Con la pólvora mojada

Por la 21ª fecha de la Premier League se enfrentaron en Stamford Bridge el Chelsea y el Southampton. Los locatarios venían de dos victorias consecutivas y querían quedarse con los tres puntos para sacarle más distancia a sus perseguidores en los puestos de competiciones europeas,  Arsenal y Manchester United. Los visitantes por el contrario, venían de dos derrotas consecutivas ante West Ham y Manchester City, y querían rescatar al menos un punto de visita para sumar en la batalla por no descender.

Para este partido Maurizio Sarri paró su 1-4-3-3 con el ingreso de Álvaro Morata por el lesionado Olivier Giroud como única novedad respecto a la victoria frente a Crystal Palace de la fecha anterior. Por el otro lado, Ralph Hasenhüttl modificó el esquema al 1-5-4-1 y cambió prácticamente todo el equipo en relación al último partido ante el Manchester City. Solamente repitieron cuatro jugadores de los once.

El partido comenzó con un Chelsea dominando la posesión y un Southampton esperando muy ordenado y con sus once hombres por detrás de la línea de la pelota. Los blues no encontraban la forma de penetrar la defensa y esto hacía que David Luiz y Antonio Rüdiger buscaran mandar balones largos a espaldas de los defensores muy a menudo. Precisamente la jugada más clara del primer tiempo llegó por esa vía. Un gran pase largo de Antonio Rüdiger para Eden Hazard lo dejó mano a mano con el debutante en Premier League Angus Gunn, y permitió que este último se luciera con una buena atajada y comenzara a transformarse en la figura del partido. La primera mitad terminó sin goles y con un porcentaje de posesión que reflejaba como había sido el partido, 73% para Chelsea y 27% para Southampton.

La segunda mitad empezó mostrando a un Southampton un poco más ofensivo que en la primera parte pero jugando más con ganas que con buen juego. El Chelsea seguía controlando la posesión pero no encontraba la forma de vulnerar al rival. Solamente inquietó a los Saints mediante remates de larga distancia. Todos ellos controlados por la figura del partido, Angus Gunn. A los 68 minutos Sarri le dio ingreso a Cesc Fàbregas por Ross Barkley, buscando mover más la pelota y encontrar algún pase filtrado que permitiera generar alguna ocasión de peligro. Apenas dos minutos pasaron y, tras una combinación con Hazard, Fàbregas metió un gran pase para Álvaro Morata que definió bien pero la ocasión terminó siendo anulada por fuera de juego. Los locales no supieron como ofender al Southampton y carecieron de ideas en los últimos veinte metros. El partido no logró salir del empate por lo que restó del encuentro.

Para el Chelsea es un tropezón que no es menor ya que tuvo bastantes problemas para generar ocasiones y seguramente preocupará a Maurizio Sarri. En cambio para el Southampton es un valiosísimo punto más allá de que haya quedado en puestos de descenso.

Lo que le viene al Chelsea es enfrentar a Nottingham Forest por FA Cup y luego visitará a Tottenham por Premier League en lo que seguramente será un gran partido.

El Southampton enfrentará primero a Derby County en FA Cup y luego visitará a Leicester.

Con goles de otro partido

El pasado viernes por la tarde, se enfrentaron por primera vez en Premier League, en el Cardiff City Stadium, el Cardiff y el Wolverhampton, en un encuentro que abriría la fecha número 14 y que en lo previo no parecía ser de los más atractivos de la misma ni mucho menos. Sin embargo, resultó ser un partido bastante interesante. El Cardiff venía de perder en casa del Everton por la mínima, pero también venía de ganar dos de sus últimos tres partidos en casa. Por el lado de los Wolves, venían de cinco partidos sin poder ganar, con cuatro derrotas y un empate.

Por el lado de los locales, Neil Warnock sorprendió y formó con un 1-3-1-4-2 con Junior Hoilett y Victor Camarasa como carrileros por izquierda y derecha respectivamente, con Aron Gunnarsson por detrás de la línea de cuatro volantes  y con Josh Murphy y Callum Paterson como delanteros. El Wolverhampton por su parte, salíó con el 1-3-4-3 que suele utilizar Nuno Espírito Santo, con los ingresos del marroquí Roman Saiss por Ryan Bennett en la línea de tres defensores y de Adama Traoré por Ivan Cavaleiro en la delantera.

Los primeros minutos de la primera parte mostraron a un Cardiff siendo bastante directo y buscando aprovechar las bandas con esos dos carrileros que paró Neil Warnock. Principalmente, buscó aprovechar la velocidad de Junior Hoilett por el carril izquierdo. Las subidas de este y su poca vocación defensiva, provocaban que el Wolverhampton encontrara espacios por esa banda y lograra inquietar a la defensa locataria. Precisamente a los 17 minutos de partido, una jugada de este tipo provocó el córner que le permitiría a los Wolves abrir el marcador. Centro de Joao Moutinho, cabezazo de Raúl Jiménez y, tras una gran tapada de Neil Etheridge, Matt Doherty entró solo para empujarla y así marcar su segundo gol en liga en esta temporada. A partir de ahí el conjunto visitante se empezó a sentir un poco más cómodo con la pelota pero fallaba siempre en el último pase. Por parte del Cardiff, daba la sensación que si llegaba al gol iba a ser producto de algún balón detenido, porque prácticamente no generaba ocasiones. Justamente la ocasión más clara fue a los 37 minutos, cuando Harry Arter tomó un rebote de un córner y, desde afuera del área sacó un tremendo disparo que se estrelló contra el palo derecho de Rui Patricio.

A pesar de que el Cardiff es el equipo con menor porcentaje de posesión en toda la liga (40,7%), la primera mitad terminó con la posesión de la pelota repartida, con un 51% de posesión para Cardiff y un 49% para Wolverhampton. Fue una primera parte donde predominó la imprecisión. Ambos equipos no lograron sentirse del todo cómodos con la pelota y tuvieron un porcentaje de 63% y 65% de precisión en pases. Un número bajísimo.

La segunda mitad comenzó parecida a la primera parte, con el Cardiff un poco más decidido, y con la misma tónica de aprovechar las bandas y los balones detenidos como principal argumento. El Wolverhampton empezó a retroceder en el campo y cuando recuperaba la pelota, el equipo parecía quedar partido. Los delanteros quedaban muy aislados. A los 65 minutos, tras un córner y una mala salida de Rui Patricio, el balón le quedó a Aron Gunnarsson y este definió con una gran volea prácticamente dentro del área chica para así poner el empate parcial. Los Wolves sintieron el golpe del empate, y varios de sus jugadores empezaron a mostrarse impacientes con la pelota. Las ocasiones que se creaban eran mediante remates a distancia y se apresuraban a la hora de dar pases. A los 77 minutos, tras un remate de Bobby Reid que rebotó en Romain Saiss, la pelota le quedó a Junior Hoilett en la puerta del área para que defina de excelente forma y la misma se metiera en el ángulo. A Wolverhampton le costó mucho generar peligro sobre el arco rival en lo que restó de partido y la victoria terminó siendo para los Bluebirds.

Justa victoria para el Cardiff que supo llevar el partido a lo que le servía y se aprovechó de ello. El Wolverhampton no supo cómo imponer su juego por sobre el del rival y se terminó quedando con las manos vacías.

Con esta victoria, el Cardiff logró salir de la zona de descenso y ya prepara la jornada 15 en la que visitará al West Ham el próximo martes. Mientras que los Wolves buscarán cortar la mala racha ante un durísimo rival como lo es el Chelsea de Maurizio Sarri el próximo miércoles en el Molineux Stadium.

Valiosa Victoria

Luego del parón por fecha FIFA, la Premier League volvió a decir presente con algunos partidos interesantes. Uno de ellos fue el que protagonizaron, en el estadio Olímpico de Londres, West Ham y Tottenham. El primero un conjunto que venía de perder ante Brighton por la mínima, y el segundo, un equipo que venía de ganar ante Cardiff por el mismo resultado.

Los de Pellegrini se pararon con un 1-4-1-4-1, con la variante de Robert Snodgrass por Pedro Obiang en la línea de cuatro volantes como la única novedad con respecto a la fecha anterior. Por el lado del Tottenham, Pochettino cambió el esquema y formó con un 1-4-3-2-1, con los ingresos de Ben Davies por Danny Rose en el lateral izquierdo y de Erik Lamela por Heung-Min Son.

El primer tiempo mostró a los Spurs controlando la posesión e intentando llegar al arco rival con paciencia. En cambio el West Ham parecía más nervioso con la pelota y se metía muy atrás. Las subidas de Ben Davies por izquierda y de Kieran Trippier por derecha, hacían que Andriy Yarmolenko y Felipe Anderson tuvieran que bajar y ayudar en la marca constantemente. Esto limitó mucho los ataques de los Hammers y en las pocas veces que crearon peligro sobre el arco rival, los visitantes supieron controlar bien la situación. Faltando cinco minutos para el final, una jugada desafortunada hizo que Andriy Yarmolenko se rompiera el tendón de aquiles y tuviera que ser remplazado inmediatamente. Tendrá 6 meses de recuperación y será una baja muy importante para el West Ham en lo que resta de la temporada. Los Spurs carecieron de sorpresa en su juego ofensivo y prácticamente no llegaban con claridad al arco rival. Hasta que en los últimos minutos de la primera mitad, una gran pared entre Trippier y Moussa Sissoko (que se liberó muy bien de la marca de Felipe Anderson), permitió a este meter un buen centro a la cabeza de Erik Lamela para así poner el 1 a 0.

Para la segunda mitad se vio a un West Ham más decidido con el balón y bastante más adelantado en el terreno de juego. Tanto fue así que apenas comenzado el segundo tiempo, tuvo la chance de empatar el partido cuando Aaron Cresswell puso un centro para que Marko Arnautovic cabeceara e hiciera lucir a Hugo Lloris con una tremenda atajada sobre el ángulo izquierdo del arco. Con 10 minutos pasados de la segunda parte, Pellegrini decidió cambiar las cosas y le dio ingreso a Javier “Chicharito” Hernández (que volvía tras 7 semanas de inactividad) por Felipe Anderson (que tuvo su peor partido desde que llegó a West Ham). Con este cambio Pellegrini modificó el sistema a un 1-4-4-2, con Robert Snodgrass por izquierda en la zona de volantes y con Arnautovic y “Chicharito” en la delantera. West Ham controlaba más la posesión que en el primer tiempo, pero igualmente no lograba igualar las acciones. El Tottenham controlaba el partido a su manera esperando con un 1-4-4-1-1. El entrenador de los Hammers buscó empatar el partido dándole ingreso a Michail Antonio pero el partido no dejaría de ser favorable para los visitantes por lo que restó de partido.

En general el partido estuvo controlado por Tottenham, pero el esfuerzo de West Ham por rescatar el punto, mereció dar frutos. Las situaciones más claras las tuvieron los locatarios y merecieron algo más. A los visitantes les faltó generar más ocasiones, fue un equipo muy anunciado.

Para la siguiente jornada West Ham visitara a Leicester, mientras que Tottenham tendrá una parada muy difícil y será locatario ante uno de los máximos candidatos a quedarse con la Premier League: el Manchester City.

Diferentes realidades

El sábado por la tarde, se enfrentaron en Old Trafford el Manchester United y el Wolverhampton. El primero, un equipo intentando volver a ser lo que alguna vez fue. El otro, un equipo que se ha adaptado a la Premier League sin problemas y que demuestra tener una idea clara.

El Manchester United formó con el mismo 1-4-3-3 que utilizó la fecha anterior ante Watford. Las únicas variantes en cuanto a nombres fueron los ingresos de Luke Shaw por Ashley Young en el lateral izquierdo y Fred por Nemanja Matic, cambio obligado por expulsión.

Por el lado del Wolverhampton, el equipo formó con el 1-3-4-3 que ya sale de memoria en cuanto a nombres se refiere.

El partido arrancó muy intenso con el equipo locatario teniendo la posesión de la pelota y el otro esperando para apenas robar la posesión, salir rápido de contragolpe. Los Wolves aprovechaban bastante la banda derecha con la velocidad de Helder Costa e incluso pudieron ponerse por delante apenas empezaba el partido, ya que un remate a la media vuelta de Raúl Jiménez permitió a David De Gea lucirse con una gran tapada con el pie derecho.

Cuando parecía que el que mejor se sentía en el partido era el Wolverhampton, los Red Devils lograron abrir el marcador gracias a una excelente asistencia de Paul Pogba para que Fred rematara desde afuera del área. A partir de ahí el partido comenzó a ser controlado por el locatario, pero sin lograr crear ocasiones. Al United le costaba entrarle a un equipo que estaba muy bien parado en el campo. Por el otro lado, el visitante no sufría llegadas del local pero tampoco lograba crear ocasiones de gol. En parte porque fallaba en el último pase.

Recién comenzado el segundo tiempo, los Wolves lograron igualar el marcador. Rúben Neves presionó a Paul Pogba, le robó el balón y generaó un gran contragolpe que Joao Moutinho definió de gran forma al ángulo derecho del arco de David De Gea. A partir de ahí se notó a un Manchester United mucho más nervioso e impreciso. Los visitantes buscaban que Paul Pogba no manejara la pelota y si no lo lograban, cortaban el juego con alguna falta.

José Mourinho buscó modificar las cosas con dos cambios que a simple vista parecieron inentendibles: sustituyó a Fred (que hasta el momento había sido de los mejores jugadores del partido) y a Alexis Sánchez (que era de los que había mostrado más ganas de jugar) por Anthony Martial y Juan Mata. Sinceramente no se entiende por qué realizó estas variantes.

Por el lado del Wolverhampton, Nuno Espírito Santo buscó cambiar las cosas con el cambio que siempre realiza, sacó a Helder Costa y le dio ingreso a Adama Traore. Este último es un jugador en cierta forma, extraño. Tiene muchas condiciones, pero da la sensación de que quiere terminar todas las jugadas él y no piensa en el equipo. De más está decir que ninguna de las variantes logró su cometido ya que el partido no salió del empate.

Por el lado del United habrá que ver si puede mejorar su juego con Mourinho o tendrá que buscar las soluciones en otro entrenador. Lo cierto es que el equipo puede rendir mucho mejor de lo que lo está haciendo. Sobre todo por la calidad del plantel.

En la otra vereda, está todo mucho más claro y se nota un trabajo que viene dando frutos. Habrá que ver hasta dónde pueden llegar los Wolves.

Duelo de estilos

Cuando se miden dos equipos con estilos de juego bien marcados y diferentes se suelen dar partidos muy interesantes. El partido del pasado sábado entre Bournemouth y Leicester fue uno de ellos.

Por un lado, los cherries de Eddie Howe, uno de los entrenadores más prometedores de los últimos años en el fútbol inglés, siendo el de mayor antigüedad en el cargo y el más joven de la Premier League actual. Por el otro el Leicester del francés Claude Puel, un entrenador que llegó ya empezada la temporada anterior (a fines de octubre para ser más precisos) para intentar enderezar el rumbo de un equipo que estaba en zona de descenso.

Los cherries formaron con un 1-4-4-2 cambiando así el esquema en relación a la derrota del partido anterior ante Chelsea. Por su parte, el Leicester formó con un 1-4-2-3-1. Mismo esquema que ha utilizado en todos los partidos de esta temporada.

El Leicester comenzó el partido sabiendo que al Bournemouth le gusta salir jugando la pelota por abajo, por lo que salió a presionar bien alto para intentar forzar algún error del rival. El Bournemouth demostró tener algunos problemas cuando el rival le realizó este tipo de presión, y comenzó perdiendo algunos balones de este tipo. Igualmente, el Leicester no supo generar ningún peligro mayor.

El Leicester intentaba atacar con bastante gente, permitiendo la subida de los laterales. Una subida de Ricardo Pereira por el carril derecho hizo que el sector defensivo quedara descubierto en esa zona. El Bournemouth se aprovechó de ello y en un contragolpe muy rápido, abrió el marcador a su favor. El equipo visitante controlaba la posesión pero le costaba generar ocasiones claras. En cambio el locatario aprovechaba las pocas situaciones que tenía, ya que apenas en su segundo remate al arco rival, amplió la diferencia. Tres minutos después, una mano en el área de Ricardo Pereira (que tuvo un partido para el olvido), permitió al noruego Joshua King meter el tercero para de esta forma, hacer creer a todo el mundo que el partido ya estaba prácticamente liquidado.

En el segundo tiempo se vio al local mucho más tranquilo (si es que ya no lo estaba en el primer tiempo) y a un Leicester que quería intentar acortar la diferencia pero no podía. La posesión fue prácticamente total de los visitantes pero le faltaba profundidad a su juego. Puel intentó cambiar un poco esto con las entradas de Iheanacho por Gray y Albrighton  por Ghezzal (que es un jugador que tiene con qué lastimar pero falla enormemente a la hora de tomar decisiones) pero todo parecía que iba a quedar igual, ya que no produjeron el impacto pretendido por el entrenador.

Un centro atrás le permitió a Adam Smith meter el cuarto ante un Leicester que ya jugaba con diez por la correcta expulsión de Wes Morgan. Cuando parecía que el partido terminaba con este resultado, el Leicester pareció despertar y con un penal convertido por James Maddison (uno de los que más quiso jugar en el Leicester), y un cabezazo de Marc Albrighton tras un centro de Iheanacho, maquillaron el resultado de un partido que ya estaba terminado hacía un buen rato.

Para destacar queda la contundencia y efectividad del Bournemouth, que sin tener muchas ocasiones y sin tener la posesión, supo controlar el partido. Dio la sensación de ser un equipo muy sólido.

En cambio el Leicester parece ser, en cierta forma, un equipo en proceso de reconstrucción. Todavía se nota que Claude Puel no está hace mucho en el cargo y que al equipo le falta tiempo de trabajo para plasmar su idea al ciento por ciento.

 

Falsas esperanzas

Cuando Manuel Pellegrini llegó para hacerse cargo del West Ham a fines de mayo, jamás se le debió de haber pasado por la cabeza un comienzo de temporada tan malo como el que está teniendo el equipo. Cuatro derrotas en cuatro partidos, no son precisamente lo que un entrenador que empieza una nueva etapa espera.

Las esperanzas que tenían los aficionados eran grandes, sobre todo cuando se iban anunciando, uno tras otro, los fichajes para el inicio del año futbolístico. Sin embargo, todas esas esperanzas, ya se empezaron a diluir con el correr de las primeras fechas de liga. El West Ham ha gastado en fichajes nada más ni nada menos que casi 96 millones de libras (algo así como 108 millones de euros), convirtiéndolo en el 4to equipo que más gastó en el pasado mercado de fichajes en Premier. Solo quedó detrás de Liverpool, Chelsea y Fulham (1ero, 2do y 3ro respectivamente). Para un equipo de segundo o tercer nivel, como lo es el West Ham, es un gasto y un riesgo grandísimo.

Si bien la plantilla es amplia y Pellegrini tiene material para revertir la situación, llama la atención lo mal que juega el West Ham. Parece un equipo desganado, sin ideas y que al primer traspié, se deja pasar por encima. En todos los partidos (con la excepción de la primera fecha ante Liverpool, en la que fue superado de principio a fin) comenzó mostrando buenas intenciones, pero da la sensación de que da los partidos por perdidos antes de que terminen.

Para la mayor parte de la gente, siempre que un equipo juega mal, los mejores jugadores son los que no están jugando. Ese es el caso del West Ham. Le está faltando un jugador que podría ser clave para la recuperación del equipo. Este jugador se llama Manuel Lanzini. Es cierto que todavía le falta bastante para recuperarse de su lesión, pero por como juega el equipo, le puede ser muy útil a Pellegrini. Muchas veces se nota que el equipo está partido y tiende a jugar balones largos para que Arnautovic se las arregle. Si bien está Jack Wilshere en el plantel, Lanzini puede servir como el enlace que de la pausa al equipo.

El caso del West Ham en esta temporada hace recordar mucho al inicio de Everton de la temporada anterior. Con un mercado de fichajes muy activo y esperanzador, pero con un inicio muy malo. Lo cierto es que aún es muy pronto de predecir lo que sucederá, por lo que habrá que esperar a ver si el equipo se puede recuperar como lo hizo el Everton la campaña pasada, o si la película terminará con la peor noticia para el aficionado de cualquier equipo del mundo: el descenso. Por lo pronto, se puede decir que no la tendrá fácil a corto plazo, ya que en las próximas cinco fechas se enfrentará entre otros, a Chelsea, Manchester United y Tottenham.

Los errores se pagan caro

El pasado sábado se midieron en el estadio Olímpico de Londres, West Ham vs Wolverhampton, dos equipos con características distintas, pero con un mismo objetivo: lograr su primera victoria en la presente campaña de liga.

El conjunto locatario, se paró con un 1-4-2-3-1 con la vuelta de Aaron Cresswell en el lateral izquierdo como principal novedad respecto al partido anterior por liga frente al Arsenal. Por su parte los Wolves, alinearon con un 1-3-4-3, repitiendo el mismo once que empató con el Manchester City la semana anterior.

El encuentro comenzó con un West Ham que intentaba mostrar buenas intenciones. Sin embargo, esto duró muy poco tiempo, ya que el equipo se fue quedando con el correr de los minutos. Ambos equipos empezaron imprecisos, fallando muchos pases y abusando de los balones largos a espaldas de los defensas. Esto último parecía darle mejor resultado al equipo visitante, ya que varias veces Helder Costa y Matt Doherty le ganaban la espalda fácilmente a Aaron Cresswell, evidenciando la falta de ritmo del lateral de los Hammers. En resumen, fue un primer tiempo sin muchas ocasiones de peligro para ninguno de los dos bandos.

Para la segunda mitad, se dio el ingreso del ucraniano Andriy Yarmolenko por Robert Snodgrass que no había tenido un buen papel en la primera parte. Esta modificación supuso un cambio de esquema en el West Ham, pasando a formar con un 1-4-4-2 con Yarmolenko y Marko Arnautović como los dos delanteros. El ucraniano se mostró muy movedizo, generando problemas a la defensa visitante y aportándole la inyección anímica que el equipo necesitaba para buscar abrir el marcador. Los Hammers generaron varias ocasiones de peligro, pero una de las figuras del partido impidió que consiguieran la ventaja: Ruí Patricio. El arquero internacional portugués se destacó con varias atajadas de gran nivel.

Casi promediando el segundo tiempo, el entrenador del Wolverhampton, Nuno Espírito Santo, decidió hacer el cambio que terminaría, en definitiva, cambiando el partido: le dio ingreso a Adama Traoré por Diogo Jota. El jugador español con raíces malienses, generó problemas por la banda derecha del ataque, principalmente con su regate y su fortaleza física.

Cuando parecía que el partido terminaba sin goles, un error del colombiano Carlos Sanchez, que quiso salir jugando pero fue muy bien presionado por Rubén Neves, permitió que este le quitara la posesión para así generar una clara situación de gol. El mismo le pasó el balón a Joao Moutinho, y en cuestión de tres toques, Traoré quedó en buena posición y definió muy bien al palo del arquero, marcando así el resultado definitivo.

Para finalizar, vale destacar el mal comienzo del West Ham esta temporada. Es la segunda vez en su larga historia que pierde los primeros cuatro partidos de una temporada. Siendo la anterior la 2010-2011, temporada en la cual terminó descendiendo. Manuel Pellegrini tendrá un duro trabajo por delante, intentando enderezar el rumbo de un equipo que más que un equipo, es un cúmulo de buenos jugadores.