El último gran ensayo de Uruguay

Se terminó de disputar la China Cup, el torneo tan ansiado por las expectativas de ver resultados de un proceso de cambio, que por fin tomaba un protagonismo total. Nuevos nombres, nuevas variantes y un posible nuevo estilo de juego, o por lo menos el perfeccionamiento del que Uruguay utilizó siempre. República Checa en semifinales, y Gales en la final, fueron las víctimas del campeón de este torneo amistoso, que con un gol de Suárez y dos de Cavani en los 2 partidos, se alzó con el título previo al Mundial de Rusia. En este caso, analizaremos las nuevas variantes que tiene Tabárez a disposición, y su aporte al equipo de cara a la gran cita.

Tuvimos a la vista una conformación fija de la zona de volantes, algo que anteriormente repasamos como un problema positivo, el exceso de futbolistas que estaban aptos para tener un lugar en cancha. El sistema sigue siendo básicamente el mismo, conservando la línea de 4 en el medio, aunque por el final, se probó con Torreira más atrasado y Bentancur por detrás de los salteños, ideal para ir a buscar un resultado, con 3 hombres ofensivos y los carrileros con ida y vuelta.

La innovación va por la parte del estilo de juego. Anteriormente, se buscaba ceder la posición y hacer daño de contragolpe, pero los nuevos jugadores ofrecen más que eso. Este mediocampo es capaz de pelearle la posesión a cualquier equipo, y generando jugadas propias en base a combinaciones y elaboraciones largas y en busca de espacios cortos.

Empezando desde abajo, y con la falta a última hora de Cáceres, por izquierda fue titular ambos partidos Laxalt. Tiene la velocidad necesaria para recomponerse y estar bien ubicado constantemente, e incluso asociarse con los de arriba, trepando por la punta, pero se notan sus falencias defensivas. El nacido en Defensor Sporting, redondeó dos partidos que probablemente le den una oportunidad en el Mundial en lugar del “Pelado” o Gastón Silva cuando se necesite ritmo, pero no es un jugador acostumbrado a dicha posición, ya que siempre se desempeñó más adelantado como interior, en el lugar que probablemente ocupará el “Cebolla” Rodríguez.

Por la otra banda, el que ya se ganó el puesto para el Mundial es Varela, que disputó ambos partidos los 90” de la mejor manera, siendo revelación y demostrando características de un lateral con recorrido completo. Es insuperable en defensa, muy rápido, ágil y liberando a Nández, actuó muchas veces como extremo. 25 años para el ex jugador del Manchester United, y todo un camino por delante en la Selección Uruguaya.

En la zona de volantes centrales, el inamovible desde su debut frente a Brasil, es Vecino, un futbolista con buena marca y técnica para salir jugando, junto a quien al parecer será su compañero en Rusia, el jugador de la Juventus, Bentancur. Por fin se encontró el trato de pelota que se necesitaba desde la salida de Forlán. Los escasos 6 meses que lleva en Italia le ayudaron a aprender muy rápido el fútbol dinámico y técnico que se juega en Europa, y que vamos a enfrentar en el Mundial. Jugó ambos partidos desde el arranque, y es el que más se perfila a hacerlo también en Rusia. Asombra la tranquilidad con la que juega, teniendo apenas 20 años.

Hablando de interiores, por izquierda, Cristian Rodríguez sigue siendo el titular, aunque también puede servir de mucho que cambie en algún momento con Laxalt, que aporta más velocidad. Por el otro lado, la opción de Nández es la que se implementa desde los últimos partidos de Eliminatorias. Además del uso del físico y la carrera corta, adquirió cualidades como el trato de balón. En la final frente a Gales, ejecutó 25 pases, y todos llegaron a su destino. Cubrió con la espalda varias pelotas durante el partido de gran manera también. El actual jugador de Boca Juniors sigue progresando y será un fijo en el 11 titular de Rusia.

El jugador de Cruzeiro, De Arrascaeta, disputó como titular sólo en partido de semifinales, y fue relegado al banco para la final. Había jugado un buen partido, pero no tiene un lugar en cancha todavía. El tan ansiado debut de Torreira se dio de buena manera también. Jugó los últimos minutos de cada partido, y se vió lo  que se está llevando a cabo, el juego de posesión. No falló ningún pase de los que ejecutó, y fue activo en todos los ataques rivales. Valverde no fue citado por lesión, y probablemente también se pierda el Mundial, pero tiene todo un camino interesante por delante. Gastón Ramírez no tuvo minutos, al igual que el “Pato” Sánchez. Ambos están en la “cuerda floja” y deberán disputarse el puesto con Giorgian y Nández respectivamente.

Los que probablemente quedarán desafectados definitivamente son Arévalo Ríos, Alvaro González, Mathías Corujo, Diego Rólan y Abel Hernández.

La nueva era se pone en marcha…

Intentando recuperar la cima

Un encuentro que provocaba cierta expectativa. El conjunto de Maurizio Sarri aspira no  alejarse del lugar de privilegio que perdió hace unas fechas atrás. En Nápoles, chocaron el local frente a Genoa.

El equipo locatario presentó el ya clásico y repetido dibujo táctico 4-3-3, mientras que la visita alineó un 3-5-2, intentando bloquear por los laterales y reforzar el centro del campo.

Manejando la pelota y presionando arriba, Genoa sorprendió en los primeros minutos, tratando de destruir el cimiento de la construcción de juego de su rival.

Pasados esos instantes iniciales, Napoli comenzó a mostrar su funcionamiento colectivo, enfocado primordialmente en la ofensiva, pero Genoa neutralizó muy bien sus salidas, tapando e interceptando cualquier iniciativa de conexión.

Por momentos, la figura del Grifo se transformaba en un 5-4-1, cuando debía replegarse ante el ataque napolitano. Los interiores, que muchas veces eran una especie de carrileros, bajaban y se unían a la línea de tres defensores.

El encuentro pasó a ser de ida y vuelta, ataque y contra-ataque, dinámico y con llegadas claras en ambas áreas. Como era de esperarse, la squadra azurri logró el control del balón y del partido, pero sin demasiada profundidad. Recuperaciones rápidas y transiciones un poco lentas, marcaron esa etapa del partido. El visitante, hasta el momento, realizaba una digna labor, cerrando espacios y cortando circuitos.

En el minuto 20, un cambio inesperado. Hamšik debía abandonar el campo y en su lugar ingresaba Zieliński. Napoli perdía una pieza fundamental en el armado. Aplomo y sapiencia en la zona central, se cambiarían por dinamismo y efervescencia en ir al frente.

Replegado en su campo esperaba Genoa, siendo sometido, pero conteniendo con solvencia las reiteradas intenciones de aceleración en el último tramo del ataque de su oponente.

A Napoli claramente le costaba enormidades la generación de juego, siendo neutralizado por un firme trabajo defensivo de Genoa.

A la media hora del cotejo, el cuadro genovés pudo salir de la última zona, adelantando las líneas unos metros y progresando en el campo, alejando el peligro inminente de su arco. Tibias aproximaciones, con remates desviados de media distancia, fue lo que consiguió.

Hacia el final del primer tiempo, nuevamente el partido tomó idas y vueltas frenéticas. Genoa ahora sí, decidido a hacer daño al fondo de Napoli. Teniendo dos ocasiones claras, encadenadas. Una jugada de desborde, toque al medio y una definción que rebota y se va al córner. De ese mismo córner, un cabezazo que se marchaba rozando el vertical izquierdo de “Pepe” Reina.

Con el entretiempo a la vista, el equipo de Sarri tomó mayor verticalidad, vulnerando en alguna oportunidad a los dirigidos por Davide Ballardini. Una muy clara de Allan por encima del larguero, tras un excelente recorte de Mertens en el área y un colpo di testa de Insigne en el primer poste, que dio en el ángulo opuesto. Aún así, el funcionamiento defensivo seguía sin ser destruido y se mantenía en pie.

Para el arranque de los segundos 45’, ambos DT decidieron no hacer variantes y mantener las mismas figuras tácticas.

Continuaba predominando el dominio napolitano, ya que Genoa no lograba retener el balón cuando lo recuperaba y así desatar una contra efectiva. Visto este detalle, Ballardini mandó al campo de juego a Taarabt por Lazović y Rigoni en lugar del experiente Pandev. El técnico visitante buscaba desborde por la banda siniestra del ataque, obteniendo velocidad y sorpresa en alguna réplica y reforzar el mediocampo, para evitar resquebrajamiento y capitalizar una posible maniobra de ataque que noquee al local.

El planteo genovés continuaba siendo bueno y se consolidaba con el correr de los minutos.

Hasta que llega un momento clave. Se rompe el cerrojo defensivo, utilizando una herramienta poco común en el ideal Azzurri. Córner al primer palo y Albiol gana por arriba, anticipando a su marcador, para decretar la apertura.

Golpeado por el gol, el Vecchio Balordo intentó salir de su campo, pero sabiendo que no debía descuidar la retaguardia porque Napoli, de contra, procuraba cerrar el partido. Sarri lanzó a la cancha a un delantero centro, para dejar libre arriba: el polaco Milik. Los espacios se empezaron a generar a espaldas de los mediocampistas, terreno fértil para los veloces puntas, quienes al asociarse con la referencia de área, transformarían en probables chances.

En los instantes finales, Napoli mantenía el balón, para hacer pasar el tiempo y a su vez, intentar liquidar la partida. Tuvo una oportunidad lúcida de gol, pero desactivada en la línea por un defensor. Callejón por Rog fue la última variante en el locatario, refrescando la banda más buscada para el desborde de Genoa con Laxalt y Taarabt.

Culminó el encuentro con el equipo napolitano aferrándose a la victoria por la mínima, circulando la pelota con criterio e inteligencia.

Ahora debe esperar una caída de Juventus y encontrar firmeza en lo que resta de la Serie A, para procurar el Scudetto.

 

 

No hubo ‘effetto Gattuso’

El primer partido, en un contexto de Europa League, pero con aroma a Champions League, más por historia de ambos clubes que por actualidad, se lo ha llevado el Arsenal de Arsène Wenger en un San Siro repleto y deseoso de ver en acción a los guerreros de Gattuso, en una batalla que se tomaron muy a pecho, y que evidenció las carencias que puede tener el equipo del bueno de Gennaro.

La condición de invicto del equipo de Rino, le daba la particularidad, aparte de aquella racha (13 partidos) una marca de casi 600 minutos sin que Gigio Donnarumma reciba un gol. Los gunners, en este caso, se encargaron de rayar la libreta positiva que estaba encadenando la caballería lombarda. Y tan solo le bastaron 45 minutos para poder hacer realidad su cometido en Milán.

Si hablamos de culturas y estructuras en el fútbol, llegamos al punto de hablar y comparar estados en ligas como la inglesa e italiana, con desarrollos distintos de formación y escuelas para enfrentar el juego bastante opuestas. En un proceso de entendimiento y globalización del juego para una mejor definición del mismo, en 15 minutos, Mkhitaryan volvía a colarse por el costado de un Davide Calabria enloquecido a través de la trayectoria del partido, pero esta vez su remate sí iba a tocar las redes interiores del arco del largo ‘99’.

Mientras el Arsenal gobernaba a partir de 5 centrocampistas con diferentes colocaciones entre los futbolistas rojinegros, y con cada uno de ellos con tareas complementarias, el Milan de Gattuso intentaba hacer pie en un campo regado previamente pero solo para los botines del equipo local. En tanto, Mesut Özil, también se encargaba de regar sobre el verde, pero asistencia tras asistencia para gestionar el juego y cuando hubiera algún hueco, entre una línea defensiva resquebrajada, a raíz del tac-tac, filtrar el pase para dejar a un compañero (Ramsey) con la potestad y facilidad de driblar a un tipo de 196 centímetros y anotar a placer el 2-0.

Realmente creo que nadie le hubiera gustado ser uno de los jugadores rossoneri que al entrar a vestuarios, le tocaba toparse por el ex terrenal ‘8’ de un AC Milan exitoso. Por momentos, el semblante en un 2do tiempo, cambió y ya no era un equipo ‘mal’ arropado atrás, sino unos soldados que iban –casi que a pecho descubierto- a buscar a un gol que les aliviase la danza que habían recibido en la primera mitad. Para su mala suerte, este nunca llegó y deberán ir a Londres, a bombardear con templanza y juego, una serie que se puso cuesta arriba porque el effetto Gattuso no funcionó en el hogar.

AS Roma a cuartos de final

Para la segunda semana de la vuelta de los Octavos de Final de la Champions, tuvimos la segunda mitad del ya mencionado duelo de estilos de mediocampos, en donde la Roma alineaba futbolistas corpulentos y fuertes en la marca para combatir a los “velocistas” brasileros del Shakthar. Aunque la ida terminó favoreciendo a los ucranianos por un 2 a 1, ambos decidieron enfrentarse con sus estilos propios, sin efectuar cosas nuevas. El Olímpico se teñía de rojo y amarillo para alentar a su equipo, que debía lograr a cualquier costo, un tanto que cambiara las cosas.

Salieron los equipos a la cancha, pero durante los primeros minutos, no hubo acción peligrosa generada para nadie. La banda más vulnerable que parecía tener el Shakthar era la derecha, que continuamente era amenazada por Kolarov que llegaba desde abajo, para combinar con Perotti, pero no lograron más que centros desviados por la defensa rival. Por derecha, Ünder, que ingresó en lugar de El Shaarawy, no tuvo mucha acción tampoco, porque cuando actuaba Florenzi por dicha banda, el joven turco entraba al área y no encontraba una buena ubicación para combinarse con nadie. Lo cierto es que ninguno de los dos logró generar nada desde abajo, ya que sus facetas defensivas mostraron gran nivel. Las individualidades de jugadores como Bernard por afuera, eran lo que producía juego en el partido, porque ninguno de los volantes romanos entró en juego. Strootman no estuvo preciso en la salida de balón, y todo lo que era amenazante, terminaba en De Rossi, que no lograba limpiar la jugada. Nainggolan jugó por momentos más adelantado, para intentar hacer de enlace a los 3 de arriba, pero no tuvo ocasiones. En resumen, defensas firmes, ataques pobres, y un 0 a 0 cerrado.

No hubo cambio para el segundo tiempo, era la misma pulseada. Como en el primer tiempo, no hubo mucha acción hasta el 52”, que Strootman recibe un pase y tira una pelota para Dzeko, que dejó “dormida” a la defensa, y el bosnio hizo el trabajo que todo “9” de raza debe hacer, convertir la ocasión que tiene, y cambiar totalmente el rumbo de partido. Empezó el show de los brasileros, que se fueron todos arriba para buscar el gol que les devolviera la ventaja. Con algunos cambios, entró toda la “munición”, sacando a un volante de marca por otro ofensivo, armando un 4-1-4-1, que con el transcurso de los minutos, fue pasando a un 4-1-5, como era de esperarse, pero despistes abajo hicieron que quedaran con un jugador menos, y el poderío defensivo de la Roma saliera con todo su esplendor. Casi en el final, algunas individualidades causaron problemas a los laterales locales, pero nunca lograron combinaciones para abrir la férrea defensa que tenían delante. La Roma cerró bien los espacios, y aseguró el resultado, que les llegó casi sin merecerlo.

Un partido entreverado, sin cualidades que sobresalieran, pero al fin y al cabo, los romanos lograron lo que esperaban, y junto al Sevilla, son los que avanzaron hoy de fase. Hay mucho para corregir, pero se tuvo el coraje que se necesita cuando hay que cerrar un partido.

A casa con la cabeza gacha

Martes 13 de marzo, Asunción, Paraguay. Faltaban escasos segundos para que el ecuatoriano Roddy Zambrano pitara y la número cinco empezara a rodar. Como ante cualquier encuentro entre paraguayos y uruguayos todos esperamos un partido trabado, friccionado, áspero; con un juego aéreo muy importante y con planteamientos verticales. Así fue desde el minuto uno.

Defensor salió a la cancha con una especie de 4-5-1 que constantemente se modificaba con un 5-4-1. Gracias a la polifuncionalidad de su zaguero/lateral Ernesto Goñi. Un equipo a priori muy sólido en defensa, con un mediocampo mixto y de buen pie con una referencia de área clara pero solitaria.

Cerro Porteño por su parte salió con todo, un 4-4-2 que constantemente se convertía en un 4-2-4 con los volantes pasando al ataque todo el tiempo.

Cerro salió con todo a llevarse a los violetas por delante, a los 30´´ segundos tuvo la primera que se fue por arriba y a los 8´minutos ya estaba por delante en el marcador ante un Defensor muy pasivo, que si bien salió a presionar muy alto siempre lo hizo en inferioridad numérica y nunca logró robar pelotas de gol.

Tras el gol, el ciclón de barrio obrero siguió manejando los hilos del partido teniendo el control del mediocampo. Defensor se vio desconcertado con el gol tempranero y al mismo tiempo no tenía demasiado peso ofensivo para inquietar a los paraguayos. No obstante los carrileros -donde Defensor recarga su juego-, no estuvieron certeros en ese primer tiempo.

Y de esta forma se fue la primera mitad, con un partido muy vertical por parte de ambos equipos y donde Defensor no tuvo –prácticamente- reacción ante el tempranero gol de Cerro.

Para el segundo fue al revés, Defensor salió con un gol casi desde el vestuario, después de un mal rechazo de un defensor y una buena jugada de Suárez, Benavidez logró el empate tal vez sin merecerlo a los 2´ del complemento. Los tuertos levantaron un poco su rendimiento pero ante el empate comenzaron refugiarse, también por la labor ofensiva de los de Zubeldía.

A los 65´ Defensor ya estaba todo tirado atrás, la pelota era de Cerro y Defensor esperaba agazapado para la contra. Los paraguayos con mucha entrega pero poco fútbol lograron a través de pelotas quietas, centros frontales y algún remate de media distancia inquietar el arco del Reyes, pero éste y la defensa estaban muy concentrados jugando un segundo tiempo totalmente distinto al primero, de gran nivel.

Sin embargo, -tristemente para Defensor- en las postrimerías del partido a los 95:40 habiendo adicionado seis minutos el árbitro ecuatoriano le quedó una bola a Churín –en posición de adelanto omitida por el banderillero- que decretó por arriba de Reyes el segundo de Cerro Porteño, el segundo en su cuenta personal y el cierre de un partido muy emocionante pero poco jugado.

Por el lado de Defensor, Cabrera estuvo muy ocupado por la marca y no logró en ningún momento crear juego, los carrileros anduvieron poco, Cougo pasó muy desapercibido, mientras Suárez tuvo más participación pero tampoco tuvo una noche soñada, Benavidez fue de lo mejor junto a Rabuñal pero se encontraron muy solos para ganarle el medio a los paraguayos.

A la postre, podemos decir que Defensor pagó caro refugiarse atrás tan temprano y vuelve a Montevideo, con la cabeza gacha.

Esperanza sin Neymar Jr.

Es probable que estemos ante una de las últimas –sino la última- carta de Unai Emery para seguir sentado en el banquillo del París Saint-Germain como ‘director’ del equipo. Lo más paradójico de todo, es que esta ‘última’ carta, se la va a jugar sin su máxima estrella y jugador reluciente de un plantel plagado de futbolistas que esperan derrumbar, una vez más, ese muro que supone la Copa de Europa. Neymar Jr. sufrió una lesión en su tobillo que casi le aparta, sorpresivamente, de la Copa del Mundo en algunos meses. En la balanza se puso la eliminatoria contra el Real Madrid y la participación con Brasil en Rusia el próximo mes de junio. Un torneo que se puede ganar solamente cada cuatro años, evidentemente primó más. De alguna manera, por todo lo que enreda el futbolista brasileño, esta baja podría significar una ‘ventaja’ en el hecho de preparar un partido bisagra. Es decir, lo que obliga con su sola presencia, dentro de un grupo de jugadores con un libreto que muchas veces no queda del todo claro por parte de su entrenador, y que la mayoría de tiempo vuelca sus propósitos en conjunto sobre sus aleros estrellas, la baja del ‘10’ se antoja como una única posibilidad de intentar, todos bajo una misma estrategia, dar vuelta una serie en un Parc des Princes abarrotado, esperando un partido histórico en el que les toque sonreír bajo una noche premiada de juego, luego de que el año pasado les tocara llorar en lo que parecía una sentencia, ya en Francia.

El último partido por Ligue 1, el nacido en Fuenterrabía, optó por guardar nombres como Edinson Cavani, Marco Verratti o Marquinhos. Julian Draxler fue el elegido para ocupar el puesto del killer uruguayo y Di María estuvo reemplazando a Kylian Mbappé. Thiago Motta fue reservado en el banquillo de entrada y fue el rockero, Adrien Rabiot, quien estuvo presente para no alterar los planes con balón del equipo parisino. Los nombres que conformen el equipo titular que saldrá a por la épica ante los de Zinedine Zidane va a ser una incógnita hasta una hora antes del partido, pero Emery deberá poner sobre el tablero sus intereses, en principio, como equipo para luego sobre el contexto, trata de recuperar una serie que en los últimos minutos en el Bernabéu se alejó de forma ‘inmerecida’. La paciencia y rotación que pueda tener con la pelota, será una de las claves. Por dónde transite esta misma, también. Quedó claro que al golpe por golpe, sin una eficacia que es una de las ramas del juego más importantes, el partido cayó para un equipo que probablemente, no tenga un ‘estilo’ de juego que le permita resaltar, aún más, sus enormes figuras individuales, pero sí una jerarquía propia de un estilo ganador que se ha enaltecido en su naturaleza histórica. La ‘mejora’ goleadora en los últimos partidos de Cristiano Ronaldo, con la vuelta de Gareth Bale y un Karim Benzema, inexplicablemente, bajo las lupas de todos los ‘aficionados’ merengues, han tenido un efecto rebote sobre una ‘BBC’ que vuelve al foco de atención en una noche grande Champions League. Una de las que no era tema de conversación hace bastante tiempo. Simplemente queda decir que se vienen, en primera instancia, 90 minutos de un partido apasionante, en el cual el PSG buscará ser parte de la historia, pero ya no por una derrota memorable, sino por una victoria heroica.

Nacional y Estudiantes pensando en el cero

El contexto del partido marcaba en lo previo un encuentro que se disputaría en mitad de cancha, con equipos con mediocampos duros pero que poseen una gran capacidad creativa a la hora de dar ese paso adelante cuando comienzan las transiciones ofensivas.

No obstante, ni Nacional, ni Estudiantes de La Plata pudieron conformar circuitos de juego constantes. Los primeros diez minutos de partido si fueron del local, Nacional, que en base a un buen juego exterior con Carlos De Pena por banda izquierda y Matías Zunino por la opuesta lograron poner en situación de gol a sus compañeros, además los dos interiores: Christian Oliva y Santiago Romero presionaron muy arriba y ahogaron la salida de Estudiantes. Esos fueron los mejores momentos de Nacional, casi en los noventa minutos.

Luego, el visitante pudo salir, ya que el ahogo de Nacional cesó e intentó generar esas jugadas de gol con un buen primer pase del experimentado Rodrigo Braña, pero no fue bien acompañado en la mayoría de sus conducciones.

Este partido, se ganaba con un gran rendimiento de los hombres de la mitad de la cancha, como ya mencionamos y de hecho, en lo previo se apostaba por Oliva – Romero, una sociedad muy interesante que dio el Nacional de Alexander Medina. Su capacidad para presionar, retroceder y comenzar a jugar desde su posición eran claramente el metrónomo del equipo uruguayo, lo fueron contra Chapecoense y ante Banfield en ambas rondas previas a esta fase de grupos.

Hoy, estuvieron inconexos, no pudieron asociarse, en primer lugar por la incapacidad de la salida de Nacional en todo el partido, pero además por la buena labor defensiva de Giménez y Braña en el conjunto pincharrata. Sobre el equipo de Lucas Bernardi, debemos mencionar que fue muy inteligente en colocar una especie de línea de cinco en el fondo con dos carrileros que con buen tino pudieron colocarse en fase ofensiva, ensanchando el campo. Pero dejó la sensación que los carrileros fueron colocados para evitar uno de los grandes fuertes de Nacional, el juego exterior.

Así, Estudiantes logró dejar sin capacidad a su rival en todas sus fuerzas ofensivas. Los controló por dentro, y también por fuera. Por si fuera poco, un elemento que le ha traído grandes éxitos al Nacional de Medina, la presión alta, hoy no apareció luego de los primeros diez minutos ya mencionados.

Parece que este fue el último juego del Nacional copero. Medina estaba rotando el plantel al máximo, once cambios prácticamente entre Copa Libertadores y Campeonato Uruguayo. Esto ya tiene pinta que no puede suceder. Hoy Nacional tuvo que ir por los tres puntos, ya no es una fase de eliminación directa, donde se puede especular más. Hoy algunos jugadores del equipo del torneo vernáculo aparecieron y fueron sumamente interesantes. Sebastián Rodríguez y Gonzalo Bueno, que ingresaron por Santiago Romero y Gonzalo Bueno respectivamente reactivaron el medio del campo, Oliva comenzó a presionar más. Y Rodríguez pudo asociarse con Bueno cuando cayó a banda izquierda logrando al menos, chances de peligro.

El debut copero de estos grandes de América se fue en tablas, con equipos que no pudieron materializar grandes chances de gol, pero porque estuvieron más preocupados por limitar a su rival, que explotar las grandes virtudes que poseen estos planteles. La siguiente fecha marcará la ida de Nacional a Vila Belmiro para enfrentar a Santos y Estudiantes recibirá a Real Garcilaso de Perú como local. Nacional podrá poner un equipo similar al que viene jugando en Copa Libertadores, si trae un empate a Montevideo, será negocio rentable. En cambio Estudiantes no puede especular tanto como hoy, y debe dar un paso adelante, tal vez poniendo más hombres con intenciones ofensivas.