¡Al fin!

Hace poco más de una semana la Selección Uruguaya de Fútbol selló su pasaje a la Copa del Mundo Rusia 2018. Dato no menor teniendo en cuenta lo difícil de este torneo, que se juega todos contra todos a lo largo de dos años y que por primera vez –desde esta modalidad de clasificatorias- ve a los charrúas accediendo de forma directa, es decir, sin repechaje.  Atrás quedaron esas tan duras repescas con Australia donde vencimos en 2002 pero sufrieron lo que fue tal vez lo peor en este siglo para la celeste, en el repechaje para el mundial de Alemania 2006 quedando eliminados en el Centenario. Ya no somos el último país en clasificar como para Sudáfrica 2010 tras la repesca ante Costa Rica ni como para Brasil 2014 que sin sufrir pero últimos vencimos a Jordania. Al fin Uruguay llega a un mundial de forma directa tras ser el segundo mejor en la eliminatoria detrás del pentacampeón del mundo Brasil con 31 unidades.

Desglosemos a continuación las claves de este gran logro:

  • El famoso proceso. Óscar Washington Tabárez junto con su Cuerpo Técnico, donde se encuentra el Dr. Pan, el profesor Herrera, Mario Rebollo o el mismo Celso Tero (entre otros) que son tan importantes como el propio “maestro”, tomaron la selección uruguaya hace ya 11 años, en el 2006. Jugó tres eliminatorias, en las tres obtuvo el pasaje a la Copa del Mundo, ganó una Copa América después de 16 años, obtuvo un 4° puesto en la Copa del Mundo de Sudáfrica tras 40 años -sin contar los logros en inferiores-. En fin, las cosas no pasan porque sí, tienen una razón de ser; y el “Maestro” no es en vano el Director Técnico con más partidos al frente de una selección del mundo, no en vano ganó 10 y empató 6 de 16 clásicos al frente de Boca Juniors, no en vano ganó una Copa Libertadores de América con Peñarol, no en vano dirigió en Europa, en el Milán. Pero todos esos palmareses no son causa de lo obtenido al frente de la selección, si lo son la seriedad, la mesura, el acierto en la renovación -a pesar de los pedidos populares y de la prensa-, la inteligencia, la sobriedad, la unión, el proceso.

  • El mítico Estadio Centenario. En números: ganó 22 puntos de 27 en disputa (81.5%), perdió el restante 18.5%. Una sola derrota, ante Brasil y un solo empate, ante Argentina. Si lo comparamos con las eliminatorias a Sudáfrica 2010 vemos grandes cambios en los números. Se consiguieron solamente el 55% de los puntos disputados en dicho escenario. Mientras el restante 45% se perdió. Los números hablan por sí solos y arrojan una realidad y es que Uruguay en estas eliminatorias se hizo muy fuerte en su escenario.

  • La muy trillada “Columna Vertebral”. Fernando Muslera, el guardameta, Diego Godín su capitán; y aquí vamos a hacer un gran paréntesis; por lo extensa de la competencia, en una de las piezas claves del equipo tenemos un quiebre generacional que determina a dos jugadores número 5, uno el que arrancó la competencia y otro el que la terminó, hablamos del “Cacha” Egidio Arévalo Ríos y Matías Vecino (a pesar de que llegaron a jugar juntos algún partido). Arriba las dos bestias: Edinson Cavani y Luis Suárez. De lujo realmente, con jugadores del Barca, del PSG, del Atlético de Madrid, del Inter de Milán. Y además, jugadores, que a diferencia de otros, cuando defienden los colores de su selección se potencian y rinden incluso más que en sus clubes. Qué decir de ellos, el “Nene”, es el jugador que acumula más minutos en esta eliminatoria para Uruguay, habiendo disputado el 94% de los partidos; es un portero muy seguro que puede tener una sola tapada y salvar el partido o ser el  mejor jugador del partido siendo la figura sacando muchas pelotas, lo mismo pasa con el “Faraón” que tiene esa mismo pragmatismo, un zaguero más que solvente y sobrio. En el medio, el cambio generacional trajo a un jugador distinto, Egidio, un 5 tapón –en posición y físico- que no da pelota por perdida marca, marca y marca, ahora no podemos pedirle un pase puñalada o un cambio de frente de 40 metros, su sucesor, sin embargo, es un número 5 mucho más mixto, puede jugar de 5 tapón pero tiene otro manejo de balón, puede ser opción entre los zagueros para salir por abajo, tiene llegada, es un jugador excepcional, y por algo está donde está. De los de arriba no se puede decir mucho, sin duda están en el  top 5 de los mejores centrodelanteros del mundo. Cavani con su despliegue físico característico que solo él puede llevar a la práctica, además con su excelente tiro se convirtió en el goleador de Uruguay y de la eliminatoria con 10 tantos, a pesar de haber estado ausente en tres encuentros (disputando el 83.5% de los partidos al igual que Godín). Luis, es otro que se perdió varios partidos -5-, también es un delantero excepcional, tiene todo, físico, velocidad, buen remate, asistidor, todo lo que se puede pedir de un número 9. Podríamos escribir carillas y carillas sobre ellos pero son tan conocidos y famosos que nos quedaremos con lo esencial y cerraremos el artículo con un apartado curioso.

 

Para tener en cuenta:

  • En ningún partido no hubo ninguno de estos jugadores de la famosa columna vertebral.
  • En el único partido que faltó Muslera, Uruguay recibió 4 goles. La derrota más abultada, ante Brasil 4 x 1 en el Centenario.
  • Los primeros dos partidos ni Suárez ni Cavani pudieron disputarlos por suspensión, el primero acarreaba la suspensión del mundial 2014 por la mordida a Chielini, el segundo arrastraba una la tarjeta roja de la Copa América 2015 tras el entredicho con Jara. Ambos encuentros de ganaron, ante Bolivia y ante Colombia.
  • Por primera vez en la historia Uruguay ganó en la altura de la Paz (sin Cavani y Suárez)
  • Por primera vez en la historia de las eliminatorias Uruguay le ganó a Paraguay de visitante.
  • En la vuelta de Suárez tras los nueve partidos sin poder ser de la partida en la selección anotó el empate 2 x 2 ante Brasil en Recife tras ir 2 x 0 a los 8 minutos de juego.

Argentina, y su ansiada clasificación.

En este informe vamos a desenmascarar los motivos por el cual la selección argentina de fútbol sufrió tanto para lograr entrar en Rusia 2018. Lo haremos con el fin de entender por que tanta mediocridad en sus partidos y en su resultados como así también para lograr comprender los factores externos que también infirieron en este largo camino recorrido que justamente no fue de rosas, sino todo lo contrario, lleno de espinas.

Detallamos ítems por ítems los mismos:

Dirigentes

La AFA (asociación del futbol Argentino) desde el 2014 a la actualidad ha sufrido, literalmente sufrido, el mandato de 4 presidentes en tan solo poco más de 3 años.

Desde el deceso de Julio Humberto Grondona, y su particular manera de llevar al frente al futbol argentino, hecho en el cual es ya sabido y de público conocimiento la perdida que ha sufrido la AFA en el ámbito internacional, la FIFA no fue la misma sin él, y mucho menos nuestro futbol. Argentina perdió así al mayor exponente político y de poder que tenia dentro de dicha federación.

En segundo lugar Luis Segura que se encontró con el cargo de presidente al ser vice en el momento de la muerte de Grondona.

Tercero, Armando Pérez en su momento era el actual mandamás en Belgrano de Córdoba y fue nombrado por FIFA y los dirigentes del futbol argentino como interventor presidente del comité regulizador de la AFA.

Y en cuarto lugar nos encontramos con Claudio Tapia, el presidente de Barracas Central se constituyo en el “electo” sin una votación realizada por la baja del otro oponente.

Directores Técnicos

En una eliminatoria de tan solo 18 partidos la selección tuvo 3 técnicos a cargo del seleccionado mayor, acá van:

Gerardo Martino, 2014-2016 renuncia después de la final de la copa centenario América disputada en E.E.U.U.

Edgardo Bauza, 2016-2017 se lo obliga renunciar por qué no fue designado por el presidente actual Tapia.

Por último Jorge Sampaoli fue el elegido para disputar las últimas cuatro fechas de eliminatorias. Y es quien tiene contrato actual y vigente por 5 años con la AFA.

Pasamos a los números:

Martino: En total gano 11 de los 18 puntos que disputo, promedio 61%

Bauza: gano 11 de 24 puntos en disputa, promedio 45.8%

Sampaoli: gano 6 de 12 puntos en juego, promedio 50%

 

Jugadores

43 fueron los jugadores seleccionados y convocados a lo largo de esta eliminatoria por los tres técnicos antes mencionados.

Ellos son:

1• Sergio Romero: 18 partidos, 1620 minutos (100%)
2• Ángel Di María: 18 partidos, 1361 minutos
3• Javier Mascherano: 15 partidos, 1350 minutos
4• Nicolás Otamendi: 15 partidos, 1350 minutos
5• Lucas Biglia: 12 partidos, 1153 minutos
6• Lionel Messi: 10 partidos, 900 minutos
7• Ramiro Funes Mori: 10 partidos, 845 minutos
8• Ever Banega: 11 partidos, 836 minutos
9• Marcos Rojo: 9 partidos, 803 minutos
10• Gabriel Mercado: 9 partidos, 783 minutos
11• Gonzalo Higuaín: 9 partidos, 624 minutos
12• Emmanuel Mas: 6 partidos, 495 minutos
13• Pablo Zabaleta: 5 partidos, 450 minutos
14• Sergio Agüero: 7 partidos, 367 minutos
15• Lucas Pratto: 5 partidos, 347 minutos
16• Paulo Dybala: 8 partidos, 321 minutos
17• Marcos Acuña: 4 partidos, 310 minutos
18• Facundo Roncaglia: 4 partidos, 285 minutos
19• Ángel Correa: 6 partidos, 273 minutos
20• Guido Pizarro: 3 partidos, 270 minutos
21• Matías Kranevitter: 3 partidos, 270 minutos
22• Ezequiel Lavezzi: 5 partidos, 268 minutos
23• Enzo Pérez: 6 partidos, 263 minutos
24• Mateo Musacchio: 3 partidos, 225 minutos
25• Federico Fazio: 3 partidos, 184 minutos
26• Martín Demichelis: 2 partidos, 180 minutos
27• Mauro Icardi: 3 partidos, 180 minutos
28• Javier Pastore: 4 partidos, 171 minutos
29• Darío Benedetto: 2 partido, 165 minutos
30• Carlos Tevez: 2 partidos, 138 minutos
31• Lautaro Acosta: 2 partidos, 120 minutos
32• Erik Lamela: 3 partidos, 100 minutos
33• Nicolás Gaitán: 5 partidos, 98 minutos
34• Ezequiel Garay: 1 partido, 90 minutos
35• Javier Pinola: 1 partido, 90 minutos
36• Alejandro Papu Gómez: 1 partido, 90 minutos
37• Eduardo Salvio: 1 partido, 89 minutos
38• Emiliano Rigoni: 1 partido, 45 minutos
39• Lucas Alario: 2 partidos, 30 minutos
40• Augusto Fernández: 2 partidos, 14 minutos
41• Gino Peruzzi: 1 partido, 12 minutos
42• Leandro Paredes: 1 partido, 7 minutos
43• Fernando Gago: 1 partido, 4 minutos
44• Joaquín Correa: 1 partido, 1 minuto

Ahora pasamos a los jugadores que fueron convocados pero que no disputaron ni un minuto de juego:

Nahuel Guzmán, Agustín Marchesín, Gerónimo Rulli, Mariano Andújar, Milton Casco, Roberto Pereyra, Leonel Vangioni, Nicolás Pareja, Manuel Lanzini, Julio Buffarini, Fabricio Bustos, Germán Pezzella, Pablo Pérez.

Vamos a destacar a Sergio Chiquito Romero como el jugador que disputo los 18 encuentros de las eliminatorias rumbo a Rusia 2018.

Agregamos que solo hizo 19 goles en 18 partidos y recibió 16. Así se transformo en la selección que menos goles logro en la historia de las eliminatorias para la Argentina.

Después de tantos nombres y tantos números,¿ como es posible pensar en que un seleccionado pueda funcionar armónicamente y obtener resultados inmediatos al mismo tiempo?¿ Quien iba a pensar que la clasificación estaba asegurada? Que era un mero trámite? ¿Que iba a ser sencilla? Yo no, pero si el hincha que no entiende de razones y solo se mueve por pasión. Sin importar nada más que el resultado, no quiere merecimientos, no quiere atacar más, defender menos y poco le interesan las estadísticas y los números.

Pero, que logra esto, y acá vamos al cuarto motivo y razón también influyente en el ánimo del hincha y es el periodismo deportivo argentino, al cual  dedique unos párrafos en el informe de junio; el hincha al no tener un pensamiento futbolístico propio, al no analizar, y al no tomarse el tiempo de ver no solo el resultado final sino todo lo que involucra a la selección cae en manos de estos personajes por lo general de tv que dictan sentencia sin importar ni medir lo que dicen. Desde acá no vamos a detallar la lista de los mismos, que lamentablemente son muchos los periodistas anti selección o peor aun anti Messi.

Que lograron con esto, el distanciamiento y el pacto de los jugadores de no hablar con la prensa durante mucho tiempo,los entrenamientos a puertas cerradas,  los “cantitos” dedicados a ciertos periodistas al final del partido con Ecuador tras lograr la clasificación, en fin, mas y mas desunión.

Nada le hizo bien a la selección, ni los presidentes, ni los técnicos, ni los jugadores, ni la prensa. En el medio el hincha, que no sabe si son un desastre, si son unos ídolos o que.  Así y con este panorama, ¿creemos que estamos bien para llegar a un mundial con alguna expectativa de algo? O realmente vamos a cambiar todo y lograremos congeniar entre tanta locura. Quedan solo 8 meses para lograr eso.

Con suerte llegaremos a la final de Rusia 2018 y obtendremos un segundo puesto, o mejor no, cierto que obtener el segundo puesto en un mundial es un rotundo fracaso, eso solo pasa en Argentina.

¡Piensen!

Es difícil en el ‘planeta fútbol’ hoy, encontrar entrenadores congruentes desde el inicio de un proyecto deportivo, sea al frente de un club o en una selección. Al decir ‘congruentes’ me refiero esencialmente, entre lo que profesan delante de un micrófono con lo que su equipo sintoniza en el campo de juego –exceptuando los diferentes momentos de un partido-.

Ricardo Gareca –con las Eliminatorias concluidas- ha demostrado, entre tantos estruendos, ser eso precisamente: un entrenador coherente y congruente en todo sentido. Los equipos que comienzan una etapa, no son normalmente los cuales terminan la misma. Sin esta haber terminado, todavía. La mutación de la selección de Perú, que comanda el oriundo de Tapiales, se ha visto más remarcada en los apellidos que en la conjunción de juego pre-establecida.

El convencimiento que ha producido en sus dirigidos, a simple vista se produce en el salto también de la mano colectiva en función del juego. Apoyado exclusivamente en la tenencia de pelota, de acuerdo a las características de sus jugadores y siendo muy autocrítico cuando las cosas muchas veces no salieron bien. Eso sí, sin perder la creencia en sus jugadores, responsables de que el próximo mes de noviembre, Perú se juegue los últimos dos partidos que definirán si estará en Rusia 2018.

El fútbol es de los futbolistas, pero serían simples piezas de un rompecabezas desarmado sin alguien que los moldee y les haga liberar, en muchos casos, el talento con el que nacieron. Ricardo Gareca es el mejor ejemplo, moldeando y potenciando jugadores como Christian Cueva o Yoshimar Yotún a través de la paciencia y perseverancia, en su idea madre del juego de posición en maduración que posee Perú actualmente.

El mayor crédito y la mejor valoración que pueda tener un equipo, es ser identificado por sus rivales. Hoy en día, Perú es una selección con un sello repuesto de tinta y un equipo identificado con un patrón de juego que va acorde al sentir de su entrenador y a las propiedades de sus futbolistas. Siempre se intentará dejar el menor porcentaje de ‘suerte’ posible al destino de un equipo, pero está claro que todo proyecto, necesita un pelín de fortuna en el aderezo.

El casi gol de Diego Godín en Lima, el horror de Justiniano ante Carlos Cáceda en el Monumental o la ‘mala’ puntería de Leo en La Bombonera, conspiraron para que finalmente Perú haya terminado en el 5to lugar, debajo de Brasil, Uruguay, Argentina y Colombia. Una excusa más para el aficionado de sonreír, incrédulos de jugarse ante Nueva Zelanda un cupo para la Copa del Mundo. Tan cerca y a la vez tan lejos.

Eso sí, el más afanoso de que lleguen los partidos debe ser el siempre coloca sus dedos índices en la sien de su cabeza, con el buzo puesto y gritando a sus jugadores “¡piensen!”.

 

¿Qué nos pasa a los uruguayos?

Como todos sabemos quedaron pactados los cruces de semifinales de la Copa Conmebol Libertadores Bridgestone. A los jóvenes, guiados por el presente, no les extrañará oír que en esta fase ya no quedan equipos uruguayos, ya que del año 2000 a esta parte de las dieciocho ediciones de la copa solo en tres, hubo uruguayos en estas instancias. Sin embargo, si indagamos un poco o miramos hacia atrás nos vamos a dar cuenta que Uruguay es el tercer país de América –detrás de Argentina y Brasil- que tiene más Copas Libertadores de América-con ocho-, algo que no condice con su tamaño y cantidad de población.

La última Copa obtenida por un combinado charrúa fue obtenida hace ya veintinueve años por Nacional, frente a Newel’s All Boys de Rosario.

Hoy intentaremos responder la pregunta que da título a nuestro artículo y que probablemente muchos nos hagamos.

Primero, todos sabemos que el fútbol, sudamericano y aún más el uruguayo, es exportador. Es decir, todos lo realmente buenos emigran al viejo continente, muchas veces sin siquiera jugar en su club formador. Pero dirán, que esto le pasa a todos los equipos sudamericanos pero… pensemos; Nicolás de la Cruz, joven talentoso del club uruguayo Liverpool, emigró en el último período de fichajes a River Plate por una suma de 4 millones de dólares; Naithan Nandez, extraordinario jugador motivo de un artículo en nuestra web, jugador de selección uruguaya, traspasado a Boca Juniors por casi 3 millones de dólares (solo por porcentajes de ficha, no totalidades). ¿A qué vamos con esto? A que, dentro de la región, el fútbol uruguayo es muy pobre en comparación a sus rivales en las copas y esto se debe en nuestra opinión principalmente a una causa: la globalización. En la década del ’90, cuando aparece la tv cable y con ella las transmisiones de los partidos de fútbol, nace otro fútbol. Un nuevo fútbol. Mucho más mercantilista. Desde allí, comenzó a ser una nueva fuente de ingresos la transmisión de cada partido. Pero claro, no recibirá lo mismo un país que tenga –como Argentina- 40 millones de potenciales televidentes o uno que tenga –como Brasil- 200 millones de potenciales televidentes en comparación con Uruguay que tiene, potencialmente 3 -aunque proporcionalmente el número sea tal vez mayor-. Eso no es una excusa, sino una realidad desfavorable para los uruguayos. Y curiosamente desde la década del ´90 es que no se gana nada internacionalmente.

Segundo, brevemente mencionado anteriormente: el armado y desarmado constante de equipos. Se vuelve muy difícil mantener un  equipo por varios años seguidos, y si cada 6 meses tenemos un equipo totalmente nuevo se vuelve muy difícil ser competitivo.

Tercero, este punto es sumamente importante y también refiere al fútbol local. El fútbol uruguayo, puertas para adentro, es realmente malo, tanto en infraestructura como en juego. Hay apenas siete “estadios”, que realmente están preparados para recibir un partido de fútbol y permitir su normal desarrollo, de los dieciséis equipos que participan del torneo de primera división. En cuando al juego, no hay dinámica de ganadores ¿Qué quiero decir con esto? Que de los 113 campeonatos jugados, Nacional y Peñarol ganaron 94. Pero además, si estos campeonatos los ganaron despilfarrando juego, no habría quejas; es más se ha logrado muchos años atrás, pero desde los ´90 a esta parte –aproximadamente- esto no sucede. A pesar de algunas destellos de buen fútbol que no perduran en el tiempo.

Cuarto y último; factor hinchada. Hoy por hoy, los hinchas de los equipos grandes de nuestro país están cegados, o no quieren ver; porque “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dicen. Y se ajusta perfectamente a nuestra realidad. Los hinchas se enceguecen por ganar un clásico, un torneo corto, un uruguayo a lo sumo, la idea de la Libertadores ya es utopía para muchos de nosotros. Los técnicos duran meses, tres partidos perdidos y afuera; si pierde tres partidos y no lo echan hay lío con la dirigencia y ya la hinchada cae con ellos. No hay paciencia, queremos ganar hoy como sea, mañana no importa. Y la realidad marca que las victorias sin un sentido terminan siendo nada más que victorias; que no se puede apostar a grande pensando en ganar este fin de semana como sea, sin jugar bien sin ningún fundamento.

Es cierto también que ha habido, alguna que otra buena copa realizada por un equipo uruguayo; pero la misma historia marca, que son solo islas. Un poco de fortuna, en ocasiones un buen técnico, que poco duró y un conjunto de jugadores que lograron congeniar bien casi por arte de magia, o una esporádica buena gestión.

En fin, la pregunta que nos hacemos, no tiene una respuesta precisa y absolutamente verdadera. Sin embargo, intentamos abordar según nuestro criterio, ciertos puntos que generan esta sequía internacional uruguaya y que de poder cambiarlos tal vez, habría un hilo de esperanza. Igualmente, esto es fútbol, y a ciencia cierta, nada puede saberse pero un reinado americano uruguayo no se ve por ningún lado en esta coyuntura.