China y el Fútbol

Hace no muchos años, asociar las palabras China y fútbol parecía una locura. Ambos términos casaban lo mismo que el libro rojo de Mao en casa de Mariano Rajoy, es decir, nada. Hasta hace “cuatro días”, el fútbol no era más que un deporte minoritario en el gigante asiático, donde otras disciplinas como el bádminton lideran la carrera de la popularidad deportiva.  No obstante, la situación se ha invertido rotundamente y los equipos de la Superliga china se han convertido en auténticos magnates del balompié, alcanzando cifras astronómicas en fichajes y salarios. ¿A qué se debe este profundo cambio en la situación del fútbol en China? ¿Por qué un país con tan poca tradición futbolera está realizando tales inversiones?

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Foto: es.superligachina.com

El fenómeno de la globalización, resultado del sistema neoliberal que impera en el mundo tras el fin de la guerra fría,  tiende a convertirlo todo en un producto, a mercantilizar todas las cosas. Y el fútbol no puede ser una excepción. Los grandes beneficios económicos que genera el deporte del balompié y la gran masa social que mueve a su entorno hacen del fútbol un producto enormemente atractivo. Si además tenemos en cuenta la expansión mundial que experimenta este deporte, en constante crecimiento, se convierte en el “gancho” perfecto para que los inversores chinos asomen la cabeza, con el fin de expandir su marca, conseguir importantes beneficios económicos y continuar creciendo política y económicamente en el mapa político mundial.

Para ello, no son pocos los inversores chinos que ya han adquirido numerosos equipos europeos, siendo ese capital extranjero aceptado con total gratitud por parte de los aficionados y dirigentes, quienes son perfectamente sabedores de la necesidad que existe de  esas inyecciones de capital para poder competir en el “futbol moderno”. Bien es conocido, que muchos de esos inversores asiáticos, por no decir todos, utilizan el futbol como un instrumento para asentarse en el respectivo país donde instalen su capital, como una herramienta más para que el resto de inversiones realizadas lleguen a buen puerto. Los clubes de futbol son para los inversores asiáticos enclaves estratégicos para difundir su negocio, sus estratégicas empresariales y su creciente poder económico por el resto del planeta. El Atlético de Madrid o el RCD Español en España, el Aston Villa en Inglaterra o el Milan en Italia son ejemplos de clubes sujetos al capital chino, de instituciones estratégicamente adquiridas por empresarios asiáticos para expandir su negocio y su poder.

Pero desde el Gigante asiático se ha ido un paso más allá. Si no era suficiente con expandir su marca a través de clubes de futbol por el viejo continente, quieren hacer de su liga la mejor liga del mundo. ¿Y que tienen para conseguirlo? Dinero, mucho dinero. En un mundo en el que todo se mercantiliza, y el futbol se convierte en un producto comercializable, el dinero pasa a ser el eje de su propia existencia, su única razón de ser. ¿Podrán los chinos conseguir su propósito? La respuesta es una incógnita, pero desde luego que si el funcionamiento del mundo sigue por la misma senda, no sería nada extraño que esa expectativa se convierta en realidad. Que el dinero venza a la costumbre, al esfuerzo y al trabajo de décadas implicaría la derrota del futbol, porque quedaría definitivamente acreditado que el futbol ha dejado de ser futbol para ser un producto más del mercado. Esperemos que no.

Boca Juniors y su funcionamiento

29 de agosto del presente 2016, en el Estadio de Lanus, el local vencía con gol de Lautaro Acosta a Boca Juniors por 1-0 en el debut del torneo que ya lleva catorce jornadas. ¿Por qué partimos desde ese momento? Porque era el debut de un equipo que venía de un cimbronazo como quedar fuera de la Copa Libertadores ante Independiente del Valle, y porque se gastó mucho dinero como para definir esa Copa, al menos directamente.

“Boca no puede perdonar” Carlos Tévez tras la derrota ante Lanús

Desde ese momento Guillermo Barros Schelotto comenzó a vivir tal vez uno de los momentos con mayor presión sobre el equipo xeneize, la mencionada eliminación, el tener que ganar la Copa Argentina para asegurarse un lugar en la próxima edición del máximo torneo continental, solucionar los temas defensivos, hacer jugar mejor al equipo en el tercio final del campo de juego e incluso encontrar la forma del mejor Carlos Tévez.

Y también desde ese 29 de agosto Boca Juniors no perdió más por el torneo local. El equipo que oficia de local en “La Bombonera” logró en las siguientes trece jornadas hilvanar nueve victorias y cuatro empates.

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Imagen del último River vs Boca | Foto: ole.com.ar

No podemos obviar que el mejorar todos los aspectos mencionados cuando se dan los resultados que uno busca es muchísimo más fácil. Y a nuestro entender recién en estas últimas cuatro o cinco fechas podemos ver el equipo que imagino siempre Barros Schelotto.

Asimismo, el funcionamiento de Boca Juniors sigue sin ser óptimo cuenta con puntos muy flacos y con puntos muy altos de igual manera en un mismo partido, y eso no puede suceder en un equipo que apuesta a ganar todo torneo que tenga por delante, da la imagen de un equipo caótico, que bien “enchufado” puede obtener una victoria resonante como la del Superclásico, o que puede sufrir como le sucedió con Rosario Central en su cancha.

Pero repasemos que puntos bajos y altos podemos observar de este Boca Junios línea a línea:

  • El arco: Tanto Guillermo Sara, como el joven Werner han demostrado ser capaces de defender con solvencia el arco de Boca, si bien no nos recuerdan a grandes como Abbondanzieri u Oscar Córdoba si podemos pensar que los tres palos están bien custodiados.

 

  • La defensa: Aquí el punto más flaco del equipo sin lugar a dudas, y creo que para el correcto análisis de esta línea hay que separarla en centrales por un lado y laterales por otro, ya que el juego de los laterales –Fabra por izquierda y Peruzzi por derecha- termina sumido en el caos.

 Boca no cuenta con un pivote clásico que se meta entre los centrales para conformar una línea de tres, por lo que es sumamente importante que cuando un lateral suba, el otro intente mantenerse lo más posible atrás, para no quedar mal parados si se pierde el balón en pleno ataque. Esto no sucede, ambos suben a la misma vez. Y si bien no son malos ofensivamente, siempre quedan mal posicionados en fase defensiva.

 Y los centrales, otro punto sumamente importante tienen que cubrir todo el ancho del terreno en defensa, por lo que, si en un contra ataque quedan expuestos en el fondo, los centrales –sumamente lentos físicamente- “hacen agua”.

 

  • El mediocampo: La mitad de la cancha xeneize tiene dos momentos bien claves. Antes de Fernando Gago y después de Fernando Gago. El dominio de la mitad de cancha de este jugador hace que todos los que estén a su alrededor se potencien. Jugando por momentos como un “box to box”, y otros como ese mediocentro mixto que puede recuperar algún balón pero que sobretodo es el primer pase preciso de cada jugada hace de Boca un equipo muchísimo mejor, y más claro en fase ofensiva.

Inclusive Pablo Pérez, que suele jugar como potro desbocado en busca de su clásica amonestación ha jugado con otra libertad y ha mejorado ostensiblemente su rendimiento desde que el ex Real Madrid ingresó en el equipo titular.

Resta por ver en esta posición al joven uruguayo Rodrigo Bentancur, si puede mostrar lo que realmente aparenta ser (tendrá el Sudamericano Sub20 de Ecuador como una buena competición para mostrarse) y por supuesto lo que pueda dar el colombiano Sebastián Pérez, una pieza que puede ser clave para el andamiaje del equipo.

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Carlos Tévez festeja su gol ante Colón de Santa Fé. | Foto: 442.com

 

  • La delantera: Normalmente hay tres jugadores que están en la delantera, si bien comiencen los partidos un poco más atrás. Dos son bastante fijos: Carlos Tévez y Cristian Pavón.

El primero, está en su mejor momento desde que volvió a Boca Juniors, es el jugador que llegó desde Juventus, muy movedizo, hace jugar a los demás, pero encima se fabrica sus propias oportunidades de gol. Y lo más importante, las pelotas que patea al arco están comenzando a entrar. Lo que lo hace el jugador más importante de la Primera División en Argentina. El segundo, es un escudero, que por la banda derecha es una flecha imparable, con una velocidad con balón dominado difícil de igualar, pero que debe sin dudas mejorar sus finalizaciones de la jugada. El gol a Colón es una muestra clara de lo que puede hacer, pero debe también aprender a asistir a sus compañeros cuando la jugada lo pide.

Y el problema más importante para Boca Juniors de mediocampo en adelante es el delantero centro. Ni Walter Bou ni Dario Benedetto parecen ser jugadores que puedan estar a la altura del nueve de Boca. Con intermitencias en su rendimiento y con un porcentaje de gol por tiro demasiado bajo no parecen ser los ideales para un equipo que busca salir campeón.

 

Intentamos en estas palabras desgranar lo que es el mejor Boca Juniors desde la llegada de Guillemo Barros Schelotto, aún con todos los problemas que marcamos en este artículo estamos en presencia del equipo realmente dominante en Argentina y que se perfila para ser el vencedor del torneo. No obstante, la posible salida de Carlos Tévez y el no reforzarse en posiciones claves, pueden mermar el rendimiento y por ende la posibilidad de obtener un nuevo título.

El León volvió a rugir en Colombia

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Ánderson Plata y Leyvin Balanta celebrando el gol de Héctor Urrego frente a la hinchada cardenal // Foto: Samuel Norato

Colombia tiene nuevo campeón, Independiente Santa Fe se llevó el título en El Campín y sumó la novena estrella a su palmarés. El equipo de Gustavo Costas supo cómo afrontar la fase final de la Liga en la que se enfrentó a grandes equipos como el campeón del primer semestre, Independiente Medellín, sus jugadores supieron estar en los momentos cruciales del campeonato y sus hinchas estuvieron siempre a pesar del mal inicio de temporada. El León reencontró su identidad con la vuelta de Costas al plantel, solucionó los problemas que dejó el técnico Alexis García, como la incorfomidad de la hinchada, la búsqueda de un esquema de juego y el potenciamiento de sus jugadores, además creó un juego vistoso y formó una dupla letal. ¿Qué hizo Independiente Santa Fe para pasar de ser la decepción del torneo a ser el campeón del mismo? ¿Quiénes fueron los artífices del título? A continuación encontrarás las claves para la consecución de la Liga Águila.

Las claves detrás del título

La vuelta de Gustavo Costas: el técnico volvió a Santa Fe a mediados del año y supo que regresaba para ser campeón, como en el 2014. El argentino de 53 años regresó al fútbol colombiano después de su paso por el Atlas de Guadalajara para tomar las riendas de un equipo que se había quedado sin timonel después de la salida de Alexis García. En su primer mes ganó la Suruga Bank ante el Kashima Antlers, a pesar de que recibió un equipo que no andaba mal en la Liga, pero no mostraba garantías ni alma de juego. Aunque esta inyección anímica no sirvió del todo, en sus primeros seis encuentros ligueros solo ganó uno, perdió el clásico frente a Millonarios F. C. y también cayó derrotado frente a dos rivales de menor envergadura, Atl. Huila y Patriotas de Boyacá; lo que parecía un sueño ya era pesadilla. Pero todo cambió después de la fecha 12, el cuadro bogotano empató frente al Deportivo Cali y desde allí no volvió a perder, Costas encontró una idea de juego y supo pararse ordenadamente en defensa, ítems que con Alexis fueron problema. Santa Fe ya sabía a qué jugar y tenía un caracterizado sistema.

El esquema de juego: Alexis García jugaba con un 4-2-2, donde los jugadores no sentían seguridad defensiva y en ataque no encontraba qué jugadores alinear. A la llegada de Costas, él cambió el esquema y probó con un 5-3-2, sabía que Santa Fe necesitaba un jugador más en defensa y supo liberar a los laterales para que recorrieran la banda constantemente. Leandro Castellanos en la portería demostró su calidad y reflejos en más de un encuentro, la zaga defensiva estaba formada por William Tesillo, Héctor Urrego y José Moya, estos tres en el fondo mostraban calidad aérea y buena salida con el primer toque hacia el mediocampo. En este esquema son importantes los laterales, puesto que ellos son los únicos ubicados en banda, tienen el total dominio sobre ella, de allí que Daniel Roa y Leyvin Balante fueran piezas claves y titulares indiscutibles. En el medio campo tenía dos mediocentros defensivos, Y. Gordillo y Sebastián Salazar, y un enganche argentino traído de Pasto, Jonathan Gómez, que conectaba con los dos arietes, Á. Plata y Osorio Botello, delanteros movedizos a los que les llovían balones por doquier, ellos fueron los más favorecidos por el cambio de esquema, hasta lograron ser los goleadores santafecinos del torneo.

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Ánderson Plata (izquierda) demostró este semestre su calidad y se figura como una de las estrellas de Santa Fe // Foto: Samuel Norato

Gómez por Pérez: hablar de Ómar Sebastián Pérez es hablar de Independiente Santa Fe. El experimentado ‘10’ argentino es un ídolo para la hinchada santafecina, aunque ya demuestre que se encuentra en el final de su carrera futbolística. Santa Fe se encontraba en una encrucijada, debía encontrar un recambio para su ídolo, necesitaba un tipo de características generales y por eso buscó alguien del mismo molde: argentino, enganche y del fútbol colombiano; así fue cómo encontró en el Deportivo Pasto a Jonathan Gómez (26 años), el jugador al que le dio la batuta de su compatriota. En este torneo Gómez alternaba partidos con Pérez, para así darle descanso al ‘10’ de Santa Fe, pero empezó a mostrar calidad de juego en sus primeros encuentros, hasta que en la fase final de la Liga se quedó con el puesto, jugó los seis partidos de esta fase y anotó 6 goles en el torneo. Santa Fe encontró así un jugador que también tuviese manejo del balón, diera asistencias de gol y fuera el dueño de la pelota parada, el León se reinventó.

Ánderson Plata, el goleador inesperado: Plata comenzó el torneo como un jugador desconocido, muchos criticaron al presidente de Santa Fe, César Pastrana, por contratar jugadores de bajo perfil en vez de personas consolidadas. La hinchada pedía un delantero, alguien que hiciese recordar a Copete o Cuero, jugadores rápidos y con drible, los capitalinos no tenían confianza en el nacido en Villanueva, La Guajira, sobre todo por su anterior paso por su rival de patio, Millonarios F. C. Pero con el pasar de  los partidos Plata demostró su calidad, era un jugador como el que necesitaban, un tipo rápido con drible, aunque no era tan claro frente a portería. Rendía como segundo delantero y formó dupla con Humberto Osorio Botello, juntos terminarían con siete goles, así un desconocido se ganaba el corazón de la hinchada santafecina, algo que no es fácil.

Santa Fe demostró su valía en el torneo, apareció en los momentos indicados y no se escondió ante rivales de gran jerarquía, es un equipo que viene en alza y esperar hacer un buen papel en la próxima Copa Libertadores. El primer y último campeón de Colombia, de la mano de Gustavo Costas, va por más y se muestra como un equipo a tener en cuenta en Sudamérica. Sus hinchas están contentos de que su equipo les entregue una razón más para celebrar en estas fechas y nada les puede dañar la fiesta pues el León rugió de nuevo para el contento de ellos y por ahora no parece sencillo de que lo puedan domar.

La Otra Cara

A las claras se muestra al ver que Peñarol busca un nuevo Director Técnico, un nuevo Gerente Deportivo y un Director Deportivo. La temporada del club aurinegro fue nefasta, no hay dos opiniones al respecto y sin dudas está en el “Top 5” de las peores de su historia.

Dos técnicos – Da Silva y  Curutchet – y más de treinta jugadores fueron los artífices de este fatídico Campeonato Uruguayo Especial 2016.

Para realizar una breve comparación con su adversario de todas las horas, Peñarol de local – en el Campeón del Siglo – obtuvo 7 puntos sobre 18, de visita en “escenarios menores” tuvo 4 unidades de 12 posibles y jugando en el Estadio Centenario conquistó también 4 unidades de 15 en disputa. Estos números,  generan porcentajes de 39%, 27% y 33% respectivamente. Mientras el conjunto albo consiguió porcentajes de 100%, 20% y 100% nuevamente. Acá vemos numéricamente por qué el Club Nacional de Football fue el Campeón y el Club Atlético Peñarol el antepenúltimo de todo el torneo en disputa.

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“Nos vamos tristes”, dijo Albarracín luego de la derrota ante River Plate, en el Parque Saroldi // Foto: Tenfield

Podemos observar que en hacerse fuerte de local está la clave del éxito. El elenco mirasol parece todavía no asimilar al Campeón del Siglo como su estadio ni hacerse fuerte allí. Ahí se encuentra en mi opinión el primer gran déficit.

En segundo lugar nos encontramos, – comparando también – con otro inconveniente que tuvo el equipo carbonero, vinculado al tema de las contrataciones. Peñarol sin dudas arrasó en nuestro medio y trajo lo mejor de lo mejor, a excepción de los jugadores que optaron por la vereda de en frente a pesar del interés mirasol.  Sin embargo los resultados están a la vista de todos que no fue la mejor opción a tomar, a pesar de aparentar ser la más lógica. Nacional por su parte optó por contratar “poco” en relación a otros años pero se fijó en una cosa muy, muy importante, en el sentido de pertenencia que tuvieran o que sabían iban a poder adquirir fácilmente los jugadores a contratar. Así fue, las incorporaciones en Nacional tuvieron buenos rendimientos y bastante regulares, a diferencia de los de enfrente que si bien tuvieron buenas performances, fueron muy irregulares al igual que los resultados.

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Tal vez la incorporación de la cual más se esperaba y menos dio; el brasileño Matheus Bressan // Foto: Tenfield

Otro punto también muy vinculado al anterior es que Peñarol pese a haber sido el Campeón Uruguayo de la temporada 2015 – 2016, optó por un cambio casi total de su plantel de futbolistas, mientras Nacional a pesar de no haber logrado ningún título en la citada temporada optó por mantener sus 11 jugadores titulares y adquirir más recambio para cuando un partido resultara esquivo.

A las claras están los errores, dirigenciales, deportivos y técnicos del elenco mirasol y los aciertos de los mismos órganos en el club albo, aunque por supuesto también hubo errores en los tricolores, como lo fue tapar a una joven promesa que venía jugando en la campaña pasada y relegarla a la tercera división debido a que se trajeron jugadores en su puesto, el caso de Felipe Carballo, pero debemos saber que nada es perfecto en nuestro mundo.

Ahora está en usted señor lector; concordar, discrepar o formular su propio punto de vista en cuanto al tema.

Nacional Campeón… en el Parque

Como todos sabrán, Nacional, por cuadragésima sexta vez, es campeón uruguayo. Después de once años Nacional es campeón en su escenario. Se coronó como el mejor equipo del medio, tras conseguir 34 unidades, de 45 disputadas, alcanzando una distancia de 5 puntos sobre sus más cercanos perseguidores, Wanderers y Danubio.

Sin embargo no todo fue rosas para el combinado albo, como todo en la vida, tuvo déficits y fortalezas. Sin dudas, su “templo”, el Gran Parque Central, fue un símbolo para los tricolores en este año. Mientras las salidas a las denominadas “canchas chicas” fueron una clara debilidad. En “El Parque” Nacional conquistó el 100% de los puntos disputados mientras que en los “escenarios menores” el porcentaje fue mucho menor, obteniendo solamente 3 puntos de 15 disputados (20%). Por supuesto, “los tricolores”, tuvieron otras fortalezas y debilidades, pero en este artículo abordaremos las citadas.

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Liverpool festeja su primer gol frente a un diezmado Nacional, el partido terminaría con victoria negriazul en su estadio Belvedere / Foto: Tenfield

Si lo comparamos con la temporada anterior, donde Nacional obtuvo en las “canchas chicas”, en el Torneo Apertura 2015-2016 – vale aclarar, misma duración (Seis meses) que la totalidad del Campeonato Uruguayo Especial 2016 – 4 unidades de 12 disputadas (33%) y en el Gran Parque Central 18 unidades de 21 en disputa (86%), los números se asemejan, un gran porcentaje oficiando de local y un bajo porcentaje cuando le tocó actuar en “escenarios menores”.

Si el punto de comparación lo tomamos con el anterior Torneo Clausura 2015-2016 – también jugado a una vuelta – tenemos números algo distintos debido a la perjudicial  campaña realizada por el equipo albo, con Gustavo Munúa a la cabeza en el medio local, donde sí consiguió grandes performances en el ámbito internacional en la Copa Libertadores de América. Esos números fueron fatídicos para un equipo tan grande como el Club Nacional de Football, fueron conquistar  13 puntos de 21 en “El Parque” y 9 unidades de 18 en disputa en los “escenarios menores”, obteniendo porcentajes de 62% y 50% respectivamente. Sin embargo sigue manteniéndose mayor cantidad de puntos obtenidos oficiando de local que de visita en “canchas chicas”.

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Sebastián Fernández celebra su conquista que le daría la victoria al equipo albo frente a Wanderers en el Parque Central / Foto: Tenfield

La clásica pregunta que muchos nos hacemos: ¿A qué se debe tan drásticas diferencias entre jugar en “El Parque” y en una “cancha chica”? Sin lugar a dudas, existen múltiples factores que a menos a mi entender influyen; desde el estado del campo de juego, hasta el aliento de la hinchada, las instalaciones en todo el entorno al encuentro en sí mismo, hasta la falta del sentido de pertenencia que se siente en las “canchas chicas” y al gran sentido de éste que se siente jugando en el Gran Parque Central, porque “El Parque” al decir por los jugadores tiene: “Ese no sé qué, ese plus de saber que toda tu hinchada está ahí esperando el grito sagrado”.

Esos factores influyentes;  parciales, incluidos hinchas, en ocasiones jugadores y funcionarios, periodistas, dirigentes etc, suelen usarlos como excusas tras resultados adversos, en ocasiones con razón y en otras sin ella.

A mi entender, el Gran Parque Central fue en esta temporada el símbolo del Nacional Campeón Uruguayo 2016. Que trae esto, una nueva esperanza, un nuevo horizonte, difícil de mantener sí, pero todos los futboleros por excelencia sin importar los colores nos ilusionamos con repetir performances en partidos de visita internacionalmente hablando y poder encontrar en nuestro “Templo” una fortaleza, un punto fuerte para jugar de local, sea cual sea el ámbito. Por suerte, para los “Bolsos” Lasarte encontró o parece haber encontrado el cómo jugar de local, un gran déficit para el anterior equipo de Munúa.

El desafío ahora está en poder revertir las negativas actuaciones en los “escenarios menores” pero sin perder la fortaleza “Parquense”.

¡Salú campeón y felicitaciones a todos los nacionalófilos!

“One Love”

One love, one heart
let’s get together and feel all right

El comienzo de la canción de Bob Marley puede reflejar lo que se vivió el pasado Domingo en el estadio Luis Franzini, en Montevideo. Ahí, cerquita de la hermosa costa de la capital uruguaya.

Un momento con mezclas de sensaciones se vivió en ese día en donde lo netamente futbolístico quedó totalmente de lado. Se retiraba de los campos de juego quien, tal vez, mejor refleje la lucha de los clubes llamados “chicos” de Uruguay contra los todopoderosos “grandes” del país más pequeño territorialmente de América.

Andrés Nicolas Olivera, se retira del fútbol profesional luego de brindarle al fútbol uruguayo veinte años de pura calidad y magia. Porque si hablamos de lo que era “el Nico”, tenemos que decir que tenía un talento brutal, que la visión de campo con la que jugaba lo hizo ser de los mejores mediapuntas del fútbol charrúa. Nunca tuvo una velocidad que lo destacara del resto de sus compañeros, pero esto desde el apartado físico, porque mentalmente estaba una o dos jugadas por delante del resto, además que tampoco era lento, no nos vamos a engañar.

Desde inferiores ya destacaba en Defensor Sporting, sacaba real ventaja sobre sus rivales y claramente dominaba su categoría. Y eso le valió para que a sus jóvenes 19 años le llegara su posibilidad de jugar en la selección uruguaya Sub 20 que disputó el Mundial de Malasia en el año 1997.

En ese Mundial Olivera logró llevar (con Marcelo Zalayeta) a “la celeste” a una intensa final contra Argentina que dirigida por José Pekerman lograría la victoria en ese partido decisivo, pero nuestro protagonista de hoy logró ser el mejor jugador del Mundial, obteniendo de esa manera el Balón de Oro.

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Eso le valió su pase a Europa, primero Valencia, y luego recalando en Sevilla donde fue enorme figura en el ascenso de la temporada 2000/2001 del equipo andaluz, pero su vida futbolística le tenía preparadas más alegrías, el jugar las Eliminatorias en esos años con la selección mayor, y llegar a la Copa del Mundo de Corea-Japón después de doce años de ausencia en la máxima competición de selecciones también fue un mojón importante para su carrera.

Su última vuelta a Defensor Sporting en 2012 le preparaba una competición increíble, la Copa Libertadores del 2014. El club violeta logró su mejor participación histórica llegando a Semifinales quedando eliminado con Nacional de Paraguay, en una serie que si se juega diez veces más jamás el equipo uruguayo quedaría afuera. Y Nicolás Olivera estuvo a la altura. Elegido el mejor jugador del torneo y además siendo el goleador de la competición.

Pero tal vez su gran mérito, y lo que de verdad lo hace ser un futbolista altamente respetable y con un sentido de pertenencia por el club que lo vio nacer increíble es el negarse siempre a jugar en Peñarol o Nacional. En este país, es el sueño de la inmensa mayoría de los jugadores que quieren (o son) profesionales, el jugar un clásico, el ganar un título uruguayo, el tener una “vidriera” mayor para poder emigrar a un club internacional y hacer la diferencia económica. Pero Nicolás jamás quiso eso, declarando que él ya jugaba en un grande y que Defensor tenía todo lo que necesitaba para sentirse a gusto en un campo de fútbol.

El rechazar las ofertas económicas de los “grandes”, el soportar las desventajas de este fútbol uruguayo, el jugar en todas las canchas, muchas de las cuales grandes jugadores salidos de Nacional o Peñarol jamás pisaron. Por estas razones y encima de todo por ser un tipo que ha ayudado siempre que ha podido su club y que ha brillado en el exterior y en su tierra gracias a un talento innato, nos hace escribir unas breves palabras sobre un jugador que representa lo que está bien en un fútbol uruguayo totalmente corrompido por intereses económicos y empresariales que lo ensucian día a día.