Premier League

Duelo de estilos

Cuando se miden dos equipos con estilos de juego bien marcados y diferentes se suelen dar partidos muy interesantes. El partido del pasado sábado entre Bournemouth y Leicester fue uno de ellos.

Por un lado, los cherries de Eddie Howe, uno de los entrenadores más prometedores de los últimos años en el fútbol inglés, siendo el de mayor antigüedad en el cargo y el más joven de la Premier League actual. Por el otro el Leicester del francés Claude Puel, un entrenador que llegó ya empezada la temporada anterior (a fines de octubre para ser más precisos) para intentar enderezar el rumbo de un equipo que estaba en zona de descenso.

Los cherries formaron con un 1-4-4-2 cambiando así el esquema en relación a la derrota del partido anterior ante Chelsea. Por su parte, el Leicester formó con un 1-4-2-3-1. Mismo esquema que ha utilizado en todos los partidos de esta temporada.

El Leicester comenzó el partido sabiendo que al Bournemouth le gusta salir jugando la pelota por abajo, por lo que salió a presionar bien alto para intentar forzar algún error del rival. El Bournemouth demostró tener algunos problemas cuando el rival le realizó este tipo de presión, y comenzó perdiendo algunos balones de este tipo. Igualmente, el Leicester no supo generar ningún peligro mayor.

El Leicester intentaba atacar con bastante gente, permitiendo la subida de los laterales. Una subida de Ricardo Pereira por el carril derecho hizo que el sector defensivo quedara descubierto en esa zona. El Bournemouth se aprovechó de ello y en un contragolpe muy rápido, abrió el marcador a su favor. El equipo visitante controlaba la posesión pero le costaba generar ocasiones claras. En cambio el locatario aprovechaba las pocas situaciones que tenía, ya que apenas en su segundo remate al arco rival, amplió la diferencia. Tres minutos después, una mano en el área de Ricardo Pereira (que tuvo un partido para el olvido), permitió al noruego Joshua King meter el tercero para de esta forma, hacer creer a todo el mundo que el partido ya estaba prácticamente liquidado.

En el segundo tiempo se vio al local mucho más tranquilo (si es que ya no lo estaba en el primer tiempo) y a un Leicester que quería intentar acortar la diferencia pero no podía. La posesión fue prácticamente total de los visitantes pero le faltaba profundidad a su juego. Puel intentó cambiar un poco esto con las entradas de Iheanacho por Gray y Albrighton  por Ghezzal (que es un jugador que tiene con qué lastimar pero falla enormemente a la hora de tomar decisiones) pero todo parecía que iba a quedar igual, ya que no produjeron el impacto pretendido por el entrenador.

Un centro atrás le permitió a Adam Smith meter el cuarto ante un Leicester que ya jugaba con diez por la correcta expulsión de Wes Morgan. Cuando parecía que el partido terminaba con este resultado, el Leicester pareció despertar y con un penal convertido por James Maddison (uno de los que más quiso jugar en el Leicester), y un cabezazo de Marc Albrighton tras un centro de Iheanacho, maquillaron el resultado de un partido que ya estaba terminado hacía un buen rato.

Para destacar queda la contundencia y efectividad del Bournemouth, que sin tener muchas ocasiones y sin tener la posesión, supo controlar el partido. Dio la sensación de ser un equipo muy sólido.

En cambio el Leicester parece ser, en cierta forma, un equipo en proceso de reconstrucción. Todavía se nota que Claude Puel no está hace mucho en el cargo y que al equipo le falta tiempo de trabajo para plasmar su idea al ciento por ciento.

 

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