Llega “el Pelusa” | Capítulo #1

 

Ayer fue su cumpleaños número 56 y en Detrás del Arco recorreremos con una serie de 6 capítulos la etapa de Diego Amando Maradona en Napoli, donde en cada entrega contaremos una temporada.

Desde chico soy fanático del fútbol. Nací en un país altamente futbolero, y desde mis primeros días siempre escuché frases como “Jugaba solo”, “El y diez muertos”, “Ganó sólo el mundial”, “Antes de él, Napoli no era nada”, etc. Dichos como estos hay miles, sería perder el tiempo contarlos todos.

Sin tener un costado definido, con esta serie de artículos, lo que intentaré es ver si lo del “D10S del fútbol” fue tan grande como los “viejos” lo cuentan, o tiene mucho de mito.

“El pelusa”, como era llamado en España, llega con cierta duda a jugar a los duros campos del futbol italiano.

En  F.C. Barcelona, donde había estado en las dos últimas temporadas, las que se habían tornado  bastante dificultosas, ya que en la primera con los colores culé padece  una hepatitis que lo saca cuatro meses de las canchas. El año, de todas maneras, termina con buen sabor, ya que gana la Copa de Rey y la Copa de la Liga. En la 83-84, en el mes de septiembre, con la liga recién iniciada, vuelve a estar de baja por tres meses y medio, esta vez por sufrir una terrible fractura. Se recupera en tiempo record para ayudar al Barcelona a llegar a una nueva final de copa.

Este es el momento que sin saberlo, empieza acercarse al Napoli. En una final entre el Athletic Club y Barcelona (su rencuentro con Goycochea, el jugador vasco  que lo había fracturado), después de que el árbitro marcara el final del partido, se armó una gran pelea entre los jugadores de ambos equipos, unas bochornosas imágenes que fueron vistas en el mundo.

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Maradona es sancionado por cuatro meses para competir en torneos españoles, por lo que el presidente del Barcelona decide aceptar la oferta del equipo italiano.

Estadio San Paolo, 5 de julio de 1984. El presidente Ferlaini presenta ante 80.000 tifosis al Niño de oro: Diego Armando Maradona pisa por primera vez el estadio del Napoli.

La temporada arranca no muy bien en las primeras trece fechas. Napoli solo consigue dos victorias, cinco empates y seis derrotas. Diego solo convierte tres goles en los dos partidos ganados, es clave su compatriota Daniel Bertoni convirtiendo en ambos partidos.

Fecha trece: Diego pierde el primer duelo “mano a mano” con el francés Platini. Juventus gana de local por 2 a 0 y el diez galo convierte el segundo.

Como si se hubiera enojado por su derrota personal, en la fecha catorce arranca la levantada de equipo. Cierran la primera rueda con dos victorias importantes ante Udinese  y Fiorentina. En el equipo de Udine estaba otro crack, el brasileño Zico. En este partido los dos astros tuvieron tiros libres en donde demostraron su calidad, claro que el de Maradona terminó adentro y el de Zico, pegó en el travesaño.

Fecha veinte: Lazio visita a Napoli. Para mi punto de vista, es el partido en que definitivamente Diego se hace Rey de Napoles. Con un hat-trick y un repertorio impresionante de jugadas, destroza al equipo de la capital italiana. Otro triunfo importantísimo para cerrar la 84-85 fue la contundente victoria frente al Inter por 3 a 1 en la fecha 26.

El equipo termina en la octava posición dejando un sabor que se había mejorado muchísimo, y que, de seguir por este camino, el año que viene, seguro estaría en Europa.

Maradona sin duda es la clave para estar entre los ocho mejores, por eso todo el Calcio Italiano sabía que el Napoli sería algo para tener en cuenta la próxima temporada.

Daniel Bertoni fue un socio de lujo. El argentino campeón del mundo en el 78, convirtió once tantos, tres menos que Diego. Otros dos jugadores que tuvieron una gran temporada fueron el arquero Luciano Castellini y el mediocampista Salvatore Bagni.

En nuestra consideración, no hay dos opiniones, al menos por esta temporada – la 84/85 -, da la razón a la tendencia “Napoli no era nada sin Diego”.

 

Un derbi moderno

En las “mejores” (si es que se le puede adjetivar a estos productos televisivos de esa manera) telenovelas, culebrones, como les quieran decir la lucha entre “pobre” y “rico” han entusiasmado y llevado hasta el llanto a nuestras madres, tías, abuelas, qué sentiremos nosotros al saber que mañana tendremos un Juventus vs Napoli por Serie A.

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Fuente: Juventus.com

Un duelo que no tiene una rivalidad que data de años, como puede ser el Juve-Inter por ejemplo. Pero que si, en esta posmodernidad ha tomado una gran relevancia. No obstante, no nos engañemos, no es una cuestión Norte vs Sur, ya que en realidad Nápoles tiene un componente cultural similar al de toda Italia, salvo ese Norte bien acomodado económicamente en donde el lujo de las mejores casas de moda de Milano y de las mejores marcas automotrices de Turín hacen del “italiano del Norte” un ser digno del desprecio del resto de la Italia “terrenal”.

Eso sí, en Nápoles se le imprime una pasión sin igual al fútbol, por eso también se crea una rivalidad especial contra ese fútbol adinerado del Norte. Esa pasión que en ambas márgenes del Río de la Plata supimos mamar y adoptar como propia, por supuesto.

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Obviamente, esta rivalidad tiene un punto de inflexión, o, mejor dicho, un punto culmine. Y fue en la época en que Diego Maradona aterrizó en el Sur de Italia. La mítica figura del “10” desestabilizó los cimientos, los fuertes cimientos del status quo del Calcio Italiano. Nunca había sucedido, jamás el Sur se había revelado, pero Maradona pudo más y llevó prácticamente en soledad a un equipo rumbo a un Scudetto histórico.

Pero más allá de este momento histórico que nos sirve para entrar en clima. En este espacio nos gustaría recordar un partido bien particular, el 25 de marzo del 2007 el estadio Olímpico de Turín albergó un Juventus vs Nápoles diferente. Juventus jugaba en Serie B ya que como sabemos la FIGC lo descendió una categoría por amaño de partidos. Esto provocó un éxodo de jugadores claves en el equipo (Ibrahimovic, Thuram, Cannavaro, Zambrotta entre otros) y también generó una relación mucho más estrecha con jugadores que decidieron quedarse, como Trezeguet, Camoranesi, Nedved, Buffon y el enorme Alessandro Del Piero. En filas napolitanas la situación no era mejor que la de Juventus, el club había pasado una refundación y llegaba recientemente a la segunda categoría de Italia.

El partido se presentó bastante igualado, salvando las distancias entre planteles este partido enfrentó al 1ro y al 2do de la tabla de posiciones. En Juventus además de los jugadores mencionados también disputaron el partido Balzaretti, Marchisio y Zebina entre otros. En Nápoles brillaban los rioplateneses Mariano Bogliaccino y Roberto Sosa, ambos artífices de ese añorado ascenso.

Fue un 2-0 para Juventus como no podía ser de otra manera, Camoranesi y Del Piero convirtieron sendos goles, pero quedará la estadística del último enfrentamiento en Serie B entre ambos equipos, siendo un encuentro que a la distancia nos parece de lo más peculiar.

En las próximas horas tendremos un encuentro distinto, ambos son potencias en su país, y si bien la hegemonía de los del Norte es amplia, la resistencia del Sur es notoria y si bien ha perdido figuras como Cavani en su momento o mismo Higuaín que jugará en la vereda de enfrente este sábado, siempre ha mantenido un nivel que no le permite a Juventus llevarse los puntos tan fácil.

En busca de la felicidad

¿Cuántas veces escuchamos qué la expresión futbolística de un equipo está asociada al estado de ánimo? En mi caso fueron muchísimas, la actitud que demuestran jugadores, entrenadores, ayudantes, todo, termina siendo la expresión futbolística del equipo. Obviamente, un jugador puede disparar desde treinta metros, meterla contra el palo y ese estado de ánimo cambia 180 grados. Ahí está la magia de este deporte, pero normalmente estoy más con el primer razonamiento.

Creo que Manchester United es un poquito eso. Justamente en esta jornada salió en la prensa inglesa una nota o más bien unos dichos de José Mourinho que apuntaban a eso, a su estado de ánimo. Está mal, visiblemente mal, triste. Su familia hace su vida en Londres, en tanto él está viviendo en una habitación de hotel en el medio de la industrial Manchester sin poder salir a comer siquiera.

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“A veces quiero andar un poco y no puedo. Lo único que quiero es cruzar el puente e ir a un restaurante. Pero no puedo. Al menos tengo aplicaciones para pedir comida a domicilio…”

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que también su estado de ánimo se traslada a su equipo, y al campo de juego. La expresión del Manchester United que pudimos ver el fin de semana pasado en Stamford Bridge –como si fuera poco para ahondar en la tristeza de “Mou”- fue la de un equipo apático, triste y a su entrenador en banda se lo vio igual, malhumorado y molesto todo el tiempo. Con más ganas de que finalice el partido al minuto uno, cuando ya perdían por un gol, que con ganas de cambiar la situación en los 89 que restaban.

Más allá del apartado anímico, “Mou” no ha tomado buenas decisiones tácticas con su Manchester United, el increíble gasto de dinero no coincide con el rendimiento de sus piezas. En este artículo nos centraremos en una zona clave del terreno y que en el duelo ante Chelsea pasó bastante vergüenza a nuestro entender.

El triángulo del mediocampo, fue formado ante los “blues” por Fellaini – Herrera en el doble pivote y luego, por delante de ellos la figura de Paul Pogba. A decir verdad, el problema es la posición de estos jugadores más que los jugadores en sí.

Pogba jugó ocho de los nueve partidos de Premier del Equipo, de hecho, jugó todos los minutos en esos partidos completando los evidentes 720. Si bien, su rendimiento dista mucho del obtenido en Juventus, donde mejor ha calzado es jugando en el doble pivote, sea con Fellaini, Herrera o mismo Carrick a su lado. Y la clave pasa a ser quien juega como el vértice más adelantado en el campo de ese triángulo. Personalmente, creo que Rooney puede ser la misma. Por su incidencia en los compañeros, por el conocimiento de la liga, del equipo, básicamente, porque Wayne Rooney es el corazón del United de los últimos 10 años o más inclusive.

También nos desayunamos con que Mourinho al parecer le estaría dando vía libre para que busque club, obviamente no va a contar con un tremendo jugador. También ha probado con Juan Mata en ese lugar, y no está mal. Pero no vemos desde aquí a un Pogba que juegue en ese sitio, por detrás de Zlatan Ibrahimovic y que se sienta cómodo.

Ante Chelsea vimos sistemáticamente como ni Fellaini ni Herrera podían salir con el balón jugado desde el mediocampo, ya que Kanté – Matic – Hazard portaban una velocidad y una presión altamente superior. Esa presión Paul la puede evitar, pero Mourinho ha apostado ante rivales duros como Liverpool o Chelsea el “blindar” el centro con un doble pivote más posicional, aunque sin los resultados requeridos.

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Fuente: GettyImages

Hace momentos, finalizó un duelo que en el día de esa portada que mencionamos antes con los dichos de “Mou” sobre su vida en la ciudad y además en el momento del equipo era más que importante, y pasó la prueba. No sin antes sufrir más de la cuenta ante un Manchester City que alternó en sus hombres y que probó un esquema diferente, en parte porque Guardiola cuenta con un poco (no mucho más) crédito que el portugués en su equipo.

Volvió a aparecer el doble pivote (Carrick-Herrera) y con Pogba en el vértice más adelantado. Esta vez si ese doble pivote pudo controlar defensivamente el mediocampo, pero Paul se pierde de ese modo.

No obstante, el resultado al United hoy se le dio, y lava un poco la cara de un equipo que tuvo su peor imagen hace pocas horas atrás. Además, le da aire fresco a un José Mourinho que no está pasando tan bien en Manchester.