciplina táctica: jugar con 4-4-1-1, siguiendo a los receptores entrelineas y bloqueando las opciones de pase inmediatos por dentro. Esto, en Tottenham, cohesionaba a Eriksen y producía un juego tendiente a “atacar en U” o buscar balones largos hacia alguno de los wings.

5YMRGQQ_

Sin embargo, la materia ofensiva era algo careciente en Burnley, siempre llegaba de manera directa y rara vez sabía qué hacer en sus ataques estacionados. Pero se movía en bloque, y moverse así significa tener un compromiso absoluto de los jugadores para conducir el juego hacia lo más conveniente en sus características. Manchester City juega la mayor parte del tiempo en bloque ofensivo, Burnley -o los equipos de menor jerarquía- lo hacen en bloque defensivo. El hecho de atacar de manera directa y adelantar las líneas al momento de la presión seguía sometiendo a los mediocampistas de Tottenham en un bloqueo imposible de solucionar, la única vez que lo pudo hacer fue en el gol de Harry Kane que encontró la posibilidad de atacar directamente tras un error defensivo.

Los de Sean Dyche siguen en esta carrera triunfal por escaparle a las zonas del descenso. Burnley tuvo la capacidad de darse cuenta que el Tottenham no le generaba y significaba un peligro serio alrededor de los 65 minutos de juego. Un gol de pelota parada y otro de Barnes hicieron que se lleve el resultado a su favor, una victoria que, a priori, no estaba en los planes de nadie, pero fue muy merecida.

En Tottenham sigue la parsimonia producto del trajín de los partidos, ha jugado lo suficiente en estos días y carece de un recambio profundo en la plantilla. Lo mejor se lo vio a Harry Kane, saliendo del área, pivoteando y corriendo al vacío. Simplemente, volvió Harry, pero el equipo no lo acompañó.

Mereció más

Wolverhampton se llevó un punto en el último minuto del partido, de manera agónica y hasta inmerecida. Fue mucho más durante los 90, el económico Newcastle llegó escazas veces al arco rival y le alcanzó para casi llevarse los tres puntos de Molineux Stadium, pero siempre hay una esperanza en la agonía.

El comienzo del partido se empezó a dar cómo se preveía el resto del desarrollo, con Wolves con la posesión del balón y mucha triangulación interior entre los volantes, Diego Jota y Raul Jimenez. Quizás, hoy, la falta de profundidad fue un problema importante al momento de liquidar el partido más rápido de lo normal. Sin embargo, no había dudas que el gol estaba al caer y el sistema de juego funcionaba muy bien: movilidad, juego de posición y aceleración en el momento justo.  Incluso en repliegue defensivo, el juego de rotación en Bennett, Moutinho y Neves era efectivo ya que buscaba sencillamente bloquear las líneas de pase de Newcastle.

DzJy1wLWkAAlady

El modo de juego en la visita era muy sencillo, económico y hasta mezquino: jugar balones en largo para Salomón Rondon y luego ver que podía hacer Atsu y el resto de los volantes. Una limitación agravada producto de una temporada pésima en lo futbolistico y en lo resultado. El gol, llegaría por un descuido defensivo de Wolves más que por mérito propio. Nunca fueron superiores y la mayoría del tiempo del juego se vieron sometidos ante la presión de Wolves.

Hubo rendimientos muy altos en Wolves; Neves, Moutinho, Jota, Jimenez, son la planta permanente de este equipo de Nuno que no suele decepcionar, que siempre intenta jugar por encima de las imposibilidades. El gol del empate llegaría de manera agónica, algo inmerecido por el desarrollo ya que dominaron durante casi 70 minutos. Salvo por la falta de profundidad, el Wolves fue el que dominó el resto de las posiciones y sectores de la cancha, pero claro, es la profundidad quien termina definiendo los resultados finales.

Uno de esos rendimientos altos fue el del mexicano Raul Jimenez, que si bien no anotó, sacó de su galera todo el repertorio ofensivo para demostrar su clase cómo entendedor del juego y atacante de los espacios. Lo analizamos aquí:

 

La próxima jornada de Wolves será ante Bournemouth, con la ilusión de volver a retomar los tres puntos en base al buen juego, asociaciones, amplitud y movilidad; características propias de esta gran temporada de los lobos de Midlands Occidental.

Olé olé Pogba y Martial

Sigue el muy buen andar del Manchester United. La recuperación se la considera total, es un equipo completamente nuevo y se readapta siempre a las circunstancias. Esta vez, ganó con mucha contundencia y autoridad al Fulham de Ranieri.

Para hablar del Manchester United tenemos que empezar analizando las características individuales dentro del funcionamiento colectivo. Hay, dentro del equipo, tres pilares que sobresalen de mitad de cancha hacia adelante: Ander Herrera, Paul Pogba y Antony Martial. Se puede detallar las condiciones futbolísticas de cada uno, en este caso, estudiándolos dentro del partido ante el Fulham.

Ander Herrera, el corazón del funcionamiento

El ex Athletic de Bilbao quizás no se lleve las luces y los flashes que lo hacen los otros jugadores, pero cumple una función mucho mas importante que muchos de ellos. Es el alma del equipo. Es quien coordina y marca el avance posicional en las diferentes facetas del juego. Herrera es el primer jugador disponible para realizar los apoyos y el primero que está dispuesto a cambiar en largo o filtrar un pase que cambie el ritmo del ataque.

En este partido, estuvo en un nivel normal para él, pero altisimo si lo comparamos con los partidos anteriores. Estuvo muy fino, con un 87% de los pases en los 85 minutos que estuvo en cancha.

Ander Herrera

No es en vano que Solskjær ponga tanto incapie en que el juego del equipo gire alrededor de Ander Herrera. Es, quizás, el único jugador del plantel capaz de darle el dinamismo que antes no tenía, le puede brindar variantes posicionales más allá de mitad de cancha y confiarle para apoyos en la salida transicional ofensiva.

Pogba, ¿qué más decir?

Es extraordinario cómo cada dia se supera a si mismo. Está en un nivel magistral desde hace ya 8 meses. No hay futbolista en el mundo con tales características y que lo haga tan bien. Hoy, quizás en un rol que es natural de él, pero con Mourinho no se lo veía tanto: volante de llegada casi segundo delantero.

 

Pogba al espacio.JPG

No hay muchos más argumentos, volvió loca a la defensa del Fulham y marcó dos goles. Es de los jugadores que siempre sobresalen por su capacidad de visión y movilidad. Hoy volvió a estar en un nivel fuera de serie, y no es la primera vez: ya lleva ocho goles y cinco asistencias con Olé Gunnar Solskjær

Martial, el mago.

Posiblemente sea la mejor carta que tiene Manchester United para abrir las defensas. Su gran capacidad para desequilibrar 1-1 se vio en plenitud ante el Fulham, fue la base de muchísimos apoyos y desequilibrios. Pero no se queda ahí, también dispone de un digno retroceso y de una buena capacidad de entender los espacios en los cambios de frente. Cómo en anteriores partidos, Manchester United sigue demostrando que jugar hacia el lado “débil” con Martial es un arma de doble filo.

Ahora con un rol mucho menos dependiente del sistema de juego, es decir ya el United tiene otras cartas ofensivas más allá que él, puede rendir a un nivel muchísimo mayor de lo que hacia antes. Sin peso, los magos juegan.

Tottenham revive gracias a Llorente

No hay ausencia de Harry Kane que se sufra. Pochettino se lo puso en mente y sacó del la galera a un delantero que nadie tenia en el radar. Fernando Llorente no es lo mismo, no está al mismo nivel, pero salva a los Spurs de una derrota muy dolorosa.

El encuentro entre Tottenham y Watford empezó bastante previsible. Los locales dominando el balón en ataques estacionales y posicionales, aunque con una mayor previsibilidad producto de la ausencia de Harry Kane, un delantero con una capacidad de asociación mucho mayor a la que ofrece Llorente. Sin embargo, la falta de ritmo fue letal para el Tottenham. Mucha tenencia del balón, volantes realizando coberturas y apoyos y un ataque posicional que no generaba la profundidad necesaria para incomodar a Ben Foster.

Durante el primer tiempo, salvo momentos de 15-10 minutos con un Watford inclinando el frente de ataque para los desbordes de Deleufeu, el dominio de los Spurs fue casi absoluto. Con Eriksen, en asociación constante de Son y los movimientos de cobertura de Sissoko, haciéndose más protagonista con el balón frente a un rígido 1-4-5-1 de los visitantes. El gol de Watford llega por un gravisimo error de Hugo Lloris en un tiro de esquina, un error individual que casi condiciona el futuro del Tottenham en la Premier League.

ataque
:Triangulaciones exteriores con los defensas centrales siendo apoyos, Son y Sissoko de interiores. Winks para lanzar y cambiar orientaciones del ataque y Eriksen de conector en el eje perpendicular con Llorente.

La perseverancia es virtud. El segundo tiempo no varió posicionalmente del primero, Pochettino enviaba a su equipo hacia arriba buscando el gol con los recursos disponibles, ya no con los posibles, las bajas de ciertos elementos indispensables en el Tottenham generan una reducción en el juego y en las posibilidades de generar profundad, verticalidad y tenencia del balón. Los ingresos de Lucas Moura, Trippier y Lamela producieron una mayor verticalidad con respecto al ataque estacionado. Quizás resignando un poco el balón, pero también con la posibilidad de atacar en espacios más amplios.

El surcoreano Son logra marcar el 1-1 con un gran disparo desde fuera del área, ya faltando pocos minutos para el final. Pero no terminaba allí, Llorente marca un gran  gol que festeja todo Wembley, un gol que le revuelve la ilusión al Tottenham después de 87 minutos de agonía. Corre desde atrás, es verdad. Corre con menos recursos que Liverpool y Manchester City. Corre con menos juego y una no tan buena actualidad. Pero corre con la ilusión, y no se la quitará nadie.

Todo Gunner

Otro derby de Londres que se queda para los de Emery. Esta temporada ya le han ganado al Tottenham y ahora triunfó enormemente ante el Chelsea. Londres es roja y blanca. Londres es feliz.

Dos equipos en plena construcción post cambios filosofía. Quizás con más camino por recorrer para Sarri al tener que mecanizar los eslabones del juego que el equipo de Conte no tenía, para ello contrató a Jorginho y diseñó un sistema de juego prácticamente sin referencias ofensivas, con Hazard-William-Pedro con absoluta libertad y movilidad. Para Emery fue todo más fácil, si el equipo estaba incómodo con Wegner, había que resignar ciertas facetas del juego para dedicarse a lo más simple: defender y transiciones rápidas.  Si este mismo partido se hubiese jugado la temporada pasada, el resultado y las acciones quizás hubiesen sido las mismas, pero con camisetas distintas.

Esto se evidencia con lo estadístico, Emery no le interesó la tenencia del balón. Apenas unos 377 pases contra los 676 de Chelsea, que acertó el 89% en el PT,  Kovacic 100%, Kanté 94% y Jorginho 85%, Pedro 92%, Willian 100%, Hazard 77%. Arsenal supo a quien presionar y cómo hacerlo. Esta presión fue conducida principalmente en los primeros quince minutos del partido, con un Chelsea incomodo y bloqueado, los gunners tenían en balón y recuperaban en alto.

dxtmovzw0aaulf0

La presión era, sobre todo, con el primer receptor. Si bien en la imagen parece Kovacic en ese rol, el jugador a presionar era Jorginho. Cuando giraba tenia inmediatamente a Ramsey y/o Torrera-Guendouzi, dependiendo la inclinación del equipo, además de que el resto de las líneas de pase estaban bloqueadas. Gran trabajo defensivo en cortar al Chelsea en dos segmentos ofensivos.

Con el paso de los minutos, se evidenciaba como cada sistema de juego estuvo en función de neutralizar al rival. Pasados los primeros quince minutos de presión y agobio del Arsenal (y con el marcador a favor 1-0), Chelsea adelantó las lineas, buscando quedar más corto y aprovechar los ataques posicionales. Ante este planteo, “la resistencia” no fue más que un simple y aguerrido 4-4-2, con Torreira bien ubicado para evitar los avances por dentro, incluso llegandose a formar una estructurada línea de 5 volantes.

dxtr2oywoaiaiy_

Arsenal pudo sostener las posesiones largas de Chelsea casi sin grandes inconvenientes, la falta de creatividad y variantes le hizo padecer una gran frustración añadida por la ausencia de una referencia cómo Giroud. No es la primera vez que el “falso nueve” con Hazard no le funciona a Sarri.
Londres es rojo y gran parte de eso es por Emery. Ataques directos por los laterales, elegir dónde presionar y bloquear al rival. Todo trabajo de estudio de acorde al rival, añadido por ese toque personal del entrenador español. Arsenal merece más. Y va a tener más.

Los espía desde arriba

“Perdonen si los ofendí, yo no tuve la intención de romper el fair play, pero no importa lo que yo piense, sino si ustedes se sintieron ofendidos” Así arrancaba Marcelo Bielsa la previa al partido, al ser consultado tras la detención de uno de sus colaboradores que se había colado a ver la última práctica de Derby County. Esta obsesión -propia del Bielsismo- es tan solemne como la “nobleza de los recursos”, nunca hay que esperar que nada los sorprenda, todo se puede planificar.

Con ese mandamiento filosófico, Bielsa empezaba a disputar la fecha veintisiete de la Championship estando punteros, perseguidos desde cerca por Norwich y después de una derrota dura ante Nottingham Forest (de ganar 2-1 a perder 4-2). Vencer al equipo de Lampard sería el pequeño cambio para retomar el camino a la Premier League.

El partido empezó como suele querer ‘el loco’ Bielsa: Un Leeds dominador del balón, con muchas transiciones rápidas para cruzar balones, con volantes proyectándose constantemente en el 1v1 generando superioridad a partir de ganar lo duelos individuales. Prácticamente, el mensaje era de jugar por las bandas sin tener mucho paso por el centro del campo. Esto es un detalle táctico que Bielsa se percató para que no sufrir a espaldas de los defensores, ya que al no tener un lateral izquierdo natural, improvisó con Alioski -que si bien casi no retrocedió por detrás de mitad de cancha- y le salió bastante bien; sin embargo, el centro estaba ocupado por Forshaw, encargado de administrar las transiciones en largo hacia alguno de los laterales del ataque.

forshaw admnistrador de juego

Seis jugadores en ataque no es ninguna sorpresa para éste Leeds, fue una constante desde el minuto inicial hasta el final del encuentro. Derby County no encontró nunca la posibilidad de tener el balón para crear superioridad por el medio, ni tampoco pudo neutralizar al rival. Leeds dominó, cómo le gusta a Bielsa.

Párrafo apare merece el MVP del parido, el joven Jack Raymond Clarke. Apenas dieciocho años para este chico producto de la cantera y está evolucionando de manera bestial, sólo 13 partidos y en cada uno de ellos fue determinante para cambiar el rumbo del partido. El esquema del entrenador argentino se adapta muy bien a sus cualidades: rápido cuando hay que atacar el espacio, inteligente para jugar en triangulaciones, gambeteador en el 1-1 y buen pie para centrar. Esta vez le tocó la responsabilidad de jugar prácticamente mano a mano contra Max Lowe, y lo sacó a bailar. Una asistencia para el gol de Roofe y otro desborde al momento de que Harrison marque el 2-0 apenas empezado el segundo tiempo. Mucho futuro en este joven, y tuvo la suerte de encontrarse a Bielsa en sus primeros pasos.

A base de triangulaciones por afuera, interiorización con los volantes, manejo del balón con Forshaw, desequilibrios de Alioski y capacidad goleadora de Roofe; Leeds sigue prendido a la punta y no hay nada que prevea su caída, aunque todavía quedan 19 partidos por delante. Le lleva 5 puntos al Norwich City y 7 al Sheffield. Evitar el play off debe ser ya la meta para este tramo del Championship, y tiene argumentos futbolísticos para hacerlo.

Liverpool en busca de la temporada gloriosa

El Liverpool se mantiene firme en la lucha por la pelea de la Premier League, torneo que nunca ganó bajo el nuevo formato de competición. Es su obsesión y Klopp lo sabe, la derrota contra el Manchester City no le quitó ninguna esperanza, sabe que el torneo es impredicible y la concentración es irrenunciable. Del otro lado, pelea por volver a estar en una final de Champions como en la temporada pasada. Repasemos cada competición para ver qué es lo que tiene en frente.

Premier League

Cómo se dijo en la introducción, es la obsesión de toda tierra red. Nunca la ganó bajo este formato, y está en inmejorables condiciones de lograrlo. A comparación de la temporada anterior, en ésta marcó un buen comienzo y una continuidad de la final de la temporada pasada, floreándose de un fútbol directo y ofensivo, manteniendo y sosteniendo el balón como argumento de juego.

Desde aquella primera jornada con West Ham en Anfield, dónde ganó 4-0, la maquina de Klopp no ha parado de conseguir victorias y buenos resultados. Ya lleva 17, dónde se encuentran partidos cómo el reciente 5-1 ante Arsenal o 3-1 ante el Manchester United. Sólo tres empates, uno contra el Manchester City en esos duelos tan parejos entre Guardiola y Klopp; de hecho, la única derrota -que le quitó el invicto- fue ante el Sky Blue por 2-1.

Actualmente tiene un colchón de 4 puntos de ventaja por sobre el equipo de Manchester. No es ninguna sorpresa suponer que ambos lucharán hasta el final por conseguir el título, el tan ansiado trofeo que le falta a la institución Red.

Liverpool celebrate winning the league title in 1990
Liverpool campeón de la extinta Division One 1989/90

Con 14 partidos restantes, el Liverpool debe traspasar el trajín final ante rivales como el Chelsea, Tottenham, Manchester United y el derby ante el Everton. No hay dudas que será bastante duro y debe sacar “chapa de campeón” ante esos rivales. Durante la primera rueda, ha estado a la altura y en juego no ha decepcionado

Champions League

Desde la derrota en Kiev, Klopp enfocó al equipo en volver a estar en la misma instancia: la final del a Champions League. Equipos coperos si los hay, Liverpool mostró mucha categoría en la temporada pasada eliminando al Manchester City, Roma y Porto; pero se encontró con la mejor amante de la orejona: Real Madrid.

En un partido dónde muchos recordamos los errores del portero Loris Karius, Liverpool se fue con la medalla de plata, pero con ansias de volver a tener el oro

En ésta edición, se enfrentará en los octavos de final al Bayern Munich, un peso pesado que no pasa el mejor momento (2° y a 8 puntos del 1° Borussia Dortmund). Liverpool tiene posibilidades, su futuro y actualidad demuestra que es uno de los que mejor juega en toda Europa y no le va a temblar la mano para que Mané, Salah o Firmino sentencien una eliminatoria que promete ser pareja.

Jurgen Klopp se juega en ésta Champions League el resto del futuro. Sus prioridades pueden cambiar dependiendo los resultados, si es eliminado prontamente ante el Bayern, las expectativas de lograr la Premier League serán mucho más prioritarias que las actuales. En cambio, si el Liverpool sigue en carrera, optará por lograr ambas cosas. Es la temporada para obtener la gloria.

5b0b623854e3f.r_1527479928122.0-16-594-357
Klopp luego de perder la final de Champions 2017/18

El recambio en ambas competiciones no le parece preocupar. Liverpool incorporó a jugadores como Keita o Shaqiri, que sumado al regreso de Origi de su cesión, prometen dar mucha mas calidad a los múltiples recursos que tiene en el abanico. Los Reds reforzaron un equipo B ya con una base muy buena, y los resultados se están dando.

Todo está por darse, Liverpool tiene argumentos futbolisticos para conseguir en Mayo de 2019 lo más preciado para un club de futbol: el torneo local y la copa continental.

 

 

 

Más cielo que infierno

Se jugaban la vida los dos. Era una final en la fecha 21, en pleno enero y faltando meses para que termine el campeonato. Liverpool podía extender su ventaja a 7 puntos lo cual le daría un colchón enorme para el resto de la Premier, en cambio, el City buscaba volver a las conversaciones por la lucha del torneo, después de 3 derrotas en los últimos 5 partidos.

En la previa del partido, se buscaba entender de qué manera la presión de cada uno podía desactivar el desenvolvimiento colectivo del rival. Ambos planteos estuvieron enfocados ahí, en impedir el avance del rival. Liverpool empezó a dominar un poco más en la neutralización del rival, colocaba un marcaje cuasi individual al momento de la presión, siguiendo con Wijnaldum a David Silva, con Milner a Bernardo Silva y a Henderson siendo la sombra del hilo constructor en el medio campo, Fernandinho.

presion vs man city

Esta oposición al juego del City limitó mucho al Liverpool, costándole bastante salir despegado generando contra ataques durante el primer tiempo. Quizás la mejor oportunidad la tuvo cuando Salah se centralizaba conduciendo el juego, generando cambio de ritmo y velocidad por el centro del campo. Luego, los de Klopp bloquearon bien al rival, pero no pudieron construir mucho más. Del otro lado, Manchester City se veía limitado a lanzar balones en largo a Sterling y Sané, buscando en el primero la superioridad interna (incapaz de progresar luego de recibir, debido a la presión de Robertson sobre él) y en Leroy puntualizar en los desbordes 1-1 por la banda. Incluso, al no ser un partido dónde los duelos 1-1 fueron la prioridad, Sané supo construir y solucionar cualquier problema en el ataque de los locales.

Algo vital para romper el escenario planteado, fue la movilidad de Agüero, recostándose por momentos como un volante más para recibir el balón y crear paredes que le ayuden a progresar más en el juego. Manchester City, con pocos recursos para demostrar, se pudo colocar 1-0 en el minuto cuarenta después de un desborde y anticipo del Kun a Lovren. Un primer tiempo hiper táctico, con dos presiones altas que buscaban desarticular al equipo rival.

presion

La segunda mitad tuvo más ritmo que la primera etapa. Los tres mediocampistas reds tuvieron un comienzo descoordinado, sin poder controlar el balón y profundizar desde tres cuartos de cancha. Esto le costó la rápida sustitución a Milner, dejando a Henderson por derecha  y Wijanldum por izquierda, dejando en el centro del campo al ingresado Fabinho. El ingreso del francés trajo más orden en la construcción del equipo, si bien el mediocampo era de mero trámite, ya no agarrarían tan desarticulado al Liverpool post presión. Pero Manchester City no se quedó atrás, Bernardo Silva se ubicó al lado de Fernandinho y funcionó como un factor estabilizador. A medida que pasaron los minutos, el rol de brasilero creció potencialmente, siendo una de las figuras del partido.

Después del brillante gol del Liverpool (gran jugada colectiva), Guardiola hizo ingresar a Gundogan para tener más control del mediocampo. Es ahora cuando Manchester City se preocupó necesariamente de funcionar como un bloque bien compacto que sea capaz de desprenderse desde atrás hacia adelante, sobre todo con Sané, que se convirtió en la carta maestra para proseguir desbordando a un Henderson con muchos problemas de cobertura, quedando a mitad de camino muchas veces con Sané en plena forma. Ante esto, la solución para Klopp fue poner un 4-4-2 con Mané de 8, pero seguía perdiendo la espalda con Leroy, a tal caso que fue el autor del 2-1 definitivo.

El mérito más grande del Manchester City fue no caer en el embudo que le planteó Klopp. La idea de ese mediocampo en Liverpool era para no dejar jugar por carriles centrales a los Silva más sabiendo que los laterales no iban a tener trascendencia por bandas. Sin embargo, el City se hizo fuerte igual jugando por afuera, donde Agüero fijando marcas y Sané con su movilidad fueron claves.

A medida que pasaron los minutos, el ingreso de Shaqiri fue muy bueno para tratar de controlar el balón y la posición. Pero no pudo profundizar en toda la desesperación. Bernardo Silva, Gundogan y Fernandinho siguieron bloqueando el medicampo en su rol triangular. El Manchester City renunció al balón y se defendió cómo pocas veces se ve a un equipo de Guardiola. Siempre, antes y después de marcar el 2-1, la postura fue 4-1-4-1.

4-1-4-1.jpg

Manchester City se va victorioso de esta batalla táctica. Todavía no ha ganado la guerra. Queda casi mitad de temporada por delante, con apenas 4 puntos de diferencia. Se viene lo más lindo, se vienen más batallas.