Noticias desde el Este

En pocos días, y además en un año, el mundo futbolístico mirará hacia Rusia. La Copa Confederaciones de este mes será el ensayo general más importante de cara a la Copa del Mundo del próximo año.

Rusia se ha preparado para esto, y desde la disolución de la Unión Soviética y su apertura al concierto económico mundial, hemos podido observar como este país-continente ha crecido en base a su imponente potencial energético. No obstante, atraviesa muchísimos problemas: desde una demografía decreciente, lidiar con un país multicultural y con varias religiones, e incluso su misma extensión son algunos de los dramas con que tiene que luchar esta potencia emergente.

Cuando observamos el mapa de Rusia, y contemplamos su variante geografía también podemos observar que desde los Montes Urales (límite geográfico entre Europa y Asia) hacia el Oeste se encuentran todas las sedes de estos dos eventos deportivos. De ello, surgen dos pensamientos: En primer lugar, ¿por qué se han olvidado del resto del país? Y en segundo, ¿será por los husos horarios tal vez?

En realidad, demográficamente desde los Urales hacia el Este, el país no está despoblado, pero tampoco desborda de población. En los 90, cuando la URSS de desintegró, Rusia perdió muchísimos habitantes. De 288 millones de habitantes que tenía la Unión Soviética en 1989, pasó a 148 millones en 1991, cuando ya sólo contamos Rusia. Muchos de estos habitantes vivían en los territorios de la Europa Oriental, sí. Pero una gran cantidad vivían en los llamados países “Stán” (Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán) que pertenecían a la Unión Soviética, y su localización, en la Asia Central prolongaba la mancha demográfica que se extiende desde el límite Oeste del país (con Ucrania, entre otros) hasta los Urales. Este factor, hace que las ciudades que sólo están unidas a Moscú por el pintoresco tren transiberiano, no hayan tenido nunca un desarrollo económico, social y cultural a la altura de las San Petersburgo, Moscú e incluso Rostov.

Luego, tenemos los husos horarios. Entre Moscú y Vladivostok, ciudades extremas en el país, tenemos siete husos horarios distintos, por lo que, para la organización de un torneo a escala mundial es complejo, pero tenemos el antecedente de la Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos, país que tiene cuatro husos horarios y que los utilizó durante ese mes de fútbol. Puede que sí, sea sumamente complejo instrumentar horarios al momento de realizar un cronograma, pero para dar a conocer una Rusia totalmente olvidada y casi dejada al misticismo de sus parajes, podría haber sido una importante vidriera para su población.

Cuando todos miran la Oeste, el Este golpea.

En este escenario, donde todos nos preparamos para ver la Copa Confederaciones, encontramos un oasis en el desierto. Un momento de gracia para el Este de Rusia, para esa zona más asiática que europea. El FC SKA, de la ciudad de Jabárovsk ha ascendido mediante playoffs a la Liga Premier Rusa, y tendrá el honor de participar en la máxima categoría del fútbol de su país en el año de su Copa del Mundo. Ahora, el detalle. Jabárovsk está a 8300 kilómetros de Moscú, siendo con Vladivostok las dos ciudades más alejadas de la mayor urbe del país.

Seis días completos separan ambas ciudades transitando esa distancia en el tren transiberiano, por lo que propone un reto para los clubes moscovitas (y del Oeste en general) y sus aficionados.

Obviamente, este club nunca ha participado de la primera categoría del fútbol en su país, ni siquiera en tiempos pretéritos de la URSS, y tendrá su estreno a partir de agosto. En la campaña del ascenso su máxima figura fue Ruslan Koryan, armenio de un pasado no muy fulgurante por equipos de las ex Repúblicas Soviéticas, pero que en el FC SKA fue el goleador del año con doce tantos. También cuenta con algunas presentaciones para la absoluta de su país.

Jabárovsk, además es una ciudad que ha contado con una peculiaridad en el régimen soviético del siglo XX, al ser una ciudad tan alejada del ruido que había tras la Cortina de Hierro, nunca tuvo sus fronteras cerradas, por lo que la culturización ha sido vasta, teniendo un gran contacto con China (está a 30km de la frontera), Corea e incluso Mongolia. Haciendo que tenga un importante componente asiático en ese sitio.

No obstante, cuando el brazo protector del socialismo de la URSS desapareció, la ciudad comenzó un ciclo casi endémico de endeudamiento público y que no podía hacer reactivar una economía basada en el sector energético y en el transporte, pero que se favorecía de los pequeños emprendimientos como motor de la economía local. Para ello, el ayuntamiento aportó una buena cantidad de dinero para reactivar esa economía y atraer inversiones, lo cual tuvo un grato resultado, siendo hoy en día una de las ciudades más prósperas del país. En este contexto el FC SKA deberá luchar por mantenerse en la principal categoría del fútbol de la Europa Oriental.

A veces mejor ni ser sede…

Pero no todas son rosas para las sedes de la Copa del Mundo y de la Copa Confederaciones. El Zenit Arena será una de las obras más maravillosas que habremos visto en el mundo del fútbol. Es el sueño del equipo de la empresa Gazprom (propietaria además del Schalke 04), el mudar su equipo del mítico Petrovsky Stadium que data de los años 20, a un nuevo y remozado escenario para la práctica del fútbol. Ese, será el Zenit Arena de San Petersburgo.

El problema está en su construcción, el mismo demandó más de 3500 millones de euros y si bien se ha tenido que construir una importante infraestructura a su alrededor (autopistas y una estación de metro) el costo era de “tan sólo” 1750 millones de euros, la mitad restante se ha ido en sobornos, según la investigación de un medio noruego, qué a su vez, divulgó un informe de la Agencia de Seguridad Rusa, donde afirmaba que el estadio tenía 22 errores graves en su construcción.

Por si fuera poco, el Zenit Arena se ha hecho en su mayoría con mano de obra proveniente del extranjero (80%), sobre todo desde la ex Repúblicas Soviéticas. Es que, la falta de derechos laborales, las largas jornadas de trabajo y la pésima calidad de vida de los empleados, hacen aún más turbia la construcción de estos estadios y abaratan costos para los empresarios. Como hecho relevante, este medio noruego reveló, qué 110 trabajadores norcoreanos estaban trabajando en un régimen neo-esclavista, con jornadas de 18 horas de trabajo, viviendo en contenedores cerca de la construcción, con una alimentación deplorable y con el 90% de su salario tomado por el gobierno norcoreano, que envío a estos trabajadores.

Para que sucedan estas atrocidades en tu ciudad, a veces mejor no ser sede. Cabe destacar que acciones similares se han visto en la construcción de los estadios para la Copa del Mundo del 2014 en Brasil, y sucede desde hace mucho tiempo en Catar, que será sede de la copa del año 2022.

DDA Radio | Previa de Real Madrid vs Juventus

Ir a descargar

 

En el programa de hoy realizamos la previa del partido que bajará el telón de la temporada europea en Cardiff. En el primer bloque Alex Machado somete a Manuel Tadeo a un exhaustivo cuestionario sobre jugadores de ambos equipos y un duelo de hace 12 años. Ya en el segundo, con más seriedad tratan los aspectos tácticos de este partido. Y para el cierre cada uno brinda su parecer sobre el resultado final del juego.

 ¡Recuerden suscribirse en Ivoox y así enterarse de cuando subimos nuevos programas!

Un nuevo proyecto

Tras una temporada intensa en la Serie A, donde la Juventus es dominadora absoluta por sexta campaña consecutiva, AS Roma consigue boleto a UEFA Champions League, pero ve a su ídolo máximo despedirse del fútbol y el Napoli de Maurizio Sarri –quizás el mejor equipo italiano que juega al fútbol- debe afrontar la previa del sumo torneo continental, una luz vacilante llega a la ciudad de Milán, y no precisamente por el Inter, sino por el conjunto de Vicenzo Montella. El Associazione Calcio Milan.

La temporada 2010-11, ha sido la última en la que la Serie A pudo reconocer a otro rey que no sea la Juventus. Los años posteriores a aquella gran campaña al mando de Massimiliano Allegri, no han sido fructuosos para el cuadro rossoneri que ha visto pasar por su banquillo principal a exjugadores como Clarence Seedorf, Filippo Inzaghi, Siniša Mihajlović y hasta Cristian Brocchi, con más penas que glorias.

El ciclo de Silvio Berlusconi y Adriano Galliani al frente del club se ha acabado y las inversiones de los nuevos propietarios (Rossoneri Sport Investment Lux) hacen pensar al tifosi en un nuevo despegue económico y producente a ritmo de afiliar jugadores de renombre, a la par de una reorganización administrativa del club que pueda producir estabilidad y se pueda luchar en el mercado ante los clubes más poderosos del mundo financieramente. Claro está, que todo lo dicho llevará –en un buen camino- su tiempo, pero la ilusión no la quita nadie. El club lombardo, con su semejante dimensión, merece volver a estar en la cúspide.

En maneras y resultados, el Milan de Montella ha tenido altibajos a lo largo de la temporada. La lesión del mejor jugador rossonero como es Giacomo Bonaventura, debilitó en la segunda parte del año los planes para Vincenzo. Tras la consecución de la Supercoppa di Lega ganada a la Juventus, se suponía una alza respecto a juego y más aún anímica, pero el progreso futbolístico se maniató.

Es fundamental y primordial aislarse de la idea de que ‘un equipo se construye desde atrás’ o viceversa, pero es importante que para un sostén de estilo de juego, se precisen los jugadores ideales para llevarlo a cabo. El exjugador romanista llevó adelante en la capital y Florencia, un sello colectivo y trató de inculcar en Milanello lo mismo. Los partidos le han mostrado y nos ha mostrado a los futboleros que para que puedan progresar sus ejemplares en la pizarra, necesita otro tipo de jugadores a disponibilidad.

El gran hándicap competitivo sin dudas es el defensivo. Los antecedentes de Montella hablan de una configuración con el trato de balón desde los sectores retrasados. Exceptuando a Alessio Romagnoli, jugadores cómo Zapata, Paletta o Gómez –por nombrar- no conceden condiciones de las cuales el entrenador pueda explotar o descubrir para un funcionamiento acorde. Diría casi que Gigio Donnarumma ha sido la gran figura del equipo con tan solo 18 primaveras recién cumplidas en febrero del presente.

Dicha ya, la relevancia de Jack Bonaventura en todo punto de vista, sin él, la estructura de juego en base de gestación y definición, se vio mermada. La productividad no fue la misma en zona de ¾ y muchos jugadores perdieron a un socio para progresar en el campo e intentar explotar virtudes. Ya sin Niang en el equipo, Gerard Deulofeu fue significativo en las postrimerías del torneo. El Milan adoptó una forma de posicionarse en el campo con más recaudo y tras recuperación de balón, estallar en velocidad al mando del joven español.

Las ‘ganas’ de Gianluca Lapadula y el oportunismo de Carlos Bacca, no fueron suficientes para calmar las urgencias de cara al arco. Es totalmente cierto que son delanteros con la necesidad de ser asistidos, ya que no se les puede considerar autosuficientes, pero que ofrecieron muy poco al formato, también es verdad.

La primera temporada de Vincenzo Montella comandando, ha dejado la sensación de que ha querido implantar un grabado de juego, pero a la larga, se ha visto en dificultades por las características de sus jugadores y por el poco punche en el mercado. El verano se antoja esperanzador respecto a lo que puedan hacer Marco Fassone y Massimiliano Mirabelli en la feria de fichajes para darle un plantel más pensado y consecuente con el formato del entrenador. Por lo pronto, Mateo Musacchio, ex-Villarreal, se perfila como nuevo compañero de zaga para el jovencísimo Romagnoli en la 2017-18.

La primera vértebra de sus columnas

El puesto de arquero, es, sin temor a equivocarme, el más sacrificado. Porque un delantero puede errar diez goles pero un golero si sale mal diez veces, le hacen diez goles. Tiene una carga de responsabilidad inmensa.

Hoy nos convocan los dos número 1 de los respectivos equipos que se disputarán en Cardiff el reinado europeo.  El interminable Gianluigi Buffon y el ágil Keylor Navas.

Las estadísticas arrojan que el conjunto merengue recibió a lo largo de la copa solamente diecisiete goles, con un promedio de 1.42 goles por partido. Mientras que la La Vecchia Signora acumula el impactante número de tres goles en contra y el promedio de 0.25 anotaciones en propia valla por cotejo. Por supuesto, no son solo los guardametas lo que determinan esto sino, todo el sistema defensivo, pero que tienen preponderancia en esos números es inobjetable.

Keylor Navas es costarricense, mide un metro con ochenta y cinco centímetros y llegó al Madrid en el 2014 tras la salida de Diego López y con Íker Casillas cubriendo aún los tres palos del equipo. Al comienzo no jugaría demasiado, más bien de modo intermitente. Esta temporada, ya afianzado y pulido, fue una de las claves del conjunto blanco, tal vez no tenga diez tapadas por partido pero esas dos o tres que tiene, él debe responder de buena manera y en mi opinión, lo ha hecho.  Para ver un poco los números, de los doce partidos que jugaron los merengues en búsqueda de la orejona Keylor disputó once acumulando los 990 minutos de juego. Acumula un promedio de casi tres tapadas por partido (2.7), y fue clave en la llave de semifinal ante el Atlético Madrid con una tapada doble que hubiese significado un gran golpe para los del Bernabéu.

Otro punto clave en los porteros de hoy es el tema de los pases, tanto cortos como largos. En el fútbol moderno tanto se le pide a los goleros juego con los pies que vale la pena repasar sus respectivos números. Los números de ambos son realmente impactantes.

Keylor acumula un promedio de 23.2 pases por partido, de los cuales, 13.2 son largos y 9.8 son cortos. Dentro de estos números encontramos que de los pases largos el 5.7 son efectivos y el restante (7.7) son imprecisos. En los pases cortos es donde encontramos lo impresionante, el 9.5 son precisos y solo el 0.3 son imprecisos. Los número son fríos, pero aún así arrojan realidades como que Keylor Navas es un perfecto guardameta moderno.

Del otro lado nos encontramos con el interminable Gianluigi Buffon. Gigi, se encuentra en la Juve desde principios de siglo -2001-, tiene 39 años y mide un metro con noventa y uno. Tiene un porte muy importante, pero su estado físico teniendo en cuenta su edad es óptimo. Es el primer eslabón de la estructura del equipo Bianconeri. Son realmente impactantes sus estadísticas. Al igual que Navas, “Supergigi” -como se lo conoce- jugó once de los doce encuentros acumulando 990 minutos, su promedio de paradas por partido en esta competición es de casi 2 (1.8), menos que Navas sí, pero la diferencia está en los goles recibidos, como dijimos anteriormente, tres y diecisiete respectivamente. Gigi ha tenido a lo largo de este torneo un rendimiento sumamente regular tapando en todo momento, sacándole pelotas tanto a Lionel Messi (nunca lo pudo batir) como ha Ante Coric -delantero del Dinamo Zagreb- .

Los números del internacional azzurro en pases también son sensacionales. Realiza un promedio de 24.6 pases por partido. De ellos 11.2 son largos y 13.5 son cortos. Con ustedes la majestuosidad de los números: de los largos, 6 son precisos y 5.2 imprecisos y de los cortos los 13.5 son precisos. Simplemente extraordinario. ¿Qué denota esto? Que un golero de la vieja escuela como Gianluigi Buffon, de la época del juego más frontal tuvo el pragmatismo necesario como para cambiar radicalmente y adaptarse al fútbol moderno de la mejor manera posible, sin errar pases cortos. Aplausos y solo aplausos para el interminable Gigi.

Para el próximo sábado será clave el rendimiento de estos dos baluartes de sus equipos. Porque como dijo una vez Iker Casillas: “Hacer una parada es tan importante como hacer un gol”. ¿Logrará Gigi alzar la última copa que falta en sus vitrinas? ¿O será Keylor quien logre conseguir su segunda consecutiva?

Estrategas charrúas en Octavos

El papel preponderante de los entrenadores uruguayos en esta edición de la Copa Libertadores, justifica y pone en evidencia el rol protagónico que imponen sus equipos.

De dieciséis conjuntos clasificados a octavos de final de dicha competición, una cuarta parte están dirigidos por directores técnicos de ese país.

Guillermo Almada y Alfredo Arias comparten ciudad: Guayaquil dirigiendo a Barcelona y Emelec respectivamente. Por otra parte, al sur del continente, en el Río de la Plata, San Lorenzo de Diego Aguirre y Nacional -el único representante uruguayo en octavos- de Martín Lasarte.

Barcelona accedió a octavos como segundo de su serie (Grupo 1), con 10 puntos.

Con un estilo en el que prevalece la pelota bien jugada hacia adelante, líneas compactas, defensa sólida, un equipo agresivo en la recuperación del balón, enérgico pero equilibrado, práctico, vertical y oportunista.

Comenzó venciendo de local al vigente Campeón de la Copa Libertadores 2016, Atlético Nacional, por dos tantos contra uno. Luego, visitó a Estudiantes, sacando una importante victoria por dos goles a cero. Regresó al Monumental de Guayaquil para empatar a uno con Botafogo. Nuevamente se vieron las caras con el Fogão, sorpendiendo en otra formidable victoria de visitante por un score de 0-2, sellando la clasificación. Después de esto, recaló en un bajón de resultados. Cayó de local, en una goleada 0-3 por parte del pincharrata y visitando al ya eliminado Atlético Nacional de Medellín por 3-1.

En otro orden, pero en la misma ciudad, el conjunto eléctrico -Emelec- encabezado por Alfredo Arias, logró ingresar de manera más ajustada como segundo en el Grupo 3, aunque al igual que Barcelona, con 10 puntos.

Las características de juego de Emelec son similares a las de Barcelona, pero sin un juego tan vertiginoso. No se desespera con el balón, busca los espacios y maneja las riendas del ataque con cautela, triangulando y optando por la opción correcta, todo el tiempo pensando en el arco contario.

En primer partido, Emelec terminó derrotado de visita en Perú contra Melgar por un gol a cero. El siguiente partido se afirmó con una victoria de local por igual tanteador contra Independiente Medellín. Tropezó en el próximo en el George Capwell con el poderoso River Plate de Gallardo por 1-2. Se reivindicó con empate a uno en el Monumental y redobló fuerzas visitando al DIM, venciendo por 1-2. En el último encuentro reforzó la clasificación con goleada por 3-0 al disminuido Melgar.

Más al sur en lo que se refiere a latitudes, San Lorenzo, conducido técnicamente por Diego Aguirre, encontró la clasificación de forma agónica. Con 10 puntos al igual que Barcelona y Emelec, se metió en octavos, pero como primero en su grupo (Grupo 4).

El Ciclón, destacado por ser un equipo con personalidad, anímicamente muy fuerte, donde el responsable en todo esto su entrenador. Maneja muy bien los momentos de los partidos, es eficiente, tácticamente ordenado y priorizando muchas veces el resultado.

A pesar de que no tuvo un comienzo deseado, luego se recuperó a tiempo.

Inició su recorrido por la fase de grupos con una dura caída por cuatro goles a cero, de visita, en el histórico Maracaná, contra en el que en ese entonces era uno de los candidatos a llevarse el título, Flamengo. Continuó con otra derrota, esta vez de local contra otro equipo brasilero, Atlético Paranaense; perdió por 0-1 en el Nuevo Gasómetro. Aparentaba que se le negaría la clasificación al Ciclón, cuando sólo pudo sacar un punto en la visita en territorio chileno, enfrentando a Universidad Católica; se fue en empate a uno. Para la vuelta de la fase de grupos, consiguió encadenar tres victorias. Primero se redimió de local por 2-1 contra el equipo chileno. Más tarde obtuvo una abultada conquista por tres goles a cero de visitante oponiéndose al Furacão, de visitante. En el último partido de la fase de grupos, superó en un partido cambiante y vibrante a Flamengo, truncándole la posibilidad de avanzar hacia el título.

Por último, el conjunto uruguayo, Nacional, en uno de los grupos más cambiantes (Grupo 7) y enredado en temas reglamentarios -Partido Lanús-Chapecoense-, finalmente pudo meterse en octavos de final como peor segundo. Una escudra que intenta jugar un fútbol al ras del césped, técnicamente muy bueno de mitad de cancha hacia arriba, con jugadores veloces.

Se estrenó en la Copa Libertadores logrando una inesperada victoria de visita en suelo argentino, contra Lanús. El siguiente partido también fue sorpresivo, esta vez negativamente, siendo derrotado por el desconocido Zulia de Venezuela. Enderezó su participación, empatando a uno contra Chapecoense, en Chapecó. En el desquite contra el Verdão, proporcionó una performance de buen nivel, goleando por 3-0. Viajó a territorio venezolano, regresando con un pálido 0-0, pero que le aseguraría la clasificación. En el último partido, perdió en su feudo por 0-1 contra el granate.

El día de Arséne

Es muy común observar en días de redenciones como el que se vivió en Wembley que salgan titulares como: “la revancha del guerrero”. Es que suele cuadrar muy bien y da un aire épico a toda la situación. Lo vivido en la final de la FA Cup, también cuadra. Como me tocó leer en La Media Inglesa hace pocas horas, “nunca en su historia Arsenal llegó siendo tan inferior a su rival a una final”.

Es que entre la división institucional y el tener a su flamante línea de tres (Koscielny, Gabriel Paulista, Mustafi) sin poder jugar por diferentes vicisitudes y llevar a Oxlade-Chamberlain a la banda izquierda para que oficie de carrilero. Y sumado al enorme nivel de su rival durante toda la temporada, que le permitió poner velocidad de crucero durante la misma y ser campeón de ese modo. Era un partido con el mote de “imposible” para los muchachos de Arséne.

Justamente, me quiero detener en el alsaciano. Wenger ha soportado durante toda la temporada el escarmiento de unos pocos fanáticos del club dentro de Inglaterra, y de una masa más importante fuera de las islas, la presión que habrá sentido el mejor entrenador de la historia del club en esta final habrá sido sin igual.

No obstante, viejo lobo de mar, ha pensado muy bien sus movimientos previos a este juego. A la ya instalada línea de tres, dotó de libertad creativa en el carril a Hector Bellerin, que pudo asociarse de muy buena manera con Mesut Özil, además colocó en el medio del campo a jugadores con excelente pie, y que siempre tienen en mente el pase hacia adelante como Xhaka y Ramsey.

Arsenal salió desde el primer segundo de partido a ser protagonista, a ser participe y animador de una fiesta que no se montaba para él, sino para el doblete de uno de sus rivales locales. Y creo, que ese “efecto sorpresa”, sumado al tempranero -y polémico- gol de Alexis Sánchez terminó de derrumbar moralmente al equipo de Antonio Conte, pero, además, el conjunto gunner creció de un momento a otro de manera espectacular. Comenzó un asedio brutal del arco de Thibaut Courtoise, con llegadas por ambas bandas con el mencionado tándem entre Bellerin-Özil y por la otra banda Alexis Sánchez haciendo de las suyas. Tanto, que el único que rindió con buena nota en Chelsea, Gary Cahill, rechazó dos balones sobre la línea de meta.

En la segunda mitad, Arsenal jugó a ser Chelsea. Se replegó, formó la línea de cinco. Donde, Per Mertesacker de sólo 40 minutos previos a este partido en la temporada se sentía más protegido, por el doble pivote y por los dos centrales y con ello, sacó toda su experiencia y fue infranqueable por el juego aéreo y también logró enormes cierres en momentos límite. También en este repliegue se pudo lucir Nacho Monreal, que en su posición de central izquierdo fue sumamente sólido y siempre sacó el balón bien jugado y rápido para las transiciones defensa-ataque.

En un momento dado, los de Wenger se sabían superiores, y en ese preciso lapso llegó el gol de Diego Costa, en una jugada aislada, si bien Chelsea manejaba el balón -mas no el dominio del juego-. En ese instante, los fantasmas de las críticas, las divisiones internas en el club y el rumor de salida del alsaciano comenzaron a crecer. Pero tras una gran jugada, que finalizó con asistencia de Olivier Giroud para un Aaron Ramsey que entró como una flecha en el área pequeña y concretaría el segundo gol para dar cifras definitivas. Desde ese minuto hasta el final, Chelsea intentó, pero con más ganas que ideas y Arsenal con contragolpes rápidos y precisos pudo lograr el tercero en varias ocasiones.

Arsenal, y Arséne Wenger conquistan su 13ra y 7ma FA Cup en la historia. El alsaciano cierra una temporada en donde realizó más puntos que la anterior en liga, y donde además logra un título. Sé que no es consuelo, porque el no ingresar a UEFA Champions League es un pecado que el club entero va a pagar, deportiva y económicamente. Pero la imagen que deja al final de la temporada es la de un equipo compacto y con talento. Si bien necesita una importante reestructura, tal vez más institucional y de proyecto que de plantilla del primer equipo.

A principio de esta temporada habíamos planteado el debate sobre el entrenador francés. Nos preguntamos si “In Arsene we trust?” haciendo alusión a ese lema, casi grito de guerra de los que apoyan al entrenador. Cerrando la temporada, podemos decir que sí, confiamos en él, pero el cambio debe ser drástico, ya que hay ítems, como la cantera que están fallando en los últimos años, haciendo que el club se estanque. Asimismo, en la próxima semana cuando den a conocer la resolución de la junta directiva sobre la continuidad de Arséne Wenger esperamos que comience una etapa de cambios en el club, pero siempre con el mejor entrenador de la historia del club al mando.

De los que ganan campeonatos

Cuando Leonardo Bonucci aterriza en la Juventus en el verano de 2010, procedente del Bari, se encuentra un equipo muy diferente al finalista de Champions que hoy conocemos. La Juventus es un equipo que no termina de cosechar buenos resultados ni en Serie A ni a nivel continental desde su regreso a la máxima categoría tras el escándalo del Calciopoli. Incluso, durante la primera temporada del central, el equipo acaba séptimo en Liga quedando fuera de cualquier competición europea. La llegada a la presidencia de Andre Agnelli, de un nuevo estadio y, sobre todo, de Antonio Conte al banquillo bianconeri cambiaría el rumbo del club por completo hasta convertirlo en el equipo que hoy conocemos, ya bajo la batuta de Massimiliano Allegri y su decisión de continuar y potenciar el exitoso proyecto iniciado por Conte. Por supuesto, ambos entrenadores contaron con el de Viterbo como baluarte fundamental de una defensa que suma ya, entre otros, seis títulos ligueros consecutivos. Récord absoluto en Serie A.

Tampoco difiere demasiado la historia de Sergio Ramos desde su llegada al Real Madrid en 2005. El club de Concha Espina no pasaba por un buen momento deportivo tras dos temporadas sin títulos domésticos y cayendo en octavos de final de Champions. Dimisión de Florentino Pérez incluida en el transcurso de la primera temporada del sevillano en el Bernabéu, no fue sencillo revertir la situación especialmente a nivel continental pero, tras doce campañas en la casa blanca, el Madrid suma, entre otros éxitos, cuatro Ligas (33) y dos Champions League (11) más que cuando el camero aterrizó en la capital.

Datos y precedentes que ayudan a entender la magnitud de los dos máximos exponentes atrás de Juventus y Real Madrid que se verán las caras en la final de Cardiff del próximo 3 de junio. Leonardo y Sergio son dos futbolistas con algunas características comunes como su experiencia, su inteligencia leyendo el juego, su gran capacidad en el juego aéreo o su talento a la hora de iniciar el juego de sus equipos pero, sobre todo, por su enorme liderazgo.

Centrados ya en la final, Bonucci formará parte de la línea de tres centrales que, previsiblemente, Allegri alineará en la final junto a Barzagli y Chiellini. Dos zagueros también muy expertos, fuertes por alto y muy competitivos. Sin embargo, son dos centrales más pesados y a los que les cuesta bastante más con el balón en los pies. Leonardo, sin embargo, es un argumento de primer nivel en la salida de balón de su equipo, especialmente con sus desplazamientos en largo.

A los tres centrales azzurri hay que sumar en los costados a Dani Alves y Alex Sandro. Habrá que ver a que altura los termina posicionando Allegri, si como carrileros o, incluso, como interiores como fue el caso de Alves en la eliminatoria ante el Mónaco pero lo evidente es que los brasileños son dos armas tremendas a nivel ofensivo. El ex jugador del Barcelona viene cuajando un final de temporada extraordinario siendo uno de los más destacados en las últimas actuaciones de su equipo y Alex Sandro ha convertido las primeras dudas tras su llegada en alabanzas.

Sin embargo, sus espaldas sí podrían ser una buena opción de ataque para un Madrid bastante dado a generar superioridades y encontrar espacios por fuera juntando a los laterales y los continuos movimientos de Benzema e Isco hacia banda. En ese caso, las ayudas ya sean de alguno de los centrales, Pjanic o Khedira se antojan fundamentales para que la Juventus sea capaz de limitar el daño. Sin olvidar que movilidad de Benzema y Cristiano en ataque supondrá una amenaza más para la BBC italiana que tendrá complicado fijar marcas individuales con claridad.

En cualquier caso, tampoco será tarea sencilla para los blancos encontrar fisuras en una zaga que solo ha encajado tres goles en toda la competición siendo uno solo de ellos en eliminatoria.

Por parte de los blancos, Sergio Ramos formará en una línea de cuatro atrás junto a Carvajal y Marcelo en los laterales y Varane como pareja en el centro de la zaga. El francés es un central rápido, que va bien al cruce, se anticipa a su rival a menudo y domina el juego aéreo. Un gran complemento para un Ramos acostumbrado a sacar lo mejor del repertorio en las grandes citas con esa mentalidad para ser decisivo en esos momentos donde el resto cede o desiste. Además, ya con balón, su capacidad para batir líneas con sus pases y su conexión con Kroos y Modric, especialmente el primero, será vital para un inicio limpio de la jugada que permita al Madrid asentarse en campo rival, hacer defender más atrás a la Juventus y dominar el partido desde la posesión.

Por supuesto, la calidad ofensiva de Carvajal y Marcelo esta fuera de toda duda. Se trata de dos armas que, en plenitud, ganan partidos para su equipo. Tienen llegada, desborde, capacidad para asistir e incluso gol. Sin embargo, también sufren más cuando tienen que defender, especialmente en el caso del brasileño. Alves será su pareja de baile en muchos momentos del choque por lo que no podrá descuidarse. Por el otro costado, Carvajal tendrá que vérselas con un Mandzukic que está cuajando una de sus mejores temporadas como profesional y las subidas constantes de Alex Sandro. Papeleta complicada para el madrileño que, además, llegará a la cita bastante justo físicamente tras superar una lesión muscular.

En la fortaleza defensiva del Madrid tendrá mucho que decir la aportación de sus centrocampistas, especialmente Casemiro y Luka Modric. Al brasileño le tocará, nuevamente, la labor más complicada: frenar a Paulo Dybala. En el caso del croata, su posicionamiento como interior diestro si, como se intuye, Isco es titular le obligará a ayudas constantes a Carvajal para frenar una posible superioridad italiana por esa banda y a trabajar para que Dybala se encuentre muchos problemas para generar, como acostumbra, gran parte del juego de ataque de la Juventus. De momento, Modric ya ha demostrado estar sobradamente preparado para la tarea.

De todos modos, en una final de Champions nadie se guarda nada por lo que será un partido donde ambas defensas tendrán muchos problemas que solucionar. Quien lo consiga en mayor medida habrá recorrido mucho camino hacia la conquista de la orejona. Y, como no puede ser de otra manera, Leonardo Bonucci y Sergio Ramos se antojan claves en esa labor para sus respectivos equipos.

El inglés John Gregory afirmó una vez: “Los delanteros ganan partidos. Los defensas ganan campeonatos”. El próximo 3 de junio en Cardiff, entre tanto talento ofensivo, estarán dos de los que ganan muchos para sus equipos.

El mediocampista dominante

En lo que transcurre de la década, debemos tener en cuenta que existen dos equipos en Sudamérica que se desprenden de la paridad y del dominio brasilero. Ellos son: Atlético Nacional y River Plate. A base de títulos, de excelentes actuaciones y sobre todo manteniendo el nivel, han logrado cortar con el poderío del país más grande en extensión del continente.

Pero si vamos al carácter individual, nos encontramos que, por la condición de continente exportador de talentos, es difícil encontrar un jugador dominante en la Copa Libertadores o en la Copa Sudamericana. Europa tiene tipos como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o mismo Leonardo Bonucci, que son claves en sus equipos pero que tienen ascendencia en la competición en sí. Para explicarme mejor, nosotros sabemos qué ese tipo de jugador netamente dominante va a ganar partidos en parte por su ascendencia, y también sabemos que van a definir el torneo.

Esta situación, se ha atenuado en las últimos tres temporadas. ¿Qué ha cambiado? Los grandes de Brasil han comenzado a generar una tendencia compradora en el continente. Flamengo, Palmeiras, Gremio, Sao Paulo, entre otros, han cambiado de objetivo en el mercado. Hubo una época en donde los futbolistas uruguayos eran muy requeridos, tal vez con Giogian de Arrascaeta (Cruzeiro) como ejemplo del último hombre de esa tendencia. Luego, han comenzado a comprar jugadores argentinos (tendencia bastante vigente, por cierto). Aunque, actualmente, los clubes han comenzado a observar mucho más los clubes de la costa del Océano Pacífico. Peruanos, ecuatorianos, colombianos, chilenos han desembarcado en las tierras de los pentacampeones mundiales.

¿A dónde apunto con esto? Que nos ha permitido tener en el continente a un jugador, que, si bien no está a la altura comparativa de los mencionados en Europa, si ha dominado la competición desde el punto de vista individual y ha llevado al Atlético Nacional a ser campeón de Copa Sudamericana y Libertadores. Hablamos de Alejandro Guerra.

El venezolano ha tenido una primavera tardía en su carrera. Primero deambuló por las juveniles de Caracas FC, para ser cedido a Juventud Antoniana de Salta, que militaba en el Nacional B (segunda categoría de Argentina). En el “Santo” salteño Guerra no tuvo oportunidades de mostrarse en partidos oficiales, por lo que regresó raudamente al equipo de la capital. Ahí hizo sus primeras armas en la competición y además le llevó a debutar en la absoluta de su país.

Pero el verdadero cambio en su carrera es el pasaje a Atlético Nacional en 2014, cuando él tenía 28 años. En su pasaje por el equipo “paisa”, Guerra comenzó a generarse un lugar en el equipo y en los primeros planos futbolísticos de América.

Cuesta creer que un tipo desgarbado y que no llega al metro setenta de altura pueda ser dominante en un fútbol completamente físico y donde los espacios no suelen abundar. Es que las virtudes de su juego lo hacen aparecer por los sitios donde la jugada lo pide. Comienza generalmente sus partidos como mediocentro o mediapunta, siempre acompañado de un pivote que hace el trabajo más sucio, aunque tiene la capacidad de ser tácticamente útil en transiciones defensivas. Desde ese medio centro suele recostarse sobre la banda derecha, como lo hace en su club actual, Palmeiras (que gracias a que ha comprado su ficha, nos permite seguir teniendo en el continente a semejante jugador). Él, al recostarse sobre esa banda, suele triangular con Jean el lateral que tiene subida, y Borja cuando sale del área o Roger Guede, el jugador que acompaña al ariete colombiano también ex Atlético Nacional.

A su vez, los movimientos de Guerra por todo el frente de ataque permiten que siempre sus compañeros estén en supremacía numérica en casi todas las acciones colectivas de juego y encima hace que sus marcadores pierdan su referencia. Por eso, pese a que tiene pintas de que está mayor por su incipiente pérdida de cabello, el estado atlético de este jugador es exuberante por momentos.

En la actualidad, Palmeiras nos permite tener en las noches de Copa a uno de los mejores mediocampistas del continente. Que, además, tiene el honor de ser el primer venezolano en levantar la Libertadores, el primero en participar de un Mundial de clubes, y de anotar en él.

Historias Paralelas

Cuando Alejandro Guerra viajó desde la bulliciosa capital venezolana de Caracas rumbo a la ciudad norteña Salta (Argentina), no lo hizo solo. Pues el Caracas FC envió en calidad de cedidos a nuestro protagonista de hoy, pero también a Paúl “la iguana” Ramírez. Este último, tampoco tuvo la mejor de las suertes en Juventud Antoniana, pero en el Sudamericano Sub20 de Colombia en el 2005, fue titular en su selección, teniendo una gran actuación haciendo dupla en la delantera con Nicolás Fedor “Miku”. Esa actuación le permitió fichar para el Udinese italiano, aunque solo disputó partidos con Ascoli y Bellinzona de Suiza en condición de cedido.

A las pocas temporadas de estar en Europa, un problema en sus riñones lo hizo volver a su país natal. Allí su hermana le donó uno de sus riñones, lo que le permitió mejorar notablemente su calidad de vida. Incluso, intentó volver a la práctica activa del fútbol, pero fue infructuoso. En diciembre del 2011 y producto de su endeble salud, perdió la vida. Siendo una persona sumamente joven. En ese año, Alejandro Guerra comenzaba su camino en el club Mineros de Guayana.

La final que imaginó Mourinho

El Ajax de Peter Bosz llegaba a la final de Estocolmo como el equipo europeo que había conquistado el corazón del aficionado. Con ese fútbol ofensivo y valiente, con mucha asociación, pero siempre con la idea clara de buscar la meta rival se plantó ante todo pronóstico en otra final europea veintiún años después de aquella aciaga noche ante la Juventus en Roma. Los Dolberg, Ziyech, Davinson Sánchez o Klaasen entran por los ojos de ese espectador que anhela cierto descontrol, cierta aleatoriedad, en un deporte cada vez más acostumbrado a un juego organizado, muy táctico, en el que todo parece estar bajo control y en el que, muchas veces, el espectáculo queda en un segundo plano.

Enfrente, el Manchester United de José Mourinho. Algo así como el paradigma de todo lo contrario a lo mencionado sobre los del Amsterdam Arena. Un equipo que destaca, sobre todo en los últimos meses, por llevar los partidos al terreno donde pasan poquísimas cosas y sacando mucho provecho de esas escasas que si suceden. Eso sí, se presentaba con muchas bajas importantes como las de Bailly, Shaw o Ibrahimovic y aun con el recuerdo de lo ocurrido durante los días previos en su ciudad con ese horrible atentado del Manchester Arena.

De este modo, el partido se preveía como la lucha perfecta entre la ilusión y el descaro de la juventud ante la solidez y la rotundidad de la experiencia. Con victoria clamorosa del segundo.

La final fue, ni más ni menos, que lo que quiso José Mourinho cuando imaginó el partido en su cabeza o cuando lo dibujó en su pizarra. Se jugó, en todo momento, a lo que quiso el United que no fue mucho si pero suficiente como para vencer con bastante comodidad.

El Ajax dispuso un 4-3-3 con Onana bajo palos, Veltman y Riedewald en los laterales, Davinson Sánchez y De Ligt como centrales, Schöne, Klaasen y Ziyech en mediocampo y el tridente formado por Younes, Traoré y Dolberg arriba.

Por su parte, el Manchester United jugó con un 4-2-3-1 con Romero bajo palos, Valencia y Darmian en los laterales, Blind y Smalling como centrales, Herrera y Pogba en mediocampo, Mata a la derecha, Mkhitaryan en izquierda, Fellaini, con bastante libertad, como mediapunta y Rashford arriba.

El choque arrancó con el Ajax detectando bien pronto que aquello iba a ser algo muy diferente a lo que acostumbra a vivir cada jornada en la Liga Holandesa. Los de Bosz se encontraron, primero, con un United presionando bastante arriba y complicando mucho cualquier generación de juego rival. Los Herrera, Pogba y Fellaini imponían su ley en mediocampo trabajando, cada uno, sobre uno de los centrocampistas holandeses. Herrera se ocupó, principalmente, de Ziyech, Pogba de Klaasen y Fellaini de Schöne. Con ello, los ingleses recuperaban rápido y, sobre todo, en zonas muy adelantadas lo que facilitaba su llegada al área rival. Así llegaría el primer gol, obra de Pogba, con un disparo desde la frontal que tras pegar en Sánchez se coló en la portería de Onana. 0-1 para los de Mourinho y primer duro golpe para los de Bosz.

Tras ese tanto, el United se replegó más. Cedió prácticamente la posesión al Ajax y esperó sus errores conscientes que llegarían. El plan seguía pasando por trabajar sobre los centrocampistas del Ajax, limitar las opciones por fuera con Mkhitaryan y Mata y obligar a los de Amsterdam a salir desde atrás siempre a través de sus centrales. Ya fuera en largas conducciones individuales con escaso futuro o propiciando pases de mucho riesgo y demasiadas piernas por superar. De esta manera, el Ajax fue una sucesión de pérdidas, con más o menos trascendencia pero que provocaron que sus hombres clave apenas entrasen en contacto con el balón.

Llegado el intermedio con ese 0-1, los centrocampistas holandeses apenas contabilizaban 25 o 26 pases mientras que los centrales Davinson Sanchez y De Ligt superaban los 60. Datos que venían a demostrar claramente quien quería Mourinho que manejase el balón en su rival. Por supuesto, el Ajax apenas había realizado un tiro entre los tres palos y solamente Traoré, en jugadas individuales, se había mostrado en la final entre todos los hombres del ataque holandés.

Tampoco cambió el panorama tras la reanudación. Los ingleses se mantuvieron muy juntos y solamente se permitió el lujo de flotar a los centrales, como si de baloncesto se tratara, para que fueran ellos los encargados de iniciar el fútbol del Ajax, minimizando su peligro hasta el punto que apenas inquietaron. Tampoco es que los de Old Trafford generasen demasiado fútbol de ataque cuando se hacían con el balón destacando, ahí sí, la labor defensiva del joven De Ligt, demostrando que a sus 17 años es un diamante bastante interesante de cara al futuro. Era evidente que la final no pasaba ya por ahí para de los de Mourinho. Tras el 0-2 obra de Mkhitaryan, tampoco las entradas de Neres, que tuvo la ocasión más clara, De Jong o Van de Beek aportarían luz alguna a su equipo y el partido fue muriendo para deleite de los seguidores del Manchester que ya celebraban otro título europeo más en sus vitrinas.

Y, sobre todo, con la sensación de que su entrenador lo había conseguido de nuevo. El contexto era perfecto para él. Mourinho siempre destacó, en todos sus equipos, por ser un entrenador capaz de minimizar las capacidades del rival, es decir, de reducir a sus adversarios a niveles bajísimos, sobre todo en lo que a capacidad ofensiva se refiere. Y anoche, ante un equipo tan inexperto, volvió a demostrar que no ha perdido esa cualidad reduciendo al Ajax a parecer un equipo que nunca fue durante la temporada e impartiendo a sus prometedores futbolistas una lección que no deberían olvidar.

Los suyos regresan a casa con otro título en el bolsillo, tercero de la temporada tras Community Shield y EFL Cup.  A pesar que la campaña no fue demasiado satisfactoria en la Premier, esos tres trofeos y la clasificación directa para la Champions League del próximo año suponen calificar este ejercicio como bastante exitoso tratándose del primero del portugués en Old Trafford. Y teniendo en cuenta que los mejores años de Mourinho en cualquier equipo suelen ser los segundos, ¿lo mejor estará aún por llegar?

Al modo Gallardo

A falta de un partido para terminar con la fase de grupos, River Plate, integrante del Grupo 3 de la presente edición de Copa Libertadores, goza de un momento futbolístico y anímico digno de comparar con el de hace algunos años al mando del mismo entrenador capaz de recrear dicha sintonía: Marcelo Gallardo.

Tal vez la mejor gestión de la ‘era Rodolfo D’Onofrio’ –fuera de traer a Teófilo Gutiérrez- sea la contratación en reemplazo de Ramón Díaz para el banco millonario del ex ‘10’ de La Banda.

La anatomía de River Plate cambió radicalmente: Gallardo llegó para instalar una idea definida para su equipo, sin desmerecer muchos nombres que habían estado antes con el ex técnico como por ejemplo Jonathan Maidana, Gabriel Mercado, Ariel Rojas o hasta el que sería el mejor mediocentro posicional de Sudamérica en su momento: Matías Kranevitter.

River Plate ha atravesado sucesos tambaleantes en cuestión de juego con Marcelo Gallardo. Piezas que se fueron como Gutiérrez o Carlos Sánchez y otras que se fueron y regresaron como Ariel Rojas, incidieron en esos bajones futbolísticos. El entrenador tuvo que aceptar, atravesar y sobrellevar a su equipo durante esos momentos, pero jamás perdió el sello o patrón que definían a su equipo. El gran atenuante positivo de un técnico es que su equipo sea reconocido ante todos por una idea constituida. River Plate logró con él tener una identidad, algo costoso hoy por hoy en el mundo.

Lanzó el mensaje, convenció a sus jugadores que esa determinada forma de jugar los acercaría al triunfo y los futbolistas se abrieron como pétalos para reciclar conceptos del juego de posición, para ejecutarlos una y otra vez en búsqueda de triunfar así. Aquellos futbolistas que con Ramón Díaz no se activaban y potenciaban, con Marcelo Gallardo lograron darse a conocer al mundo del fútbol.

Hoy, River Plate vive sensaciones similares a las de entonces, con jugadores distintos, pero con las mismas cualidades para efectuar el mismo –o mejor- desarrollo. Antes la dupla mortífera en ataque la conformaban Gutiérrez y Mora; a día de hoy, Alario y Driussi han creado una sociedad que por ahora defensas rivales no logran desactivar en el campo. Antes era Pisculichi; hoy Gonzalo Martínez e Ignacio Fernández se distribuyen en el campo para realizar un pressing alto –respaldado por cada línea del equipo- y ayudar bondadosamente en la gestación del juego, que es de lo que residen.

El posicionamiento de sus futbolistas en cada sector del campo para Gallardo tiene un propósito: crear sociedades, formar triángulos, que cada teniente del balón tenga más de hasta tres rutas de pase, que el avance del equipo sea lo más equivalente posible y que tras alguna pérdida de balón en ese intento de búsqueda, no se descompaginen o retrocedan dejando huecos que el rival pueda explotar. Tras pérdida, la idea también es recuperar el balón lo más rápido que se pueda, achicando espacios, defendiendo hacia adelante y bloqueando receptores de pase. El escalonamiento sin pelota se observa claramente.

El contagio emocional en el que se encuentre River Plate queda a vista hasta el punto de que se nota a un Leonardo Ponzio –quebrantador por excelencia- tener ciertas sensibilidades con el balón. El fútbol también consiste de momentos; la coyuntura narra que para Marcelo Gallardo hoy Augusto Batalla es el principal gestador y Lucas Alario – Sebastián Driussi sus principales recuperadores de balón.

El perfil dicta que atraviesan un estado de forma prominente y que todavía tienen margen de mejora. Acercándose sigilosamente en el torneo argentino al líder (Boca Juniors) y poniéndose el traje de favorito –hasta el momento- para ganar la presente Copa Libertadores por lo mostrado en el césped. Sin dudas es el equipo con el que más uno disfruta viendo fútbol en Sudamérica. Y eso ya es un logro para adjudicarle al bueno de Marcelo.